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Armisticio con Bulgaria – 24 de Septiembre de 1918


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El Armisticio con Bulgaria, también conocido como Armisticio de Tesalónica, fue firmado el 29 de septiembre de 1918 en la Convención de Armisticio de Bulgaria en Salónica, Grecia, entre el Reino de Bulgaria y la Potencias Aliadas. La convención se convocó a petición del gobierno búlgaro que, el 24 de septiembre de 1918, había solicitado un alto el fuego. El armisticio puso fin a la participación efectiva de Bulgaria en Primera Guerra Mundial en el bando de las Potencias Centrales, y reguló la desmovilización y el desarme de las fuerzas armadas búlgaras.

Los firmantes que participaron fueron el general francés Franchet d’Esperey en nombre de la Entente y una comisión nombrada por el gobierno búlgaro, integrada por el general Ivan Lukov (miembro del estado mayor del ejército), Andrei Liapchev (miembro del gabinete), y S. Radev (diplomático).

Términos del armisticio con Bulgaria según un documento del senado estadounidense.

Términos

Los términos del armisticio exigían a la desmovilización inmediata de la unidades militares búlgaras. Se ordenaba la evacuación de los territorios griegos y serbios ocupados por Bulgaria y se establecían límites y restricciones al tamaño del ejército de Bulgaria a la vez que se reclamaba a esta la devolución del equipo militar que había capturado del IV Cuerpo de Ejército griego durante la ocupación del sur de Macedonia en 1916. El documento permanecía vigente hasta que se firmase un tratado de paz general (véase Tratado de Neuilly-sur-Seine).

 
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Publicado por en 29 septiembre, 2018 en 1918, Tratados

 

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15 de Noviembre de 1915 – Final de la Ofensiva de Ovče Pole


Final de la Ofensiva de Ovče Pole

El 14 de Octubre de 1915, el Reino de Bulgaria finalmente luego de varias semanas de incertidumbre le declaraba la guerra a su vecina Serbia, aliándose de esta manera a las Potencias Centrales y el Imperio Otomano. Esa misma jornada en base al plan estratégico elaborado por el OHL-Oberste Heeresleitung (Alto Mando Alemán), el IIº Ejército del Teniente General Georgi Todorov, veterano de las guerras balcánicas comenzaba la invasión en el flanco sur. Su principal objetivo era ocupar el valle del río Vardar en la llanura de Ovče Pole, en el territorio de Macedonia, para así cortar la vía de comunicación entre las tropas serbias del Gobernador Militar, General Damjan Popović y las franco-británicas que avanzaban desde el puerto griego de Salónica.

Al día siguiente el avance continúo con los bombardeos a la ciudad de Valandonova y la toma de la aldea fronteriza de Vranya. A diferencia del Iº del General Klimet Boyadzhiev que avanzaba velozmente, el avance era más lento debido al agreste terreno y a las condiciones climáticas adversas, además de la férrea defensa serbia pese a su número inferior.

Finalmente luego de varias jornadas el 21 de Octubre, las vanguardias de la IIIª División del Mayor General Nikola Ribarov tomaban luego de una dura lucha la estratégica ciudad de Kumanovo y una jornada después pese a la resistencia enemiga lograban capturar Üskub o su nuevo nombre Skopje, capital de la Provincia de Macedonia. Las fuerzas búlgaras fueron bien recibidas dado que la mayoría de sus habitantes estaban deseosos de librarse del dominio serbio.

La situación era sumamente delicada, por lo que el Voivoda (equivalente a Mariscal de Campo) Radomir Putnik decidió ordenar una retirada en dirección a la llanura de Kosovo en el sudoeste del país, debido a las múltiples presiones de alemanes y austro-húngaros por el norte, y de búlgaros en el noreste y sudeste. Además la ayuda aliada se retrasaba.

