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Archivos diarios: 16 octubre, 2014

SMS Emden


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El SMS Emden fue un crucero ligero (Kleiner Kreuzer en alemán) alemán de la Kaiserliche Marine durante la Primera Guerra Mundial. Destacado en la colonia alemana de Kiau Chau en Tsingtao, no formaba parte de la escuadra del almirante Graf von Spee, dedicándose a efectuar una notable guerra de corso en el Océano Índico, entorpeciendo las rutas de navegación y hundiendo más de 16 barcos enemigos. Constituía clase con el SMS Dresden y se diferenciaba de su gemelo por tener motores convencionales de pistón, en vez de turbinas.

Especificaciones técnicas

De 3000 t de desplazamiento, armado con 10 cañones de 105 mm, más diversas ametralladoras.

De 118 m de eslora, de gráciles líneas, con una dotación de 361 hombres, tenía un potente aparato de TSH (telegrafía sin hilos). Su comandante era Karl von Müller, de 40 años de edad.

Historial de servicio

En China

En 1910, la nave es destinada a la base sita en el protectorado alemán de Tsingtao, donde participó en la contención de la revuelta de los Sokehs en Pohnpei.

Primera Guerra Mundial

El 20 de junio de 1914, la escuadra de cruceros alemana zarpó hacia el Pacífico aunque el Emdem permanece en Tsingtao. El 29 de junio se recibe la noticia del asesinato del Archiduque Fernando de Austria. Su comandante, el capitán de fragata von Müller, puso al buque en estado de alerta. El 31 de julio, fue advertido desde Berlín de que la guerra era inminente, de modo que la noche de ese día deja el fondeadero y se adentra en el Mar Amarillo. El 4 de agosto, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda declara el estado de guerra y, ese mismo día, el Emden captura su primera presa, el vapor correo ruso Ryazan, que escolta hasta Tsingtao. Más tarde partió acompañado de un crucero auxiliar y el buque carbonero Markomannia hacia la isla de Pagán.

Estando anclada la flota alemana del Pacífico al mando del vicealmirante conde Maximilian von Spee en la Isla de Pagán (Nueva Guinea Alemana) en las Islas Marianas, fue sorprendida por el estallido de la Primera Guerra Mundial y se aprestó a dirigirse a Alemania para participar en la guerra naval. El comandante del SMS Emden, Karl von Müller, en conferencia con el almirante Graf von Spee en el SMS Scharnhorst, pidió y consiguió autorización para atacar las rutas marítimas británicas en el Océano Índico como corsario.

Corsario en el Océano Índico

El almirante Graf von Spee sopesó las cualidades de von Müller con la aparentemente débil embarcación que iba a dirigir y finalmente le concedió lo solicitado. Además, su gemelo el SMS Dresden ya se dirigía para reunirse con la flota.

Madrás

En los primeros días de septiembre, el SMS Emden hizo la mitad de sus presas y el 22 de ese mismo mes atacó las instalaciones de la Burmah Oil Company en el puerto de Madrás, bombardeándolas y causando algunas bajas civiles. Con esta acción consiguió paralizar el comercio británico.

Isla de Diego García

A fines de septiembre se dirigió a la Isla de Diego García, colonia británica, y allí fueron recibidos – para su sorpresa – con gran estima por parte de los británicos, que no sabían del estado de guerra existente, siendo agasajados, festejados y avituallados por la desinformada colonia sin sospechar que ahora eran enemigos.

El 16 de octubre de 1914, acabo el Benmohr (Reino Unido) buque de carga hundido en el Océano Índico a 65 millas náuticas (120 km) al noroeste de Minicoy, India , tambien conel Clan Grant (Reino Unido) buque de carga bombardeado y hundido en el Océano Índico a 150 millas náuticas (280 km) al oeste de Minicoy y con la draga Ponrabbel (Reino Unido) bombardeado y hundido en el Océano Índico a 20 millas náuticas (37 km) al noroeste de Minicoy.

El 28 de octubre, tras haber hundido 4 naves mercantes, atacó por sorpresa el puerto británico de Penang, disfrazado como crucero británico, y hundió el crucero ruso Zemciug y el cañonero francés Mousquet.

Los éxitos del SMS Emden causaron gran respeto y admiración por quienes eran sus enemigos, dada la caballerosidad demostrada por von Müller hacia sus prisioneros y por su imaginativa audacia y valentía.

