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04 de Octubre de 1915 – Ultimátum de la Entente Cordiale a Bulgaria

04 Oct

Ultimátum de la Entente Cordiale a Bulgaria

Desde el inicio mismo de la guerra, el Reino de Bulgaria, que había declarado la más estricta neutralidad era cortejado por los beligerantes para que adhiriera a sus respectivas alianzas. La situación se agravo con la entrada al conflicto del Imperio Otomano a finales de 1914, por lo que el territorio búlgaro se volvió sumamente estratégico, para Alemania y Austria-Hungría era la vía obligada de conexión con Constantinopla, además de abrir otro flanco contra el Reino de Serbia. Para la Entente Cordiale podía ser de utilidad para la Campaña de los Dardanelos que se iniciaría a mediados de 1915 y cortar las vías de comunicaciones entre las potencias enemigas.

Tanto el Zar Ferdinand I como el Primer Ministro Vasil Radoslavov simpatizaban con las Potencias Centrales, dado la inquina que mantenían hacia Serbia y sus aliados regionales que durante la llamada Segunda Guerra Balcánica les habían arrebatado una importante extensión territorial. Desde un principio tanto Berlín como Viena se interesaron en atraer a un nuevo aliado a su causa por lo que a mediados y finales de 1914 le otorgaron una serie de empréstitos para la adquisición de armamentos.

Hacia principios de Septiembre de 1915, ante la debacle rusa en el Frente Oriental y el fracaso anglo-francés en la Campaña de Gallipoli contra los otomanos, llevó al gobierno búlgaro a tomar la decisión de involucrarse en el conflicto, por lo que firmó una serie de tratados secretos con las Potencias Centrales, por el cual a cambio de aceptar las reivindicaciones territoriales históricas y el envió de ayuda militar, se comprometía a entrar en guerra en un término no mayor a los 45 días.

Los rumores no tardaron en expandirse, por lo que el 14 de Septiembre, los embajadores de la Entente Cordiale, se reunieron con el Primer Ministro Radoslavov, ofreciéndole que a cambio de su apoyo, el Reino de Serbia estaba dispuesto a entregar los territorios en disputas, sin embargo el esfuerzo fue en vano, dado que la respuesta recibida no fue satisfactoria.

A los pocos días las fuerzas alemanas y austro-húngaras comienzan a tomar posiciones a lo largo de la frontera serbia, al mismo tiempo que sus comandantes se reúnen con oficiales del ejército búlgaro para planificar las futuras operaciones.

Finalmente el 22 de Septiembre de 1915, con la aprobación del Zar, el gobierno decreta la movilización general de las tropas, aunque tratando de disimular declarando que el país adoptaba la postura de “neutralidad armada” con el objetivo de preservar la paz en la región, sin embargo las naciones vecinas no se convencieron de las buenas intenciones, dado que al día siguiente el Reino de Grecia decretó su propia movilización, mientras que parlamentarios rumanos de diferentes facciones clamaban por una respuesta contundente.

La situación comenzó a preocupar a las naciones de la Entente, por lo que el 29 de Septiembre, el Secretario de Asuntos Exteriores Sir Edward Grey expuso ante la House of Commons (Cámara de los Comunes) sobre la cuestión de los Balcanes, en donde alertó a Bulgaria que en caso que la movilización tuviese como fin favorecer los intereses del enemigo, el Imperio Británico se vería obligado a intervenir sin ningún tipo de reservas para preservar la integridad de sus aliados en la región.

Los mandos militares hacia varios meses que venían planificando una acción para aliviar la presión serbia, por lo que el 03 de Octubre de 1915, ante las simuladas protestas del Primer Ministro griego Elefhterios Venizelos, que estaba de acuerdo con el plan, unidades francesas comenzaron a desembarcar en el Puerto de Salónica.

Esa misma jornada, el embajador ruso, Conde Alexander Savinsky le entregaba un ultimátum, redactado por su superior el Ministro Sergei Sazonov, al Primer Ministro Radoslavov en el cual expresaba que Bulgaria debía frenar con las actitudes hostiles hacia las naciones “eslavas”, desmovilizar a sus fuerzas armadas y expulsar en el término de 24 horas, a todos los militares alemanes y austro-húngaros de su territorio, o de lo contrario se romperían las relaciones diplomáticas como paso previo al Estado de Guerra.

Al día siguiente, el 04 de Octubre de 1915, fueron los embajadores británico Sir Henry Bax-Ironside y francés André de Panafieu quienes hicieron entrega de un documento similar. Sin dudas, pese a las amenazas era más que evidente que el ingreso a la guerra de Bulgaria en el bando de las Potencias Centrales era solo cuestión de tiempo.

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Crónica del periódico Daily Telegraph, sobre el ultimátum del Gobierno Ruso enviado al Reino de Bulgaria, que sería imitado por Francia y el Imperio Británico.
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Caricatura estadounidense sobre el “dilema” de Bulgaria.
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Publicado por en 4 octubre, 2015 en 1915

 

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