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Exposición sobre la Primera Guerra Mundial. La Gran Guerra en Grandes Líneas


La Razon

Desde hoy 30 de noviembre, a las 19:30 horas, en la Casa de Cultura Sala Botí, de Torrelodones de Madrid, se inaugura esta exposición titulada «La Gran Guerra en grandes líneas» (1914-1918) con la presencia del embajador de Bélgica en España Pierre Labouverle, exposición retrospectiva del Ministerio de Asuntos Exteriores de Bélgica, dedicada al centenario de la I Guerra Mundial. La muestra está dirigida a todos los públicos y permanecerá abierta hasta el 12 de diciembre de 2016, con entrada libre y gratuita.

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El 28 de junio de 1914, el primer disparo de la Primera Guerra Mundial resonó en Sarajevo. Nadie hubiera pensado que Europa estaría en llamas y que el fuego se propagaría a la tierra entera durante cuatro años. Lieja, Tannenberg, Gallipoli, Tabora, Tsingtoa, Ypres, Tesalónica, le Chemin des Dames… La Primera Guerra Mundial es una conflagración universal a una escala nunca vista antes. De Chile a Samoa, soldados de al menos cincuenta países diferentes – de Bélgica, Francia, Reino Unido, Rusia, Nueva Zelanda, Australia, Portugal, África del Sur, Congo, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Austria, Turquía, Italia, Serbia, por nombrar tan sólo algunos – luchan por tierra, mar y aire. En el sofocante calor de Camerún, en las nieves eternas de los Alpes, en el barro de Westhoek (las esquinas occidentales de Flandes)… en todas partes, el tumulto de las armas y soldados con hambre, frio, sed y dolor.

Dentro del país, la situación no está mejor. «Poor Little Belgium» ya fue invadida y saqueada durante los primeros meses de la guerra. Los cuatro años de ocupación alemana que siguieron, se hicieron sentir a todos los niveles y solo provocaron paro, pobreza y hambre. A pesar de esto, esta guerra, que causó muchas víctimas, también está al origen de evoluciones tecnológicas y medícales, de revoluciones políticas y sociales que, entre otras cosas, han preparado el camino hacia el sufragio universal.

La exposición «la Gran Guerra en grandes líneas» cuenta la historia de la Primera Guerra Mundial en el ámbito internacional, belga y local. Relata los temas más importantes, las grandes batallas y los momentos claves de esta historia. También evidencia unos episodios menos conocidos. Es una visión única de las numerosas caras de la Guerra.

La Exposición itinerante que viajará durante 4 años a diferentes ciudades del mundo: Singapur, Vilnius, Budapest, Ottawa, Kiev, Riga, Colonia, La Habana, Ankara, Brasilia, Tokio, Madrid, Washington, Los Ángeles, Atlanta, New York y Cambera, y narra la Historia de la Gran Guerra basándose en textos, fotos, documentos y anécdotas.

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Publicado por en 30 noviembre, 2016 en Noticias relacionadas

 

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«Nunca más», el horror de la Primera Guerra Mundial como algo cotidiano


ABC.es

  • Hasta el 12 de diciembre el Consulado de Francia en Madrid acoge una exposición con imágenes inéditas, que un fotógrafo español descubrió por casualidad en Tánger hace pocos años
«Nunca más», el horror de la Primera Guerra Mundial como algo cotidiano

ABC | Fotografía perteneciente al fondo recuperado por la Casa de la Imagen de Logroño

Blanco cielo, ese que Stanley Kubrick usó para vestir «Senderos de gloria». Ese blanco que, detrás de las ruinas que dejan los edificios machacados por las bombas, detrás del paisaje desnudo del invierno alemán, detrás de los vehículos mecanizados inventados para matar hombres o para cavar las trincheras que sepultaron a esos hombres, inunda el cielo trémulo de las fotografías que el capitán Givord realizó durante la Primera Guerra Mundial. «Nunca más», grito del pueblo francés al final de la contienda, es el nombre de la exposición que el Instituto Francés de Madrid, junto a la Casa de Velázquez, dedican a un archivo fotográfico francés que permaneció durante medio siglo extraviado en Tánger.

