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Una perspectiva española sobre la Primera Guerra Mundial

15 Oct

ABC.es

  • EXPOSICIÓN Imágenes oficiales sobre el conflicto bélico
  • Las 160 imágenes del Archivo Militar de Madrid retratan las distintas etapas del conflicto
  • Se trata de la información que los agregados militares españoles mandaban al Estado
El puesto de la Cruz Roja en el frente inglés en Francia.

El puesto de la Cruz Roja en el frente inglés en Francia.ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID

París, 1917. Veinte hombres españoles miran fijamente a la cámara. Aparecen de frente, erguidos, alineados como si formaran filas. Todos llevan la misma indumentaria: guantes, birrete y abrigo de paño. Es en esta prenda donde cuelgan sus medallas y las cruces de los combatientes voluntarios, aquellas que miraban cuando el miedo se apoderaba de su razón. Sus rostros, firmes, desafían al frío, a la muerte, aquella que veían en las trincheras incluso en sueños.. Esta imagen es una de las 160 que guarda el Archivo Militar de Madrid y que ahora pueden verse en La Gran Guerra, una visión desde España. Una exposición fotográfica que reconstruye el inicio y el fin de la I Guerra Mundial (1914-1918) y que permanecerá hasta el 30 de noviembre en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

Nueve capítulos sobre la guerra

Nueve episodios que relatan a través de los documentos gráficos las etapas y los personajes que participaron en este conflicto bélico. Situación de España y los españoles en la Gran Guerra contextualiza la situación de España en el inicio del conflicto y las vías de actuación que empleó el ejército español en el mismo. Al hilo de la Historia muestra a través de las imágenes obtenidas por los agregados y comisionados, los distintos pasos de una contienda que fue volviéndose más sanguinaria, más violenta, más destructiva, como ocurre en la Guerra de los Movimientos (1914-1915) y la Guerra de Posiciones (1915-1916), donde se muestran las nuevas tácticas y materiales que se utilizan en los últimos años del enfrentamiento.

Son los años de las ametralladoras, de los carros de combate o los gases tóxicos. Así, el fotógrafo francés Julien Boucheal en su Inspección de caretas protectoras antes de salir para las trincheras, retrata el protocolo que seguían los soldados a la hora de colocarse este dispositivo de seguridad.

El avance entre Montdidier y Noyon./ ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID

Los distintos mecanismos de protección que fueron desarrollándose conforme a las innovaciones armamentísticas no fueron suficientes para aminorar el número de fallecidos. Los cañones, las bombas de tierra y los obuses provocaron numerosas muertes en serie, como se observa en una fotografía oficial austrohúngara de 1916 en Kronstadt, Brasso, donde una decena de cuerpos de la guerrilla rumana aparecen tendidos en el suelo en la misma posición con las que les alcanzó el fuego de las ametralladoras.

Imágenes que evidencian que el ser humano no era conocedor ni consciente de los efectos devastadores de las nuevas armas y su alcance acabó por destruirlo todo, incluso a ellos mismos. “Era una época en la que estaba el colonialismo muy metido, querían expandir los reinos y esa ambición de poder llevó a un desenlace trágico. Estas imágenes de la soledad de los pasajes, de los árboles destruidos, las trincheras es un reflejo que demuestra lo que queda después de una guerra, una pena terrible”, afirma Pilar Cabezón, directora técnica de la muestra.

El vacío del desgaste

F.Hernández Cifuentes: “Era una nueva forma de hacer la guerra, ésta se industrializó, se globalizó, se deshumanizó”

Después de tres años de guerra, el ánimo y la esperanza de los soldados cayeron por completo. El abatimiento y las ganas de huir comenzaron a perfilar una escisión entre las filas, así se deja entrever en Crisis de 1917, donde el vacío y la nostalgia se hacen visibles en cada una de las imágenes, como la que capta un fotógrafo alemán den Un prisionero inglés capturado en Flandes. Con la mirada perdida hacia el horizonte, los ojos del retratado describen las consecuencias de la guerra, la pérdida de su identidad, ahora en manos de otros, el vacío de las trincheras, la nostalgia del hogar, el anhelo de una libertad que parecía tener sólo sentido en la definición del diccionario.

Tanque inglés destruido por la artillería alemana./ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID.

Ese concepto, el del hombre libre, comenzó a tomar forma en 1918, último año del combate. De este periodo es otro de los capítulos de la muestra, El desenlace, donde comienzan a notarse las primeras muestras de cooperación y ayuda entre los distintos bandos. Un hecho del cual informaron los agregados y comisionados españoles desde el país en el que se encontraban. “Los agregados siempre tenían curiosidad por informar al ejército de las batallas, las técnicas, las actitudes adoptadas, y eso estuvo espoleado por Alfonso XIII, quien creó la oficina pro-cautivos, con la que se consiguieron repatriar a 10.000 soldados, devolver 5.000 heridos graves, computar 50 penas de muerte realizar 4000 visitas de inspección y enviar ayuda humanitaria a 136.000 cautivos”, recuerda Francisco Hernández Cifuentes, director del Instituto de Historia y Cultura Militar y comisario de la muestra.

Este tipo de información que los agregados españoles mandaban al Estado estuvo influida por la propaganda del conflicto. Sobre ella también hay presencia en la exposición, donde se pueden observar los mensajes bélicos o las fotografías de la contienda que se incluían en los medios de comunicación. “La guerra ideológica con la propaganda y el espionaje a gran escala auxiliados por el cine, la fotografía y el periodismo fijaron su objetivo en la población civil y la opinión pública fue un nuevo hecho relevante”, remarca el comisario.

El fin del conflicto cien años después

Fue en 1918 cuando se escribió el fin de la guerra. Los cuatro años de lucha dejaron 10 millones de muertos, 20 millones de heridos entre los combatientes y 10 millones de refugiados en toda Europa. Estas son algunas de las denominadas Consecuencias de la Guerra, como se titula la última sección de la muestra y donde se refleja la tragedia, las ruinas, la desolación que dejó este episodio. Imágenes como el Coro de la catedral de Reims, totalmente destruida, el cadáver de una soldado austríaco o Las tropas alemanas en Narva, Estonia, reviven aquella desolación, aquella calma de quien lo ha perdido todo. “A través de estas imágenes podemos hacernos una idea de lo que la I Guerra Mundial significó, pues para entender un periodo histórico hay que situarse en la mentalidad y fecha en que éste acontenció. Del 14 al 18 el mundo asistió al advenimiento de una nueva forma de hacer la guerra, ésta se industrializó, se globalizó y se deshumanizó, dejando atrás para siempre el concepto y el espíritu que se tenía de ella hasta entonces”, concluye Cifuentes.

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Publicado por en 15 octubre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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