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12 de Octubre de 1915 – El fusilamiento de Edith Cavell

12 Oct

El fusilamiento de Edith Cavell

Pese a que a lo largo de la historia las relaciones entre el Imperio Alemán y el Reino de Bélgica habían sido amistosas, debido en gran parte a que las casas reinantes estaban emparentadas, el Alto Mando del Ejército del Káiser Wilhelm II, no dudo en aplicar el Plan Schlieffen violando la neutralidad del territorio nacional belga en Agosto de 1914.

Los oficiales alemanes creyeron que la campaña se reduciría a un desfile, sin embargo envalentonados por el Rey Alberto I, las fuerzas belgas demostraron una capacidad de resistencia sorprendente, que retraso por varios días y semanas el meticuloso plan. El presunto paseo se convirtió en una lucha ciudad por ciudad, aldea por aldea, calle por calle. Esta situación enfureció a los soldados alemanes que adoctrinados en los cuarteles sobre la posible presencia de francotiradores comenzaron a tomar represalias contra la población civil, ejecutando de manera sumaria a hombres, mujeres, ancianos y hasta niños, con el objetivo de amedrentar, siendo célebres las llamadas masacres de Dinant y Leuven, incendiando en esta última la majestuosa universidad y su biblioteca donde se encontraban 300.000 libros medievales.

A pesar de haber conquistado la mayor parte del territorio belga, las autoridades alemanes continuaron con su política de represalias, sobretodo desde el nombramiento en Diciembre de 1914 como Gobernador Militar del Mayor General, Barón Moritz von Bissing quien aplico una dura política, pese a las protestas desoídas del encargado d ela administración civil, el Barón Oskar von der Lancken, contra los civiles que iba desde la requisa de víveres para el esfuerzo bélico como el encarcelamiento y fusilamiento para todo aquel que alterase el orden y la paz.

Ante estos atropellos el cardenal Désire-Joseph Mercier, denunciaba constantemente al recientemente designado Papa Benedicto XV, las atrocidades cometidas por los alemanes contra sacerdotes y civiles. Finalmente en Enero de 1915, distribuyó una Carta Pastoral titulada “Patriotism and Endurance” para ser leída desde los púlpitos de las iglesias, que expresaba el repudio a la represión enemiga y llamaba a la resistencia pacífica. En respuesta, las autoridades del Gobierno Militar decretaron su arresto domiciliario junto a otros sacerdotes.

Otro caso resonante fue el de la enfermera de origen británico, Edith Cavell, nacida el 04 de Diciembre de 1842, en el poblado de Swaderston en las cercanías a Norwich. Sus devotos padres, un vicario y una maestra le habían inculcado al igual que a sus tres hermanos menores a compartir con los menos afortunados, a pesar de los escasos ingresos de la familia. Finalizado sus estudios secundarios y después de un breve periodo como institutriz, se formó como enfermera en el Hospital de Londres, bajo la “matrona” Eva Luckes.

En 1907, gracias a sus habilidades, fue reclutada por el Doctor Antoine Depage para ser “madrina” de la L’École Belge d’Infirmières Diplômées (Escuela Belga de Graduados de Enfermería) en Bruselas, capital del Reino de Bélgica. Tres años después decidió publicar la revista especializada “L’infirmière” (La Enfermera). Hacia 1911, gracias a su desempeño, había logrado formar profesionales para 3 hospitales, 24 escuelas y 13 jardines de infantes en todo el país.

Ante el estallido de la guerra en Agosto de 1914, y luego de lograr visitar a su madre recientemente viuda, se hizo cargo en Bruselas de la escuela de enfermería de la Cruz Roja, sin abandonar su responsabilidad anterior.

En Noviembre de 1914, cuando el país se encontraba bajo la ocupación alemana, Cavell comenzó a dar refugio a soldados británicos, franceses, belgas, que habían quedado heridos o rezagados, como así también civiles, para ayudarles a huir al vecino y neutral Reino de los Países Bajos. La operación consistía en que el influyente Príncipe Reginald de Croy era el encargado de entregar documentos falsos desde su castillo de Bellignes en las cercanías de la ciudad de Mons, para que luego los refugiados fueran acogidos en Bruselas no solo por la enfermera, sino por otros ciudadanos, como Louis Séverin, para luego huir hacia la frontera holandesa gracias a los guías aportados por el arquitecto Philippe Baucq. Estas acciones violaban la ley militar imperante, por lo que las autoridades alemanas comenzaron a sospechar de las acciones de Cavell.