Para el 23 de Octubre, las fuerzas serbias abandonaron Kladovo al oeste de Üsküb. En esa misma jornada, las tropas alemanas hacían contacto más al norte con las divisiones del Iº Ejército Búlgaro en la aldea de Lyubishevats sobre el río Danubio. El 24 de Octubre, las unidades de la VIIº División del General Valko Vasilev, ocupaba finalmente la ciudad de Veles, luego de haber hecho lo propio con Tsarevo Selo y Shtip, sin embargo al día siguiente un contraataque bien dirigido le permitió al Gobernador General Popović, lo que obligo a los búlgaros también a retirar de la región de Ishtip.

El 29 de Octubre, el contraataque había finalizado, por lo que una vez más las tropas del General Vasilev recapturaron Veles y al día siguiente capturaron Kraguyevats. El 01 de Noviembre, luego de varias jornadas de heroica resistencia, cayeron las posiciones de Babuna Pass que se encontraban entre Üsküb y la ciudad de Prilep, defendida por 5.000 serbios que fueron rodeados por fuerzas búlgaras muy superiores en número.

Pese a la desesperada situación, el 04 de Noviembre, las tropas serbias lograron frenar la embestida enemiga en los alrededores de la población de Izvor, sin embargo al día siguiente, más al norte, en el marco de la Ofensiva Morava, caía Niš, la capital provisoria del país, lo cual representaba un duro golpe para la moral de toda la nación.

Hacia el 10 de Noviembre, en el norte la Ofensiva sobre el valle del Río Morava había concluido con una victoria búlgara, por lo que el mando serbio ordenó acelerar la retirada, para tratar de obtener un mayor tiempo, el 11 de Noviembre, las últimas reservas serbias lanzaron un inesperado contraataque y lograron hacer retroceder al enemigo en los alrededores de la población de Kachanik Gorge.

A pesar de este éxito, el 13 de Noviembre, el Alto Mando ordenó a todas las fuerzas serbias retirarse en dirección a la ciudad de Mitrovitsa, designada como nueva capital de la nación.

Para el 15 de Noviembre la ofensiva había finalizado, dado que la atención se desplazaba al norte, dado que los ejércitos XIº Alemán del General Max von Gallwitz, IIIº Ejército Austro-Húngaro del General de Caballería, Barón Hermann Kövess von Kövessháza, y el Iº Búlgaro del General Boyadzhiev habían lanzado la ofensiva en la llanura de Kosovo, por lo que la nueva misión del IIº Ejército del Teniente General Todorov sería contener el avance franco-británico que se desarrollaba desde Grecia. El saldo de la batalla fue de importantes bajas serbias, mientras que las búlgaras fueron menores.

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Mapa que muestra el avance del IIº Ejército Búlgaro del Teniente General Georgi Todorov.
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Primeras tropas búlgaras en entrar a la estratégica ciudad de Kumanovo.
 
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Publicado por en 15 noviembre, 2015 en 1915

 

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14 de Octubre de 1915 – El Reino de Bulgaria entra formalmente a la guerra


El Reino de Bulgaria entra formalmente a la guerra

Entre los días 03 y 04 de Octubre de 1915, los embajadores del Imperio Ruso, Conde Alexander Savinsky, de Francia André de Panafieu y del Imperio Británico, Sir Henry Bax-Ironside le entregaron al Primer Ministro búlgaro Vasil Radoslavov, quien también estaba a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores, una serie de ultimátums por los cuales exigían en un plazo no mayor a 24 horas la desmovilización del ejército decretada el pasado 22 de Septiembre, la expulsión de los asesores militares alemanes y austro-húngaros y el cese de toda cooperación con las naciones de las Potencias Centrales.

Al no recibir respuesta inmediata, el 05 de Octubre los diplomáticos pidieron sus respectivos pasaportes y abandonaron Sofía. Mientras que las tropas búlgaras comenzaron a movilizarse hacia el frente bajo la supervisión de oficiales del Ejército Alemán. Esa misma jornada, en el vecino Reino de Grecia, el Primer Ministro Pro-Entente Elefterios Venizelos renuncio debido a la presión del Rey Constantino quien designo en su reemplazo al conservador y partidario de la neutralidad Alexándros Zaimis.

