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Archivo del Autor: elhistoriador

Carta de un soldado inglés desde el frente


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Francia, por la noche.

Cariño mio,

Ahora, si no hay problemas, vas a saber todo acerca de lo que ocurre aquí. Sé que te llevarás una gran sorpresa cuando te llegue esta carta… ¡Si alguna autoridad la ve! (…)

Quizá te gustara saber como está el ánimo de los hombres aquí. Bien la verdad es que (y como te dije antes, me fusilarán si alguien de importancia pilla esta misiva) todo el mundo está totalmente harto y a ninguno le queda nada de lo que se conoce como patriotismo. A nadie le importa un rábano si Alemania tiene Alsacia, Bélgica o Francia. Lo único que quiere todo el mundo es acabar con esto de una vez e irse a casa. Esta es honestamente la verdad, y cualquiera que haya estado en los últimos meses te dirá lo mismo.

De hecho, y esto no es una exageración, la mayor esperanza de la gran mayoría de los hombres es que los disturbios y las protestas en casa obliguen al gobierno a acabar como sea. Ahora ya sabes el estado real de la situación.

Yo también puedo añadir que he perdido prácticamente todo el patriotismo que me quedaba, solo me queda el pensar en todos los que estáis allí, todos a los que amo y que confian en mí para que contribuya al esfuerzo necesario para vuestra seguridad y libertad. Esto es lo único que mantiene y me da fuerzas para aguantarlo. En cuanto a la religión, que Dios me perdone, no es algo que ocupe ni uno entre un millón de todos los pensamientos que ocupan las mentes de los hombres aquí.

Dios te bendiga cariño y a todos los que amo y me aman, porque sin su amor y confianza, desfallecería y fracasaría. Pero no te preocupes corazón mio porque continuaré hasta el final, sea bueno o malo ( …)

Laurie

Saludos cordiales

 

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Publicado por en 5 febrero, 2018 en 1918

 

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28 de Enero de 1918 – Experiencias de guerra


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Las cartas de los soldados a casa simpre me han parecido los testimonios más crudos e ilustrativos de los horrores de la guerra y de los sentimientos humanos. Espero que alguien encuentre más testimonios de soldados anónimos para completar el tema.

Imagen

La fotografía muestra algunas ruinas de la ciudad de San Quintín durante la primera guerra mundial. Durante esos años, a través de innumerables cartas, el P. Dehon intenta mantenerse en contacto con sus cohermanos que están en la guerra, sobre todo para confortarles. Uno de esos cohermanos es el P. Paul Crépin (1893-1918), antiguo alumno de Saint Jeanet de San Clémen/Fayet y quien hizo su primera profesión en 1910 en Manage/Bélgica.

Su carta, a comienzos de Enero de 1918, es un documento impresionante y emocionante. Todo parece indicar que él se encuentra en Verdun, aunque no lo dice explícitamente: Verdun &emdash; el símbolo de la guerra de las trincheras y de las posiciones, donde en la sola batalla de Julio hasta Diciembre de 1916 murieron más de 700.000 soldados.

“Reverendísimo Padre :… su carta de Enero dándome su dirección me permite darle, por mi parte, algunas noticias. Me hubiese gustado haber podido hacerlo antes, pero en el ejército no se hace siempre lo que se quiere, hemos tenido que desplazarnos varias veces para llegar a tomar posesión de un sector famoso desde donde le escribo estas pocas líneas. A decir verdad, hay que tener ganas de escribir para hacerlo.

No encontramos aquí ninguna trinchera sino únicamente agujeros de obús llenos de agua, en un célebre bosque donde no queda nada más que algún que otro miserable tronco que los obuses no han querido arrancar. A nuestro alrededor nada más que devastación: no puedo descubrir más de dos metros que no hayan sido destrozados; cadáveres ya viejos que me siento en el deber de enterrar. No lejos de nosotros….. el alemán.

Todo eso me da pie a profundas reflexiones. Usted no conocería al joven tímido de antes! La guerra me ha cambiado mucho para hacerme el hombre de la situación: cada cosa en su tiempo. Por el momento, la guerra; si sufro a veces, es por culpa de la guerra, cuando tengo suerte, es también por la guerra. Es fatigoso, al fin, se entiende, pero tengo tal aversión a los alemanes que no les podré ver en adelante ni en pintura. Tengo la ocasión para ello en este momento, pero es para vengarme. Estoy contento de pertenecer a un cuerpo que no admite la fraternidad. Y estoy orgulloso de haber sido llamado, pues yo no lo he querido, a inculcar mis sentimientos a algunas decenas de camaradas. Yo no corro más riesgos por eso. La experiencia lo confirma, y además creo que estoy protegido de una manera particular.

