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08 de Abril de 1915 – Las exigencias italianas

08 Abr

Las exigencias italianas

En 1887, se había formado con la inspiración del Canciller de Hierro el Príncipe Otto von Bismarck, la llamada Triple Alianza entre el Imperio Alemán, el Austro-Húngaro y el Reino de Italia, con el principal objetivo de aislar de manera diplomática a la República Francesa.

Las eternas diferencias territoriales entre sus dos aliados, llevaron a que el viejo héroe de la unificación alemana actuará con suma prudencia tratando de evitar cualquier excusa para la ruptura de los acuerdos establecidos, sin embargo para 1890, el joven Káiser Guillermo II terminó desplazando al Canciller y llevando adelante otra política exterior basada principalmente en el fortalecimiento de las relaciones con Viena, lo cual disgusto sumamente a Roma.

Las sucesivas crisis en la vecina península balcánica no hicieron más que distanciar a italianos y austro-húngaros, sobretodo cuando estos últimos se anexionaron de hecho la antigua provincia otomana de Bosnia-Herzegovina, lo que exaspero tanto a serbios como montenegrinos, entre ellos la reina Elena esposa del monarca Vittorio Emmanuelle II.

Desde el atentado de Sarajevo el 28 de Junio de 1914, hasta el inicio de las hostilidades un mes después en donde el intercambio diplomático entre las principales naciones fue intenso, encontró al gobierno del Primer Ministro el liberal Antonio Salandra en una situación sumamente complicada en base a lo establecido en los tratados de sus socios en la alianza.

Durante esos días, el Ministro de Relaciones Exteriores, el anti-austriaco Conde Antonino di San Giuliano, advirtió a sus colegas teóricamente aliados, el austro-húngaro Conde Leopold von Bertchold y el alemán Gottlieb von Jagow, que su nación no estaba en condiciones de participar en un conflicto europeo sin antes discutir las diferencias territoriales existentes.

Declarada la guerra por parte de Viena a Belgrado llevó a que las dos grandes alianzas reaccionasen según lo estipulado, con la excepción de Italia, ya que el Primer Ministro Salandra con acuerdo del Rey declaró la neutralidad, aparándose que la Triple Alianza era exclusivamente defensiva, por lo que el ataque de su “socia” a los serbios no entraba dentro de los estipulado.

Mientras los combates rugían a lo largo de gran parte del continente europeo, por insistencia del mismo Káiser Guillermo II, se agudizaron los contactos diplomáticos, para acercar posiciones, sin embargo la postura de Italia era simple y clara, estaba obsesionada con recuperar las llamados territorios “irredentos” (no liberados) como el Tirol Cisalpino o del Sur (Provincias de Trentino y Bolzano), Dalmacia, Istria y el estratégico puerto de Trieste, ocupados por los Habsburgo desde hacia siglos.

Hacia finales de 1914, la diplomacia alemana le aseguro al nuevo Ministro de Asuntos Exteriores italiano el Barón Sydney Sonino que haría todo lo posible para satisfacer sus exigencias territoriales, sobretodo con lo que respecta al Tirol, lo que envalentonó al ministro para endurecer su postura frente a Viena planteando la cesión del territorio o la guerra, ante este desafío, el Canciller anteriormente pacifista Conde István Tizsa y el belicista Jefe del Estado Mayor Conde Conrad von Hötzendorf, rechazaron de plano las exigencias y se aprestaban para los combates, mientras que por su parte el Conde von Bertchold temiendo la presión de Berlín, estaba dispuesto a aceptar el ultimátum italiano, lo cual llevó a su renuncia el 13 de Enero de 1915 luego de haber presentado antes su colegas del gabinete una propuesta para ceder territorio en Trentino y en la costa de Dalmacia, siendo reemplazado por el duro Conde de origen húngaro Stephan Burián von Rajecz.

Sin embargo, el Káiser no había aún cesado en sus intentos de seducir a los italianos, por lo que hizo designar como embajador a un hombre de su entera confianza, el Príncipe Bernhard von Bülow su antiguo Canciller a principios del siglo XX, con la misión de sumar al Reino de Italia a la guerra de parte de las Potencias Centrales. Desde la llegada al cargo simpatizaba con la postura del Barón Sonino, por lo que trato de hacer de mediador con las autoridades austro-húngaras que sin embargo se mantenían inflexibles.

Luego de varios meses de intercambios diplomáticos, el 08 de Abril de 1915, el Gobierno de Salandra con acuerdo del Rey Vittorio Emanuelle III, presentó formalmente a Viena las demandas territoriales, que además de las nombradas con anterioridad, se sumaban las Islas Cuzaroli y Vallona en el Mar Adriático como así también el reconocimiento de la influencia sobre gran parte del anárquico estado de Albania. Sin dudas estás duras exigencias causarían un gran revuelo entre los gobernantes austro-húngaros además de hacer caer las esperanzas de Alemania para llegar a un entendimiento pacífico, además los diplomáticos italianos de manera secreta llevaban adelante conversaciones con sus colegas de los países de la Entente Cordiale.

Mapa con las exigencias territoriales italianas realizadas al Imperio Austro-Húngaro.
Caricatura en que se muestra a los gobernantes de las Potencias Centrales como de la Triple Entente tratando de seducir a Italia.
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Publicado por en 8 abril, 2015 en Sin categoría

 

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