Isla Cocos

Siguió operando por el Océano Índico y el 9 de noviembre, después de hundir más mercantes, se dirigió a las Islas Cocos (Australia) 12°11′10.24″S 96°49′47.07″E, donde existía una estación de radio, central de unión de los cables submarinos de Australia. Mientras enviaba un destacamento para destruir la estación de radio de la isla, ésta alcanzó a radiar un mensaje de alerta, el cual fue interceptado por el crucero australiano HMAS Sydney.

Batalla final

Los telegrafistas del SMS Emden calcularon mal la posición del crucero enemigo y cuando estaban finalizando las maniobras de inutilización de las instalaciones enemigas, se les vino encima sorpresivamente el Sydney, mucho mejor armado que el SMS Emden. Von Müller cortó amarras y aceptó el desigual combate.

El destacamento en tierra se fugó hacia el otro lado de la isla, se apoderó de unas embarcaciones y huyó al mando del primer oficial del Emden, Helmuth von Mücke, quien quería llevar a sus hombres a Alemania. Este grupo de hombres navegó hasta las Indias Orientales Neerlandesas (la actual Indonesia) y se pusieron en contacto con el cónsul alemán, quien les proporcionó un barco de vapor, con el que los marineros del Emden navegaron hasta el Mar Rojo. Una vez llegaron al Mar Rojo, los alemanes vieron barcos británicos, por lo que decidieron desembarcar y continuar a pie hasta encontrar la vía de tren que comunicaba Constantinopla con Arabia. Los marineros, una vez desembarcaron, fueron recibidos por las autoridades turcas (no olvidemos que el Imperio Otomano era aliado del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial) y llevados a Sanaá. Allí los turcos impidieron su salida, pero los alemanes finalmente salieron y se encaminaron al norte, en busca de la vía ferroviaria, que por fin lograron encontrar. Era mayo de 1915.

Inicialmente el SMS Emden, con 178 hombres remanentes, consiguió impactos iniciales en el Sídney. Éste se alejó del alcance artillero y procedió luego a machacarlo a cañonazos. Después de 30 minutos, el SMS Emden era un derelicto en llamas con 134 muertos y el resto herido de gravedad, entre ellos von Müller.

El SMS Emden encalló a propósito en unos bajíos de la Isla Norte 11°50′12.20″S 96°49′41.25″E para evitar el hundimiento con los heridos. Después fueron hechos prisioneros y a von Müller se le permitió conservar su espada en honor a su valentía. La tripulación y su comandante fueron recluidos en la Isla de Malta, que era colonia británica, y luego el capitán de fragata Karl von Müller fue trasladado al Reino Unido a un campo de oficiales alemanes prisioneros. Al final de la guerra fue repatriado. En su país se le concedió la Medalla al Mérito. Murió de malaria, la cual había contraído 23 años atrás, en 1923.

Los marineros fueron llevados hasta Constantinopla y recibidos espléndidamente, pero la mayor parte de ellos fueron repartidos entre diversos buques de guerra. El primer oficial del Emden, von Mücke (1889-1957) llegó a Alemania, siendo recibido como un héroe. Tras la guerra fue un ferviente pacifista, que criticó duramente a los nazis y especialmente a Hitler, por lo que estuvo internado en un campo de concentración entre 1937 y 1939. Von Mücke murió en 1957.

SMS Emden
Banderas
Bandera de Imperio alemán
Historial
Astillero Kaiserliche Werft Danzig(Imperio Alemán) (actual Gdansk (Polonia)
Clase SMS Emden
Tipo Crucero ligero tipo explorador
Iniciado 6 de abril de 1906
Botado 26 de mayo de 1908
Asignado 10 de julio de 1909
Destino Hundido (encallado) 9-11-1914 Isla de Cocos
Características generales
Desplazamiento • 3364 t normal
• 4268 t apc
Eslora 118,3 m
Manga 13,5 m
Calado 5,10 m
Armamento • 10 cañones de 105 mm de tiro rápido
• 8 cañones de 58 mm
• 2 tubos lanzatorpedos de 450 mm
Propulsión • 12 calderas de carbón convencionales
• 2 hélices tetrapalas
Velocidad 24 nudos
Autonomía 3760 mn a 12 nudos
Tripulación 394
 
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Publicado por en 16 octubre, 2014 en 1914, Marina Imperial alemana

 

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“Inútil Masacre: Los católicos y la Santa Sede en la Primera Guerra Mundial”


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Imágenes de la Primera Guerra Mundial. Foto: Wikipedia John Warwick Brooke (CC-BY-SA-3.0)

Imágenes de la Primera Guerra Mundial. Foto: Wikipedia John Warwick Brooke (CC-BY-SA-3.0)

Este viernes fue presentado el Congreso Internacional “‘Inútil Masacre’. Los católicos y la Santa Sede en la Primera Guerra Mundial”, promovido por el Pontificio Comité de Ciencias históricas.