La guerra también me ha hecho conocer la vida y lo que la vida es, en presencia de la muerte.

Fuera de esas pocas horas de meditación, olvido todo para alegrar un poco a mis camaradas. Es un bello apostolado después de más de tres años de guerra. Usted puede estar seguro que habré hecho mi deber.

Con lástima me despido, es el servicio quien me reclama ! Pero ¿Cuándo podré volver a verle? (Arch. Dehon. inv.”0067104)

Cinco meses más tarde, en una de las últimas grandes batallas en el departamento de l’Aisne, a la edad de veinticinco años, cuatro meses antes de finalizar la guerra, Paul Crépin murió.

 
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Publicado por en 28 enero, 2018 en 1918

 

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10 de Enero de 1918


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Tras la campaña de los Dardanelos, los británicos habían mantenido una flotilla en el Egeo esperando que los Goeben y Breslau hicieran una salida. El 10 de enero de 1918 los dos buques aparecieron en los Dardanelos y encontraron a los buques británicos cerca de la isla de Imbros. Desafortunadamente para los británicos, los dos únicos buques capaces de contener al Goeben – los acorazados pre-Dreadnought HMS Agamemnon y HMS Lord Nelson – estaban ausentes, y la fuerza restante consistía en destructores y monitores. En la consiguiente batalla, los monitores M28 y HMS Raglan fueron hundidos. A continuación, los buques turcos se adentraron en un campo de minas; el Breslau se hundió inmediatamente, pero el Goeben, que impactó con tres minas, consiguió volver a los Dardanelos, donde fue encallado en el estrecho.

Los británicos intentaron bombardearlo repetidamente, pero el Goeben sobrevivió y consiguió ser reflotado el 26 de enero, volviendo a Estambul.

 
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Publicado por en 10 enero, 2018 en 1918

 

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Los «Catorce Puntos de Wilson»


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Los Catorce Puntos fueron una serie de propuestas realizadas el 8 de enero de 1918 por el presidente estadounidense Woodrow Wilson para crear unos nuevos objetivos bélicos defendibles moralmente para la Triple Entente que pudiesen servir de base para negociaciones de paz con los Imperios Centrales.

Contexto

Hacia el final de la Gran Guerra, el 8 de enero de 1918, el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson hizo una llamada a las naciones europeas en conflicto para que detuvieran el fuego y dieran paso a la reconstrucción del continente.

Para esto redactó un discurso conocido como los «Catorce Puntos», que no era más que una serie de propuestas que permitirían desvanecer el fantasma de la guerra en todo el planeta y la conformación de un nuevo orden mundial. El discurso fue dado el 8 de enero de 1918 ante el Congreso de los EE.UU. La intención del presidente era presentar unos objetivos bélicos para la Entente que permitiesen alcanzar la paz y contrarrestar la propaganda pacifista bolchevique; la propuesta de Trotski para negociar una paz inmediata había sido rechazada por la Entente poco antes y esta deseaba evitar con su propia propuesta el efecto adverso de haber rehusado negociar la paz mientras que los Imperios Centrales habían aceptado.

El presidente basó sus propuestas recogidas en los Puntos en las sugerencias presentadas en un informe de la junta informal del Congreso de los Estados Unidos encargada de preparar la futura conferencia de paz pocos días antes.

Los «Catorce Puntos de Wilson»

Dichos puntos son:

