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06 de Septiembre de 1915 – Las Potencias Centrales y el Reino de Bulgaria

06 Sep

Las Potencias Centrales y el Reino de Bulgaria

Desde el inicio de la guerra en Agosto de 1914, el Reino de Bulgaria declaró la más estricta neutralidad, sin embargo el Zar Ferdinand, perteneciente a la familia noble de Sachsen-Coburg und Gotha y su Primer Ministro Vasil Radoslavov que simpatizaban con los imperios Alemán y Austro-Húngaro, debido a que tenían un enemigo en común, el Reino de Serbia. La razón era la supremacía en la región de los Balcanes, desde que ambos estados habían logrado juntos independizarse del Imperio Otomano en 1912, sin embargo disputas fronterizas llevaron al año siguiente a un nuevo conflicto, que se saldó con el triunfo serbio junto a sus aliados griegos, rumanos, montenegrinos y hasta los mismos otomanos.

A pesar de su estado diplomático, los contactos entre las autoridades búlgaras y los embajadores Conde Adam Tarnówski von Tárnow de Austria-Hungría y Gustav Michahelles de Alemania se intensificaban con el correr del tiempo. Hacia finales de 1914, un consorcio de bancos con sede en Berlín otorgo un importante crédito a Sofía destinado a la modernización de sus tropas. Para contrarrestar esta situación, los embajadores de la Entente Cordiale, el británico Sir Henry Bax-Ironside, el francés André de Panafieu y principalmente el ruso Conde Alexander Savinsky, dado la simpatía que tenían la mayoría de los ciudadanos búlgaros con su nación a la que consideraban clave para lograr la independencia, comenzaron a negociar con el Primer Ministro Radoslavov una alianza, sobre todo desde el ingreso al conflicto del Imperio Otomano como aliado a las Potencias Centrales.

A medida que se desarrollaban las batallas, sobretodo en el cercano Frente Oriental, en el verano de 1915, la presión diplomática sobre Sofía aumentaba en ambos bandos, debido a su estratégica posición geográfica y al potencial de sus fuerzas armadas, dado que para los aliados Bulgaria podría proporcionar el apoyo necesario a Serbia, apuntalar las defensas de Rusia, y efectivamente neutralizar al Imperio Otomano, mientras que para las Potencias Centrales podría garantizar la derrota serbia, separar más aún a Rusia de sus aliados y abrir un camino a Constantinopla, para así poder asegurar la continuidad del esfuerzo de guerra otomano.

Las ofertas territoriales eran similares en ambos bandos, sin embargo, Berlín y Viena aseguraban que una vez derrotados los odiados serbios, la supremacía búlgara se extendería por toda la región balcánica. Esta posición era reforzada debido a los fracasos de los británicos y franceses en la Campaña de Gallipoli, como la retirada rusa en Polonia y la región de Galitzia, por lo que el Zar y el Primer Ministro decidieron unir el destino de su país a esta alianza. Hacia mediados de Agosto de 1915, el Coronel Petar Ganchev junto a otros oficales viajaron de incógnitos a la sede central del OHL – Oberste Heeresleitung para desarrollar los detalles de una futura convención militar; al mismo tiempo el Ministro de Guerra, Teniente General Ivan Fichev de simpatías pro-rusas, fue reemplazado por el germanófilo Mayor General Nikola Zhekov. Si bien los diplomáticos aliados intentaron continuar negociando, la negativa de los gobiernos griego y serbio de ceder territorio los hizo comprender que sería imposible ganarse el apoyo búlgaro.

Luego de duras presiones, el Premier Nikola Pašić aceptó ceder la mitad de la región en disputa sin oposición, pero exigió que Serbia debería mantener la mayor parte de las tierras al oeste del río Vardar incluyendo las ciudades de Prilep, Ohrid y Veles. A cambio de estas concesiones territoriales, las potencias aliadas se comprometían a que Belgrado absorbiese Croacia y Eslovenia, además de presentar la demanda para que Bulgaria atacase al Imperio Otomano. A pesar del esfuerzo, la oferta era inaceptable y la mayoría de sus demandas fueron rechazadas.