En 2003, el fotoperiodista Pablo San Juan se encontró por casualidad en un anticuario de Tánger con varias cajetillas de madera que eran el objetivo preferente de insectos y roedores. Un vendedor local le había remitido a aquel lugar para conseguir fotografías viejas a bajo coste. Y ese era el contenido de la caja, 50 placas de vidrio con imágenes de lo que parecía la Primera Guerra Mundial. Sin conocer todavía la historia detrás de los negativos, Pablo San Juan contactó con su amigo Jesús Rocandio –un fotógrafo riojano responsable de la Casa de la Imagen de Logroño– que le recomendó insistentemente hacerse con toda la colección. Un archivo de medio millar de negativos acompañado de información sobre donde fue tomada cada foto.

Las imágenes de la colección, además, contaban con la excepcionalidad de que fueron hechas con la técnica estereoscópica. Una tecnología muy popular en esa época, que permitía obtener fotografías dobles, correspondiente una a cada ojo, para imprimir un efecto de profundidad parecido a lo que hoy entendemos como 3D.

Restauradas y digitalizadas por la Casa de la Imagen de Logroño, 45 de estas fotografías han sido cedidas para la exposición que, hasta el próximo 12 de diciembre, se puede visitar en el Consulado de Francia en Madrid (C/ Marques de la Ensenada, 10), dentro de los actos franceses en conmemoración del Centenario de la Primera Guerra Mundial (1914-2014).

La catástrofe como algo cotidiano

El capitán Pierre-Antoine Henri Givord ejerció como oficial en el servicio de abastecimiento francés durante la Primera Guerra Mundial, lo cual le permitía estar presente antes y después de las batallas. Con su cámara Verascope Richard, que en la exposición está presente en un modelo exacto, este capitán francés retrató el reguero de destrucción que la guerra dejaba tras de sí. No en vano, Givord no era periodista, ni buscaba reconocimiento del mundo del arte, solo era un testigo más de los hechos históricos, salvo porque se hacía acompañar por una cámara. Su obra de estilo costumbrista muestra, entre otras estampas, a soldados franceses posando junto al caos tranquilo de las ruinas o a presos alemanes esperando para tomar su porción de comida diaria, todo ello bajo un imponente cielo blanco.

El archivo permite seguir la peripecia bélica de Givord, día a día. La primera fotografía del conflicto la realizó el 8 de febrero de 1916 con una toma de una iglesia bombardeada en Souain, en el departamento de Marne. Solo dos semanas después de esta captura comenzó, el 21 de febrero, la batalla más brutal de la guerra: Verdún. Así, se puede pasear visualmente por los puntos claves del conflicto que recorrió Givord desde su vehículo «Panhard et Levassor type X24», también retratado en su obra y que le permitió desplazarse con independencia por la retaguardia.

Lejos de las acartonadas fotografias periodísticas de la época, este capitán galo presenta los escenarios bélicos con despreocupada naturalidad, entre lo anecdótico y lo cotidiano. Como si de un fenómeno natural se tratara, de horribles consecuencias, sí, pero inevitable.

Exposición «Plus jamais ça!»

 
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Publicado por en 12 noviembre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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Una perspectiva española sobre la Primera Guerra Mundial


ABC.es

  • EXPOSICIÓN Imágenes oficiales sobre el conflicto bélico
  • Las 160 imágenes del Archivo Militar de Madrid retratan las distintas etapas del conflicto
  • Se trata de la información que los agregados militares españoles mandaban al Estado
El puesto de la Cruz Roja en el frente inglés en Francia.

