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1 de Agosto de 1914 – Desesperados Intentos por la Paz / Movilizaciones de Rusia y Alemania

01 Ago

Desesperados Intentos por la Paz

A pesar que para la jornada del 1º de Agosto de 1914, el conflicto era inevitable, aún hubo gestiones diplomáticas para tratar de evitar un conflicto general.

Justo después de la medianoche, el embajador alemán en San Petersburgo Conde Friedrich von Pourtáles envió un telegrama a su superior en Berlín, el Ministro Gottlieb von Jagow indicándole que el Gobierno Ruso no iba a suspender de ninguna manera la movilización general, a pesar de los amistosos telegramas que habían intercambiado los primos, Nicolás II y Guillermo II.

Si bien era una medida esperada, era la confirmación que necesitaban los miembros belicista del Gabinete para ir a la guerra.

En las primeras horas de la madrugada, el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg envió un telegrama al embajador en Londres Príncipe Karl Max Lichnovsky con la respuesta, con muchas evasivas, a la propuesta de respetar la neutralidad del Reino de Bélgica, que le había enviado en el día de ayer por intermedio del embajador británico en Berlín Sir Edward Goschen, el Ministro de Asuntos Exteriores Sir Edward Grey.

De esta manera von Bethmann Hollweg desecha su tan apreciada postura de lograr a cualquier costa mantener la neutralidad británica.
A esa misma hora, el embajador francés en Gran Bretaña Paul Cambon hace llegar al Ministro Sir Grey un telegrama del Primer Ministro René Viviani en donde acepta la propuesta de respetar la neutralidad y territorialidad de sus vecinos belgas, esta decisión sin duda ayudará a que las dos naciones acerquen posiciones ante los eventos por venir.

A las 02 de la mañana, el embajador ruso en París, Conde Alexander Izvolsky, despierta al Presidente Raymond Poincaré para preguntarle sobre como reaccionaría Francia si se producía un ataque alemán a su país. Pese a lo inusual de la hora el mandatario tranquilizo al diplomático expresándole que el apoyo se mantenía intacto pese a cualquier tipo de suceso que pudiese ocurrir.

Está atípica reunión, permite develar que Francia esta fehacientemente convencida de apoyar a su aliada en la Entente aún exponiéndose a un ataque en las fronteras orientales.

Cerca de las 04:00 hs. de la mañana el Ministro de Relaciones exteriores de Austria-Hungría Conde Leopold von Bertchold, mediante un telegrama enviado vía Alemania a Londres, rechaza de manera terminante la posibilidad de una mediación extranjera para solucionar de manera pacífica la ya estallada guerra contra los serbios. Con la respuesta del belicoso ministro austro-húngaro queda prácticamente sepultada una de las últimas chances que el conflicto no se expandiera.

A esa misma hora el Rey George V envía una serie de telegramas personales a su primo el Zar Nicolás II en los cuales al igual que su otro primo, el Káiser Wilhelm II, lo trata de “My Dear Nicky” (Mi querido Nicky), con la intención de instarlo a lograr una solución pacífica, sin embargo a pesar de las promesas del Zar, la máquina de guerra, el famosos “rodillo” ruso no podía ya detenerse.

Con las primeras luces del día, el embajador alemán Conde von Pourtáles le hace llegar por intermedio de un oficial de la corte al Zar Nicolás II que la movilización general del ejército de su país es inminente por lo que la guerra es inevitable, es probable que el diplomático a diferencia de sus superiores intentase un acuerdo de último momento para evitar un conflicto entre las dos naciones.
A las 8.00 hs., el Jefe del Estado Mayor del ejército francés el General Joseph Joffre, exige al gobierno del Primer Ministro Viviani que se disponga una movilización general por temor a que Alemania lo estuviese ya haciendo en secreto, para evitar que en caso de ataque no tomé desprevenido a las unidades del ejército.
Al mismo tiempo que se desarrollaba el pedido del General Joffre su colega alemán General Helmuth von Moltke convencía finalmente al Káiser de la necesidad de declararle la guerra a Rusia de manera inmediata para ganar tiempo y comenzara pone en marcha los planes militares.
Por su parte y a la expectativa de lo que ocurría en el continente, en horas cercanas al mediodía se desarrollo una tumultuosa reunión del Gabinete británico, donde aún la facción pro-neutralidad que seguía teniendo considerables adherentes, amenazo con renunciar lo que en realidad equivalía a la caída del gobierno en base a las particularidades propias del sistema parlamentario.