En la mañana del 06 de Octubre, comenzó la invasión por parte de las fuerzas alemanas y austro-húngaras del Mariscal de Campo August von Mackensen, al territorio serbio, que pese a la tenaz defensa de sus fuerzas armadas, no pudieron evitar al día siguiente que 400.000 tropas enemigas cruzaran los ríos Danubio, Sava y Drina. Ese mismo día, el gobierno búlgaro le envía un ultimátum al serbio exigiendo la entrega del territorio de Macedonia para así mantener la neutralidad.

Entre el 08 y 09 de Octubre, las fuerzas austro-húngaras tomaron a sangre y fuego, Belgrado, siendo un duro golpe a la moral, no solo del ejército, sino de todos los serbios. Esto animó aún más al primer Ministro Radoslavov, que con acuerdo del Zar Ferdinand I, reformulo su gabinete, integrándolo con funcionarios de su entera confianza. Sin embargo, esta situación generó un importante descontento en una importante porción de los ciudadanos, que sentían una gran simpatía hacia Rusia, a la que consideraban que los habían ayudado a librarse del yugo otomano a fines y mediados del Siglo XIX, por lo que el 10 de Octubre realizaron importantes manifestaciones por las calles de Sofía protestando por la tendencia germanófila que estaba tomando el gobierno, siendo reprimidos por la policía.

EL 11 de Octubre, fuerzas búlgaras, sin mediar aún ningún tipo de declaración de guerra, invaden el territorio serbio y toman la población de Byelogradchik, sin embargo al día siguiente, son expulsados al sur de la aldea fronteriza de Zayechar. A pesar de este pequeño éxito, en el plano diplomático el Gobierno del Primer Ministro Nikola Pašić recibió esa jornada un duro golpe, cuando por intermedio de un telegrama, el Primer Ministro Zaimis le informaba que su nación se rehusaba apoyarla ante el agravamiento del conflicto.

Ante la dura situación, la única esperanza estaba en el desembarco de fuerzas aliadas en el puerto de Salónica, arribando el 13 de Octubre, su comandante en jefe, el General francés Maurice Sarrail, aunque el número total de efectivos aún era ínfimo. Para esa misma jornada, mientras que el gobierno británico del Primer Ministro Herberth Asquith decide romper relaciones diplomáticas con Sofía, el rumano, encabezado por el Primer Ministro Ion Brătianu mediante un telegrama también rehúsa involucrarse en el conflicto.

Finalmente el 14 de Octubre de 1915, mediante un patriótico manifiesto el Zar Ferdinand I, le declara formalmente la guerra a Serbia, con el apoyo del Gobierno del Primer Ministro Radoslavov. De esta manera las Potencias Centrales sumaban a un aliado que contaba con un fuerte ejército y ocupaba una posición estratégica vital, por su parte, fue una dura derrota diplomática de los aliados. Esa misma noche en su diario personal, el Primer Ministro Asquith concluyó que “uno de los capítulos más importantes de la historia de la diplomacia había finalizado” culpando por ello a Rusia, y sobretodo a Serbia por su postura intransigente de no negociar de manera abierta ninguna concesión territorial.

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Manifiesto del Zar búlgaro Ferdinand I, declarando la guerra al Reino de Serbia.
 
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Imagen en la cual se representa a Serbia luchando contra Alemania y Austria-Hungría, siendo apuñalada por detrás por Bulgaria ante la mirada de Grecia.
 
