RSS

Archivos diarios: 27 junio, 2014

Añorada Belle Époque


elpais ( MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ)

UN MUNDO CAMBIANTE / Sociedad de principios del siglo XX

  • Así bautizó la nostalgia los años previos al baño de sangre. Nadie imaginó final más desgarrador para la mayor época de avance tecnológico, económico y social que había vivido Europa hasta el momento

Fueron años de progreso tecnológico, de lucha por la igualdad de derechos, de brillantez intelectual, de consumo. Frente a años inmovilizados bajo tierra, con lo mínimo, ahogados en una guerra sin sentido. Fueron los años de la vida frente a los de la muerte. No extraña que, tras la contienda, la nostalgia bautizara los tiempos de preguerra como la dorada Belle Époque.

Sumergirse en la sociedad de principios del siglo XX es tan fácil como embarcar en el Titanic. Mujeres con elegantes vestidos, largos y ceñidos a la cintura —imprescindible: el corsé, el tocado y la sombrilla—; hombres con traje, sombrero y bastón, siempre pendientes de sus negocios. Estamos en un sistema de clases y tres de cada cuatro pasajeros llevan billetes de tercera y segunda —gente que había alcanzado el éxito con su trabajo—. Pero algo había cambiado. La aparición de la burguesía y la economía de consumo alienta la posibilidad de progreso y de mejora. El desarrollo de las actividades industriales y comerciales junto a las nuevas técnicas de cultivo hacen soñar con bienes de consumo hasta ahora reservados a unos pocos.

anapixel

A pesar de este optimismo, hay que ser consciente de que la Belle Époque no fue igual de ‘bella’ para todos; he ahí la tercera clase. Las desigualdades sociales no habían desaparecido. Aunque cada vez más gente abandonaba su vida en los pueblos para acudir a las fábricas en la ciudad, el sector de la agricultura seguía siendo la base del continente. Tampoco se pueden dejar de lado las diferencias entre unos países y otros: «La Europa atrasada» llamaban a parte de la periferia, de donde partían numerosos inmigrantes —junto con las clases bajas del resto de Europa— en busca del sueño americano.

No obstante, y a pesar de que ésta era la realidad más generalizada, los progresos de la época, visibles en las grandes ciudades, eclipsan estos años.

A pesar de este optimismo, la Belle Époque no fue igual de ‘bella’ para todos; he ahí la tercera clase. Las desigualdades sociales estaban muy presentes aún

Prensa y opinión pública

Pero volvamos al Titanic. Los dueños de la White Star Line buscaban un gran titular. Y lo consiguieron. Durante la primera década del siglo XX, el poder y el impacto de la prensa en la sociedad ya era indiscutible. El crecimiento imparable de las ciudades, el aumento de la alfabetización y la aparición de nuevos grupos sociales favoreció el ‘boom’ de las comunicaciones. En 1910, París contaba con 70 periódicos y se vendía un ejemplar por cada 6 o 7 habitantes. El nacimiento de la conciencia política y la opinión pública llegaron de la mano —y con ellos, el movimiento obrero y la lucha por la igualdad de derechos—.

Sumario

Portada del suplemento de ‘Le Petit Journal’ sobre el ‘caso Dreyfus’.

En cuanto a los contenidos, sorprendería el grado de cercanía con la prensa actual. Además de las cuestiones políticas y los distintos avances, hubo escándalos en los que la opinión pública se convirtió en un protagonista más. Ejemplo de ello fue el ‘caso Dreyfus’ —un general del Estado Mayor condenado injustamente por espionaje debido a su condición de judío— o el del asesinato del director de ‘Le Figaro’ a manos de Madame Caillaux, esposa del ministro de Finanzas. Ambas historias ‘revolucionaron’ Francia.

También existía ya un espacio para la incipiente publicidad —lociones para el cabello, moda, medicamentos… — y por supuesto, para la cultura. En algunas publicaciones se incluían por fascículos novelas de detectives —como las de Emilio Salgari—, y otras tan familiares como ‘Ana Karenina’, de Tolstoi. Fue en estos años cuando nacieron las revistas dirigidas a las mujeres como ‘Women’s World’ (1903) o la española ‘El hogar y la moda’ (1909) .

El cine y los grandes almacenes

Gimnasio, cancha de squash, piscina, baños turcos, peluquería, biblioteca, cuarto oscuro para los fotógrafos, restaurantes… Los artífices del Titanic no escatimaron en zonas de ocio, pero les faltó llevar ‘lo último’ a cubierta: una sala de cine. Fue en 1895 cuando los hermanos Lumiére presentaban el cinematógrafo a la sociedad. A partir de ese momento, fue imparable. En un principio fueron itinerantes en cafés, ferias, teatros… sus proyecciones eran más bien cortas y tenían un carácter popular. Luego llegaron Leon Gaumont y los hermanos Pathe y abrieron salas desde Rusia hasta España. Es más, uno de los cines más famosos de la época era el Gaumont Palace de París —con un aforo de 3.000 espectadores fue inaugurado en 1911—. Como curiosidad, fue ese mismo año cuando David Horsley creó el primer estudio de cine en Hollywood.