En la rueda de prensa han intervenido el P. Bernard Ardura, Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas; y el profesor Roberto Morozzo della Rocca, de la Universidad de los Estudios de ”Roma Tres”.

Se indicó que “la iniciativa del Pontificio Comité de Ciencias Históricas pretende involucrar numerosos especialistas de este tema, con el fin de proponer una reinterpretación del conflicto no sólo visto sino también vivido por los creyentes – en su mayoría católicos, pero también protestantes y ortodoxos – y más específicamente por la Santa Sede, que de nuevo, sin territorio propio, se encontraba dentro del territorio de una Italia que participaba en el conflicto, tratando por todos los medios de salvaguardar su naturaleza específica”.

En ese sentido, el título ”Inútil Masacre” expresa el drama de la Primera Guerra Mundial. Cien años después del estallido, el Comité Pontificio de Ciencias Históricas, en colaboración con la Academia Húngara de Roma y la Commission Internationale d’Histoire et d’Études du Christianisme, ofrecen la oportunidad de una revisión de la historiografía con especial atención a los esfuerzos de los católicos y de la Santa Sede para restañar las heridas del conflicto.

El P. Ardura explicó que aunque la reunión tenga como tema principal a los católicos y la Santa Sede en la Primera Guerra Mundial, el congreso contará también con intervenciones de varios historiadores que hablarán sobre los estados de mayoría protestante y ortodoxa.

Asimismo ha destacado que se espera que en 2018 se organice un segundo congreso sobre las consecuencias del Tratado de Versalles, que fueron, al menos en parte, el origen de la Segunda Guerra Mundial y cuyas repercusiones aún se dejan sentir en los albores del siglo XXI.

 
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Publicado por en 16 octubre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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16 de Octubre de 1914 – La BEF avanza en Flandes / Inicio de la Batalla del Río Yser


La BEF avanza en Flandes

Desde los primeros días de octubre, en pleno apogeo de la llamada “Carrera hacia el Mar”, varias unidades de la BEF (Fuerza Expedicionaria Británica), fueron trasladadas desde el ya estático frente del Río Aisne, hacia la región del Flandes.

El 2º Cuerpo del General Sir Horace Smith-Dorrien fue parte de una operación conjunta con fuerzas francesas del recientemente formado 10º Ejército del General Louis Maud’huy, dando inicio el 10 de Octubre a la Batalla de La Bassée, por su parte más al norte, el Cuerpo de Caballería de Sir Edmund Allenby, chocó con fuerzas alemanes dando inicio a la Batalla de Messines.

Entre medio de estas dos fuerzas, se posiciono el 3º Cuerpo del Teniente General Sir William Pulteney, que el día 13 de Octubre, ordenó un avance hacia la posición de Bailleul, comenzando de está manera la Batalla de Armentières.

Por el lado alemán, la caída de la ciudad-fortificada de Amberes el 09 de Octubre de 1914, le permitió al Jefe del Estado Mayor, General Erich von Falkenhayn, reorganizar sus fuerzas, en primer lugar ordeno al IIIº Cuerpo de la Reserva del General Hans von Beseler que marchase hacia el oeste por el norte de Bélgica y Francia en persecución de los soldados belgas, franceses y británicos, además ordeno a gran parte del IVº Ejército del Duque Albrecht von Würtemberg, trasladarse desde el inmóvil frente de Las Ardenas, hacia la región del Flandes para así poder flanquer por el norte a las fuerzas enemigas, para cubrir la brecha con esta nueva disposición y el VIº Ejército del Kronprinz Rupprecht de Baviera, se habían establecido los Cuerpos de Caballería Iº del Barón Manfred von Richtofen, el IIº del General Georg von der Marwitz, y el IVº del Barón Gustav von Hollen, que cubrían un extenso frente hasta los alrededores de Ypres.

Por su parte el nuevo despliegue del VIº Ejército más al sur, se basaba en que el VIIº Cuerpo del General de Infantería, Eberhard von Claer, se posiciono entre La Bassée y Armentières.