Ante esta posibilidad el Primer Ministro Herbert Aquisth, con el apoyo de Sir Grey, decidió no enviar a Francia, en caso de inicio de hostilidades a la recientemente creada Fuerza Expedicionaria Británica, comandada por el General Sir John French.

A esa misma hora, en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia se prepararon despachos para ser enviados a las diferentes embajadas en el cual se expresaba que Alemania estaba dispuesta a ir a la guerra, sobretodo contra Francia.

Finalmente en horas del mediodía, el embajador alemán en Bruselas Conde Konrad von Below-Saleske, se reunió con el Ministro de Relaciones Exteriores Julien Davignon, al que tranquilizó asegurando de forma cínica que el Reino de Bélgica no debía temer de ningún modo una posible invasión por parte del Imperio Alemán. A pesar de estas afirmaciones, el Gobierno belga puso en alerta a las tropas fronterizas.
Sin duda a pesar de ciertos esfuerzos, en una mañana cargada de tensiones, el conflicto estaba cada ves más latente.

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Zar Nicolás II (A la izquierda) y Rey George V. Primos que además de su sorprendente parecido físico intercambiaron telegramas el 01 de Agosto de 1914 con la intención de detener la escalada bélica.

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Telegrama del Canciller Theobald von Bethmann Hollweg al embajador Príncipe Karl Max von Lichnovsky en donde responde con evasivas la demanda británica por la neutralidad de Bélgica.

 

Las Movilizaciones de Rusia y Alemania

A pesar de la época los medios de comunicación informaban con una celeridad bastante sorprendente, es por ello que a las pocas horas de las movilizaciones decretadas, primero por el Imperio Ruso el 31 de Agosto de 1914, y un día después por el Reich Alemán, fueron cubiertas con prontitud. Un claro ejemplo es el caso de los corresponsales del periódico británico Daily Telegraph.

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Publicación del corresponsal del Daily Telegraph en San Petersburgo sobre la movilización del ejército ruso.
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Publicación del corresponsal del Daily Telegraph en Berlín sobre la movilización del ejército alemán.

Por la mañana, voceros de la City londinense y el gobernador del Banco de Inglaterra transmiten al gobierno su oposición a la entrada en guerra. El primer ministro británico Asquith convence al Rey Jorge de enviar un mensaje al Zar que solicite que se anule la movilización general rusa.

El influyente periódico liberal Daily News se expresa en el mismo sentido. El secretario Grey transmite al embajador de Alemania una propuesta de último momento para garantizar la neutralidad francesa y restringir la guerra al Este, pero a media tarde se revela que el compromiso ofrecido es apenas un esbozo. Pese a la ausencia de garantías del apoyo británico, a las 16:45 Francia ordena la movilización general, seguida a los 15 minutos por una medida similar alemana.

A las 18, Alemania declara la guerra a Rusia. Poco después, y a partir de la propuesta británica de la mañana, el Káiser intenta detener el ataque a Francia y el subsiguiente ingreso del Imperio Británico en el conflicto, pero Von Moltke le responde que es demasiado tarde: sus tropas ya invaden Luxemburgo.

Italia comunica a Alemania que se declara neutral, basándose en que Austria – Hungría lanzó una guerra de agresión, y de hecho se retira de  la Triple Alianza. Suiza, también neutral, declara la movilización preventiva.

Movilización y Guerra

Luego de una mañana con muchos ajetreos diplomáticos y preparativos militares, durante la tarde del 01 de Agosto de 1914, se desencadenarán los diferentes hechos que llevarán al irremediablemente al conflicto.

En horas del mediodía, el embajador alemán en Londres envía a sus superiores un confuso telegrama en el cual afirma que Gran Bretaña se comprometía a mantener la neutralidad de Francia, con tal que el conflicto sólo se desarrollará en el este.

Ante esto, el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg presento la supuesta oferta británica al Káiser Wilhelm II, quien aceptó de inmediato, y le pidió al Jefe del Estado Mayor del Ejército, Conde General Helmuth von Moltke que prepara los planes estratégicos para solo enfrentar al ejército ruso.

Ante este cambio de posición, el militar protesto vehementemente, ante lo que técnicamente era imposible de llevar a cabo, ya que los ejércitos estaban próximos a invadir Bélgica y Luxemburgo. El Káiser respondió:

“Dein Onkel würde mir eine andere Antwort gegeben haben!”