Y si hablamos de sociedad, ocio y consumo, no podemos olvidar los grandes almacenes. Se erigían como símbolos de un tiempo nuevo marcado por la idea de consumo. Como muestra: las galerías Lafayette de París, los también parisinos almacenes Dufayel, los londinenses Harrods o los moscovitas Muir & Mirrilees.

Segundo Sumario

Pintura de 1909 de autor desconocido donde se muestra a varias personas de clase alta a las puertas de los almacenes Harrods en Londres.

Tecnología, ciencia y cultura

En 1876 llegó el teléfono, tres años después las bombillas y en 1887 apareció el primer motor diésel —un Renault AX Limousine se hundió en las bodegas del Titanic. Podía alcanzar los 56 km/h—. La electricidad y los combustibles fósiles (petróleo) habían dado la vuelta al mundo hasta entonces conocido.

En 1900, París celebraba su Exposición Universal y mostraba en sus pabellones todos los avances y el poderío de la época. Muy cerquita de allí, unos desconocidos Pierre y Marie Curie trabajaban sin descanso en su laboratorio —galardonados con el Nobel de Física en 1903, y con el de Química (Marie) en 1911— . Mientras, un alemán llamado Albert Einstein daba los últimos toques a su Teoría de la Relatividad en Berna (Suiza). También entrarían en escena Bohr y Rutherford. Apabullante.

En estos años también se empieza a poner en cuestión el orden de las cosas. ‘La interpretación de los Sueños’ de Sigmund Freud vio la luz en Viena en 1900, mientras en Francia aparece Colette con su ‘Claudine en la escuela’ —donde se plantean abiertamente las relaciones homosexuales—.

En 1900, París celebraba su Exposición Universal y mostraba en sus pabellones todos los avances y el poderío de la época. Muy cerquita de allí, unos desconocidos Pierre y Marie Curie trabajaban sin descanso en su laboratorio

En el terreno artístico, irrumpe la estética modernista y Gustav Klint, con su ‘Judith’ (1901) y su Dánae (1908), que ruboriza a la sociedad de entonces al mostrar con naturalidad el deseo femenino. Hay que tener en cuenta que aún la mujer tenía un papel asociado directamente a mantener el orden moral y, aunque iba ganando terreno en su lucha, todavía tenía camino por delante.

No podemos olvidar el Cubismo, el Expresionismo y su ruptura con la tradición: Matisse, Picasso, Derain, Kirchner, Kandinsky… Fue en el Salón de Otoño de París 1905 cuando, tras presentarse las obras de Henri Matisse y André Deráin, el famoso crítico de arte Louis Vauxcelles, espantado soltó: «Donatello parmi les fauves!’ (¡Donatello entre las fieras!)». Fue así como bautizó al Fauvismo.

Segundo Sumario

Imagen de Pierre y Marie Curie en su laboratorio de París.

Tecnológica, artística, intelectual y socialmente era una época insuperable. Ese clima de optimismo y confianza que reinaba en la sociedad, era el mismo que embriagaba a los que aseguraban que ‘ni Dios podría hundirlo’ —al referirse al Titanic—. Nadie recordaba ya el hambre, la peste o la guerra. La paz parecía completamente consolidada: en 1907 se creaba el tribunal de La Haya y la contienda entre países civilizados no era una opción real. En la calle: la pacifista Bertha von Suttner y su obra ‘Abajo las armas’ —37 ediciones entre 1887 y 1905—. Pero al final: el Titanic se hundió y la Gran Guerra estalló.

 
Deja un comentario

Publicado por en 27 junio, 2014 en 1914

 

Etiquetas: , , , , ,

Pedro I de Serbia


http://www.elhistoriador.es

Pedro I de Serbia o Pedro I Karadjordjevic (en serbo-croata: Petar I Karađorđević / Петар Карађорђевић I; 29 de junio de 1844 – 16 de agosto de 1921), también conocido como el rey Pedro el Libertador, fue rey de Serbia de 1903 a 1918, tras lo cual se convirtió en el primer Rey de los Serbios, Croatas y Eslovenos, lo que desde el principio fue llamado coloquialmente Yugoslavia dentro del reino y en el resto de Europa.