  1. Convenios abiertos y no diplomacia secreta en el futuro.
  2. Absoluta libertad de navegación en la paz y en la guerra fuera de las aguas jurisdiccionales, excepto cuando los mares quedasen cerrados por un acuerdo internacional.
  3. Desaparición, tanto como sea posible, de las barreras económicas.
  4. Garantías adecuadas para la reducción de los armamentos nacionales.
  5. Reajuste de las reclamaciones coloniales, de tal manera que los intereses de los pueblos merezcan igual consideración que las aspiraciones de los gobiernos, cuyo fundamento habrá de ser determinado, es decir, el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
  6. Evacuación de todo el territorio ruso, dándose a Rusia plena oportunidad para su propio desarrollo con la ayuda de las potencias.
  7. Plena restauración de Bélgica en su completa y libre soberanía.
  8. Liberación de todo el territorio francés y reparación de los perjuicios causados por Prusia en 1871.
  9. Reajuste de las fronteras italianas de acuerdo con el principio de la nacionalidad.
  10. Oportunidad para un desarrollo autónomo de los pueblos del Imperio austrohúngaro.
  11. Evacuación de Rumanía, Serbia y Montenegro, concesión de un acceso al mar a Serbia y arreglo de las relaciones entre los Estados balcánicos de acuerdo con sus sentimientos y el principio de nacionalidad.
  12. Seguridad de desarrollo autónomo de las nacionalidades no turcas del Imperio otomano, y el Estrecho de los Dardanelos libres para toda clase de barcos.
  13. Declarar a Polonia como un estado independiente, que además tenga acceso al mar.
  14. La creación de una asociación general de naciones, a constituir mediante pactos específicos con el propósito de garantizar mutuamente la independencia política y la integridad territorial, tanto de los Estados grandes como de los pequeños.

De aquí sale la iniciativa para la conformación de una Sociedad de Naciones, antecedente de la Naciones Unidas.

 
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Publicado por en 8 enero, 2018 en 1918, Claves

 

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Fotos 1918


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Aquí va un avance de imagenes de los que veremos este año en nuestro blog, aprovecho para desearos Feliz Año:

Francotirador francés y su perro, en el frente
Soldados británicos heridos por gas mostaza en un ataque alemán en Bethune (Francia)
En Regents Park, en Londres. Enfermeras de EEUU de la Cruz Roja cuidando a pacientes
Enfermera americana con una máscara de gas
Mujeres alemanas buscando en la basura en la posguerra en Alemania
Soldados británicos en un tanque
Soldados americanos en segunda línea en Dieffmatten (Alsacia)
Una niña con un refugiado frances en la estación Gard du Nord
Soldados muertos en la batalla de Cambrai (Flesquieres, Francia)
Tropas francesas pasando entre ruinas en Verdún
Explosión cerca de Furnes (Bélgica)
Soldados muertos en una trinchera
Con la guerra finalizada, un soldado de vuelta a casa conociendo a su hija

 

Moda “económica” durante la guerra

 

 
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Publicado por en 1 enero, 2018 en 1918

 

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Edmund Allenby


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Edmund Henry Hynman Allenby, 1.er vizconde Allenby de Felixtow y de Meggido (Nottinghamshire, 23 de abril de 1861 – Londres, 14 de mayo de 1936), fue un mariscal de campo británico.

Edmund Allenby dejando Jerusalén a través de la Puerta de Jaffa.

Sus padres fueron Hynman Allenby y Catherine Anne Cane. Se educó en el Haileybury College antes de ingresar a la Real Academia Militar de Sandhurst en 1880. En 1882 fue comisionado como teniente al 6.º de Dragones y fue enviado a Sudáfrica con su regimiento. Tras servir en la caballería en Canterbury fue hecho capitán y regresó a Sudáfrica en 1888.

En 1891, después de un intento fallido, ingresó a la Escuela Superior en Camberley. En 1897 fue promovido a mayor y fue enviado a Irlanda con la Brigada Mayor.

Al estallar la Segunda Guerra de los Bóers fue regresado a su regimiento y se embarcó a Sudáfrica. Participó en Colesberg, Klip Drift y Dronfield Ridge.

Participó en la Segunda Guerra de los Bóers y se desempeñó como inspector general de la caballería entre 1910 y 1914. Durante la Primera Guerra Mundial, comandó con prestancia en el Medio Oriente.

Su victoria sobre los turcos en Gaza (1917) llevó a la toma de Jerusalén (9 de diciembre de 1917), y su triunfo en Megido (19–21 de septiembre de 1918), junto con la ocupación de Damasco y Alepo, terminaron con el dominio otomano en Siria. Su éxito se debió parcialmente al uso ingenioso de la caballería y otras fuerzas móviles, siendo recordado como el último gran militar británico de la caballería montada.

Como alto comisionado de Egipto entre 1919 y 1925, dirigió ese país hasta su reconocimiento como estado soberano en 1922. Murió debido a un aneurisma cerebral.