El 03 de Agosto de 1915, fue arrestada, acusada de albergar soldados aliados, siendo denunciada por Gaston Quien, y encerrada en la prisión de Saint-Gilles por un periodo de 10 semanas, las dos últimas en confinamiento solitario. Durante este tiempo realizó tres exposiciones ante la policía (los días 8, 18 y 22 de Agosto) reconociendo que había sido una pieza fundamental en el traslado de 60 soldados británicos, 15 franceses y unos 100 civiles belgas en edad militar hacia la frontera, de los cuales la mayoría habían sido cobijados en su casa.

Antes del consejo de guerra, reconoció su culpabilidad al firmar una declaración en la cual expreso que había recibido misivas de agradecimiento de los soldados que habían llegado sanos y salvo a Gran Bretaña vía los Países Bajos. Con esto quedaba establecido que no solo había ayudado al enemigo llegar a un país vecino, sino también a uno con el que el Imperio Alemán estaba en estado de guerra.

La pena establecida por la Ley Militar alemana, era la muerte, dado que el párrafo 58 del Código establecía“”Será condenado a muerte por traición a cualquier persona que, con la intención de ayudar a la Potencia enemiga, o de causar daño a las tropas alemanas o aliadas, es culpable de uno de los crímenes del párrafo 90 del Código Penal alemán.” Cuyo título era “Conducir soldados al enemigo”, aunque tradicionalmente no era castigado con la pena capital. Además, las penas según el párrafo 160, en caso de la guerra, se aplicaban tanto a extranjeros como alemanes.

Por otro parte, el documento de la Primera Convención de Ginebra protegía al personal médico, siempre y cuando su accionar no fuera para encubrir acciones beligerantes, como expresaba el artículo 7º de la versión vigente desde 1906. Sin embargo las autoridades alemanas justificaron el proceso en base a su propia ley e intereses.

Por su parte, el gobierno británico nada podía hacer, sin embargo no era el caso de los Estados Unidos, país neutral, por lo que el Primer Secretario de la Legación en Bruselas, Hugo Gibson advirtió al Gobierno Militar de ocupación, que sin dudas la ejecución de la señorita Cavell dañaría aún más la reputación del Imperio Alemán, ante esto el Barón von der Lancken pidió clemencia dado que Cavell había ayudado a soldados heridos propios, sin embargo el duro Gobernador Militar de Bruselas, el Teniente General Traugott Martin von Sauberzweig, alegó que en defensa de los intereses del Estado, la enfermera, que era defendida por el prestigioso abogado Sadi Kirschen, y sus cómplices, Baucq, Séverin, Louise Thuliez y la condesa Jeanne de Belleville debían ser ejecutados.

Durante todo el proceso Cavell se mantuvo íntegra al igual que en la noche anterior a su ejecución en la cual le expreso calmadamente al reverendo anglicano Stirling Gahan al que se le había permitido verla y otorgarle la Sagrada Comunión.

“Patriotism is not enough. I must have no hatred or bitterness towards anyone.”

(“El patriotismo no es suficiente. No debo tener odio o rencor hacia nadie.”).

Sus palabras finales al capellán alemán y luterano de la prisión Paul Le Seur fueron:

“I am glad to die for my country”.

(Estoy alegre de morir por mi país).

Contrarreloj, desde su lecho, el enfermo embajador estadounidense Brand Whitlock le envio una carta al Teniente General Barón von Bissing pidiendo clemencia, mientras que su secretario Gibson, el asesor legal de la embajada Maitre de Leval y el embajador español Rodrigo Saavedra y Vinent, 2º Marques de Villalobar, conformaron esa misma medianoche una delegación para pedir a las autoridades alemanas piedad o por lo menos el aplazamiento de la sentencia.

A pesar de estos esfuerzos y del suyo mismo, el Barón von der Lancken permitió continuar con el procedimiento.

Finalmente en la mañana del 12 de Octubre de 1915, Cavell, junto a Baucq y otros 3 ciudadanos belgas ajenos a la causa fueron llevados al polígono de tiro de Schaerbeek, allí aguardaban dos pelotones compuesto por 16 soldados.

A las 07:00 hs. un pelotón compuesto por ocho hombres fusilo a la enfermera, mientras que otro de igual número lo hacía con Baucq, al no morir de manera instantánea el oficial a cargo de la ejecución le dio un tiro de gracia en la sien. Luego de la realización del certificado de defunción, el embajador español instruyó a un grupo de mujeres belgas para que la enterrasen en el cementerio de la prisión de Saint-Gilles.
La ejecución de la enfermera Cavell, a pesar de ser legalmente correcta, demostraba una vez más la falta de compasión de las autoridades alemanas, que sin dudas era rechazado no solo por las naciones beligerantes, sino también por las neutrales.

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Foto de la enfermera Edith Cavell en los días previos a la guerra y dibujo sobre su fusilamiento.
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Publicado por en 12 octubre, 2015 en 1915

 

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