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30 de Septiembre de 1915 – La situación en los Balcanes y el Imperio Británico

30 Sep

La situación en los Balcanes y el Imperio Británico

El 22 de Septiembre de 1915, en base a los acuerdos firmados con las Potencias Centrales, el gobierno del Primer Ministro Vasil Radoslavov, en acuerdo con el Zar Ferdinand I, decretó la movilización total de las fuerzas armadas búlgaras, declarando el estado de “neutralidad armada”, con el objetivo de “preservar” la paz.

Sin dudas era un altanero eufemismo, dado que el ingreso a la guerra era solo cuestión de tiempo, por lo que en respuesta, el Primer Ministro griego, Eleftherios Venizelos hizo lo propio a la jornada siguiente, pese a ciertas reticencias del “neutralista” Rey Constantino I, además los embajadores de la Entente pidieron sus pasaportes y abandonaron la capital, Sofía.

Ese mismo día, los embajadores ruso Andrey Poklevskiy y francés Jean-Camille Blondel en Bucarest, se reunieron con el Primer Ministro Rumano, el liberal y pro-Entente Ion Brătianu para consultarle que postura adoptaría el país frente a la movilización de la vecina Bulgaria, mientras que en el Parlamento, los líderes centristas Take Ionescu y Nicolae Filipescu exigían que las tropas fueran alistadas de inmediato en caso de conflicto.

Ante la situación creada, el 24 de Septiembre, el Primer Ministro Radoslavov, se encarga de aclarar que la movilización decretada no esta dirigida contra Serbia, sin embargo, el Primer Ministro Nikola Pašic desconfía, mientras que el comandante en jefe del ejército, Voivoda Radomir Putnik comienza a desplegar fuerzas en la frontera común, debilitando así el dispositivo defensivo frente a los austro-húngaros en el norte. Esa misma jornada, y actuando a espaldas del Rey, Venizelos logra en una reunión secreta con diplomáticos y asesores militares, que los aliados envíen 150.000 soldados a la región de Salónica para prevenir cualquier ataque búlgaro y/u otomano.

El 25 de Septiembre de 1915, el Secretario de Asuntos Exteriores británico, Sir Edward Grey se reunió en Londres, con los embajadores de Grecia, Rumania y Serbia para informarse sobre el deterioro de la situación en la región de los Balcanes, durante las conversaciones, el representante serbio promete ceder al gobierno griego los territorios macedonios de Doiran y Gevgelija, si a cambio deja de pretender el de Strumica, como gesto para aunar esfuerzo frente al desafío búlgaro. Horas más tarde, Sir Grey junto con el Ministro de Guerra el Mariscal Lord Horatio Kitchener, se reúnen con el teniente coronel Zivko Pavlovic, segundo del Voivoda Putnik, a quien disuaden del plan de un ataque preventivo contra el territorio de Bulgaria, en contrapartida el militar serbio exige que se envíen de inmediato 100.000 hombres a Grecia en señal de apoyo.

El 26 de Septiembre, mientras que el ejército búlgaro continúa con la movilización decretada, el Primer Ministro Radoslavov explica que no hay intención de lanzar una campaña militar contra Grecia. Esa misma jornada, para apaciguar la situación, recibe un telegrama del Primer Ministro rumano Brătianu, quien pese a sus simpatías por la Entente Cordiale, le propone alcanzar un entendimiento para así evitar un conflicto.

A pesar de los gestos de buena voluntada, Atenas desconfía de su vecino, por lo que finalmente el 27 de Septiembre, el Primer Ministro Venizelos obtiene luego de arduas discusiones, el consentimiento del Rey Constantino I, para permitir el arribo de tropas aliadas, en el puerto de Salónica, con esta confirmación, es designado para hacerse cargo de la operación el General francés Maurice Sarrail.

Hacia el 29 de Septiembre, en un gesto simbólico, el gobierno griego le ofrece al búlgaro una “desmovilización” conjunta para rebajar la tensión en la región, sin embargo recibe una negativa como respuesta.

El 30 de Septiembre de 1915, en la House of Commons (Cámara de los Comunes) el Secretario Sir Grey hace una exposición ante los parlamentarios sobre la situación balcánica, ante la pregunta del miembro del Partido Tory (Conservador), Sir Philip Magnus sobre la postura del gobierno ante la movilización decretada por Bulgaria, respondió que era una actitud sumamente agresiva, sin embargo expresaba que a pesar que el pueblo británico no tenía demasiada simpatía por los búlgaros, las relaciones entre los países eran amistosas, por lo cual si está acción no perjudicaba los intereses nacionales o de sus aliados no debía ser motivo para perturbar el entendimiento, en cambio si la misma servía a los intereses del enemigo, alertaba que el Imperio protegería a sus aliados en la región sin ningún tipo de reserva, recibiendo aclamaciones por parte de los parlamentarios de todos los partidos.

Sin dudas el gobierno británico creía que el ingreso a la guerra del Reino de Bulgaria de parte de las Potencias Centrales era solo cuestión de tiempo.

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Crónica del periódico londinense Daily Telegraph, sobre la exposición del Secretario de Asuntos Exteriores Sir Edward Grey ante la House of Commons (Cámara de los Comunes) sobre la movilización militar decretada por el Reino de Bulgaria.
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Publicado por en 30 septiembre, 2015 en 1915

 

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