 
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Publicado por en 9 diciembre, 2017 en 1917, Ejército Británico, Personajes

 

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6 de Diciembre de 1917 – Explosión de Halifax


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Halifax Explosion blast cloud restored.jpgLa Explosión de Halifax es como se le denomina al desastre ocurrido el 6 de diciembre de 1917 en el puerto de Halifax, en Nueva Escocia (Canadá), provocado por el choque entre el buque de carga francés SS Mont-Blanc (cargado de explosivos de guerra) y el barco de vapor noruego SS Imo. El incidente causó la muerte de alrededor de 2000 personas, 9000 quedaron heridas y provocó daños en toda la ciudad.

Desastre

El 6 de diciembre de 1917 a eso de las 7:30 am, el buque carguero francés SS Mont-Blanc dejó su lugar de anclaje fuera de la bocana del puerto de Halifax para unirse a un convoy que se estaba formando en otro puerto cercano en la bahía Bedford Basin, donde se formaba todos los convoyes antes de salir ya rumbo a Europa. Estaba cargado con 2300 toneladas de ácido pícrico húmedo y seco, 200 de trinitrotolueno, 10 de algodón de pólvora y 35 de benceno, una mezcla altamente explosiva, estibada en cubierta.

Al mismo tiempo el barco de vapor noruego SS Imo salía de Bedford Basin con destino a Nueva York para cargar alimentos hacia Bélgica, que viajaría solo por lo rápido que era para la época esta embarcación fue forzada a trasladarse a un extremo del canal, seguramente por ir demasiado rápido, por lo que hizo contacto visual con el buque francés a ¾ de milla (unos 1.350 metros aproximadamente).

Devastación en Halifax dos días después de la explosión. El SS Imo es visible al otro lado del estrecho.

El buque noruego estaba en un curso de intercepción, por lo que el capitán del Mont-Blanc llevo su embarcación hacia la costa de Dartmouth, reduciendo su velocidad al mínimo para tener dirección y alrededor de 2 minutos más tarde ordenó parar las máquinas.

Alrededor de las 8:40 am, al no dar paso el Imo, el Mont-Blanc trató de cambiar su rumbo para que ambos buques se cruzaran por su estribor, pero fue demasiado tarde para esa maniobra y la proa del barco noruego se empotró contra el buque carguero abriéndole un socavón en estribor de unas dimensiones considerables, de inmediato y debido al golpe el benceno se inflamó y empezó a arder, conscientes del peligro y sin tener aparatos anti-incendios a bordo, intentaron hundir el barco pero ya era tarde, se avecinaba una catástrofe sin igual, abandonaron el barco y remaron para dar aviso a todos lo que pudieran, el Mont-Blanc ya a la deriva se acercaba al muelle número 9 y la zona comercial y financiera de Halifax. El incendio duró 20 minutos, atrayendo a varias personas curiosas del espectáculo, sin tener conciencia del peligro, y al poco tiempo a las 9:06 haría explosión el Mont-Blanc.

Noticias relacionadas con el evento:

Imágenes inéditas: La explosión que causó una masacre en la Primera Guerra Mundial

© Victor Magnus

Una de las explosiones más grandes de la historia producidas por el hombre quedó inmortalizada en las fotografías de un marino británico. Un siglo después del desastre de Halifax, que se cobró la vida de miles de personas, salen a la luz.

Por primera vez se han hecho públicas las fotografías tomadas por el teniente de la Marina Real británica Victor Magnus que inmortalizaron la explosión de Halifax, desastre ocurrido en diciembre de 1917 en el puerto homónimo en Canadá, cuando un buque de guerra francés chocó contra una embarcación noruega, informa ‘Mail Online‘.La causa del suceso fue que el buque de carga francés, el SS Mont-Blanc, llevaba explosivos a bordo. Los expertos aseguran que se trata de la mayor explosión de la historia causada por el hombre antes del desarrollo de las armas nucleares. Fue tan fuerte que casi arrasó la ciudad de Halifax, causando 2.000 muertos y 9.000 heridos.

© Victor Magnus

Las fotografías han sido descubiertas por la hija de Victor, Ann Foreman, de 89 años. La mujer no tenía ni idea de que un trozo de la historia hubiera permanecido guardado en su casa durante casi 100 años.

Ann Foreman ha entregado las fotografías al Museo Imperial de la Guerra en Londres. “Mi padre era un gran fotógrafo, siempre llevaba una cámara en el cuello. Tomaba fotografías todo el tiempo, nunca pedía posar a nadie, solo sacaba fotos”.