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Publicado por en 14 octubre, 2015 en 1915

 

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05 de Octubre de 1915 – La “nueva” renuncia de Eleftherios Venizelos


La “nueva” renuncia de Eleftherios Venizelos

En Agosto de 1915, el liberal Elefheterios Venizelos asumió una vez más como Primer Ministro de Grecia, luego de obtener su partido una aplastante victoria en las elecciones parlamentarias del anterior mes, su asunción se vio retardada por influencia del Rey Constantino I, que finalmente acepto los hechos consumados ante la presión de sectores políticos y militares adherentes al político de origen cretense.

La disputa se basaba en la posición ante la guerra desatada en Agosto de 1914, dado que el Primer Ministro era un acérrimo partidario de la Entente Cordiale, mientras que el monarca, casado con una hermana del Káiser Guillermo II, prefería mantener la más estricta neutralidad. Sin embargo al momento de asumir la postura de Venizelos estaba sumamente debilitada debido a la dura situación que atravesaban las potencias aliadas en los diferentes frentes de batalla.

Sin embargo la movilización decretada el 22 de Septiembre de 1915 por el vecino Reino de Bulgaria que asumía en palabras de su Primer Ministro Vasil Radoslavov la posición de “neutralidad armada”, dio un vuelco a la situación, y al día siguiente Venizelos convenció luego de arduas discusiones, al Rey para decretar la movilización de las tropas.

Al mismo tiempo, de manera secreta, el Primer Ministro envalentona a las naciones de la Entente a enviar tropas a la ciudad-puerto de Salónica (Thesaloniki) para apoyar vía terrestre a las fuerzas serbias que sin dudas serían atacadas por las Potencias Centrales y Bulgaria.
Finalmente luego de varios preparativos y de reuniones diplomáticas, las primeras unidades francesas comenzaron a desembarcar el 03 de Octubre de 1915, ante la sorpresa de los soldados y marineros griegos. En la mañana de la jornada siguiente, Venizelos se dirigió a la Cámara Baja del Parlamento expresando que su gobierno no se opondría a las fuerzas anglo-francesas que iban arribar dado que de esta manera se cumpliría con lo establecido en los tratados firmados en 1913 al finalizar la Segunda Guerra Balcánica, por el cual en caso de ataque externo, Serbia tenía a su disposición una vía ferroviaria que uniría su territorio con el Puerto de Salónica para tener así una salida al Mar Egeo. Sus propuestas lograron el aval de 142 parlamentarios contra 102.

Sin embargo, el Rey Constantino se opone de manera vehemente, a pesar de haber apoyado la movilización del 23 de Septiembre, dado que temía en un futuro que su nación se viese arrastrada a la guerra. Su interpretación de los tratados era distinta a la de su Primer Ministro, dado que creía que solo debía aplicarse con las naciones firmantes y no con otras potencias. Además temía que su país podría compartir el destino de Bélgica si se oponía a la política de Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano, por lo que abogaba por el mantenimiento de la neutralidad, siendo apoyado por los parlamentarios conservadores y monárquicos como así también por la mayoría de los altos oficiales del ejército, que en su mayoría se habían adiestrado en las academias militares alemanas.

Ante estas presiones, el 05 de Octubre de 1915, mientras que el General francés Maurice Sarrail desembarcará en Salónica para asumir su puesto de comandante en jefe, Venizelos presentaba una vez más su renuncia ante Constantino I, quien designo para el cargo al político conservador Aléxandros Zaimis, monárquico y partidario de mantener la neutralidad, aunque más moderado que Dimitiros Gounaris, el otro hombre de confianza del monarca. Sin embargo, el nuevo Primer Ministro se enfrenta a un parlamento adverso, dominado por los liberales o “venizelistas”, por lo que la estabilidad del país esta en jaque.

No solo el cambio se da en la cuestión política, sino que esa misma jornada, las fuerzas de tierra y mar acantonadas en Salónica reciben órdenes de no cooperar con las tropas de la Entente, que continúan desembarcando.

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Aléxandros Zaimis, nuevo Primer Ministro de Grecia, designado por el Rey Constantino I.
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Crónica del periódico londinense Daily Telegraph sobre el cambio de gobierno en Grecia.
 