(“Tu tío (En relación al General Helmuth von Moltke héroe de la Guerra Franco-Prusiana) me hubiera dado una respuesta diferente!”

Luego de esta breve discusión von Moltke comenzó la tarea de reorganizar los planes para preparar el traslado de los ejércitos desde las fronteras occidentales a las orientales.

A la una de la tarde en San Petersburgo, el embajador alemán, Conde Friedrich von Pourtàles recibió un telegrama con la declaración de guerra por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, para presentar a las 19:00 hs. El diplomático en realidad estaba sobrepasado por la situación, ya que era un firme partidario de la paz, sin embargo su deber le impedía expresar abiertamente sus posiciones.

Una hora después el Zar Nicolás II, le envía un nuevo telegrama al Káiser Wilhelm II en el cual le expresa que la movilización de sus fuerzas armadas no debe degenerar en un conflicto.

Peter’s Court, Palace, 1 August 1914
Sa Majesté l’Empereur
Berlin

I received your telegram. Understand you are obliged to mobilise but wish to have the same guarantee from you as I gave you, that these measures do not mean war and that we shall continue negociating for the benefit of our countries and universal peace deal to all our hearts. Our long proved friendship must succeed, with God’s help, in avoiding bloodshed. Anexiously, full of confidence await your answer.

Nicky

(Corte de Pedro, Palacio, 01 de agosto 1914
Sa Majesté l’Empereur
Berlín

Recibí su telegrama. Entiendo que usted está obligado a movilizar, pero deseo tener la misma garantía como yo te di, que estas medidas no significan la guerra y que continuaremos negociando localmente en beneficio de nuestros países y el acuerdo de paz universal con todos nuestros corazones. Nuestra amistad ha demostrado que debemos tener éxito, con la ayuda de Dios, para evitar el derramamiento de sangre. Ansiosamente, lleno de confianza espero su respuesta.

Nicky)

Sin embargo a pesar de esto, Wilhelm II, contesto de una manera mucho menos amable dejando en claro su nueva posición.

Berlin, 1. August 1914

Thanks for your telegram. I yesterday pointed out to your government the way by which alone war may be avoided. Although I requested an answer for noon today, no telegram from my ambassador conveying an answer from your Government has reached me as yet. I therefore have been obliged to mobilise my army.

Immediate affirmative clear and unmistakable answer from your government is the only way to avoid endless misery. Until I have received this answer alas, I am unable to discuss the subject of your telegram. As a matter of fact I must request you to immediatly [sic] order your troops on no account to commit the slightest act of trespassing over our frontiers.

Willy

(Gracias por tu telegrama. Ayer aclaré a tu gobierno la manera en la que la Guerra puede evitarse.

A pesar de que pedí una respuesta para el mediodía de hoy, no me ha llegado ningún telegrama de mi embajador con la respuesta. Por ello, me he visto obligado a movilizar mi ejército.

Una respuesta inmediata, afirmativa, inequívoca y clara es el único camino para evitar esta miseria interminable. Hasta que no reciba dicha respuesta, no puedo discutir el tema de tu telegrama. De hecho, debo pedirte que inmediatamente ordenes a tus tropas que por ningún motivo cometan el más mínimo acto de traspasar nuestras fronteras).

Willy.

Por su parte el Gobierno Francés encabezado por el Presidente Raymond Poncairé y el Primer Ministro René Viviani decidió decretar la movilización general, tal cual lo había exigido el Jefe del Estado Mayor General Joseph Joffre, para las 16:00 hs, ante los crecientes rumores de invasión alemana.

Aproximadamente a la misma hora, en Berlín el Consejo de Ministros encabezado por el Canciller von Bethmann Hollweg aprueba por unanimidad la declaración de guerra a Rusia que horas antes habían preparado los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, encabezado por Gottlieb von Jagow.

En Gran Bretaña, el representante liberal Sir Arthur Ponsonby, con un considerable apoyo en la Cámara de los Comunes intenta presentar una resolución a favor de la neutralidad, sin embargo el Ministro de Asuntos Exteriores Sir Edward Grey se opone y logra que la propuesta no se presente. Esto demuestra que, aún a pesar de la tensión en el continente, varios funcionarios aún deseaban mantener al país fuera del inminente conflicto.

A media tarde una ves más Sir Grey se reúne con el embajador von Lichnovsky a quien le advierte que si Alemania no respetaba la neutralidad de Bélgica, Gran Bretaña se vería obligada a entrar a la guerra, estas afirmaciones llevaron a que el diplomático expresará con cierta melancolía, en el telegrama que envió a Berlín que no había prácticamente esperanzas para evitar un conflicto con Londres.

