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01 de Diciembre de 1915 – La advertencia del Coronel Émile Driant

01 Dic

La advertencia del Coronel Émile Driant

Verdún, ubicada en el sector de Lorena que no había sido cedida al Imperio Alemán luego de la derrota en la guerra de 1870-1871, era un símbolo de la historia no solo de Francia sino de toda la región. En el Siglo V, Atila y sus hordas no habían podido conquistarla. En 843 había sido sede del Tratado que dividió entre sus nietos al inmenso imperio que había forjado Carlomagno.

Su posición estratégica llevó a que en el Siglo XVII, el Marqués Sebastián de Vauban, ingeniero militar favorito de Luis XIV, construyera una serie de importantes fortificaciones para hacer frente una posible invasión del este. A lo largo de los siglos, la ciudad-fortaleza fue testigo de innumerables combates y reformas.
A finales del siglo XIX, en vista a la cercanía de la frontera con el “enemigo eterno”, el gobierno francés ordenó un ambicioso plan de construcción, que consistió en un anillo circular de 18 fuertes, equipados con piezas de artillería modernas y de gran calibre, siendo el principal Fort Douaumont. Los más modernos, construidos a principios del siglo XX, estaban establecidos al este y norte, mientras que los del oeste y sur databan de años anteriores. Esto se basaba prioncipalmente en que el Alto Mando del Ejército creía que un hipotético ataque alemán no sería por estos sectores.

En 1914, durante la invasión alemana de Francia, un saliente fue creado alrededor de Verdún a raíz de la primera batalla del Marne (5 a 12 de septiembre) y la captura de Saint-Mihiel (el 24 de septiembre). Aunque algunos fuertes fueron sometidos a fuego de artillería Big Bertha, las fortificaciones no se vieron amenazadas, ante una posible conquista alemana.

Sin dudas, tanto los mandos militares, como los políticos estaban convencidos de la inexpugnabilidad de Verdún, sin embargo uno de los hombres más capaces en cuanto a estrategia militar, tenía sus serias dudas. El Coronel Émile Driant, había nacido el 11 de Septiembre de 1855 en la población de Neufchatel-sur-Aisne, curso sus estudios secundarios en la ciudad de Reims, siendo un destacado alumno quien obtuvo el primer premio en una competencia sobre historia militar.

A pesar del contrario deseo de su padre, un notario de justicia, el joven Émile se vio inclinado por las armas, sobretodo luego de sentir en carne propia la derrota de 1871, al ver pasar por su ciudad la marcha del ejército alemán. Luego de obtener una licenciatura en arte y derecho, marchó a la Escuela Especial Militar de Saint Cry con sede en la población de Guer. Al finalizar sus estudios ingresó como Teniente al Arma de Infantería.

En 1884, marchó hacia Tunisia, bajo el mando del General Georges Boulanger, un popular oficial de ideas nacionalistas, casándose tres años más tarde con su hija, Marcelle, ese mismo año su ilustre suegro había sido obligado a renunciar como Ministro de Guerra, lo que lo llevaría a una fracasada intentona golpista para luego en el exilio en Bélgica, suicidarse en 1891 frente a la tumba de su amante.

Pese a que en 1892, fue preso por ocho días, por haber defendido la memoria de su suegro, el joven oficial Driant, continúo con su ascendente carrera siendo designado comandante en diversos regimientos a lo largo del país.

En paralelo con su carrera militar, desarrolló una intensa actividad política, su ferviente catolicismo, algo fuera de lo común en los cánones de la laica Tercera República, que le habían costado en 1905, 15 días de arrestos por celebrar una misa en el 60º aniversario de la célebre batalla de Sidi-Brahim, lo llevó en 1909 a ser uno de los fundadores de la “Ligue de défense nationale contre la franc-maçonnerie” Liga Nacional de Defensa contra la Franc-masoneria.

Ante el llamado de atención de los altos oficiales y del Ministro de Guerra, el Coronel Driant, decide renunciar al Ejército, y volcarse de lleno a la política, siendo electo como diputado a la Asamblea Nacional por el Distrito de Nancy en representación de la “’Action libérale” (Acción Liberal), grupo político, pese a su nombre, conformado por católicos. Desde un principio se mostró como defensor intransigente de las Fuerzas Armadas y como enemigo de toda concesión al Imperio Alemán.

Desde su puesto en la Comisión Militar, junto a otros parlamentarios como los “revanchistas” Paul Déroulède y Maurice Barrès se enfrentaron a los miembros de la izquierda en las cuestiones de defensa y presupuesto militar, logrando que sean aprobados créditos militares por un periodo de tres años. Sin embargo en 1912, se opone a un programa de desmantelamiento de las defensas fronterizas, logrando sostener las de Lille. Además es un entusiasta propulsor de la utilización de los novedosos aeroplanos con fines bélicos.

Su postura cuestiona duramente el pacifismo llevado a cabo por el socialista Jean Jaures y el varias veces Primer Ministro Aristide Briand del Parido Republicano-Socialista, poniendo como ejemplo los acontecimientos en el aliado Imperio Ruso de 1905. Su pensamiento se basa en que el militar debe desempeñar un papel clave, principalmente como un instrumento de la educación de las clases trabajadoras y, posiblemente, como un instrumento contra revolucionario.

Los textos de Driant defienden el principio de la libertad de la propiedad privada, a través de la progresiva participación de los trabajadores en el capital de las empresas. Entre sus, durante la legislatura 1910-1914, incluye resoluciones, como la jornada de diez horas, las pensiones, las libertades sindicales, y diversas medidas de asistencia social. Es un firme partidario de la asociación Capital-Trabajo.

A pesar de su avanzada edad, de su desconfianza hacia los aliados británicos y de haber sido reelecto como parlamentario, es vuelto admitir en el Ejército el 14 de Agosto de 1914, a pocas semanas del inicio de la guerra, asignándole el mando de los batallones 56º y 59º de cazadores, pese a no entrar prácticamente en combate, recibe órdenes de establecerse en el sector del Bosque de Caures frente a Verdún.

Sin abandonar su escaño, comenzará a emitir informes sobre las deficiencias de las defensas ante un ataque alemán que creía sería inminente, alarmando a la mayoría de los políticos y hasta el mismísimo Raymond Poincaré, presidente de la República. Finalmente el 01º de Diciembre de 1915, presentó un duro informe en el seno de la Comisión del Ejército en la Asamblea Nacional en donde expuso el estado calamitoso de las fortalezas de Verdún, que de no ser reforzadas en el corto plazo, cederían de inmediato ante un ataque del enemigo. Además protesto enérgicamente ante la orden del comandante en jefe del ejército, el General Joseph Joffre, un viejo adversario, de trasladar piezas de artillería de los fuertes a otros sectores del frente.

Sin dudas, la gran capacidad del Coronel Driant manifestaba que sin dudas Verdún caería en poco tiempo debido a que sus fuertes, pese a su magnificencia estaban pobremente armados.


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Émile Driant de civil en su periodo como diputado en la Asamblea Nacional.
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El Coronel Driant,a la derecha, distribuyendo recompensas a sus soldados establecidos en el bosque de Caures frente a Verdún.
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Publicado por en 1 diciembre, 2015 en 1915

 

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