© Victor Magnus

“Tuvo mucha suerte al sobrevivir, sobre todo porque la ciudad quedó destruida”, cuenta Ann. “Tomó algunas fotos en la costa y parecía como el Blitz en Londres”. Ann cuenta que se siente muy orgullosa de su padre tras haber descubierto las fotos. “Nunca habló de eso y es la primera vez que las veo.”

Durante la Segunda Guerra Mundial, Victor sirvió en la Guardia Nacional y después se dedicó al cultivo de manzanas, aunque nunca perdió el interés por el mar. Estuvo casado, tuvo tres hijos y seis nietos, y murió en 1969.

Explosión de Halifax
Lugar Halifax, Nueva Escocia, Canadá
Coordenadas 44°40′09″N 63°35′47″O 
Fecha 6 de diciembre de 1917
9:04:35 (AST)
Muertos Aprox. 2000
Heridos Aprox. 9000
 
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Publicado por en 6 diciembre, 2017 en 1917

 

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Manfred von Richthofen


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Tarjeta postal de Manfred von Richthofen

Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen (Breslavia, Imperio alemán; 2 de mayo de 1892 – Vaux-sur-Somme, Francia; 21 de abril de 1918) fue un militar y aviador alemán; más conocido como el Barón Rojo (Der rote Baron), fue un piloto que consiguió derribar ochenta aeroplanos enemigos durante la Primera Guerra Mundial antes de ser abatido en la mañana del 21 de abril de 1918 cerca del río Somme, en el norte de Francia.

Héroe de los alemanes y respetado por sus enemigos durante la Primera Guerra Mundial, permitía escapar a sus víctimas malheridas. Su unidad fue responsable del derribo de 151 aviones británicos, contra 66 de las propias, durante el mes de abril de 1917. Por ello recibió la medalla Pour le Mérite.

Sus aviones, el caza biplano Albatros D.II y luego el triplano Fokker Dr.I, le permitían una amplia capacidad de maniobras y piruetas. Sin embargo, la mayoría de sus victorias en combates aéreos las consiguió en un avión tipo Albatros.

Biografía

Infancia y juventud

Nació el 2 de mayo de 1892 en la capital de Silesia, Breslavia (hoy Wroclaw, perteneciente a Polonia). De niño se trasladó con su familia a Schweidnitz (hoy Swidnica, Polonia). Era el mayor de tres hermanos. Miembro de la familia aristocrática terrateniente Richthofen, el padre de Manfred había llegado a ocupar un alto cargo en el regimiento de Ulanos Nº 12, una unidad perteneciente a la poderosa caballería prusiana. Manfred y su hermano pequeño Lothar quisieron seguir los pasos de su padre, alistándose jóvenes en el ejército imperial. Practicó caza y equitación y cuando completó su adiestramiento como cadete, se alistó en los Ulanos (caballería alemana), siendo nombrado tres años después teniente del primer regimiento.

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial, von Richthofen pasó de la caballería (donde ganó la condecoración de la Cruz de Hierro) a la infantería, pero en esta modalidad no prosperó, ya que las condiciones que se vivían en las trincheras eran inhumanas y “muy aburridas”, según sus palabras. Finalmente encontró su lugar bajo el Sol alistándose en la aviación, donde demostró una gran capacidad con esta arma, completamente innovadora para lo que hasta entonces había sido la guerra (la producción de aviones se incrementó desde los 300, que tenían todos los contrincantes al principio de la contienda, hasta los 150.000 al finalizar).

El Albatros biplano II, con el que el Barón Rojo consiguió la mayor parte de sus victorias.

No logró destacar en la academia de aviadores, aunque luego demostró ser muy capaz en combate. En el principio sólo se dedicó a observar y fotografiar el frente oriental, pero lo que él quería eran aventuras.

En la Luftstreitkräfte, su encuentro con otro gran aviador, Oswald Boelcke, fue decisivo para su éxito. Boelcke lo seleccionó para el escuadrón de caza Jagdsstaffel o Jasta 2. Ya su primer combate fue una victoria. Sucedió sobre el cielo de Cambrai, Francia, el 17 de septiembre de 1916. Durante estos primeros meses se destacó por su agudeza visual y su innato don para afrontar el peligro. Sus compañeros decían que su personalidad se transformaba cuando cogía los mandos de su avión.