El puesto de la Cruz Roja en el frente inglés en Francia.ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID

París, 1917. Veinte hombres españoles miran fijamente a la cámara. Aparecen de frente, erguidos, alineados como si formaran filas. Todos llevan la misma indumentaria: guantes, birrete y abrigo de paño. Es en esta prenda donde cuelgan sus medallas y las cruces de los combatientes voluntarios, aquellas que miraban cuando el miedo se apoderaba de su razón. Sus rostros, firmes, desafían al frío, a la muerte, aquella que veían en las trincheras incluso en sueños.. Esta imagen es una de las 160 que guarda el Archivo Militar de Madrid y que ahora pueden verse en La Gran Guerra, una visión desde España. Una exposición fotográfica que reconstruye el inicio y el fin de la I Guerra Mundial (1914-1918) y que permanecerá hasta el 30 de noviembre en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

Nueve capítulos sobre la guerra

Nueve episodios que relatan a través de los documentos gráficos las etapas y los personajes que participaron en este conflicto bélico. Situación de España y los españoles en la Gran Guerra contextualiza la situación de España en el inicio del conflicto y las vías de actuación que empleó el ejército español en el mismo. Al hilo de la Historia muestra a través de las imágenes obtenidas por los agregados y comisionados, los distintos pasos de una contienda que fue volviéndose más sanguinaria, más violenta, más destructiva, como ocurre en la Guerra de los Movimientos (1914-1915) y la Guerra de Posiciones (1915-1916), donde se muestran las nuevas tácticas y materiales que se utilizan en los últimos años del enfrentamiento.

Son los años de las ametralladoras, de los carros de combate o los gases tóxicos. Así, el fotógrafo francés Julien Boucheal en su Inspección de caretas protectoras antes de salir para las trincheras, retrata el protocolo que seguían los soldados a la hora de colocarse este dispositivo de seguridad.

El avance entre Montdidier y Noyon./ ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID

Los distintos mecanismos de protección que fueron desarrollándose conforme a las innovaciones armamentísticas no fueron suficientes para aminorar el número de fallecidos. Los cañones, las bombas de tierra y los obuses provocaron numerosas muertes en serie, como se observa en una fotografía oficial austrohúngara de 1916 en Kronstadt, Brasso, donde una decena de cuerpos de la guerrilla rumana aparecen tendidos en el suelo en la misma posición con las que les alcanzó el fuego de las ametralladoras.

Imágenes que evidencian que el ser humano no era conocedor ni consciente de los efectos devastadores de las nuevas armas y su alcance acabó por destruirlo todo, incluso a ellos mismos. “Era una época en la que estaba el colonialismo muy metido, querían expandir los reinos y esa ambición de poder llevó a un desenlace trágico. Estas imágenes de la soledad de los pasajes, de los árboles destruidos, las trincheras es un reflejo que demuestra lo que queda después de una guerra, una pena terrible”, afirma Pilar Cabezón, directora técnica de la muestra.

El vacío del desgaste

F.Hernández Cifuentes: “Era una nueva forma de hacer la guerra, ésta se industrializó, se globalizó, se deshumanizó”

Después de tres años de guerra, el ánimo y la esperanza de los soldados cayeron por completo. El abatimiento y las ganas de huir comenzaron a perfilar una escisión entre las filas, así se deja entrever en Crisis de 1917, donde el vacío y la nostalgia se hacen visibles en cada una de las imágenes, como la que capta un fotógrafo alemán den Un prisionero inglés capturado en Flandes. Con la mirada perdida hacia el horizonte, los ojos del retratado describen las consecuencias de la guerra, la pérdida de su identidad, ahora en manos de otros, el vacío de las trincheras, la nostalgia del hogar, el anhelo de una libertad que parecía tener sólo sentido en la definición del diccionario.

Tanque inglés destruido por la artillería alemana./ARCHIVO GENERAL MILITAR DE MADRID.

Ese concepto, el del hombre libre, comenzó a tomar forma en 1918, último año del combate. De este periodo es otro de los capítulos de la muestra, El desenlace, donde comienzan a notarse las primeras muestras de cooperación y ayuda entre los distintos bandos. Un hecho del cual informaron los agregados y comisionados españoles desde el país en el que se encontraban. “Los agregados siempre tenían curiosidad por informar al ejército de las batallas, las técnicas, las actitudes adoptadas, y eso estuvo espoleado por Alfonso XIII, quien creó la oficina pro-cautivos, con la que se consiguieron repatriar a 10.000 soldados, devolver 5.000 heridos graves, computar 50 penas de muerte realizar 4000 visitas de inspección y enviar ayuda humanitaria a 136.000 cautivos”, recuerda Francisco Hernández Cifuentes, director del Instituto de Historia y Cultura Militar y comisario de la muestra.