Finalmente en la mañana del 13 de Octubre de 1914, mientras las fuerzas del XIXº Cuerpo alemán del General Maximillien von Laffert ocupaban Lille, las fuerzas del 3º Cuerpo Británico del General Sir Pulteney, iniciaba su avance con el objetivo de tomar Bailleul, mientras que la 6ª División marchaba al este de Hazebrouck en dirección a las poblaciones de Vieux Berquin y Merris, la 4ª lo hacia más hacia el nordeste en dirección a Flêtre. Sin embargo durante toda la mañana fueron detenidos a lo largo del canal de Meterenbecque, donde los alemanes se habían atrincherado, finalmente a las 14.00 hs. los británicos avanzaron desde La Couronne hacia Fontaine Houck, logrando capturar las aldeas de Outtersteene y Meteren, a un costo de más de 700 bajas, lo cual obligo al enemigo a retirarse hacia una segunda línea de defensa.
Por la derecha el 2º Cuerpo de Caballería francesa del General Antoine De Mitry, debía acompañar el movimiento, sin embargo ante la falta de artillería no pudo avanzar dado que las defensas alemanes se encontraban bien posicionadas en diversas aldeas, granjas y caseríos.

Esa misma tarde un reconocimiento del RFC (Royal Flyng Corpo) Real Cuerpo Aéreo, detecto que fuertes contingentes alemanes marchaban desde la recién ocupada Lille hacia Bailleul y Armentières, esto llevó al General Sir Pulteney a planificar un apresurado ataque contra las líneas alemanas antes que llegasen estos refuerzos, sin embargo al día siguiente, para su sorpresa, el enemigo comenzó a retirarse lentamente, cruzando el río Lys, para proteger el flanco del desplazamiento del IVº Ejército que avanzaba desde las Ardenas hacia el norte de Bélgica. Ante esta situación, con una situación climática muy complicada, típica de la región de Flandes, las fuerzas británicas avanzaron y ocuparon una línea que iba desde Steenwerck a Dranoutre.

Para esa misma tarde Bailleul y Le Terrier fueron ocupados y en la mañana siguiente se inicio un avance a orillas del Lys, y a pesar de la creciente resistencia de los alemanes, logro ocupar las sucesivas aldeas de Sailly, Bac San Maur, Erquinghem, Pont de Nieppe y Romarin, en la frontera franco-belga. Para ese mismo día, llego a los alrededores de Armentières el XIXº que avanzó desde Lille y el XIIIº del General de Infantería Max von Fabeck procedente de la Lorena posicionándose entre Warneton y Menin.

El día de 16 de octubre de 1914, las fuerzas de Sir Pulteney aseguraron los cruces del Río Lys, con la intención de continuar avanzando hacia el este.

El prometedor avance del 3º Cuerpo británico, fue visto por el alto mando aliado como la posibilidad de poder asestar un duro golpe al dispositivo del enemigo.

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Mapa de la zona de Bailleul y Armentières.
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Postal francesa sobre el asalto de fuerzas británicas a la aldea de Meteren.


Inicio de la Batalla del Río Yser

Antes que finalmente, el 09 de Octubre de 1914, luego de más de un mes de duras luchas y bombardeos incesantes, la ciudad fortaleza de Amberes se rindió ante las fuerzas del III° Cuerpo de la Reserva del General Hans von Beseler, las fuerzas belgas y británicas comenzaran a retirarse hacia el oeste.

Para ayudar en la retirada, fuerzas británicas y francesas en el oeste del territorio belga, cubrieron la retirada, lo cual permitió a las divisiones 1°, 3° y 4° se retiraron hacia Ostende, pasando por Bruges (Brujas), mientras la 5° y 6°, llegaban a Torhout y Diksmuide y las fuerzas de la guarnición que pudieron escapar se establecieron al noroeste de Gante, siendo perseguidas de cerca por las fuerzas alemanas de 4° División Ersatz.

El día 11 de Octubre, las fuerzas belgas detectaron el avance alemán, por lo cual consiguieron retirarse de Gante, pocas horas antes que fuera ocupada, en el camino algunos puentes fueron demolidos, para retrasar el avance enemigo, mientras que otros fueron dejados intactos para que los refugiados civiles pudiesen desplazarse hacia el oeste.
Al día siguiente, mientras el Gobierno con el Primer Ministro Charles de Broquevielle se establecía en la ciudad-puerto francesa de L´Havre, el Rey Alberto I en persona guió el retiro de sus fuerzas y la de los aliados, siendo cubierto en la retaguardia por fuerzas de caballería, ciclistas y secciones de ametralladoras, con la intención de retrasar por el mayor tiempo posible a los perseguidores.