Durante los 20 meses siguientes, destacaría como el mejor as de la aviación alemana durante toda la Primera Guerra Mundial. Llegaría a superar el número de victorias de Boelcke: 40, un récord hasta entonces. En su victoria 11 consiguió derribar el biplano del as británico Lanoe Hawker. En enero de 1917 recibió la Cruz Pour le Mérite.

Fokker DR.I. Réplica del famoso triplano utilizado por Manfred von Richthofen.

Circo volador Jasta 11

En 1917 se le confirió el comando del Jasta 11, que luego fue conocido como el “Circo volador” por los vivaces colores que presentaban sus 14 aviones, los cuales, al igual que un circo, se trasladaban por ferrocarril al lugar adonde se los requería. Se ganó el apodo de Barón Rojo porque su avión estaba pintado de rojo para que sus rivales lo reconocieran; hábil maniobra psicológica, pues sus enemigos le temían mucho y admiraban su gran destreza guerrera. Llegó a dirigir 58 misiones con total éxito, en las cuales derribó a unos 80 aviones, algo que nadie llegó a superar en ningún bando durante el resto de la guerra. En abril sumó él solo 20 derribos. Sus hombres insinuaban que su líder tenía un comportamiento suicida. Pocos meses después recibió el encargo de dirigir la primera ala de caza de la historia aérea, la JG 1, integrada por los Jasta 4, 6, 10 y 11. Esta unidad llegó a derribar 644 aviones con sólo 56 bajas. Su hermano Lothar, alcanzó 40 victorias al final de la guerra en esta unidad, Kurt Wolff, 33 victorias y Karl Allmenroder 30 derribos. Todos lograron la Cruz Pour le Mérite.

Herido casi mortalmente

El 6 de julio de 1917 recibió una bala perdida en el cráneo, que le provocó una terrible herida lesionándole el cerebro; pero él continuó volando pese a estar claramente incapacitado para soportar alturas. Se comportaba como si fuera inmune a la muerte, no tomando precauciones e incluso violando las fundamentales reglas de vuelo que había escrito en su manual. Llevó vendada la cabeza durante mucho tiempo. Poco después recibió con alegría un Fokker Dr.I, un triplano que también pintó de rojo, y que tenía gran agilidad, aunque si se mantenía en rumbo fijo durante muchos minutos, se convertía en presa fácil.

Muerte

Restos del avión de Richthofen.

Según las fuentes oficiales, fue el capitán canadiense Roy Brown el que consiguió matar al piloto alemán, aunque nuevas investigaciones apuntan a que fue el soldado de infantería australiano William John “Snowy” Evans el que disparó desde tierra la bala del .303 que acabó con su vida. La bala entró por el lado derecho del pecho y le causó heridas en los pulmones, el hígado, el corazón, la arteria aorta y la vena cava antes de salir. Según la opinión de los forenses, apenas contó con un minuto antes de perder la consciencia y solo un par de ellos en morir. Poco se sabe sobre el soldado Evans, aparte de que murió en 1925, y probablemente falleció sin imaginar que él podía ser el causante de la muerte del piloto más famoso de la historia. Roy Brown dejó escrito un libro sobre sus combates y detalló todo sobre el último vuelo del Barón.

Fue enterrado con todos los honores militares por los mismos británicos, quienes le rindieron tributo. Su ataúd —cubierto de flores como ofrenda— fue llevado a hombros por seis miembros del escuadrón 209. En el momento del entierro, soldados australianos presentaron armas y lanzaron tres salvas en su honor. En su lápida, que se encuentra en el mismo lugar donde cayó, se puede leer su epitafio:

Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor.

Que descanse en paz.

Tras su muerte, el mando del Jasta 11 fue asumido por Wilhelm Reinhardt, el cual murió en un accidente aéreo en julio de 1918, sucediéndole Hermann Göring, quien era uno de los ases más destacados de la aviación de caza en esos momentos, habiendo obtenido 22 victorias en la guerra.

El Barón Rojo dejó un libro, escrito en 1917, durante su convalecencia por el disparo en la cabeza. Lo tituló El avión rojo de combate, donde afirmaba que combatía en la aviación buscando una consecuencia para su vida.

