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Dirigibles en la primera guerra mundial

27 Oct

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La frenética carrera constructiva fomentada antes de la Primera Guerra Mundial hizo que Alemania estuviera a la cabeza en este campo aeronáutico y que contara con tripulaciones muy experimentadas en el manejo de este tipo de aeronaves.

Francia, el enemigo a batir por los dirigibles alemanes, siguió mayoritariamente la senda constructiva marcada por Santos Dumont con los dirigibles flexibles. Las primeras aeronaves de este tipo se manufacturaron con el fomento económico del Ejército y la Marina, pero este impulso institucional se frenó después de 1909, año en el que se destruyó el dirigible La Republique en un accidente. Poco tiempo después fueron surgiendo en el país una serie de industrias aerosteras que pusieron en vuelo dirigibles más complejos y que tenían el mismo denominador común: las grandes cubicaciones.

La firma Clément-Bayard fue creada por Adolphe Clément, empresario que atesoraba una gran experiencia como mecánico y fabricante de bicicletas y que con el paso del tiempo había conseguido una gran fortuna gracias a los beneficios obtenidos como representante de los neumáticos Dunlop. Después de haberse establecido por cuenta propia, abrió una fábrica de automóviles, adquirió una metalurgia y se volcó en su pasión, la aeronáutica. En 1908, Clément-Bayard encargó a la sociedad Astra la fabricación del primer dirigible que anticiparía una serie de seis aeronaves más cuyos volúmenes oscilaban entre 6.500 metros cúbicos y los 9.800 y que estaban propulsadas por motores de otra fábrica de su emporio industrial. La mayor parte de su producción la destinó al Ejército Francés (con la excepción del Clement-Bayard V, vendido a Rusia), y sus aeronaves se convirtieron en las primeras que sirvieron de plataforma aérea de pruebas para el empleo de la telegrafía sin hilos (TSH).

Los hermanos y empresarios azucareros Pierre y Paul Lebaudy se aventuraron en el mundo de la aeronáutica cuando subvencionaron el dirigible construido por el ingeniero Henri Julliot, que voló en 1902 y demostró tan buenas características aeronáuticas que les animó para que invirtieieran más dinero en la construcción del mismo tipo de aeronaves. Los dirigibles Lebaudy eran fácilmente distinguibles porque la barquilla colgaba de una aerodinámica estructura metálica construida con tubos de acero que se unía a la quilla situada en la parte inferior de la envuelta mediante una tela semirrígida. Estos empresarios tuvieron más éxito que Clément-Bayard porque, además de vender varias unidades al Ejército francés (que los mantuvo en servicio hasta el año 1911), exportaron sus dirigibles a Gran Bretaña, Rusia y un país tan germanófilo como Austria.

El nacimiento de la Sociedad Zodiaz se produjo en 1911 por el impulso del conde Henry de la Vaulx, convirtiéndose en la única empresa francesa que se atreverá a fabricar dirigibles flexibles, semirígidos y rígidos. Todo partió de la compra del pequeño negocio aerostero del pintor y entusiasta piloto Maurice Mallet, para ser transformado en una empresa especializada en la construcción de dirigibles de pequeñas dimensiones (como los Le Petit Journal y Conde de la Vaulx de 700 metros cúbicos y 720 respectivamente) y el diseño de aviones. Algunos episodios de la historia de Zodiaz guardan cierto paralelismo con la trayectoria de la empresa Ferdinand con Zeppelin. Cuando se produjo la pérdida del dirigible La Republique, el periódico Le Temps convocó una colecta popular en todo el país para construir un sustituto. El éxito fue tan rotundo que con el dinero obtenido Zodiac pudo  construir un nuevo dirigible (bautizado con el nombre del periódico francés) y aún sobró para que la empresa de dirigibles Astra hiciera otro (Lieutenant Chauré) y se adquirieran cuatro aviones. En 1912 De la Vaulx se aventuró en la construcción de un dirigible flexible que pudiera realizar mayores recorridos, botándose el Capitán Ferber de 6.000 metros cúbicos (al que se denominó tipo crucero), que tuvo tan buena aceptación que Clement-Bayard produjo otra aeronave con características similares, el Adjudant Vincenot.

En 1913, el Ejército francés le pidió a Zodiac que centrara su actividad fabril en el estudio y desarrollo de dirigibles de mayores dimensiones que tuvieron gran éxito en Francia y también en el extranjero (Bélgica, Estados Unidos y el Imperio Ruso adquirieron varios ejemplares), pero el hito constructivo en el campo de los dirigibles de Francia lo puso Zodiaz cuando entregó al Ejército el dirigible mas grande del parque aeronáutico francés: el modelo gran crucero Champagne I. Los buenos resultados económicos de la empresa le permitirían a De la Vaulx aventurarse en la construcción del único dirigible rígido francés de preguerra, diseñada en 1873 por el ingeniero Joseph Spiess, pero no llegó a construirse, por lo que tuvo que esperar cuarenta años para que sus planos fueran rescatados y sirvieran para su construcción.