Finalmente el 14 de Octubre de 1914, las fuerzas aliadas, luego de varias jornadas de retirada, comenzaron atrincherarse a lo largo del río Yser, curso de río caudaloso que nace en la región francesa de Flandes, cruza la frontera y desemboca en el Mar del Norte en los alrededores de la ciudad-puerto de Nieuwpoort.

El frente se estableció con las cinco divisiones belgas, desde la costa del mar del norte, hasta la localidad de Dixmude, donde se asentaba la División de Infantes de Marina Franceses del Capitán de Navío Pierre-Alexis Ronarc’h, mientras que más al sur se asentaban en los alrededores de la localidad de Boesinghe, las divisiones territoriales francesas n° 87 y 89, mientras que la 2° División de Caballería actuaba en la Reserva, además de este dispositivo en tierra, la Royal Navy, colaboro con tres “monitores” anclados en las costas del Mar Norte, bajo las órdenes del almirante Sir Horace Hood, que gracias al poder de fuego de sus cañones cubría gran parte del flanco norte aliado.

Por su lado, el Jefe del Alto Mando Alemán General Erich von Falkenhayn, ante la caída de Amberes, decidió trasladar desde el estático frente de Las Ardenas aparte del IV° Ejército del Duque Albrecht von Würtemberg, que se posiciono al sur del III° Cuerpo de la Reserva del General von Beseler que ocupaba el frente desde el Mar del Norte, desde Oostcamp hasta Roulers en las cercanías de Ypres, el posicionamiento estaba establecido de Norte a Sur por, XXII° Cuerpo de la Reserva del General Eugen von Falkenhayn (hermano menor del Jefe del Alto Mando), y el XXIII° de la Reserva del General Georg von Kleist.

Después de ciertos preparativos, en la madrugada del 16 de Octubre de 1914, las fuerzas alemanas lanzaron un duro ataque en dirección a la ciudad de Dixmude, siendo defendidas por las fuerzas belgas y francesas del Coronel Alphonse Jacques, que sin embargo a pesar de las duras pérdidas sufridas, logro sostener la posición.

Era un inicio alentador para las fuerzas aliadas en la que posteriormente se conoció como la Batalla del Yser, sobre todo para los belgas que se aferraban a la última porción de territorio propio, ya que más del 95% se encontraba bajo el dominio alemán desde el inicio de la guerra, era una prueba de fuego para el valiente Rey Alberto I.

 

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Mapa del inicio de la Batalla del Yse
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Fuerzas belgas e infantes de marina franceses defienden Dixmude del avance alemán.
 
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Publicado por en 16 octubre, 2014 en 1914

 

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Una exposición y un congreso narran la I Guerra Mundial desde la “pasión” de Vicente Blasco Ibáñez


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El Centro del Carmen de Valencia narra la intensidad de la I Guerra Mundial a través de una exposición y un congreso que recuperan la memoria del conflicto bélico desde la “pasión” de uno de sus “testigos de excepción”, como fue el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-Menton, Francia, 1928) Así lo ha destacado la secretaria autonómica de Cultura y Deporte, Julia Climent, quien ha presentado la muestra ‘Vicente Blasco Ibáñez, cronista de la I Guerra Mundial’ y el Congreso ‘Arte, Literatura y Cine en la I Guerra Mundial’, actividades circunscritas en el programa de actos culturales conmemorativos programados por la Generalitat sobre la I Guerra Mundial, bajo la visión del autor de ‘La Barraca’.

Una exposición y un congreso narran la I Guerra Mundial desde la “pasión” de Vicente Blasco Ibáñez

El Centro del Carmen de Valencia narra la intensidad de la I Guerra Mundial a través de una exposición y un congreso que recuperan la memoria del conflicto bélico desde la “pasión” de uno de sus “testigos de excepción”, como fue el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867-Menton, Francia, 1928)

Así lo ha destacado la secretaria autonómica de Cultura y Deporte, Julia Climent, quien ha presentado la muestra ‘Vicente Blasco Ibáñez, cronista de la I Guerra Mundial’ y el Congreso ‘Arte, Literatura y Cine en la I Guerra Mundial’, actividades circunscritas en el programa de actos culturales conmemorativos programados por la Generalitat sobre la I Guerra Mundial, bajo la visión del autor de ‘La Barraca’.

La selección, que tiene como comisario a Enrique Viciano, consta de 54 imágenes, cuidadosamente seleccionadas a partir de reproducciones y textos que figuran en los nueve tomos de la ‘Historia de la Guerra Europea de 1914’, escritos por Blasco Ibáñez y publicados por la editorial Prometeo entre el 17 de noviembre de 1914 y el 28 de julio de 1919, cuando se firma la Paz de Versalles.