Este tipo de información que los agregados españoles mandaban al Estado estuvo influida por la propaganda del conflicto. Sobre ella también hay presencia en la exposición, donde se pueden observar los mensajes bélicos o las fotografías de la contienda que se incluían en los medios de comunicación. “La guerra ideológica con la propaganda y el espionaje a gran escala auxiliados por el cine, la fotografía y el periodismo fijaron su objetivo en la población civil y la opinión pública fue un nuevo hecho relevante”, remarca el comisario.

El fin del conflicto cien años después

Fue en 1918 cuando se escribió el fin de la guerra. Los cuatro años de lucha dejaron 10 millones de muertos, 20 millones de heridos entre los combatientes y 10 millones de refugiados en toda Europa. Estas son algunas de las denominadas Consecuencias de la Guerra, como se titula la última sección de la muestra y donde se refleja la tragedia, las ruinas, la desolación que dejó este episodio. Imágenes como el Coro de la catedral de Reims, totalmente destruida, el cadáver de una soldado austríaco o Las tropas alemanas en Narva, Estonia, reviven aquella desolación, aquella calma de quien lo ha perdido todo. “A través de estas imágenes podemos hacernos una idea de lo que la I Guerra Mundial significó, pues para entender un periodo histórico hay que situarse en la mentalidad y fecha en que éste acontenció. Del 14 al 18 el mundo asistió al advenimiento de una nueva forma de hacer la guerra, ésta se industrializó, se globalizó y se deshumanizó, dejando atrás para siempre el concepto y el espíritu que se tenía de ella hasta entonces”, concluye Cifuentes.

 
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Publicado por en 15 octubre, 2014 en Noticias relacionadas

 

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La I Guerra Mundial, a ojos del Ejército Español


ABC.es

  • El Instituto de Historia y Cultura Militar organiza una exposición en Madrid que permitirá disfrutar de la Gran Guerra a través de un gigantesco archivo fotográfico
La I Guerra Mundial, a ojos del Ejército Español

Louis Hugelmann | Una unida Italiana, camino de Francia

Trincheras embarradas y antihigiénicas que había que defender hasta la muerte; gases nocivos que acababan con cientos de soldados sin derramar una sola gota de sangre, y nuevos ingenios mecánicos como carros de combate que revolucionaron las tácticas militares. Todas estas novedades las trajo consigo la I Guerra Mundial, una contienda en la que fallecieron millones de personas y que cambió el curso de la Historia. Pero esas fueron experiencias que, en principio, los soldados de la Península no pudieron vivir debido a la neutralidad española durante la contienda.

Sin embargo, y a pesar de que no se participó en la I Guerra Mundial, España no se mantuvo aislada de lo que sucedía en los campos de batalla de media Europa. ¿Cómo lo hizo? Gracias a los agregados y comisionados destinados en los diferentes países beligerantes, los cuales enviaban masivamente información al Estado Mayor del Ejército Español con todas las novedades acaecidas. Unos datos, a su vez, que solían estar acompañados de decenas y decenas de imágenes de los Ministerios de la Guerra o Estados Mayores de los ejércitos participantes.

Esto provocó que a las manos del Ejército español llegasen multitud de fotografías inéditas que quedaron archivadas, evadidas del mundo y perdidas en el tiempo. A menos hasta ahora, pues el Archivo General Militar (perteneciente al Instituto de Historia y Cultura Militar), en colaboración con el Centro Cultural Conde Duque del Área del Gobierno de las Artes, Deporte y Turismo del Ayuntamiento de Madrid, ha decidido organizar una exposición en la capital con una selección de estas imágenes.