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Publicado por en 5 octubre, 2015 en 1915

 

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14 de Septiembre de 1915 – Último intento aliado con Bulgaria


Último intento aliado con Bulgaria

El 06 de Septiembre de 1915, mediante la firma de una serie de tratados secretos el Reino de Bulgaria se uniría al esfuerzo bélico de las Potencias Centrales y el Imperio Otomano. Ya semanas antes, de incógnito, oficiales del ejército se habían reunido en Berlín con el Jefe del OHL – Oberste Heeresleitung (Alto Mando Alemán), General Erich von Falkenhayn y su Estado Mayor, para planificar las operaciones ofensivas en conjunto contra el vecino Reino de Serbia.

Tres días después, el Zar Ferdinand I, perteneciente a la casa real alemana de Sacasen-Coburg und Gotha, rubricó el tratado, para hacerlo efectivo 48 horas más tarde. Mientras que su Primer Ministro, Vasil Radoslavov, gran impulsor de este acercamiento, comenzaba a preparar el aspecto civil ante el inminente conflicto, recibió el 14 de Septiembre de 1915 por intermedio de los embajadores de las naciones de la Entente Cordiale, el británico Sir Henry Bax-Ironside, el francés André de Panafieu, y el ruso Conde Alexander Savinsky una nueva propuesta esta vez apoyada por el Gobierno del Reino de Italia, en la cual Serbia cedería el territorio que ambicionaba Bulgaria desde el final de las guerras balcánicas, a cambio que entrase al conflicto para derrotar a la Potencias Centrales.

La propuesta tiene a regañadientes el consenso del Gobierno del Primer Ministro Nikola Pašić, aunque el Voivoda (título militar de mayor jerarquía) Radomir Putnik, comandante en Jefe de los Ejércitos Serbios, desvía una parte importante de sus fuerzas desde el frente con los austro-húngaros para proteger la frontera entre los dos estados.

El Primer Ministro búlgaro finge interés ante los plenipotenciarios aliados, para evitar levantar sospechas sobre la inminente entrada en la guerra en el bando opuesto. Además esa misma jornada, militares búlgaros se reúnen con colegas alemanes y austro-húngaros bajo la guía del Mariscal de Campo alemán August von Mackensen quien luego de lanzar una exitosa ofensiva en el Frente Oriental contra los rusos, tendrá a su cargo la invasión a Serbia.

A pesar de los esfuerzos diplomáticos es evidente para los gobernantes de las naciones aliadas, que Bulgaria esta decidida a participar en la guerra en el bando enemigo, lo cual resulta un gran fiasco debido a su estratégico territorio, vital para que los franceses y británicos pudiesen asistir a los rusos, como para sostener la estancada Campaña en Gallipoli, contra el Imperio Otomano.

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Artículo del periódico australiano Sydney Morning Post sobre los intentos de la Entente por sumar a su bando a Bulgaria.
 
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Publicado por en 14 septiembre, 2015 en 1915

 

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06 de Septiembre de 1915 – Las Potencias Centrales y el Reino de Bulgaria


Las Potencias Centrales y el Reino de Bulgaria

Desde el inicio de la guerra en Agosto de 1914, el Reino de Bulgaria declaró la más estricta neutralidad, sin embargo el Zar Ferdinand, perteneciente a la familia noble de Sachsen-Coburg und Gotha y su Primer Ministro Vasil Radoslavov que simpatizaban con los imperios Alemán y Austro-Húngaro, debido a que tenían un enemigo en común, el Reino de Serbia. La razón era la supremacía en la región de los Balcanes, desde que ambos estados habían logrado juntos independizarse del Imperio Otomano en 1912, sin embargo disputas fronterizas llevaron al año siguiente a un nuevo conflicto, que se saldó con el triunfo serbio junto a sus aliados griegos, rumanos, montenegrinos y hasta los mismos otomanos.