Manfred von Richthofen
Capitán
Años de servicio 1911 – 1918
Apodo Barón Rojo
Lealtad Flag of the German Empire Imperio Alemán
Condecoraciones
Participó en Primera Guerra Mundial

Nacimiento 2 de mayo de 1892
Breslau, Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Fallecimiento 21 de abril de 1918 (25 años)
Vaux-sur-Somme, Bandera de Francia Francia
 
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Publicado por en 17 septiembre, 2017 en 1916, Ejército alemán, Personajes

 

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Declaración de Corfú


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La Declaración de Corfú fue el acuerdo alcanzado en el verano de 1917 entre el Comité Yugoslavo, formado por políticos eslavos austrohúngaros en el exilio, y el Gobierno del Reino de Serbia para formar un nuevo Estado yugoslavo cuando finalizase la Primera Guerra Mundial y fue una de las circunstancias que hizo posible la creación del Reino de Yugoslavia.

Debilitadas ambas partes reunidas en Corfú por la postura Aliada, la hostilidad italiana a la formación de un nuevo Estado, y la revolución en Rusia, las dos acordaron, tras largas y tensas negociaciones que duraron más de un mes, sus objetivos de guerra y las características del nuevo Estado yugoslavo que deseaban formar. La declaración conjunta que surgió del acuerdo supuso un impulso para la propaganda yugoslavista pero no logró una estrecha colaboración entre las partes durante el año y medio que aún duró la contienda mundial.

Soldados Serbios en Corfu durante la Primera Guerra Mundial

Contexto

A pesar de proclamar un objetivo común -la unificación de las tres comunidades bajo los Karađorđević- pronto el Comité Yugoslavo y el Gobierno serbio de Pašić mostraron sus diferencias sobre cómo lograrlo. Se sucedieron las recriminaciones mutuas por la postura que debía mantenerse para oponerse al Tratado de Londres, las negociaciones para tratar de lograr el respaldo búlgaro a la Triple Entente o la organización de voluntarios para el frente. La postura Aliada, que no favorecía en principio la disolución de Imperio, la hostilidad italiana y la Revolución de Febrero en Rusia -que privó a Pašić de su principal adalid en la negociación diplomática y le obligó a contemporizar, moderando su panserbianismo- forzaron la cooperación de ambas partes.Para lograrla Pašić invitó a los representantes del Comité a Corfú en la primavera de 1917. Por su parte, el Comité Yugoslavo también tuvo que moderar sus demandas ante las ambiciones territoriales italianas, reconocidas por la Entente en el Tratado de Londres, que amenazaban los territorios que consideraban propios.

Las negociaciones, que duraron más de un mes, fueron tensas y llenas de recriminacines, pero resultaron en la Declaración de Corfú del 20 de julio de 1917.

Partes negociadoras

Los dos principales responsables de la redacción de la Declaración de Corfú fueron el primer ministro serbio Nikola Pašić y el político croata exiliado Ante Trumbić, presidente del Comité. Pašić y los políticos cercanos a la corte habían mantenido el objetivo de una simple expansión a una Gran Serbia por medio de conquistas territoriales a costa del Imperio Austro-Húngaro derrotado como pretensión mínima, defendiendo en otros momentos la unión eslava, oscilando entre ambos objetivos durante la guerra.

El parlamento serbio en el exilio aprobó la creación del Reino de Yugoslavia en una reunión celebrada en el Teatro Municipal de la isla griega de Corfú.

La declaración se firmó cerca del final de la Primera Guerra Mundial, en la isla de Corfú el 20 de julio de 1917 por el Comité Yugoslavo, formado por políticos austrohúngaros en el exilio, que representaban a los eslovenos, croatas y serbios que vivían en el Imperio austrohúngaro y, por otra parte, por los representantes del Reino de Serbia, con el patrocinio político de Gran Bretaña y Francia, en virtud del principio de autodeterminación nacional que habían proclamado como uno de sus objetivos en la contienda. La reunión no contó con representantes del Reino de Montenegro, pero el antiguo primer ministro de este país, Andrija Radović, enemistado con el rey Nicolás I de Montenegro, también en el exilio, respaldó la Declaración. Radović había fundado en Ginebra en febrero de 1917 el Comité Montenegrino para la Unificación Nacional, cercano a Pašić, que prefirió tratar con este que con el Gobierno montenegrino en el exilio.