La exhibición “presenta, por primera vez en la historia de la fotografía y en la de la Guerra del 14, una agrupación de imágenes (fotografías e ilustraciones) de gran valor testimonial, procedentes de diversas fuentes, que plasman la intensidad de la guerra en toda su extensión: vida civil, desolación, trincheras y protagonistas”.

La exposición permite contemplar reproducciones a gran tamaño, en su mayoría, que quieren producir “un gran impacto visual en los ciudadanos y ciudadanas que se aproximen a verla, pues posee una gran belleza”, destacan sus responsables en un comunicado.

Climent ha subrayado que “estas propuestas inciden en aportar desde la perspectiva científica nuevas aportaciones a través de los testimonios documentales de Vicente Blasco Ibáñez que tanto el comisario Enrique Viciano como los demás profesores universitarios van a dejar patentes en sus ponencias que auguran matices importantes sobre el momento histórico.”

El 4 de agosto de 1914, tres días después de que Rusia declare la guerra, Blasco Ibáñez inició los preparativos para convertirse en ‘Cronista de la Gran Guerra’. El escritor abrazó la causa aliada al estallar el enfrentamiento y el 24 de septiembre de 1914, apenas un mes de iniciado el conflicto, comienzan a publicarse en el diario ‘El Pueblo’ y otros periódicos europeos y latinoamericanos los famosos artículos sobre la guerra: ‘París, canta’, ‘París, sonríe’ y ‘Esperando el socorro’.

El 17 de noviembre de 1914, cuatro meses después de que estallara el conflicto, aparece el primer número de la Historia de la Guerra Europea de 1914, publicación semanal, profusamente ilustrada que formarán nueve gruesos volúmenes, y que no dejará de publicarse hasta que el 28 de julio de 1919 se firme la Paz de Versalles y la rendición de Alemania.

Vicente Blasco Ibáñez narró con pasión los diferentes episodios de la Primera Guerra Mundial, e ilustró con imágenes algunos pasajes, esta ilustración no siempre corresponde con las páginas del texto. En la exposición se ha preservado la escritura y forma literaria de los escritos utilizando expresiones o acentos hoy en desuso.

Así la muestra de imágenes y textos seleccionados recrea un conjunto de pulsiones y acontecimientos dentro de una obra de 9 tomos tan extensa como inabarcable, a lo largo de la geografía mundial. En total el autor de la ‘Historia de la Guerra europea de 1914’ reproduce entre fotografías, grabados, caricaturas, mapas e ilustraciones más de cinco mil piezas de las que la exposición muestra una selección de 54.

Las imágenes están presentadas de forma cronológica a su aparición en los nueve tomos, respetando los titulares a pie de foto, y en caso de estar referenciados el autor de la imagen, entre ellos famosos fotógrafos de la época así como grandes ilustradores.

Para conocer más a fondo el papel del literato valenciano en la Gran Guerra, el centro cultural acogerá, del 16 al 18 de octubre, el encuentro ‘Arte, literatura y cine en la I Guerra Mundial’. El Congreso, dirigido también por Enrique Viciano, se celebra en la Sala Dormitorio del Centro del Carmen durante tres días y cada jornada se dedicará a una disciplina: ‘Arte’, 16 de octubre; ‘Literatura’, día 17; y ‘Cine’, día 18. En el congreso colaboran también la Universitat de València y la Universitat Politècnica.

MOVIMIENTOS ARTÍSTICOS

El foro aprovecha la oportunidad de la efeméride de la Gran Guerra (1914/1918) para reflexionar colectivamente sobre la incidencia de los procesos artísticos en el primer cuarto de siglo, haciendo hincapié en aquellos movimientos de vanguardia o no vanguardia que alimentaron el espíritu prebélico, ayudaron a que se produjeran profundos cambios sociales y condicionaron la vida de millones de seres.

Entre los participanes, destaca la presencia de ilustres personalidades como el escritor Rafael Chirbes –recientemente galardonado con el Premio Nacional de Narrativa– en la jornada de literatura y la guionista y directora de cine Yolanda García Serrano, en la jornada de cine.