A pesar de su estado diplomático, los contactos entre las autoridades búlgaras y los embajadores Conde Adam Tarnówski von Tárnow de Austria-Hungría y Gustav Michahelles de Alemania se intensificaban con el correr del tiempo. Hacia finales de 1914, un consorcio de bancos con sede en Berlín otorgo un importante crédito a Sofía destinado a la modernización de sus tropas. Para contrarrestar esta situación, los embajadores de la Entente Cordiale, el británico Sir Henry Bax-Ironside, el francés André de Panafieu y principalmente el ruso Conde Alexander Savinsky, dado la simpatía que tenían la mayoría de los ciudadanos búlgaros con su nación a la que consideraban clave para lograr la independencia, comenzaron a negociar con el Primer Ministro Radoslavov una alianza, sobre todo desde el ingreso al conflicto del Imperio Otomano como aliado a las Potencias Centrales.

A medida que se desarrollaban las batallas, sobretodo en el cercano Frente Oriental, en el verano de 1915, la presión diplomática sobre Sofía aumentaba en ambos bandos, debido a su estratégica posición geográfica y al potencial de sus fuerzas armadas, dado que para los aliados Bulgaria podría proporcionar el apoyo necesario a Serbia, apuntalar las defensas de Rusia, y efectivamente neutralizar al Imperio Otomano, mientras que para las Potencias Centrales podría garantizar la derrota serbia, separar más aún a Rusia de sus aliados y abrir un camino a Constantinopla, para así poder asegurar la continuidad del esfuerzo de guerra otomano.

Las ofertas territoriales eran similares en ambos bandos, sin embargo, Berlín y Viena aseguraban que una vez derrotados los odiados serbios, la supremacía búlgara se extendería por toda la región balcánica. Esta posición era reforzada debido a los fracasos de los británicos y franceses en la Campaña de Gallipoli, como la retirada rusa en Polonia y la región de Galitzia, por lo que el Zar y el Primer Ministro decidieron unir el destino de su país a esta alianza. Hacia mediados de Agosto de 1915, el Coronel Petar Ganchev junto a otros oficales viajaron de incógnitos a la sede central del OHL – Oberste Heeresleitung para desarrollar los detalles de una futura convención militar; al mismo tiempo el Ministro de Guerra, Teniente General Ivan Fichev de simpatías pro-rusas, fue reemplazado por el germanófilo Mayor General Nikola Zhekov. Si bien los diplomáticos aliados intentaron continuar negociando, la negativa de los gobiernos griego y serbio de ceder territorio los hizo comprender que sería imposible ganarse el apoyo búlgaro.

Luego de duras presiones, el Premier Nikola Pašić aceptó ceder la mitad de la región en disputa sin oposición, pero exigió que Serbia debería mantener la mayor parte de las tierras al oeste del río Vardar incluyendo las ciudades de Prilep, Ohrid y Veles. A cambio de estas concesiones territoriales, las potencias aliadas se comprometían a que Belgrado absorbiese Croacia y Eslovenia, además de presentar la demanda para que Bulgaria atacase al Imperio Otomano. A pesar del esfuerzo, la oferta era inaceptable y la mayoría de sus demandas fueron rechazadas.

Finalmente el 06 de Septiembre de 1915, el Primer Ministro Radoslavov y el embajador Michahelles firmaron un Tratado de Amistad, por el cual ambos estados acordaron no entrar en una alianza contra el otro, a seguir la política de la amistad y de ayudarse mutuamente. En el anexo número 2, Alemania garantizada “con todos sus esfuerzos la independencia política y la integridad territorial de Bulgaria, contra todo ataque o reclamación de cualquier país”, como contrapartida Sofía apoyaría militarmente a Berlín si sufría el ataque sin razón por un país fronterizo suyo. Finalmente el mismo tendría una duración de 5 años y debía ser secreto hasta el ingreso de Bulgaria a la guerra. Al mismo tiempo se firmó un convenio de cooperación militar entre ambas naciones a la que se sumaba el Imperio Austro-Húngaro.