Dirigible Clement-Bayard II , construido en 1910 para el ejército francés, es te dirigible no llegó a entrar en servicio. Fue el primero en cruzar el canal de la Mancha, y su transmisor inalámbrico realizó la primera comunicación radiofónica aire-tierra.

 

Durante la Primera Guerra Mundial

La posibilidad de utilizar dirigibles como bombarderos se había pensado en Europa desde mucho antes que ello fuera posible. H. G. Wells describe la destrucción de flotas y ciudades enteras por ataques de dirigibles en “La guerra del aire” (1908), y textos de otros escritores británicos no tan famosos sostenían que el dirigible alteraría para siempre el escenario de los conflictos mundiales.

El 5 de marzo de 1912 las fuerzas italianas fueron las primeras en usar dirigibles de uso militar para el reconocimiento al oeste de Trípoli tras las líneas turcas. Sin embargo, los dirigibles debutaron como arma en la Primera Guerra Mundial.

El conde Zeppelin y otros militares alemanes creyeron haber obtenido el arma ideal para contrarrestar la superioridad naval británica, y poder atacar en suelo inglés. Otros más realistas pensaron que el Zeppelin era un elemento valioso para exploración y ataque naval. Las incursiones se iniciaron a fines de 1914, tuvieron su cenit en 1915, y fueron más esporádicas después de 1917.

Dentro de las acciones llevadas a cabo por dirigibles durante la Gran Guerra cabe destacar la del dirigible militar alemán Zeppelin LZ-104, que el 21 de noviembre de 1917 partió de Yambol (Bulgaria) en una misión sin regreso para abastecer a las fuerzas del comandante Paul von Lettow-Vorbeck destinadas en el África Oriental Alemana, la cuales se hallaban en una situación precaria rodeadas por fuerzas inglesas y sin acceso a avituallamientos.7 Tras no pocos problemas y recorrer más de la mitad de su viaje (6800 km), a la altura de Jartum, en Sudán, la tripulación recibe un mensaje cifrado del comando naval alemán para que abortasen la misión y regresasen a su base debido a que las tropas coloniales que iba a abastecer se habían rendido. Lo que desconocía el comandante del aparato es que los ingleses habían roto hace tiempo los códigos navales secretos alemanes, emitiendo un falso mensaje sobre la capitulación de Lettow-Vorbeck.8 Una rendición que nunca llegó a producirse ya que fue este el único frente de batalla en las colonias donde Alemania no sería derrotada.

Dirigibles de guerra británicos

Mientras tanto, la Marina Real Británica reconoció la necesidad de contar con pequeñas aeronaves para contrarrestar los ataques submarinos en aguas costeras, y comenzó en febrero de 1915 a producir la clase SS (Sea Scout – Explorador del mar) de pequeños dirigibles. Tenían un volumen no superior a 2000 m³, y por economía de medios, utilizaron al comienzo propulsión simple (BE2c, Maurice Farman, Armstrong FK), alerones y timones de pequeña superficie. Igualmente se desarrollaron máquinas más avanzadas con góndolas como las de clase “C” (Coastal), C* (Coastal Star), NS (North Sea), SSP (Sea Scout Pusher), SSZ (Sea Scout Zero), SSE (Sea Scout Experimental) y SST (Sea Scout Twin).

La clase NS, después de problemas iniciales de puesta en funcionamiento, probaron ser los mejores dirigibles al servicio británico. Tenían una capacidad de algo más de 10.000 m³ de gas. una tripulación de 10 personas, y autonomía de 24 horas. Transportaban seis bombas de 100 kg y entre 3 y 5 ametralladoras. Los dirigibles británicos se utilizaron para exploración, limpieza de minas, y ataque de submarinos.

Durante la guerra, los británicos construyeron más de 225 dirigibles no rígidos, de los cuales varios fueron vendidos a Rusia, Francia, Estados Unidos e Italia. El Reino Unido, a su vez, adquirió un dirigible semirrígido clase “M” a Italia, cuya entrega se demoró hasta 1918. Para la época del armisticio se habían construido ocho dirigibles rígidos, y siete más estaban en avanzado estado de construcción. El gran número de tripulaciones entrenadas, baja tasa de fracasos y la experimentación constante permitieron al Reino Unido liderar la tecnología de los dirigibles no rígidos al término de la guerra.

Ya en esa época los aviones reemplazaban a los dirigibles como bombarderos, y los Zeppelin alemanes que quedaron fueron destruidos por su tripulación, vendidos o subastados por los Aliados como desechos de guerra. El programa británico de dirigibles fue más que nada una reacción al eventual poderío alemán en el tema, y se basó -aunque no totalmente- en la imitación de la tecnología alemana.

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Publicado por en 27 octubre, 2014 en Curiosidades

 

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