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En un mundo de hombres

07 Ago

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A menudo olvidadas por la Historia, las mujeres jugaron un rol fundamental en el esfuerzo bélico durante la Primera Guerra Mundial.

“Sin mujeres no hay victoria rápida”. Esta declaración hecha en 1915 por David Lloyd George, futuro primer ministro británico, ilustra la determinante implicación de las mujeres en el esfuerzo de guerra durante el primer conflicto mundial en todas las naciones beligerantes. Así lo recuerda un informe de la agencia noticiosa AFP, con motivo del centenario de la que entonces se llamó “Gran Guerra”.

Al final de la guerra, en todos los países animan a las mujeres a regresar al hogar y a sus actividades tradicionales, pero en los años siguientes volverán al mercado del trabajo y se confirmará la feminización de los empleos en fábricas, en el sector terciario y en las profesiones liberales.

Al principio de las hostilidades, desde el 7 de agosto de 1914, el presidente del Consejo francés René Viviani, que espera una guerra corta, llama a las campesinas a reemplazar “en el campo del trabajo a quienes se encuentran en el campo de batalla“. Es el periodo de las cosechas y resulta vital no echarlas a perder.

Sustituir a los hombres del frente

Pero el conflicto se alarga y tanto en Francia como en Alemania muchas mujeres tienen que sacar adelante solas las explotaciones agrícolas, a veces incluso sustituyendo a los caballos requisados. Según el historiador Benjamin Ziemann, un 44% de las granjas bávaras estaban dirigidas por mujeres en 1916. En Francia, 800.000 mujeres dirigían explotaciones agrícolas.

Por toda Europa, las mujeres también sustituyen a los hombres del frente en oficios hasta entonces exclusivamente masculinos: cobradoras o conductoras de tranvías, camareras de cafés, empleadas de Correos, repartidoras de carbón, empleadas bancarias, maestras de escuelas masculinas…

Muchas se implican benévolamente para apoyar a los combatientes: madrinas de guerra o enfermeras como la inglesa Vera Brittain, que describirá su experiencia en sus memorias.
A partir de 1915, las industrias reconvertidas en defensa empiezan a contratar mujeres, en Europa y luego en Estados Unidos, que no entra en guerra hasta 1917.

35 toneladas diarias

Bautizadas “munitionnettes” en Francia, las trabajadoras de las fábricas de armas “se vuelven símbolos de la entrada de las mujeres en un sector masculino”, subraya a la AFP la historiadora Françoise Thébaud, autora de la obra “Las mujeres en tiempos de la guerra del 14”.

Unas 400.000 mujeres trabajan en la industria armamentista francesa a principios de 1918, una cuarta parte de la mano de obra de ese sector.

El trabajo de la tornera de obuses es agotador. “Cada obús pesa siete kilos. En tiempos de producción normal, 2.500 obuses pasan en once horas entre sus manos. Como debe levantar dos veces cada artefacto, cada día levanta 35.000 kilos”, testimonia en “La voz de las mujeres” la periodista Marcelle Capy, que trabajó unas semanas en una planta de armamento.

Al final de 1917, en Francia, la mano de obra femenina en el comercio y la industria es un 20% superior a su nivel de antes de la guerra, según el ministerio de Trabajo. Un crecimiento más limitado que en Gran Bretaña, donde se estima en un 50%.

“Las francesas ya trabajaban mucho antes de 1914, unas 7,7 millones de mujeres estaban censadas como activas, un 36% de la población activa, mucho más que en Gran Bretaña y Alemania”, explica Françoise Thébaut. Esas mujeres provenían principalmente de las clases populares, y la guerra favorece la llegada de las clases medias al mercado laboral.

Auxiliares del ejército

En Gran Bretaña ponen a trabajar a mujeres casadas de todos los medios sociales.

“En 1911, menos del 10% de mujeres casadas tenían empleo en Gran Bretaña, en Francia eran cerca de la mitad”, destaca Laura Lee Downs, profesora del Instituto Universitario Europeo de Florencia. En las fábricas de guerra británicas, la mano de obra femenina alcanza el millón de obreras en 1918.

En Alemania, la movilización de mujeres en las industrias bélicas fue menos exitosa.

“No estaban bien pagadas ni tratadas, se retiraron muy pronto para poner su fuerza de trabajo al servicio de sus familias y buscar comida”, una labor cada vez más entregada por la severa penuria reinante en los imperios centrales, sometidos al bloqueo marítimo aliado, explica Laura Lee Downs.

Las mujeres también estuvieron en el frente, como enfermeras o auxiliares del ejército. En Gran Bretaña, más de 80.000 mujeres se enrolan en los cuerpos femeninos auxiliares del ejército (Women’s Army Auxiliary Corps, WAAC) creados en 1917, como conductoras de camiones y ambulancias, cocineras, mecánicas…

En cambio, las mujeres combatientes fueron minoría; estuvieron presentes por ejemplo en el frente ruso, donde se crearon la primavera de 1917 unos “batallones femeninos de la muerte” por iniciativa de Maria Boshkareva, campesina y soldado.

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Publicado por en 7 agosto, 2014 en Curiosidades

 

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