Esa misma jornada, se firmó la llamada Convención de Sofía, entre el gobierno búlgaro y otomano, que afirmaba la alianza netamente defensiva sellada con un tratado firmado el 19 de Agosto de 1914, cuando ambas naciones eran aún neutrales. En mayo de 1915, las negociaciones se reiniciaron, y el precio del ingreso búlgaro a la contienda era la rectificación de las fronteras, por lo que los diplomáticos alemanes y austro-húngaros se comprometieron a presionar a los otomanos para que aceptasen las demandas. Además Viena creía que una alianza búlgara-otomana mantendría neutrales a los reinos vecinos de Grecia y Rumanía. Sin embargo, por su parte, el embajador alemán en Constantinopla, Barón Hans von Wangenheim descreía de esta situación, dado consideraba que la única manera de mantener la neutralidad de los rumanos era la cesión de territorios fronterizos austro-húngaros, sin embargo, su colega el Conde Johann von Pallavicini en reuniones con el ministro de exteriores otomano Halil Bey, logró convencerlo de ceder territorio en pos del esfuerzo bélico.

El 17 de Agosto de 1915, mientras los aliados lanzaban una nueva ofensiva en la Península de Gallipoli, el Ministro de Guerra y hombre fuerte del gobierno, Ismail Enver Pasha, preocupado por la escasez de municiones, le envió un telegrama al Jefe del OHL – Oberste Heeresleitung, General Erich von Falkenhayn, sobre la necesidad de una ofensiva conjunta entre Alemania y Austria-Hungría contra Serbia para así abrir una ruta de abastecimiento. La respuesta fue que dependía de la intervención búlgara, por lo que el contacto de las dos naciones se inició el 22 de Agosto. Luego de varias jornadas de negociaciones, se estableció que los otomanos cederían el río Maritsa y su margen izquierda hasta una profundidad de 1,5 kilómetros. Esto le dio el control a Bulgaria del ferrocarril al puerto de Dedeagach sobre el Mar Egeo.

Finalmente el 06 de Septiembre, el Primer Ministro Radoslavov y el embajador otomano Ali Fethi Bey firmaron la llamada Convención de Sofía que además de ratificar lo negociado desde mediado de Agosto, Bulgaria se comprometía a permitir el paso de suministros hacia el Imperio Otomano y a lanzar una poderosa ofensiva contra su vecino, el Reino de Serbia.

La firma de estos tratados secretos aseguraba la alianza de Sofía con las Potencias Centrales, luego de arduas negociaciones obteniendo compensaciones territoriales, el compromiso de otras en el futuro, como así una cuantiosa ayuda económica y militar.

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Mapa en donde se muestra el territorio prometido por las Potencias Centrales al Reino de Bulgaria.
 
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Primer Ministro búlgaro Vasil Radoslavov, principal impulsor de la firma del tratado con las Potencias Centrales.
 
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Publicado por en 6 septiembre, 2015 en 1915

 

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02 de Febrero de 1915 – El Reino de Bulgaria y las Potencias Centrales


El Reino de Bulgaria y las Potencias Centrales

En 1878, por el Tratado de Berlín que puso fin a la guerra ruso-turca, se creaba el Principado Autónomo de Bulgaria nominalmente bajo dominio otomano, compuesto por las regiones de Mesia y Sofía, siendo designado como gobernante el Príncipe alemán Alexander de Battemberg.

En 1885, luego de una victoriosa guerra contra el también recientemente creado Reino de Serbia, el popular gobernante logró unificar el país al adquirir la rica provincia de Rumelia Oriental, convirtiendo al Principado en un importante estado en el este de Europa, con una constitución democrática en el cual se alternaban en el poder conservadores y liberales, y si bien Alexander simpatizaba con los primeros, logró convivir con los sucesivos gobiernos de los segundos, que tenían una clara mayoría.

