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l6 de Junio de 1919 – Negativa aliada a las propuestas alemanas en Versalles


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Señor Presidente:

Las Potencias aliadas y asociadas han otorgado la más escrupulosa consideración a las observaciones presentadas por la delegación alemana sobre las condiciones de paz.

La respuesta alemana protesta contra la paz, primero por juzgarla en contradicción con las condiciones que han servido de base al Armisticio deI 11 de Noviembre; después, por constituir una paz de violencia y no una paz de justicia. (…)

En consecuencia, las Potencias aliadas y asociadas estiman necesario el comenzar su respuesta por una exposición precisa de su criterio sobre la guerra, criterio que, en realidad, es el de la totalidad del mundo civilizado.

Según la opinión de las Potencias aliadas y asociadas, la guerra que estalló el primero de Agosto de 1914, constituye el crimen más grande contra la humanidad y la libertad de los pueblos, que haya sido conscientemente realizado por una nación que pretende ser civilizada. (…)

La responsabilidad de Alemania no se limitó al hecho de haber querido y desencadenado la guerra. Alemania es igualmente responsable por su manera salvaje e inhumana de conducirse durante la guerra.

Los alemanes fueron los primeros que han hecho uso de los gases tóxicos, a pesar de los terribles sufrimientos que debía producir su ejemplo. Ellos tomaron la iniciativa de los bombardeos por medio de aviones, de disparos a larga distancia sobre las ciudades, sin razón militar, con el único objeto de menguar la moral de los adversarios, alcanzando a las mujeres y a los niños. Ellos comenzaron la campaña submarina, provocación de piratas al derecho internacional, condenando a muerte a un gran número de pasajeros y de marinos inocentes, en pleno océano, lejos de todo socorro, a mer ced de los vientos y de las olas y, lo que es peor todavía, a merced de las tripulaciones de los submarinos. (…)

La terrible responsabilidad que gravita sobre Alemania se resume en el he cho que sepultados en Europa yacen siete millones de muertos, al propio tiempo que veinte millones de supervivientes, con sus heridas y sus sufrimientos, testimonian el hecho de que Alemania, por medio de la guerra, ha querido satisfacer su pasión de tiranía.

Las Potencias aliadas y asociadas creen que faltarían a aquellos que lo han sacrificado todo por salvar la libertad del mundo sí transigieran en no considerar esta guerra como un crimen contra la humanidad y el derecho. (…)

Así pues, la justicia es la sola base posible para saldar las cuentas de esta guerra terrible (…) He ahí por qué las Potencias aliadas y asociadas han declarado insistentemente que Alemania, como condición primordial del Tratado, debe llevar a cabo una obra de reparación hasta el extremo límite de su capacidad, porque la reparación de los daños causados constituye la esencia de la justicia (…)

Alemania ha arruinado las industrias, las minas y las fábricas de los países limí trofes. Las destruyó, no durante la batalla, sino con el propósito deliberado y calculado de permitir a su industria apoderarse de los mercados de esos países, antes de que esa industria hubiera podido reponerse de la devastación realizada (…) Alguien debe sufrir las consecuencias de la guerra. ¿Quién debe sufrir? ¿Alemania o solamente los pueblos a los cuales Alemania ha causado daños? (…)

Las Potencias aliadas y asociadas han examinado con solicitud la petición presentada por la delegación alemana tendente a conseguir la admisión de Alemania en la Sociedad de las Naciones. No pueden acceder a esta petición.

En el estado actual del sentimiento público internacional, no es posible esperar de las naciones libres del mundo que se asocien inmediatamente y en un pie de igualdad con las que les han causado daños tan graves (…)

Para terminar, las Potencias aliadas y asociadas deben afirmar claramente que esta carta y el adjunto memorándum constituyen su última palabra (…)

En consecuencia, las Potencias aliadas y asociadas esperan de la delegación alemana, en el plazo de cinco días a contar desde la fecha de la presente comunicación, una declaración participándoles que está dispuesta a firmar el Tratado en su forma actual.

Si la delegación alemana declara, en el término de cinco días, que está dispuesta a firmar el Tratado tal y como es actualmente, serán tomadas las medidas necesarias para la firma inmediata de la paz en Versalles.

A falta de tal declaración, la presente comunicación constituye la advertencia prevista por el artículo II de la Convención del 16 de Enero de 1919, prolongan do el armisticio firmado el 11 de Noviembre de 1918 y ya prolongado por las Convenciones de 13 de Diciembre de 1918 y 16 de Enero de 1919. Se considerará terminado, en consecuencia, el mencionado Armisticio, y las Potencias aliadas y asociadas tomarán las medidas que juzguen necesarias para imponer sus condiciones.

Aceptad, señor Presidente, la seguridad de mi mayor consideración.

Carta de Clemenceau, presidente de la Conferencia de Paz, al conde Brockdorff Rantzau, presidente de la delegación alemana

Versalles, l6 de junio de 1919

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Publicado por en 16 junio, 2019 en 1919

 

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Armisticio del 11 de noviembre de 1918


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El Armisticio del 11 de noviembre de 1918, también conocido como Armisticio de Compiègne, fue un tratado firmado el 11 de noviembre de 1918 entre los Aliados y el Imperio alemán, en un vagón de un tren en el bosque de Compiègne, con el fin de terminar las hostilidades en el Frente Occidental en la Primera Guerra Mundial.

Pintura que representa a la firma del armisticio en el vagón. De izquierda a derecha están el Almirante alemán Ernst Vanselow, el Conde alemán Alfred von Oberndorff del Ministerio de Relaciones Exteriores, el General alemán von Winterfeldt Detlof (con casco), el Oficial Naval británico Capitán Jack Marriott, y de pie delante de la mesa, Matthias Erzberger, jefe de la delegación alemana. Detrás de la mesa están los dos oficiales de la marina británica, el Contraalmirante George Hope, Primer Lord del Mar almirante sir Rosslyn Wemyss, y los representantes de Francia, el Mariscal Ferdinand Foch (de pie), y el General Maxime Weygand.

Para la entente, los participantes eran completamente militares:

  • El Mariscal de Francia Ferdinand Foch, comandante supremo de los Aliados.
  • El General Maxime Weygand, jefe de Estado Mayor de Foch (posteriormente Comandante en Jefe en 1940).
  • Primer Lord del Mar Almirante Rosslyn Wemyss, representante británico.
  • Contralmirante George Hope, oficial de la marina británica.
  • El Capitán Jack Marriott, oficial de la marina británica.

Por el Imperio alemán:

  • Matthias Erzberger, un político civil.
  • El Conde Alfred von Oberndorff, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores.
  • El Mayor General Detlof von Winterfeldt, del Ejército
  • El Capitán Ernst Vanselow, de la Marina.

El General Weygand no se menciona en la copia francesa del documento armisticio.

Términos

Los siguiente términos que figuran son los principales:1

  • Terminación de las hostilidades militares dentro de las seis horas de la firma.
  • El retiro inmediato de todas las tropas alemanas de Francia, Bélgica, Luxemburgo y Alsacia-Lorena.
  • Posterior eliminación de todas las tropas alemanas del territorio en el lado oeste del Rin, más de 30 km a la redonda del lado derecho del Rin, también de las ciudades de Maguncia, Coblenza y Colonia con el consiguiente ocupación de ellas por las tropas aliadas y estadounidenses.
  • La eliminación de todas las tropas alemanas en el Frente Oriental del territorio alemán, ya que era el 1 de agosto de 1914.
  • La renuncia del Tratado de Brest-Litovsk con Rusia y del Tratado de Bucarest con Rumania.
  • El internamiento de la flota alemana.
  • Entrega de material: 5000 cañones, 25 000 ametralladoras, 3000 morteros, 1700 aviones, 5000 locomotoras y 150 000 vagones de ferrocarril.

Portada del The New York Times en el día del Armisticio, el 11 de noviembre 1918.

 
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Publicado por en 11 noviembre, 2018 en 1918, Claves

 

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Manfred von Richthofen


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Tarjeta postal de Manfred von Richthofen

Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen (Breslavia, Imperio alemán; 2 de mayo de 1892 – Vaux-sur-Somme, Francia; 21 de abril de 1918) fue un militar y aviador alemán; más conocido como el Barón Rojo (Der rote Baron), fue un piloto que consiguió derribar ochenta aeroplanos enemigos durante la Primera Guerra Mundial antes de ser abatido en la mañana del 21 de abril de 1918 cerca del río Somme, en el norte de Francia.

Héroe de los alemanes y respetado por sus enemigos durante la Primera Guerra Mundial, permitía escapar a sus víctimas malheridas. Su unidad fue responsable del derribo de 151 aviones británicos, contra 66 de las propias, durante el mes de abril de 1917. Por ello recibió la medalla Pour le Mérite.

Sus aviones, el caza biplano Albatros D.II y luego el triplano Fokker Dr.I, le permitían una amplia capacidad de maniobras y piruetas. Sin embargo, la mayoría de sus victorias en combates aéreos las consiguió en un avión tipo Albatros.

Biografía

Infancia y juventud

Nació el 2 de mayo de 1892 en la capital de Silesia, Breslavia (hoy Wroclaw, perteneciente a Polonia). De niño se trasladó con su familia a Schweidnitz (hoy Swidnica, Polonia). Era el mayor de tres hermanos. Miembro de la familia aristocrática terrateniente Richthofen, el padre de Manfred había llegado a ocupar un alto cargo en el regimiento de Ulanos Nº 12, una unidad perteneciente a la poderosa caballería prusiana. Manfred y su hermano pequeño Lothar quisieron seguir los pasos de su padre, alistándose jóvenes en el ejército imperial. Practicó caza y equitación y cuando completó su adiestramiento como cadete, se alistó en los Ulanos (caballería alemana), siendo nombrado tres años después teniente del primer regimiento.

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial, von Richthofen pasó de la caballería (donde ganó la condecoración de la Cruz de Hierro) a la infantería, pero en esta modalidad no prosperó, ya que las condiciones que se vivían en las trincheras eran inhumanas y “muy aburridas”, según sus palabras. Finalmente encontró su lugar bajo el Sol alistándose en la aviación, donde demostró una gran capacidad con esta arma, completamente innovadora para lo que hasta entonces había sido la guerra (la producción de aviones se incrementó desde los 300, que tenían todos los contrincantes al principio de la contienda, hasta los 150.000 al finalizar).

El Albatros biplano II, con el que el Barón Rojo consiguió la mayor parte de sus victorias.

No logró destacar en la academia de aviadores, aunque luego demostró ser muy capaz en combate. En el principio sólo se dedicó a observar y fotografiar el frente oriental, pero lo que él quería eran aventuras.

En la Luftstreitkräfte, su encuentro con otro gran aviador, Oswald Boelcke, fue decisivo para su éxito. Boelcke lo seleccionó para el escuadrón de caza Jagdsstaffel o Jasta 2. Ya su primer combate fue una victoria. Sucedió sobre el cielo de Cambrai, Francia, el 17 de septiembre de 1916. Durante estos primeros meses se destacó por su agudeza visual y su innato don para afrontar el peligro. Sus compañeros decían que su personalidad se transformaba cuando cogía los mandos de su avión.

Durante los 20 meses siguientes, destacaría como el mejor as de la aviación alemana durante toda la Primera Guerra Mundial. Llegaría a superar el número de victorias de Boelcke: 40, un récord hasta entonces. En su victoria 11 consiguió derribar el biplano del as británico Lanoe Hawker. En enero de 1917 recibió la Cruz Pour le Mérite.

Fokker DR.I. Réplica del famoso triplano utilizado por Manfred von Richthofen.

Circo volador Jasta 11

En 1917 se le confirió el comando del Jasta 11, que luego fue conocido como el “Circo volador” por los vivaces colores que presentaban sus 14 aviones, los cuales, al igual que un circo, se trasladaban por ferrocarril al lugar adonde se los requería. Se ganó el apodo de Barón Rojo porque su avión estaba pintado de rojo para que sus rivales lo reconocieran; hábil maniobra psicológica, pues sus enemigos le temían mucho y admiraban su gran destreza guerrera. Llegó a dirigir 58 misiones con total éxito, en las cuales derribó a unos 80 aviones, algo que nadie llegó a superar en ningún bando durante el resto de la guerra. En abril sumó él solo 20 derribos. Sus hombres insinuaban que su líder tenía un comportamiento suicida. Pocos meses después recibió el encargo de dirigir la primera ala de caza de la historia aérea, la JG 1, integrada por los Jasta 4, 6, 10 y 11. Esta unidad llegó a derribar 644 aviones con sólo 56 bajas. Su hermano Lothar, alcanzó 40 victorias al final de la guerra en esta unidad, Kurt Wolff, 33 victorias y Karl Allmenroder 30 derribos. Todos lograron la Cruz Pour le Mérite.

Herido casi mortalmente

El 6 de julio de 1917 recibió una bala perdida en el cráneo, que le provocó una terrible herida lesionándole el cerebro; pero él continuó volando pese a estar claramente incapacitado para soportar alturas. Se comportaba como si fuera inmune a la muerte, no tomando precauciones e incluso violando las fundamentales reglas de vuelo que había escrito en su manual. Llevó vendada la cabeza durante mucho tiempo. Poco después recibió con alegría un Fokker Dr.I, un triplano que también pintó de rojo, y que tenía gran agilidad, aunque si se mantenía en rumbo fijo durante muchos minutos, se convertía en presa fácil.

Muerte

Restos del avión de Richthofen.

Según las fuentes oficiales, fue el capitán canadiense Roy Brown el que consiguió matar al piloto alemán, aunque nuevas investigaciones apuntan a que fue el soldado de infantería australiano William John “Snowy” Evans el que disparó desde tierra la bala del .303 que acabó con su vida. La bala entró por el lado derecho del pecho y le causó heridas en los pulmones, el hígado, el corazón, la arteria aorta y la vena cava antes de salir. Según la opinión de los forenses, apenas contó con un minuto antes de perder la consciencia y solo un par de ellos en morir. Poco se sabe sobre el soldado Evans, aparte de que murió en 1925, y probablemente falleció sin imaginar que él podía ser el causante de la muerte del piloto más famoso de la historia. Roy Brown dejó escrito un libro sobre sus combates y detalló todo sobre el último vuelo del Barón.

Fue enterrado con todos los honores militares por los mismos británicos, quienes le rindieron tributo. Su ataúd —cubierto de flores como ofrenda— fue llevado a hombros por seis miembros del escuadrón 209. En el momento del entierro, soldados australianos presentaron armas y lanzaron tres salvas en su honor. En su lápida, que se encuentra en el mismo lugar donde cayó, se puede leer su epitafio:

Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor.

Que descanse en paz.

Tras su muerte, el mando del Jasta 11 fue asumido por Wilhelm Reinhardt, el cual murió en un accidente aéreo en julio de 1918, sucediéndole Hermann Göring, quien era uno de los ases más destacados de la aviación de caza en esos momentos, habiendo obtenido 22 victorias en la guerra.

El Barón Rojo dejó un libro, escrito en 1917, durante su convalecencia por el disparo en la cabeza. Lo tituló El avión rojo de combate, donde afirmaba que combatía en la aviación buscando una consecuencia para su vida.

Manfred von Richthofen
Capitán
Años de servicio 1911 – 1918
Apodo Barón Rojo
Lealtad Flag of the German Empire Imperio Alemán
Condecoraciones
Participó en Primera Guerra Mundial

Nacimiento 2 de mayo de 1892
Breslau, Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Fallecimiento 21 de abril de 1918 (25 años)
Vaux-sur-Somme, Bandera de Francia Francia
 
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Publicado por en 17 septiembre, 2017 en 1916, Ejército alemán, Personajes

 

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30 de Mayo de 1916 – Tres hurras por Suiza !!!


Tres hurras por Suiza !!!

El 13 de mayo de 1916, representantes de la Cruz Roja Alemana firmaron en Londres, gracias a su inmunidad diplomática, con su contraparte británica, un tratado por el cual ambos beligerantes se comprometían a trasladar a los prisioneros con problemas físicos y/o psíquicos a hogares y aposentos en Suiza, sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), además de ser un territorio neutral.

Sin dudas, los arduos esfuerzos de una entidad creada para socorrer a las víctimas de la guerra creada a mediados del siglo pasado comenzaban a dar sus primeros frutos. Es justo mencionar que también tuvo una clara participación el Vaticano, dado que el Papa Benedicto XV, realizo importantes esfuerzos para lograr acercar posiciones entre los estados beligerantes, siendo apoyado en varias ocasiones por el Presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson.

En las primeras horas del 30 de Mayo de 1916, un tren procedente de Alemania arribaba a la estación de la aldea alpina de Chateau d’Oex, descendiendo 27 oficiales y 488 suboficiales y soldados británicos, junto a otros 200 militares de otras naciones. Eran los primeros prisioneros que arribaban en base al Tratado firmado un par de días antes. La población los recibió de una manera sumamente amistosa y cordial.

Al mediodía, en un gran banquete, y luego que una banda del Ejército Suizo interpretase “God Save The King” el embajador británico Sir Evelyn Graft Duff pronunció un discurso en el cual además de darles la bienvenida, agradeció de manera emotiva a Suiza por permitir el alojamiento no solo de los presentes sino del arribo de más compatriotas en un futuro cercano. Al finalizar pidió tres hurras por el país anfitrión.

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Oficiales, suboficiales y soldados británicos prisioneros arribando a la estación ferroviaria de la aldea suiza de Chateau d’Oex.
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En primer plano el embajador Sir Evelyn Graft Duff expresando su discurso en el banquete de bienvenida.
 
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Publicado por en 30 mayo, 2016 en 1916

 

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11 de Octubre de 1915


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Primer Ministro Paul Eyschen

El 11 de octubre de 1915, el sistema político luxemburgués se desmoronó por la muerte de su Primer Ministro Paul Eyschen. Cuando estalló la guerra, Eyschen tenía 73 años, habiendo ocupado su cargo durante 27 años, por lo que su gobierno era el único que habían conocido muchos luxemburgueses. Durante el primer año de ocupación alemana, había sido un punto de apoyo para el pueblo luxemburgués. Eyschen había tenido también mucha importancia para María Adelaida, quien nunca había sido preparada para su cargo. La Gran Duquesa, 53 años más joven que él, era considerada políticamente ingenua y peligrosamente partidaria de una monarquía constitucional. Las últimas tensiones maquillaron relativamente estos hechos.

Eyschen tenía la confianza de la Cámara de los Diputados, y había logrado mantener un gobierno que contenía a la mayoría de las facciones políticas del país, aparentemente gracias tan sólo a su fuerte personalidad.  Las tensiones producidas por la ocupación alemana empeoraron la cuestión de la unidad nacional rompiendo la alianza anticlerical existente previa al conflicto entre socialistas y liberales, de modo que privaba tanto a los clericales como a los anticlericales de una mayoría legislativa. Los conservadores católicos eran el grupo mayoritario, pero no contaban con la suficiente mayoría como para formar un gobierno de coalición.

 
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Publicado por en 11 octubre, 2015 en 1915

 

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19 de Junio de 1915 – El SPD y la guerra


El SPD (Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido Socialdemócrata Alemán) y la guerra

El SPD Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido Socialdemócrata Alemán), era la organización política y sindical más importante de Alemania. Su primer antecedente fue la Allgemeiner Deutscher Arbeiterverein – ADAV ( Asociación General de Trabajadores de Alemania), fundada el 23 de Mayo de 1863, bajo el impulso del abogado Ferdinand Lassalle, de carácter reformista contraria a los ideales que propugnaba Kart Marx y sus partidarios.

En Agosto de 1869, la fusión de diferentes corrientes dio nacimiento al SDAP – Partido Socialdemócrata Obrero de Alemania, liderado por Wilhelm Liebknecht más afín a los principios marxistas. Seis años después en el llamado Congreso de Gotha, la fusión de la ADAV y el SDAP, dio paso al Partido Socialista Obrero de Alemania, que no se aparto de la línea reformista, por lo que recibió duras críticas por parte de Marx y Friedrich Engels.

En 1878, el Canciller de Hierro, Otto von Bismarck lo ilegalizó por considerarlo revolucionario y republicano, sin embargo sus miembros continuaron presentando a elecciones como independientes logrando una nutrida representación en el Reichstag, destacándose por el impulso de leyes de carácter social, como sostenidos ataques a varias políticas emblemáticas, como por ejemplo el presupuesto militar y naval.
En 1890, con la renuncia del Canciller von Bismarck, el Káiser Wilhelm II, ansioso de congraciarse con las clases medias y bajas, permitió que el partido fuera legalizado, tomando el nombre de SPD Sozialdemokratische Partei Deutschlands (Partido Socialdemócrata Alemán), participando en las elecciones de ese año, logrando 1.400.000 votos y 35 escaños en el Reichstag. Entre sus más destacados dirigentes se encontraban August Bebel, Karl Kaustky y Eduard Bernstein. Si bien el programa mantenía aspectos revolucionarios, en la práctica el reformismo, es decir lograr sustanciales mejoras a la clase proletaria mediante la aprobación de leyes laborales, en vez de la revolución violenta, permitió no solo el apoyo de los obreros, sino de una gran parte de la clase media urbana que le permitió en 1905 llegar a 400.000 afiliados y en 1912, a ser la primera fuerza en el Reichstag con 110 diputados sobre 409. Si bien lograron durante esos años la aprobación de importantes leyes, el poder real era más bien limitado, ya que se encontraba concentrado en su mayoría en las manos del Káiser quien imponía al Canciller y ordenaba la marcha de los asuntos de Estado a su gusto.

El asesinato del Archiduque Franz Ferdinand y su esposa la condesa Sofía Chotek en Sarajevo a fines de Junio de 1914, y la posterior llamada “Crisis de Julio” planteo un serio desafío al SPD, dado que entre sus políticas estaban enfocadas hacia el pacifismo e internacionalismo por sobre el militarismo reinante. El líder parlamentario Hugo Haase mantuvo junto a sus principales colaboradores varias reuniones con el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg, quien estaba sumamente preocupado por actitud que tomará la mayor bancada parlamentaria, ya que su oposición podía trabar la aprobación de los créditos militares, necesarios para las futuras campañas militares.
Después de varios encuentros, la cúpula del SPD, puso como reparo que en caso de conflicto solo apoyaría en caso de que fuese defensivo. Era los que el Canciller y los Altos Mandos del Ejército estaban esperando. Finalmente a fines de Julio de 1914, la movilización de las tropas rusas, llevó al Káiser a declarar la guerra, presentando a su nación como víctima de una agresión. Esto llevó al apoyo de los líderes socialdemócratas, entre ellos Friedrich Ebert y Phillipe Scheidemann, con la excepción de Rosa Luxemburg y Kart Liebknecht, hijo de uno de los fundadores del partido.

La postura fue cambiando con el correr de los meses, muchos líderes y parlamentarios del ala izquierda comenzaban a criticar el curso de la guerra, ya que para ellos había dejado de ser defensiva.

Finalmente el 19 de Junio de 1915, Haase, Bernstein y Kautsky, emitieron el llamado Manifiesto “Das Gebot der Stunde”, desde la ciudad de Leipzig, en donde criticaban el carácter de la guerra que se había convertido de agresión, además de denunciar de las intenciones expansionistas, citando textualmente discursos de políticos conservadores y de miembros de la nobleza.

Si bien aún la mayoría de los parlamentarios creían que la guerra era necesaria, los líderes e intelectuales más importantes comenzaban a denunciarla dado que había perdido el carácter defensivo dando paso a las ambiciones del Káiser y la clase dominante, representada por los grandes industriales, terratenientes y la siempre poderosa casta militar prusiana.

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Eduard Bernstein, Karl Kautsky y Hugo Haase, autores del Manifiesto sobre la oposición a la guerra que debería adoptar la socialdemocracia alemana.
 
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Publicado por en 19 junio, 2015 en 1915

 

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OPAQ recuerda ataques con gas en I Guerra Mundial


Noticia en 20minutos

Foto: ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS QUÍM

Foto: ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE LAS ARMAS QUÍM

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) marcó el centenario del primer uso a gran escala de gas tóxico con fines bélicos — en la Primera Guerra Mundial — con un tributo el martes a todas las víctimas de esas armas en el último siglo.

Cerca de los campos donde Alemania usó por primera vez gas de cloro en su ataque del 22 de abril de 1915, el director de la OPAQ, Ahmet Uzumcu, dijo que la organización nunca podrá interrumpir su tarea. “Nuestro éxito no puede medirse en armas destruidas.

Debe extenderse a prevenir el desarrollo y producción de nuevas armas”, dijo Uzumcu. Durante una ceremonia en el poblado de Ypres, Uzumcu depositó una ofrenda floral en honor a las víctimas, y clarines entonaron el toque de silencio.

Algunas de las mayores batallas de la Primera Guerra Mundial se libraron en el área de Ypres. Los Aliados y Alemania usaron tantas armas químicas durante la guerra de 1914 a 1918 que granjeros siguen desenterrándolas de sus campos. Los ejércitos rivales lanzaron 146 ataques con gas en Bélgica, que cubrió una pequeña parte del Frente Occidental Los alemanes usaron unas 150 toneladas de gas en su primer ataque. Alemania al final usó 68.000 toneladas. Los aliados usaron aún más: 82.000 toneladas. Las armas químicas mataron a casi 100.000 personas y lesionaron a 1 millón durante la guerra.

Pero el reto para la OPAQ sigue siendo enorme. La magnitud de los arsenales pudiera ser similar, pero su efectividad ha aumentado significativamente. “En apenas 18 años hemos visto la destrucción de 87% de todas las armas químicas declaradas, 63.000 toneladas métricas, de 72.000 toneladas métricas”, dijo Uzumcu. “Esa cifra es en lo fundamental componentes químicos para preparar agentes como el sarín e incluye 98% del arsenal químico total declarado por Siria”, dijo. Incluso en la actualidad, monitores de la organización reportan que se ha usado gas de cloro repetidamente en la guerra civil de Siria.

Ver más en: http://www.20minutos.com/noticia/b74917/opaq-recuerda-ataques-con-gas-en-i-guerra-mundial/#xtor=AD-1&xts=513357

 
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Publicado por en 22 abril, 2015 en 1915, Noticias relacionadas

 

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Otto von Bismarck


Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen, Príncipe de Bismarck y Duque de Lauenburg (Schönhausen, 1 de abril de 1815–Friedrichsruh, 30 de julio de 1898) conocido como Otto von Bismarck, fue un estadista, burócrata, político y prosista alemán, considerado el fundador del Estado alemán moderno. Durante sus últimos años de vida se le apodó el «Canciller de Hierro» por su determinación y mano dura en la gestión de todo lo relacionado con su país, que incluía la creación de un sistema de alianzas internacionales que aseguraran la supremacía de Alemania, conocido como el Reich.

320px-Bismarck_pickelhaubeCursó estudios de leyes y, a partir de 1835, trabajó en los tribunales de Berlín y Aquisgrán, actividad que abandonó tres años más tarde para dedicarse al cuidado de sus posesiones territoriales. En 1847 entró a formar parte del parlamento prusiano, donde muy pronto se convirtió en líder del ala conservadora. Se enfrentó duramente a la revolución de 1848, y por esa época comenzó a perfilar lo que sería su principal objetivo político: la unificación de Alemania y la creación del Reich desde preceptos autoritarios y antiparlamentarios.

En 1862, tras ser nombrado primer ministro de Prusia, emprendió una importante reforma militar que le permitió disponer de un poderoso ejército para llevar a cabo sus planes de unificación alemana. De esta forma, en 1864 consiguió arrebatar a Dinamarca los ducados de Lauenburgo, Schleswig y Holstein y, dos años más tarde, después de la lucha contra Austria, consiguió la anexión de Hesse, Fráncfort, Hannover y Nassau, lo que dio lugar a la creación de la Confederación de Alemania del Norte, con Bismarck como canciller. Por último, la guerra contra Francia supuso la adhesión de Baviera, entre otros estados, y en 1871 se proclamó el Segundo Imperio Alemán en el Palacio de Versalles de París. Bismarck se convirtió en primer ministro de Prusia y canciller. Durante los 19 años que se mantuvo en el poder llevó a cabo una política conservadora, enfrentándose inicialmente a los católicos y combatiendo a la socialdemocracia. Fue también el organizador de la Triple Alianza, con Italia y Austria-Hungría, creada en 1882 para aislar a Francia.

La política interior de Bismarck se apoyó en un régimen de poder autoritario, a pesar de la apariencia constitucional y del sufragio universal destinado a neutralizar a las clases medias (Constitución federal de 1871). Inicialmente gobernó en coalición con los liberales, centrándose en contrarrestar la influencia de la Iglesia católica (Kulturkampf) y en favorecer los intereses de los grandes terratenientes mediante una política económica librecambista; en 1879 rompió con los liberales y se alió con el partido católico (Zentrum), adoptando posturas proteccionistas que favorecieran el crecimiento industrial alemán. En esa segunda época centró sus esfuerzos en frenar el movimiento obrero alemán, al que ilegalizó aprobando las Leyes Antisocialistas, al tiempo que intentaba atraerse a los trabajadores con la legislación social más avanzada del momento.

En política exterior, se mostró prudente para consolidar la unidad alemana recién conquistada: por un lado, forjó un entramado de alianzas diplomáticas (con Austria, Rusia e Italia) destinado a aislar a Francia en previsión de su posible revancha; por otro, mantuvo a Alemania apartada de la vorágine imperialista que por entonces arrastraba al resto de las potencias europeas. Fue precisamente esta precaución frente a la carrera colonial la que le enfrentó con el nuevo emperador, Guillermo II (1888-1918), partidario de prolongar la ascensión de Alemania con la adquisición de un Imperio ultramarino, asunto que provocó la caída de Bismarck en 1890. Al faltarle el apoyo del emperador Guillermo II, quien había subido al trono en 1888, Bismarck presentó su dimisión en 1890 y se retiró a vivir al campo. Falleció en Friedrichsruh el 30 de julio de 1898 a los 83 años de edad.

 
 

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24 de Febrero de 1915 – El racionamiento en Alemania


El racionamiento en Alemania

Desde el principio del conflicto, los dirigentes del Imperio Alemán, empezando por el mismo Káiser Guillermo II, eran consiente, sobre todo luego de la declaración de guerra del Imperio Británico, que debido a la posición territorial sería pasible de un bloqueo marítimo, por lo que se vería privado de un sin número de productos, que iban desde industriales hasta alimenticios.

A pesar que la flota de U-boats (submarinos) de la Kriegmarine (Marina de Guerra Imperial), hacían un gran esfuerzo, la Royal Navy, lentamente comenzaba a cerrar el cerco que amenazaba con estrangular no solo el esfuerzo de guerra de las fuerzas armadas, sino principalmente a la población civil, es por ello que llevó al gobierno a establecer cartillas de racionamiento semanal para los principales alimentos, como pan, café y mantequilla, básicas en la dieta de la mayoría de los ciudadanos alemanes.

Para dar el ejemplo, el mismo Káiser y su familia recibieron sus propias cartillas sumándose así, de manera “figurada” al esfuerzo de toda la nación.

24 febrero 1015

Publicación del periódico británico Daily Telegraph donde se mofa de las cartillas de racionamiento entregadas a los alemanes, entre ellos el mismísimo Káiser y su familia.
 
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Publicado por en 24 febrero, 2015 en 1915

 

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28 de Enero de 1915 – Batalla de Hartmannswillerkopf – Los alemanes ocupan la cumbre


Batalla de Hartmannswillerkopf. Los alemanes ocupan la cumbre

El imponente monte Hartmannswillerkopf, en la región de los montes Vosgos en la provincia en ese momento alemana de Alsacia, desde el inicio de las hostilidades comenzó hacer visto por parte de ambos bandos como un punto estratégico clave para poder dominar toda zona para organizar futuras operaciones ofensivas.

Si bien hubo combates previos, la batalla se inicio el 19 de Enero de 1915, cuando varios regimientos alemanes pertenecientes al Grupo de Ejército bajo el mando del General Hans Gaede, lanzaron una ofensiva con el objetivo de llegar a la imponente cima, y si bien tuvieron ciertos avances, la dura resistencia de los célebres regimientos de Chasseurs Alpins (Cazadores Alpinos) franceses bajo el mando del Teniente Francois Canavy, evitó que pudiesen lograrlo, aunque prácticamente quedaron cercados.

El 21 de Enero, un masivo ataque de 3 regimientos intentaron aliviar la situación de sus camaradas, sin embargo fueron rechazados, debido a que los alemanes contaban con una mejor artillería de montaña, sobretodo los potentes morteros Minenwerfer, que disparo durante la jornada unos 20 proyectiles de 50 kg.

Al día siguiente, el bombardeo sobre las posiciones francesas continúa, por lo que lleva al Teniente Canavy, retirarse hacia las propias líneas de retaguardia con los supervivientes, una vez ocupada las posiciones, los alemanes tomaron prisioneros que al reconocerles una gran valentía les permiten desfilar con las armas al hombro mientras marchan hacia el cautiverio.
Si bien finalmente la cumbre estaba en manos alemanas luego de duros combates en el cual ambos bandos habían sufrido unas mil bajas, era solo el comienzo, ya que el Grand Quartier Général (Gran Cuartel General Francés) bajo el mando del General Joseph Joffre no estaba dispuesto a abandonar tan importante punto estratégico.

Debido a las duras condiciones climáticas, los soldados tanto alemanes como franceses comenzaron a construir refugios en sus respectivas posiciones, como así también caminos para el abastecimiento y hasta un puesto teleférico.
Entre los días 26, 27 y 28 de Enero, los valientes regimientos de Chasseurs Alpins, reforzados por algunos regimientos de línea lanzaron esporádicos ataques con el objetivo de rechazar a los alemanes, sin embargo estos, gracias a sus fortificaciones y a la efectividad de su artillería lograron rechazarlos aunque con pérdidas similares a los de sus enemigos.
Las condiciones del crudo invierno llevaron a que el General Henri Putz, a cargo del llamado Destacamento Armado de los Vosgos, diese orden de frenar todo intento por reconquistar el Monte Hartmannswillerkopf, por lo que dio mayor tiempo a los alemanes para reforzar sus posiciones.

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Representación artística de una de las tantas cargas fallidas llevadas a cabo por los célebres Chasseurs Alpins en las duras condiciones climáticas y del terreno en los alrededores del Monte Hartmannswillerkopf.
 
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Publicado por en 28 enero, 2015 en 1915

 

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