La I Guerra Mundial, a ojos del Ejército Español

Tríptico de la exposición | IHCM

El criterio ha sido sencillo: han optado por dar a conocer casi dos centenares de las instantáneas más impactantes y aquellas que tienen un valor histórico mayor para que todo el mundo pueda disfrutar de ellas. Concretamente, la exhibición contará con un total de 160 imágenes y dos mapas de archivo. A todo lo anterior se sumarán, además, varias piezas de la Hemeroteca Municipal de Madrid, de la Biblioteca Histórica Municipal y de coleccionistas particulares.

Este magnífico pedacito de Historia podrá ser disfrutado en la sala 1 de exposiciones temporales del centro cultural Conde Duque (ubicado en la calle «Conde Duque 11») del 14 de octubre al 30 de noviembre. La visita, que será gratuita, podrá realizarse de martes a sábado (de 10:00 a 14:00 y 17:30 a 21:00) o, en el caso de domingos y festivos, de 10:30 a 14:00 horas.

Las I Guerra Mundial, imagen a imagen

Al entrar en la exposición, el visitante podrá sentir que ha viajado hasta los inicios del SXX, una época en la que media Europa estaba siendo arrasada por la I Guerra Mundial. Concretamente, las fotografías han sido organizadas en cinco fases. La primera sección versa sobre la situación de nuestro país al comenzar la contienda y su relación indirecta en la lucha.

Esto se debe a que, aunque España se mantuvo neutral, el Ejército si colaboró en la creación de la «Oficina Pro Cautivos» (cuya misión era interceder por los prisioneros y heridos de ambos bandos) y captó toda la información que pudo de los combates que se sucedían en los frentes occidental y oriental para mejorar sus tácticas y estrategias de combate.

La I Guerra Mundial, a ojos del Ejército Español

Cartel informativo de la exposición | IHCM

La segunda sección trata sobre el desarrollo de la I Guerra Mundial y se divide, a su vez, en cuatro partes: la guerra de movimientos, la guerra de posiciones, la crisis de 1917 y el desenlace de la contienda. Todas ellas cuentan con decenas de instantáneas realizadas por los mejores fotógrafos de la época y cedidas por agencias de tanto renombre como la alemana BuFa.

En tercer lugar, la exhibición se centra en el intenso uso de la propaganda que llevaron a cabo los bandos en conflicto (la cual puede apreciarse principalmente en el cine y la prensa, aunque también en el arte, la ciencia, la publicidad y en los productos de uso cotidiano, los cuales estaban cargados de spots políticos).

La cuarta parte de la exposición muestra multitud de imágenes que son capaces de trasladar al espectador hasta las mismas calles de los frentes en conflicto. En ellas, se puede ver cómo niños, ancianos y mujeres trabajaban duramente por mantener a flote una economía que, poco a poco, iba quedando destrozada bajo el peso de la guerra.

Todos ellos sustituían a los hombres que, fusil al hombro, habían abandonado el campo y las fábricas para acudir al frente a demostrar su valentía y el amor que sentían por su respectiva patria. Por entonces, además, la precaria situación era agravada por el hambre, ya que los alimentos eran un bien escaso y casi de lujo para los habitantes de los pueblos destrozados por las bombas.

La I Guerra Mundial, a ojos del Ejército Español

Trincheras durante la contienda | ARCHIVO ABC

Finalmente, la exhibición termina con las consecuencias que trajo consigo este duro conflicto. La pérdida de vidas humanas fue la más importante, pues hubo que llenar alrededor de diez millones de tumbas sólo con los soldados que cayeron en el frente, sin contar heridos y enfermos.

Esto provocó un desequilibrio entre hombre y mujeres en un rango de edad de 18 y 40 años, además de la devastación de las ciudades. Estos tristes resultados quedaron reflejados en las fotografías de edificios destruidos, vistas de prisioneros, y paisajes desolados. Tan dramática fue la situación que, como recordaban los agregados militares españoles en Francia -los coroneles Francisco Echagüe y Juan García Benítez- todavía quedaban cadáveres sin sepultar en algunos campos de batalla que visitaron al terminar la contienda.

 
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Publicado por en 14 octubre, 2014 en Curiosidades

 

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