Asimismo, intervendrán los expertos Facundo Tomás, David Pérez y Javier Pérez Rojas, catedráticos de Historia del Arte, además de Amalia Martínez, profesora del departamento de Historia del Arte de la UPV; Javier Lluch, profesor de Literatura Española, Ana Calero y Carmen Manuel, profesoras de Filología Inglesa y Alemana, María Rossell, profesora de la UNED; además de Rosa María Rodríguez, doctora en Filosofía, Juan Miguel Company, profesor de Comunicación Audiovisual, Jenaro Talens, catedrático de Comunicación y Carlos Cuéllar de la Universidad de Valencia.

 
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Publicado por en 16 octubre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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El autócrata de la Primera Guerra Mundial


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  • Con motivo de los 100 años de la Primera Guerra Mundial aparecen nuevas biografías del káiser Guillermo II, que esbozan varios elementos en común con Hitler.

Ahora que se cumplen 100 años de la Primera Guerra Mundial, aparecen múltiples teorías sobre el origen de este conflicto. Lo que prácticamente todas tienen en común es que aunque no hubo un único responsable, el káiser alemán Guillermo II fue el principal causante de esa hecatombe. En teoría la guerra estalló cuando un terrorista serbio asesinó en Sarajevo al heredero del trono austrohúngaro, Francisco Fernando. El magnicidio le permitió a este declararle la guerra a Serbia para ponerle un tatequieto a las pretensiones independentistas de los balcanes.

Pero como Serbia era protegida de Rusia, el emperador austrohúngaro Francisco José, de 86 años, no se hubiera atrevido a exponerse a una guerra contra el zar Nicolás II si no contaba con el apoyo incondicional de Alemania. El imperio creado años atrás por Otto von Bismarck se había convertido en una potencia económica pero quería más territorios y más colonias. La única forma de conseguir eso era un triunfo en el campo de batalla. Por eso Alemania se entusiasmó con el apoyo a Austria como excusa para entrar en el conflicto que consideraba necesario para su expansión imperial.

Por lo tanto la figura central de la Primera Guerra fue el káiser Guillermo II, quien al apoyar a Austria-Hungría contra Serbia hizo que Rusia, la tradicional defensora de los pueblos eslavos, le declarara la guerra a la primera. Esto a su turno hizo que Alemania le declarara la guerra a Rusia por solidaridad con Austria-Hungría, y como Rusia y Francia tenían una alianza de ayuda mutua, el káiser también le declaró la guerra a Francia. Pero atacar a Francia requería pasar por Bélgica, y los ingleses, que se habían comprometido a defender la neutralidad de ese pequeño país, tuvieron que entrar a la guerra cuando las tropas alemanas lo invadieron. Como consecuencia, una guerra que pocos esperaban y muchos creían  que iba a durar unas pocas semanas, duró cuatro años y produjo 10 millones de muertos, cifra sin antecedentes hasta esa fecha.

¿Quién era Guillermo II, cuya aventura bélica significó el fin no solo del imperio alemán, sino del austro-húngaro, el ruso y el otomano? Primero habría que decir que era primo de las personas a las cuales combatió. Como su mamá era hija de la reina Victoria de Inglaterra, era primo hermano del rey de ese país. En las cartas que se cruzaban, el uno firmaba Georgie (Jorge V) y el otro firmaba Willy (Guillermo II). Y como dato curioso, Jorge V de Inglaterra era también primo hermano del zar de Rusia, pues los dos eran hijos de dos hermanas y princesas de Dinamarca. Por lo tanto en la correspondencia el zar Nicolás II era conocido como Nicky. De ahí que el mayor desastre que hubiera conocido la humanidad hasta 1918 fuera una guerra entre tres primos, Willy, Nicky y Georgie.

Hijo de Federico III de Prusia y Vicky, hija de la reina Victoria de Inglaterra, Guillermo (Willy) era el llamado a unificar a dos potencias europeas, pero tuvo problemas desde el parto. Como resultado, su brazo izquierdo era pequeño y casi inservible. Nunca superó el complejo, nunca olvidó que el médico era británico, y trató de eclipsar el hecho con actuaciones extravagantes por el resto de su vida.

En 1863, a los cuatro años de edad, el futuro monarca alemán apareció por primera vez en público en Inglaterra. Fue en el matrimonio de su tío Bertie, el hijo mayor de la Reina Victoria –luego rey Eduardo VII-, con la princesa Alejandra de Dinamarca, la ‘Lady D’ de su época por la popularidad que tenía entre el público británico. Durante la ceremonia, Willy mordió a uno de sus tíos en la pierna y también arrojó un bastón al centro del corredor por donde pasaban los novios.

