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02 de Agosto de 1915 – La “promesa” rusa a Polonia

02 Ago

La “promesa” rusa a Polonia

El 02 de Agosto de 1915, el Primer Ministro Ruso, Ivan Goremykin en un discurso en la Duma, (el parlamento ruso tenía un poder muy limitado), en conmemoración al primer año de guerra, expreso que el Zar Nicolás II estaba dispuesto a otorgar una mayor autonomía a los súbditos polacos, una ves que llegase la victoria. Era la re-afirmación de una promesa que había sido expresada por el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas en el Frente Oriental, el Gran Duque Nicolás.

Sin dudas el gobierno zarista intentaba congraciarse que una de las nacionalidades más importantes del Imperio ya que era la más civilizada e intelectual, aunque también la más propensa a las ansias de lograr la libertad.

Las tensas relaciones entre rusos y polacos se remontan sin dudas desde hacia muchos siglos atrás, aunque sin embargo fue en 1772, el punto culmine, cuando el Zar Pedro el Grande, junto a la emperatriz austriaca María Teresa y Federico II de Prusia, firmaron el Tratado de San Petersburgo por lo que se dividían el territorio polaco dando por finalizada la anárquica “Republica de las Dos Naciones”.

Dos décadas después, la opresión extranjera y la colaboración de nobles llevaron al levantamiento del célebre patriota Tadeuz Koscuizko quien había participado de las revoluciones en Norteamérica y Francia, si bien en un principio logró triunfar, lo que permitió llamar a un consejo de notables que dictaminó una Constitución, sin embarrado no pudo resistir la embestida de tropas rusas y prusianas por lo que para 1793, debió huir.
Esto llevó a un nuevo reparto de tierras entre Moscú y Berlín, como la derogación de las leyes de corte liberal dictaminadas durante el breve periodo independentista y el refuerzo de las guarniciones.
A pesar de esto las ansias de libertad no menguaron, por lo que dos años después por motivo de la reducción de los contingentes polacos en ambos ejércitos, la rebelión estalló una vez más, regresando Kosciuzko del exilio y clamando por la lucha independentista, sin embargo a pesar de lograr triunfos resonantes, la falta de apoyo de las clases terratenientes como el mayor número de tropas extranjeras, llevaron una vez más al fracaso del intento de liberación.

Finalmente en Octubre de 1795, se firmo un nuevo Tratado por el que se dividía el territorio polaco de manera definitiva. El Imperio ruso ocuparía la llanura central, incluyendo Varsovia, con las regiones de Masovia, Polesia, y Podlachia y también se adueñó de Lituania hasta el río Niemen. Prusia (Imperio Alemán, luego d ela unificación con los demás estados en 1871) se anexó la Polonia Mayor y confirmó su dominio sobre el litoral de Pomerania. En el mismo se pactó evitar conflictos con Austria reconociendo a ésta la posesión sobre las provincias polacas de Galitzia y la Polonia Menor.

Esto llevó a la desaparición de Polonia como estado soberano hasta 1807, cuando Napoleón creó el Gran Ducado de Varsovia, sin embargo con su derrota los vencedores recobraron sus territorios. La administración de los territorios era diametralmente opuesta, ya que prusianos y posteriormente alemanes junto con los austro-húngaros permitieron un cierto grado de autonomía, en cambio Moscú desde un principio intento “rusificar” a sus súbditos, lo cual llevó a varios intentos de rebeliones ocurridas en 1830-1831, 1848 y 1863-1864.

A pesar de esta situación hacia finales del siglo XIX y principios del XX, hubo un importante auge, económico, comercial, industrial, intelectual y social en la Polonia rusa, lo que llevó a una resignación entre los sectores que aspiraban a la independencia. Es por ello que una vez estallada la guerra en 1914, el gobierno y las fuerzas armadas rusas no tuvieron ningún problema en afianzar su autoridad en un territorio estratégico fronterizo con sus enemigos.

A medida que los reveses militares se acumulaban, las autoridades empezando por el mismísimo Zar Nicolás II, temían un posible levantamiento nacional polaco, por lo que llevó a la promesa de mayor autonomía, a la vez que también podía generar malestar en los súbditos que se encontraban dentro de las fronteras alemanas y austro-húngaras, sin dudas era una jugada de sumo riesgo en momentos difíciles.

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Mapa del territorio polaco y las sucesivas particiones entre el Imperio Ruso, Austro-Húngaro y el Reino de Prusia, luego parte del Imperio Alemán a partir de 1871.
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Crónica del periódico londinense Daily Telegraph en donde hace mención a la promesa del Primer Ministro Ruso Ivan Goremykin de otorgar autonomía a los polacos luego de alcanzar la victoria.
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Publicado por en 2 agosto, 2015 en 1915

 

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