Con el decreto de movilización francés en vigencia, el Alto Mando alemán vuelve a reunirse y logra convencer al Káiser Wilhelm II para que se decreté a su ves movilización general del ejército, además se vuelva a retomar el plan original de avanzar contra Francia, invadiendo a su paso Bélgica y Luxemburgo (Plan Schlieffen).

A esa hora, el Ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergey Sazonov convoca a una reunión de urgencia a los embajadores Sir George Buchanan de Gran Bretaña y Maurice Paléologue de Francia para discutir la reciente propuesta de paz que hacia pocas horas el Rey George V le había entregado al Zar Nicolás II, si bien existe la posibilidad, el funcionario ruso aclara que es imposible frenar la puesta en marcha del ejército ruso, por lo cual una ves más predice que la guerra es inevitable.

Al mismo tiempo en Londres, el ministro Sir Grey le expresa al embajador Paul Cambon que por el momento y en haras de un entendimiento pacífico, que Francia no podía contar con Gran Bretaña, a lo cual el diplomático retirandose ofuscadamente repitiendo:

“Ils vont nous quitter.”

“Ellos (por los británicos) nos van abandonar”.

A las 19:00 hs. sin oposición y poniendo en práctica el Plan Schlieffen, el ejército alemán invade Luxemburgo, conquistando la ciudad fronteriza de Trois Vierges (Tres Vírgenes), lo cual genera que el Presidente de Gobierno Paul Eyschen envíe un telegrama de protesta al Ministerio de Relaciones Exteriores Alemán, que ni siquiera es respondido en el momento.

Si bien a la media hora el ejército alemán se retiro por órdenes directas del Káiser pero no por las protestas del mandatario luxemburgués, sino porque en realidad se corría el rumor que su primo el Rey George V estaba negociando la neutralidad de Francia.

Cuando las primeras operaciones militares comenzaban a desarrollarse en el oeste, el embajador Conde von Pourtàles le entregaba al Ministro Sazonov la declaración de guerra debido a que Rusia se había negado a responder los reiterados pedidos de Alemania para frenar la movilización general y tratar de llegar a un acuerdo pacífico.

A pesar de la tensión del momento, la despedida entre el diplomático alemán y el funcionario ruso fue muy cordial y caballeresca ya que habían cultivado una sincera amistad. Era este el inicio oficial del conflicto entre las grandes potencias europeas.

El avance y luego retroceso del ejército alemán sobre Luxemburgo, puso en alerta al Rey Alberto II de Bélgica, quien telegrafío de manera directa al Káiser Wilhelm II, afirmando que era deseo de su nación mantener la neutralidad a ultranza, recibiendo como respuesta vanas promesas de respeto a las fronteras comunes.

Luego de varias idas y vueltas, cerca de la medianoche, llega a Berlín vía telegrama del embajador von Lichnovsky, la noticia que el Rey George V niega vehementemente que estuviese detrás de las tratativas para lograr la neutralidad de Francia en caso de conflicto en el continente. Ante esto un desilusionado Káiser vuelve a ordenar que el ejército reinicie su marcha hacia el oeste, por lo cual a la medianoche vuelve a ocupar la ciudad fronteriza de Trois Vierges en Luxemburgo.

Por último, para tranquilidad del Alto Mando alemán, el Jefe del Estado Mayor austro-húngaro Conde General Franz Conrad von Hötzendorff, telegrafió a la medianoche que su ejército se comprometía a iniciar operaciones contra Rusia, cuando en realidad el principal objetivo era la invasión y ocupación de Serbia.

Von Hötzendorff también se comunico con su contraparte italiana, el General Luigi Cadorna para consultarlo (No se sabe si sarcásticamente, por la posición ambigua de Roma o porque sinceramente creía que el Gobierno italiano cumpliría con el Tratado de la Triple Alianza), sobre si existía la posibilidad que el Regio Esercito, marchase a la Galitizia para frenar una posible ofensiva rusa.

Más allá de lo que haya creído von Hötzendorff, la respuesta no se hizo esperar, ya que en horas de la medianoche, el Ministro de Asuntos Exteriores, Marqués Antonio de San Giuliano, declara la neutralidad del Reino de Italia, ya que Austria-Hungría ha emprendido una guerra de agresión que no está contemplada en los tratados firmados con anterioridad ya que solo expresan que los aliados deben intervenir cuando el conflicto es de carácter defensivo. Más allá del tecnicismo expresado por el funcionario, es evidente que Roma desprecia su alianza con Viena ya que está se niega a las compensaciones territoriales.