Finalmente el 06 de Septiembre de 1915, el Primer Ministro Radoslavov y el embajador Michahelles firmaron un Tratado de Amistad, por el cual ambos estados acordaron no entrar en una alianza contra el otro, a seguir la política de la amistad y de ayudarse mutuamente. En el anexo número 2, Alemania garantizada “con todos sus esfuerzos la independencia política y la integridad territorial de Bulgaria, contra todo ataque o reclamación de cualquier país”, como contrapartida Sofía apoyaría militarmente a Berlín si sufría el ataque sin razón por un país fronterizo suyo. Finalmente el mismo tendría una duración de 5 años y debía ser secreto hasta el ingreso de Bulgaria a la guerra. Al mismo tiempo se firmó un convenio de cooperación militar entre ambas naciones a la que se sumaba el Imperio Austro-Húngaro.

Esa misma jornada, se firmó la llamada Convención de Sofía, entre el gobierno búlgaro y otomano, que afirmaba la alianza netamente defensiva sellada con un tratado firmado el 19 de Agosto de 1914, cuando ambas naciones eran aún neutrales. En mayo de 1915, las negociaciones se reiniciaron, y el precio del ingreso búlgaro a la contienda era la rectificación de las fronteras, por lo que los diplomáticos alemanes y austro-húngaros se comprometieron a presionar a los otomanos para que aceptasen las demandas. Además Viena creía que una alianza búlgara-otomana mantendría neutrales a los reinos vecinos de Grecia y Rumanía. Sin embargo, por su parte, el embajador alemán en Constantinopla, Barón Hans von Wangenheim descreía de esta situación, dado consideraba que la única manera de mantener la neutralidad de los rumanos era la cesión de territorios fronterizos austro-húngaros, sin embargo, su colega el Conde Johann von Pallavicini en reuniones con el ministro de exteriores otomano Halil Bey, logró convencerlo de ceder territorio en pos del esfuerzo bélico.

El 17 de Agosto de 1915, mientras los aliados lanzaban una nueva ofensiva en la Península de Gallipoli, el Ministro de Guerra y hombre fuerte del gobierno, Ismail Enver Pasha, preocupado por la escasez de municiones, le envió un telegrama al Jefe del OHL – Oberste Heeresleitung, General Erich von Falkenhayn, sobre la necesidad de una ofensiva conjunta entre Alemania y Austria-Hungría contra Serbia para así abrir una ruta de abastecimiento. La respuesta fue que dependía de la intervención búlgara, por lo que el contacto de las dos naciones se inició el 22 de Agosto. Luego de varias jornadas de negociaciones, se estableció que los otomanos cederían el río Maritsa y su margen izquierda hasta una profundidad de 1,5 kilómetros. Esto le dio el control a Bulgaria del ferrocarril al puerto de Dedeagach sobre el Mar Egeo.

Finalmente el 06 de Septiembre, el Primer Ministro Radoslavov y el embajador otomano Ali Fethi Bey firmaron la llamada Convención de Sofía que además de ratificar lo negociado desde mediado de Agosto, Bulgaria se comprometía a permitir el paso de suministros hacia el Imperio Otomano y a lanzar una poderosa ofensiva contra su vecino, el Reino de Serbia.

La firma de estos tratados secretos aseguraba la alianza de Sofía con las Potencias Centrales, luego de arduas negociaciones obteniendo compensaciones territoriales, el compromiso de otras en el futuro, como así una cuantiosa ayuda económica y militar.

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Mapa en donde se muestra el territorio prometido por las Potencias Centrales al Reino de Bulgaria.
 
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Primer Ministro búlgaro Vasil Radoslavov, principal impulsor de la firma del tratado con las Potencias Centrales.
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Publicado por en 6 septiembre, 2015 en 1915

 

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