En Wilhelm II: Into the Abyss of War and Exile 1900-1941, una trilogía escrita por el académico John Röhl, los detalles de la vida del monarca que saltan a la luz permiten analizar de qué manera los complejos y la dualidad de amor y odio con Inglaterra lo llevaron a impulsar un conflicto catastrófico.

En 1888,  a sus 29 años, asumió el trono tras la muerte de su padre Federico III, a quien veía como un perdedor liberal. Llegó decidido a dar poder y prestigio a la Alemania unificada y aclaró que el Reich sería un estado militar. Añoraba la aprobación y afecto de su pueblo, pero creía que el poder real nacía de un monarca apoyado por una Armada fuerte.

Era bajo de estatura, de ojos azules agitados, pelo café rizado y un tupido bigote cuyos extremos apuntaban al cielo. A pesar de su presencia física siempre fueron más notables sus actitudes. Si se reía, tiraba su cabeza hacia atrás, abría su boca al máximo y golpeaba el piso con un pie. Actuaba con amplificación y agitaba su dedo índice en la cara de quien pretendía convencer. Un aficionado inglés a los yates que navegó con él lo describió como alguien “apuesto, de cuello más bien corto y con un desbalance debido a su brazo corto. Hablaba inglés muy bien, sin acento alemán, y se enorgullecía de utilizar frases coloquiales y expresiones de jerga en inglés, que en su afán de copiar, a menudo decía mal. Su admiración por los ‘gentlemen’ ingleses era extrema”.

En 1891 dio la bienvenida a un grupo de soldados nuevos en Potsdam con palabras cuestionables: “Me han jurado su fidelidad. Se han entregado de alma y cuerpo, y solo tienen un enemigo, mi enemigo. Con la presente agitación socialista, puede darse que les ordene que le disparen a sus propias familias, a  sus hermanos o a sus padres –ojalá Dios lo evite-, y tendrán que obedecer a mis órdenes sin murmurar”.

El mismo año aseguró que sobre él pesaba una terrible responsabilidad frente al Creador, de la cual no había ministro, parlamento o nación que lo liberara. Guillermo II expresó así su desdén por el Reichstag. Él era el líder y no aceptaba a nadie más. Recién un año antes, en 1890, había prescindido de una figura como Bismarck, el unificador de Alemania, quien había creado una Constitución que daba tímidos poderes al reichstag y máximo poder al canciller (primer ministro). Ese poder que Bismarck había diseñado para sí mismo, ahora estaba en manos del impredecible káiser.

Y fue un reinado desenfrenado. Röhl asegura en su biografía que Guillermo era inteligente y dominaba  asuntos militares, artísticos e históricos, pero era un histérico egoísta que vacilaba y parecía carecer de juicio alguno. Hacía cosquillas a sus generales, golpeaba con su bastón el trasero de varios de sus invitados, adoraba echarse pedos, y disfrutaba el humor anal y de los travestis. Más grave aún, era un antisemita consumado. Luego de abdicar, plantó una semilla al afirmar que Alemania debía librarse de los judíos por medio de envenenamiento a gas.

Durante el punto más alto de su dominio, en 1908, su más cercano consejero se vio envuelto en un escándalo de promiscuidad homosexual. El hecho lo desestabilizó, pues bajo presión mediática se vio obligado a reemplazarlo. Quedó claro que Guillermo II era un hombre de contrastes que  admiraba a su abuela inglesa pero odiaba a su madre inglesa, y mientras era un monarca de corte conservador su mejor amigo era homosexual.

Thomas Weber, historiador de la Universidad de Aberdeen y académico del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Harvard, dijo a SEMANA que “la naturaleza explosiva y errática de Guillermo fue un problema. Decía una cosa un día y al siguiente cambiaba de parecer. Nadie sabía cómo leerlo, nadie sabía qué quería. Esta fue una receta para el desastre durante una crisis volátil, y aumentó la posibilidad de que otros estados tomaran decisiones irresponsables. En ese sentido, el káiser incrementó masivamente las probabilidades de que estallara una guerra”.

Ya derrotado, fue conducido por sus generales al exilio en Holanda, donde alcanzó a ver en los triunfos iniciales de Hitler todos sus sueños frustrados: la conquista de Europa, la expulsión de los judíos del territorio alemán, la expansión territorial y el respeto y el temor del planeta entero en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Tuvo la suerte de no ver el colapso de su adorada Alemania y del Tercer Reich, pues murió en 1942, antes de que el mito de Hitler y la supremacía de la raza aria terminaran despedazado por la historia.

 
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Publicado por en 16 octubre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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