Después de una jornada con varias idas y vueltas, queda claro que el conflicto ya a estallado y que es cuestión de horas para que se expanda por todo el continente.

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Declaración de Guerra por parte del Imperio Alemán al Ruso.
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Telegrama de protesta diplomática del Presidente de Gobierno de Luxemburgo Paul Eyschen por la ocupación de la ciudad fronteriza de Trois Vierges.

La Posición británica y los medios de comunicación

Desde el momento mismo de la declaración de guerra por parte del Imperio Alemán al Ruso, la situación en el continente cambio de manera radical, por lo cual los diferentes gobiernos sentaron posición.

Sin dudas fue el británico el más reacio a tomar una decisión tajante frente al conflicto que se avecinaba.

Como publica el periódico londinense Daily Telegraph, sentó una importante postura en las últimas horas del 01 de Agosto de 1914.

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Publicación del periódico Daily Telegraph sobre la postura del Gobierno Británico sobre el conflicto en ciernes.

 

CURIOSIDAD:

1 de agosto de 1914, el emperador Guillermo II ordena servir vino espumoso a su entorno civil y militar: le acaba de declarar la guerra a Rusia, está a punto de atacar a Francia y su embajador en Londres le ha asegurado que Gran Bretaña se mantendrá neutral.

El ejército germano confía en que el conflicto será un paseo de unas pocas semanas pero se trata del comienzo de la Primera Guerra Mundial, que durará cuatro años, costará dos millones de muertos y provocará la caída del imperio alemán.

Horas antes, el kaiser había ordenado la movilización general, en respuesta al decreto del 30 de julio por el zar Nicolás II para intimidar a Austria-Hungría, que acababa de atacar a la pequeña Serbia.

Desde hacía dos días, la guerra se anunciaba inminente en Alemania, obsesionada por un posible cerco por parte de Rusia, Francia y Gran Bretaña, aliadas en el seno de la Triple Entente. Por miedo a penurias, los ciudadanos hacen acopio de reservas de alimentos y los precios se disparan.

El emperador firma la declaración de guerra bajo la mirada satisfecha de sus estrategas militares, algunos de ellos llorando de alegría al ver llegar por fin el conflicto para el que tanto se han preparado, explica el historiador germano-británico C.G. Roehl.

Guillermo II se dirige entonces a la muchedumbre entusiasta, congregada frente al balcón del castillo de los Reyes de Prusia en Berlín, joya de la arquitectura barroca. “Si nuestro vecino no acepta la paz, espero que el pueblo alemán y el imperio unido salgan victoriosos de este conflicto, con la ayuda de Dios”. “No conozco partidos, sólo conozco alemanes”, agrega el kaiser, prusiano y protestante, llamando a la unidad a los socialdemócratas y católicos, reticentes a la guerra. “¡Hurra!”, claman los burgueses, arrojando al aire con alegría sus sombreros.

Con la orden de movilización contra Rusia, se activa la maquinaria de guerra alemana pero, paradójicamente, la mayoría de los soldados deben dirigirse hacia el oeste. Es que el “plan Schlieffen”, preparado con minuciosidad durante años ante un posible conflicto con Rusia, prevé empezar por atacar a Francia, aliada del imperio de los zares.

El objetivo es aplastar al ejército francés en unas semanas, atacando masivamente desde el norte tras invadir Bélgica, para luego enviar las tropas contra el ejército ruso. Berlín piensa que así evitará librar una guerra de dos frentes, convencido además de la neutralidad de Gran Bretaña.

Pero Guillermo II sugiere entonces al jefe del ejército, Helmuth von Moltke, lanzar todas sus tropas contra Rusia. Pero éste estima que cambiar de estrategia en el último momento para atacar primeramente el Este pone en riesgo al dispositivo militar germano en su conjunto y subraya que los rusos no constituyen un peligro tan inmediato como los franceses.

El rey Jorge V aclara definitivamente la postura británica, comunicando al emperador que su embajador no lo ha entendido bien: Gran Bretaña no puede quedarse de brazos cruzados mientras Alemania destruye a Francia.

Guillermo II, en pijama, ordena resignado a Moltke: “Haced lo que os plazca”.

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Publicado por en 1 agosto, 2014 en 1914

 

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