Peter I Karadjordjevic of Serbia.jpg

Infancia y exilio (1844-1903)

Pedro nació en Belgrado, hijo del knez Alejandro Karađorđević de Serbia y su consorte, la princesa Persida Nenadović. El príncipe Alejandro abdicó en 1858 y llevó a su hijo con él al exilio, en la actual Rumania.

El joven noble estudió en Ginebra, pero pasó la mayor parte de su exilio en Francia, donde recibió formación militar en París y Metz. Participó en la guerra franco-prusiana de 1871 como oficial del ejército francés. En una ocasión, durante la guerra, después de haber sido separados de su unidad, evitó su captura cruzando a nado las aguas congeladas del Loira. Durante el levantamiento de los serbios contra el Imperio otomano, en 1876 en Bosnia y en Herzegovina, Pedro tomó el nombre de Mrkonjic, una versión eslavizada de su apellido, y se unió a la lucha por la libertad. Tuvo que abandonar la región ante la insistencia del entonces príncipe Milan Obrenovic, el gobernante de Serbia, que vio a Pedro como un rival y temió por su popularidad entre el pueblo serbio. Se casó con la princesa Zorka de Montenegro, hija mayor del rey Nicolás I de Montenegro, en 1883. Tuvieron cinco hijos: la Princesa Elena en 1884, la Princesa Milena en 1886, el Príncipe Jorge en 1887, el Príncipe Alejandro en 1888 y el Príncipe Andrés en 1890. La Princesa Milena murió a la edad de un año, en 1887, y el Príncipe Andrés, el último hijo, murió en el parto junto con su madre.

Pedro regresó a Serbia en 1903, cuando en un sangriento golpe de estado militar fue asesinado el rey Alejandro I. Pedro fue coronado rey de Serbia el 21 de septiembre de 1904 en la Catedral de San Miguel de Belgrado.

Reinado (1903-1921)

La educación occidental recibida por el Rey le hizo tratar de liberalizar Serbia con el objetivo de crear una monarquía constitucional de estilo occidental, incluso tradujo al serbio el libro On Liberty (Sobre la Libertad) de John Stuart Mill.

Optó por “retirarse” debido a problemas de salud después de las guerras de los Balcanes, que, desde una perspectiva serbia, fueron un gran éxito. El poder ejecutivo pasó a su hijo Alejandro.

El Rey estuvo relativamente inactivo durante la Primera Guerra Mundial, aunque de vez en cuando visitó las trincheras, para comprobar el estado de sus tropas. Participó en una visita memorable en 1915 cuando, con 71 años, cogió un rifle y disparó a soldados enemigos.

Su última aparición pública fue el 1 de diciembre de 1918, cuando fue proclamado Rey de los Serbios, Croatas y Eslovenos. El Rey Pedro I murió en Belgrado en 1921 a la edad de 77 años.

Sucesión

Como hijo mayor, el príncipe Jorge era el presunto sucesor del rey Pedro. Esto cambió en 1909, cuando pateó a un sirviente hasta la muerte en un ataque de rabia, suceso que obligó al príncipe heredero a renunciar a su reclamación al trono en favor de su hermano Alejandro.

Legado

El rey Pedro I es recordado por su modestia, que se atribuye a su formación militar. Fue inmensamente popular a lo largo de su reinado y sigue siendo uno de los dirigentes más populares de los Balcanes Occidentales. Es considerado el padre fundador de Yugoslavia (este nombre, coloquial, pero muy ampliamente utilizado incluso en los mapas de Europa durante su día, se convirtió en oficial en 1929).

Sus hijos tuvieron mucha influencia en la política europea posterior. Su hijo, el rey Alejandro I, unió a Yugoslavia con Occidente y ayudó a fomentar la naciente identidad nacional yugoslava. Su hija, la princesa Elena, se casó con el Príncipe Iván Konstantínovich Románov que fue asesinado en la Revolución.

Distinciones honoríficas

  • Order of the Cross of Takovo (Serbia) - ribbon bar.png Soberano Gran Maestre de la Orden de Takovo (Reino de Serbia, 11/06/1903).
  • SRB Orden Belog Orla BAR.svg Soberano Gran Maestre de la Orden del Águila Blanca (Reino de Serbia, 11/06/1903).
  • Ord.St.Sava-ribbon.jpg Soberano Gran Maestre de la Orden de San Sava (Reino de Serbia, 11/06/1903).
  • Caballero Gran Collar de la Orden del Santo Príncipe Lázaro (Reino de Serbia, 11/06/1903).
  • Order of the Karađorđe's Star rib.png Soberano Gran Maestre (y fundador) de la Orden de la Estrella de Karađorđević (Reino de Serbia, 01/01/1904).
 
Deja un comentario

Publicado por en 27 junio, 2014 en Personajes, Realeza

 

Etiquetas: , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: