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07 de Marzo de 1915 – Campaña Naval de los Dardanelos. Continúan los bombardeos aliados


Campaña Naval de los Dardanelos. Continúan los bombardeos aliados

Hacia mediados de Febrero de 1915, las fuerzas navales aliadas habían comenzado a bombardear las diferentes fortificaciones otomanas en la entrada a los estrechos de los Dardanelos, en base al plan elaborado a instancias del Primer Lord del Almirantazgo Sir Winston Churchill, que tenía como principal objetivo tomar Constantinopla, para así abrir una vía de comunicación marítima con el Imperio Ruso. Para finales del mismo mes, un desembarco de Royal Marines y especialistas de los Ingenieros Reales le permitieron destruir las fortificaciones en la costera población de Sedd el Bahr, en el Cabo Hellas en la entrada a los estrechos.

Para el 01 de Marzo, el Alto Mando Otomano con la presencia de los instructores alemas, el Barón Colmar von der Goltz y el General Otto Liman von Sanders, decidió comenzar a reforzar las posiciones defensivas en la costa asiática de los estrechos de los Dardanelos, además de pedirle al mando de la Kaiserliche Marine, submarinos. Por su parte cuatro navíos británicos del almirante Sir Sackville Carden comenzó a bombardear los llamados fuertes intermedios.

Al día siguiente por precaución, varios navíos arrastreros pesqueros con tripulación civil, dirigidos por el Jefe de Personal, Capitán de Navío Roger Keyes son utilizados con el objetivo de detectar y despejar de minas submarinas para que los buques de guerra puedan avanzar por los estrechos. Estas acciones le permitieron el 03 de Marzo al acorazado HMS Agamemnon, junto a cruceros livianos y destructores internarse y bombardear varias fortificaciones.

Para la jornada siguiente, a pesar de la dura resistencia, tres pequeñas fortificaciones otomanas de la llamada defensas intermedias son silenciadas, por lo que la flota aliado se adentra unos 3 km. que además se ve reforzada por el crucero ruso Askold que se encontraba desde el inicio de la guerra de servicio por el Mar Mediterráneo. Con el objetivo de reforzar el éxito, el Almirantazgo británico decidió ordenar bombardeos aeronavales.

Por su parte, ante la gravedad de la situación, el Ministro de Guerra y hombre fuerte del gobierno otomano, Ismail Enver Pasha, envía un telegrama al mando naval austro-húngaro solicitando submarinos, sin embargo recibe como respuesta que hay solo dos disponibles en el Puerto de Pola.

El día 05 de Marzo, el HMS Queen Elizabeth, comenzó a bombardear las fortificaciones en las cercanías de la población de Narrows, logrando poner fuera de combate al Fuerte L, produciendo un importante número de bajas entre los defensores. Para esa misma jornada, varios buques británicos bajo el mando del almirante Richard Peirse con el objetivo de desviar la atención, comenzaron a bombardear más al sur la ciudad de Izmir (Smyrna), sobre la costa del Mar Egeo.

Ese mismo día, el Primer Ministro griego Eleftherios Venizelos, les propuso a los aliados participar de las operaciones con barcos y soldados en contra de sus históricos enemigos los otomanos, sin embargo al día siguiente, antes de recibir alguna respuesta concluyente, el Rey Constantino I, quien simpatizaba con el bando de su primo, el Káiser Wilhelm II, lo desautorizo e hizo renunciar, encargando formar gobierno al anti-belicista y ex primer ministro Aléxandros Zaimis.
Para ese mismo día, el almirante Sir Carden, se reunió con el comandante de la flota francesa del Mediterráneo, Almirante Émile Guépratte para planificar las nuevas operaciones a seguir, mientras que por su parte, el General otomano Cevat Çobanlı recientemente designado como comandante de las defensas de los estrechos, decidió desmantelar ciertas fortificaciones para trasladar las baterías de artillería, ante la inutilidad frente a los bombardeos aliados, a la vez que le ordena al buque TCG Nusrat para sembrar con minas las costas de la bahía de Erenkoy.

Para el 07 de Marzo de 1915, los acorazados británicos, HMS Agamemnon, HMS Queen Elizabeth, HMS Ocean y HMS Lord Nelson, cubiertos por destructores franceses, abren fuego a varias fortificaciones de Kilid Bahr y Dardanos en el Golfo de Saros, y pese a varias horas de bombardeos solo logran silenciar a fuertes menores, produciendo bajas menores entre los enemigos. Dada la gravedad de la situación, el gobierno del Visir, Said Halim Pasha, propone la evacuación de Constantinopla, siendo apoyado por Viena y Berlín, sin embargo el sultán Mehmed V, se niega terminantemente, decidido a preservar su ciudad.

A pesar de los contratiempos y de la resistencia de las fuerzas otomanas, asistidas por oficiales alemanes, la flota combinada de los aliados se abre paso por los estrechos de los Dardanelos, cumpliendo así con los objetivos de la operación que había sido concebida en el Almirantazgo británico.

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Mapa del Golfo de Saros y sus alrededores, donde los navíos británicos y franceses habían logrado avanzar.
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Almirante Sir Sackville Carden, comandante de la flota británica en los Dardanelos.
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Publicado por en 7 marzo, 2015 en 1915

 

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La Primera Guerra Mundial cambió la historia de la aviación


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  • HMS Ark Royal fue el primer barco diseñado para cargar aeronaves internamente, lo que le abrió el camino a los portaaviones
El Fokker Eindecker revolucionó la guerra aérea en 1915 | Foto: BBC Mundo

El Fokker Eindecker revolucionó la guerra aérea en 1915 | Foto: BBC Mundo

Lo que pasó en espacio de seis meses, hace ya cien años, cambió la aviación para siempre.

Estos son algunos de los hitos que marcaron aquella época.

5 de octubre de 1914: el primer avión derribado desde el aire

En un campo de aviación cerca de Lhéry, en Francia, dos franceses se subieron a un avión para espiar (y bombardear) posiciones alemanas en el Frente Occidental.

Era el 5 de octubre de 1914. El sargento Joseph Frantz y el cabo Louis Quenault estaban a punto de hacer historia.

Poco después de que empezaron a lanzar sus bombas (a mano), se encontraron con un Aviatic, un biplaza de reconocimiento alemán. Decidieron acercarse con su Voisin III, un biplano hecho de madera y lona que alcanzaba una velocidad máxima de 100 kilómetros por hora.

Los zepelines eran dificiles de interceptar por aeronaves de poca potencia en los primeros años de la guerra.

El Voisin estaba armado con una sola ametralladora, pero sus dos tripulantes también llevaban armas en la cabina, para poder dispararle al enemigo cada vez que lo tenían a su alcance.

Y es que los duelos aéreos ocurrían tan de cerca, que se podía ver el miedo en la cara del oponente.

Frantz maniobró y se acercó a 10 metros del avión alemán. La ametralladora de Quenault pronto se atascó. Los alemanes aprovecharon para atacarlos con un rifle. Quenault respondió con una pistola.

El aeroplano alemán se precipitó al vacío y explotó. Frantz y Quenault se convirtieron, así, en los primeros aviadores en derribar otra aeronave.

Tras aquel episodio se disparó un frenesí de invención e ingenio, en la competencia entre los enemigos por la dominación aérea.

10 de diciembre de 1914: el nacimiento del portaaviones

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, el poder naval reinaba en forma suprema. La carrera armamentística entre Alemania y Reino Unido se basaba en la construcción de enormes buques de guerra, blindados y lentos.

El 6 de septiembre de 1914, aviones militares japoneses atacaron barcos austrohúngaros y alemanes en el puerto de Tsingtao, en China. Fue la primera ofensiva aérea contra navíos de guerra. Y otras naciones tomaron nota de la nueva estrategia.

Para llevarla a cabo, sin embargo, los aeroplanos debían ser lanzados desde el océano.

El 10 de diciembre se terminó de construir el HMS Ark Royal, el primer buque con un espacio interior para transportar aviones. Esto cambiaría la forma de hacer la guerra por mar.

“Este hecho marcó el inicio de una evolución que llevó al portaaviones a sustituir al acorazado como nave principal”, dijo Ross Mahoney, historiador del Royal Air Force Museum y secretario de la Royal Aeronautical Society, ambos del Reino Unido.

21 de diciembre de 1914: la primera noche de bombardeos

En 1914 la mayoría de los aviones militares tenían como función observar posiciones enemigas y sólo algunos llevaban un modesto cargamento de explosivos.

Pero en diciembre unos aviadores británicos decidieron probar una nueva táctica: bombardear de noche.

El comandante Charles R. Samson ya había hecho historia en 1912, al convertirse en el primer piloto británico en hacer volar un avión desde un barco. Ahora se proponía bombardear objetivos alemanes en la Bélgica ocupada, en la oscuridad.

“Debió ser difícil. Hasta entonces se le había prestado poca atención a la navegación nocturna”, señaló Mahoney.

“Llevaba una linterna de bolsillo para ver los diales y el manómetro”, contó Samson en un artículo periodístico publicado varios años después de la guerra.

“Piloté con calma sobre los tejados y en cierto momento uno de sus reflectores iluminó una batería de artillería pesada. ¡Era el objetivo perfecto!”.

Lanzó las bombas y evadió el fuego alemán de regreso a su base.

El cielo nocturno se volvió un arma en sí mismo, un manto de oscuridad para ocultar los aviones.

1 de abril de 1915: la primera victoria de un avión de combate

Mientras tanto, el combate aéreo a la luz del día era casi cuestión de azar.

Los pilotos debían maniobrar para que los observadores pudieran disparar. También podían utilizar la ametralladora colocada en el arco de la hélice.

Era difícil y peligroso: las aspas de los aviones eran de madera y quedaban expuestas a un resultado desastroso.

Fue al aviador francés Roland Garros a quien se le ocurrió la primera solución práctica. Forró el interior de las hélices con cuñas metálicas, de tal forma que las balas no las destrozaran cuando eran disparadas.

Con su avión de combate Morane Saulnier, Garros derribó un Albatros, un aeroplano de vigilancia alemán, el 1 de abril de 1915.

“Fue una solución tosca, pero un gran avance conceptual en términos del combate aire-aire”, aseguró Peter Jakab, curador jefe del National Air and Space Museum de Washington, EE UU Pero no acabaron aquí los avances.

En junio de 1915 los pilotos alemanes empezaron a utilizar un nuevo tipo de avión.

Éste seguía disparando a través de las hélices, pero unos engranajes de sincronización aseguraban que las balas pasaran entre las aspas, sin dañarlas. Un método mucho más efectivo que el del francés.

El aparato en cuestión, el monoplano Fokker Eindecker, supuso un salto tecnológico tal que su periodo de supremacía sobre las trincheras del Frente Occidental se conoce como “el látigo de Fokker”.

Cerrando brechas

Otras aeronaves comenzaron a utilizarse (muchas de ellas diseñadas para trabajos específicos), cada vez más rápidas y más fuertes, con más potencia y mejores motores.

En este sentido, la Primera Guerra Mundial fue un laboratorio de pruebas.

No hay duda de que los combates por aire abrieron un espeluznante capítulo en la historia del conflicto armado; pero, sin ellos, muchos de los aspectos de la aviación en los que nos apoyamos no hubieran avanzado tan rápido.

La guerra siempre parece tomar tecnologías benignas y transformarlas en máquinas de muerte. Sin embargo, al mismo tiempo, acelera el paso de la innovación, permite sacarle más provecho cuando se reinstaura la paz.

La guerra llevó a crear aeronaves más rápidas y más robustas que pudieran volar por períodos más prolongados, lo que eventualmente permitiría transportar pasajeros y toda clase de mercancías por todo el mundo.

En otras palabras, las innovaciones de cuando el mundo estaba tan separado terminaron acercándonos.

 
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Publicado por en 5 octubre, 2014 en 1914, 1915

 

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HMS Aboukir


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El HMS Aboukir fue un crucero acorazado de la clase Cressy de la Royal Navy. El Aboukir fue construido por los astilleros Fairfield Shipbuilding & Engineering Co Ltd, Govan, Escocia in 1902, y fue hundido por el submarino alemán U-9 en septiembre de 1914.

Primera Guerra Mundial

Los buques de la clase Cressy, quedaron rápidamente obsoletos, debido a los grandes avances en arquitectura naval producidos en los años anteriores al inicio de la Primera Guerra Mundial. Al inicio de la contienda, el buque fue utilizado pr marinos de la reserva. El Aboukir fue uno de los cuatro buques que utilizó el Vicealmirante Henry H Campbell para la 7ª escuadra de cruceros del Reino Unido.

Poco después del inicio de la contienda en agosto de 1914, el Aboukir y sus gemelos — HMS Bacchante, HMS Euryalus, HMS Hogue y HMS Cressy — fueron asignados a patrullas en el mar del norte en apoyo de las fuerzas de destructores y submarinos con base en Harwich los cuales, bloqueaban el paso este del canal de la mancha a los buques de la Kaiserliche Marine que intentaban atacar las rutas de suministro entre el Reino Unido y Francia.

Destino

 “Victorias del U-9” – tarjeta postal contemporánea que muestra el hundimiento del Aboukir y del Hogue con la foto de Weddigen en el borde.

En torno a las 06:00 del 22 de septiembre, los tres cruceros (el buque insignia el HMS Baccante con el almirante Christian había retornado a puerto para abastecerse de combustible) navegaban a 10 nudos en línea cuando fueron detectados por el submarino alemán U-9, bajo el mando del teniente Otto Weddigen. Aunque no usaban la técnica del zigzag para evitar los ataques submarinos, si tenían personal en los postes buscando periscopios.

Weddigen ordenó inmersión y acercarse a distancia de tiro a los buques británicos. A corto alzance, disparó un torpedo sobre Aboukir. El torpedo, le partió la quilla y se hundió en 20 minutos con la perdida de 527 vidas.

Los capitanes del Cressy y del Hogue pensaron que el Aboukir había impactado con una mina flotante, y volvieron para rescatar a los supervivientes. En ese momento, Weddigen disparó dos torpedos al Hogue, que lo hirieron de muerte. Con el Hogue hundiéndose, el capitán del Cressy comprendió que la escuadra, estaba siendo atacada por un submarino, e intentó atacarlo infructuosamente. Sin embargo, tras no conseguir nada, volvió a recoger a los supervivientes de los otros dos buques, momento que Weddigen aprovechó para disparar nuevos torpedos al Cressy, y también consiguió hundirlo.

En total, en menos de dos horas, el coste para los británicos, fue de tres buques de guerra, 62 oficiales, y 1397 tripulantes. Este incidente, estableció que los submarinos, pasaban a tener un papel decisivo en la guerra naval.

HMS Aboukir
Banderas
Bandera del Reino Unido
Historial
Astillero Fairfield Shipbuilding & Engineering Co Ltd, Govan
Clase Clase Cressy
Tipo Crucero acorazado
Botado 16 de mayo de 1900
Baja 22 de septiembre de 1914
Destino Hundido por el U-9
Características generales
Desplazamiento 12 000 t
Eslora 144 m
Manga 21,2 m
Calado 7,9 m
Blindaje cinturón: 152 mm
cubierta: 76,2 mm
Armamento • 2 cañones de 233,7 mm Mk X
12 cañones de 152 mm Mk VII
• 13 cañones de 12 libras (76,2 mm)
• 3 cañones de 3 libras
• 2 tubos lanzatorpedos sumergidos
Propulsión • 4 máquinas de vapor de triple expansión
• 30 calderas
• 2 hélices
Potencia 21 000 CV
Velocidad 21 nudos
Tripulación 760 tripulantes
 
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Publicado por en 22 septiembre, 2014 en 1914, Royal Navy

 

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21 de Septiembre de 1914 – Batalla de Ukoko – Campaña de Camerún


Batalla de Ukoko – Campaña de Camerún

Desde el inicio de la guerra a principios de Agosto de 1914, fue inevitable que la conflagración se trasladase a las diferentes colonias que tenían las naciones beligerantes, sobretodo en el Continente Africano. La colonia alemana de Kamerun (Camerún) se encontraba rodeada de los territorios enemigos de la Nigeria Británica, El Estado del Congo, posesión personal del rey de Bélgica, y la África Ecuatorial francesa, además de la pequeña posición neutral de la Guinea Española.

Desde fines de Agosto de 1914, las fuerzas anglo-francesas habían tratado de invadir sin éxito las posiciones alemanes, aunque habían logrado establecer un férreo bloqueo al estuario del río Wouri y al puerto principal de Douala evitando así la llegada de refuerzos desde Berlín.

En la madrugada del 21 de Septiembre de 1914, el barco británico Surprise que trasladaba un pequeño destacamento de soldados franceses, en su mayoría conformada por los duros Tirailleurs Sénégalais, desde la ciudad de Libreville, se presentó ante el pequeño pueblo de Ukoko al sur de la colonia alemana en la costa del Océano Atlántico, que contaba con una pequeña guarnición, el navío bombardeo destruyendo gran parte de las edificaciones, concluido el mismo, cuatro barcazas desembarcaron las fuerzas del Coronel Miquelard, quien intento tomar por sorpresa la playa, sin embargo las fuerzas alemanes se habían atrincherado en las zonas altas lograron tenerlo inmovilizado en la arena.

Esta situación cambio después del mediodía cuando nueve barcazas desembarcaron más soldados y ametralladoras pesadas, por lo cual a las 15:00 hs. El Coronel Miquelard lanzó un potente ataque que hizo retroceder hacia el interior a las fuerzas alemanas. Para tratar de aliviar la situación dos pequeños buques de guerra, el vapor Itolo y la lancha torpedera Khios que se encontraban en la cercana Bahía de Corisco, trataron de atacar al navío enemigo, sin embargo fueron hundidos.

Una vez tomada el pequeño poblado, el Coronel Miquelard persiguió al pequeño destacamento alemán que logró cruzar la frontera con la neutral colonia española de Guinea donde quedaron bajo custodia.

Al final del combate las bajas alemanes fueron dos pequeñas embarcaciones hundidas y 20 muertos, por el lado francés las pérdidas fueron de 7 soldados.

Esta victoriosa acción que puede considerarse como uno de los primeros ataques anfibios de la guerra permitió a los aliados la ocupación de un importante punto estratégico que restringió en gran medida el accionar de las fuerzas alemanas.

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Carta Manuscrita del Coronel Miquelard informando a sus superiores sobre la ocupación de Ukoko.
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Tropas coloniales francesas ocupan el edificio de la administración alemana, luego del duro combate.
 
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Publicado por en 21 septiembre, 2014 en 1914

 

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