Sin embargo en 1887, el Imperio Ruso que se consideraba el protector del principado, no estaba de acuerdo con la política liberal, por lo que incentivo un golpe de estado que si bien falló obligo a Alexander a abdicar, sin embargo para sorpresa del zar, el elegido fue otro príncipe alemán, Ferdinand von sacasen-Coburg und Gotha, que tenía el respaldo del Imperio Austro-Húngaro que extendía su influencia hacia el este, lo que disgustaba de sobremanera al gobierno ruso.
Finalmente en 1908, ante la impotencia del decadente gobierno otomano, Ferdinand, declaró la independencia del nuevo Reino de Bulgaria, tomando para así el título de zar.

A finales de 1912, y aprovechando que los otomanos estaban en conflicto con Italia por el control de Trípoli y Cirenaica en el norte de África, el Reino de Bulgaria, junto con Serbia, Grecia y Montenegro, formaron la llamada Liga Balcánica y les declararon la guerra.

Para mayo del siguiente año, la victoria de los aliados había sido total, por lo que con la firma del Tratado de Londres, el otrora poderoso Imperio Otomano, perdía todas sus posiciones europeas, a excepción de los alrededores de Istambul, mientras que Albania quedaba sin definición y Macedonia era repartida entre Bulgaria, Serbia y Grecia.
Fue esta última situación que disgusto al gobierno del Zar Ferdinand, por lo que decidió lanzar un sorpresivo ataque, apoyado por Austria-Hungría, contra sus exaliados, que de inmediato recibieron el apoyo del Reino de Rumania y del Imperio Otomano, a pesar de ciertos logros híncales, la superioridad de sus enemigos, llevó a la derrota y al pedido de la paz por parte de los búlgaros.

Finalmente por el Tratado de Bucarest, los vencedores adquirieron territorio a expensas de Bulgaria, por lo que finalizada estos conflictos denominadas como 1ª y 2ª Guerras Balcánicas la desconfianza entre los vecinos continúo. Esta situación llevó a un cambio de gobierno en Sofía, asumiendo como Primer Ministro, Vasil Radoslavov, quien a diferencia de sus predecesores, se alejo de la influencia rusa y se acercó a las Potencias Centrales.

En Julio de 1914, con el inicio de los conflictos, el gobierno búlgaro de declaro neutral, sin embargo en Octubre de ese mismo año, con el ingreso del Imperio Otomano como aliado de los Imperios Austro-Húngaro y Alemán, su posición estratégica comenzó a ser clave para los dos bandos, por lo que se iniciaron intensas gestiones diplomáticas.
Sin embargo, las posturas del Zar Ferdinand como del Primer Ministro Radoslavov, llevaron en Diciembre de ese año, sellasen un acuerdo secreto con los embajadores Adam Graf Tarnówski von Tarnów de Austria Hungría y Christian Gustav Michahelles de Alemania, por el que Bulgaria entraría en guerra de su lado cuando estuviesen dadas las condiciones óptimas. A los pocos días un coronel del ejército viajo a Berlín para reunirse con el Oberste Heeresleitung, (Alto mando alemán), para informar sobre la situación militar en esa región de los Balcanes.

El día 02 de Febrero de 1915, el Gobierno del Káiser, como medida para asegurarse del apoyo, le otorgo al gobierno búlgaro un préstamo equivalente a 150 millones de francos, para se utilizado principalmente en la modernización de las fuerzas armadas. Si bien estás acciones no lograron la entrada inmediata a la guerra, consolidaban el apoyo clave de un país que contaba con una posición estratégica clave en los Balcanes y que podía definir el conflicto en la región.

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Mapa del Reino de Bulgaria en 1915

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Zar Ferdinand I
 
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Publicado por en 2 febrero, 2015 en 1915

 

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