Términos de la Declaración

La Declaración fue «el primer paso hacia la construcción del nuevo Estado de Yugoslavia», que habría de llamarse «Reino de los serbios, croatas y eslovenos», y preveía el establecimiento de una monarquía parlamentaria basada en la dinastía Karađorđević, un territorio indivisible y poder unificado, con las tres denominaciones nacionales y los alfabetos latino y cirílico iguales ante la ley, libertad religiosa y sufragio universal. La Declaración afirmaba que serbios, croatas y eslovenos formaban una única nación, que deseaba su unificación de acuerdo al derecho de autodeterminación. Las banderas de cada comunidad tendrían igualdad con la de la nación. Se declaraba la necesidad de convocar una Asamblea Constituyente para establecer una Constitución que sería el origen de todos los poderes del nuevo Estado.La aprobación de la constitución debía hacerse por mayoría cualificada y ser aprobada por el rey de Serbia y la asamblea.

Nikola Pašić, primer ministro serbio, en el exilio, firmó la Declaración con los representantes del Comité Yugoslavo, aparcando temporalmente las diferencias entre ambos.

 «Este Estado será una garantía de independencia nacional y de su civilización y progreso nacional, y una poderosa defensa contra la presión de los alemanes», concluía la Declaración.

La forma del Estado, centralista o federal, quedaba sin definir claramente, y la interpretación de ciertos pasajes de la declaración fue contradictoria.La declaración fue un acuerdo con concesiones mutuas entre los partidarios de un Estado federal y aquellos que abogaban por uno centralista, A pesar de incluir únicamente los asuntos en los que las dos partes habían logrado ponerse de acuerdo, el pacto mostró intención de cooperación y fue celebrado internacionalmente por los partidarios de la unión de los eslavos del sur.

Consecuencias

Como consecuencia de la Declaración, el nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos se creó el 1 de diciembre de 1918, tras la victoria de la Entente. La Declaración sirvió como base a las instrucciones que la delegación del nuevo Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios, formado por los territorios con población eslava del sur del Imperio austrohúngaro, recibió antes de partir a Belgrado a finales de noviembre 1918 para tratar la formación del nuevo Estado yugoslavo con los representantes del Reino de Serbia.

Trumbić, antiguo miembro del Comité, fue nombrado ministro de Exteriores,y Pašić fue alejado temporalmente del poder a los pocos días, por decisión del regente Alejandro.

 
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Publicado por en 20 julio, 2017 en Tratados

 

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Declaración de Mayo


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La Declaración de Mayo de 1917 fue una proclama de los diputados eslavos del sur del Parlamento de Cisleitania a favor de la unión de los territorios de población serbia, croata y eslovena en una nueva unidad administrativa en el Imperio Austrohúngaro. Su rechazo por el Gobierno austriaco, que defendió la estructura administrativa dual, hizo que el movimiento que nació de la Declaración se fuese radicalizando hasta reclamar abiertamente la independencia en 1918.

La Declaración

El 30 de mayo de 1917, el día en que volvía a reunirse el Reichsrat austriaco tras un largo periodo de gobierno sin parlamento, los diputados croatas de Istria y Dalmacia se unieron a sus colegas eslavos del grupo parlamentario yugoslavo (Jugoslavenski klub) para reclamar la creación de una nueva unidad territorial democrática que englobase las áreas de población serbia, croata y eslovena, modificando la división en dos del Compromiso Austrohúngaro de 1867.La Declaración no presuponía una derrota austrohúngara en la guerra y era compatible con el mantenimiento de la dinastía Habsburgo, pero no con el sistema de poder dual acordado por el emperador Francisco José y la aristocracia magiar en 1867. Por otro lado, tampoco tenía posibilidades de salir adelante en caso de una victoria total de los Imperios Centrales, que hubiese dejado intacta la estructura del Imperio: se basaba en la posibilidad de una paz pactada entre los dos bandos que diese lugar a reformas territoriales en el Estado. Cuando esta paz no tuvo lugar, el movimiento yugoslavista fue radicalizándose, pasando de las medidas dentro del Imperio a la defensa de la independencia.

Consecuencias

La Declaración recibió el apoyo del Partido Croata por los Derechos y de algunos diputados serbios en el Parlamento autónomo de Croacia-Eslavonia, disidentes de la Coalición gobernante, siendo rechazada por los frankovci, partidarios del gobierno imperial. La Coalición Croato-serbia, favorable en secreto al proyecto, decidió no pronunciarse sobre la misma al hallarse en el gobierno de la región, temerosa de la reacción del gobierno de Budapest. Stjepan Radić y sus partidarios del Partido Campesino Croata también respaldaron la Declaración.

En la región de Bosnia-Hercegovina, única no perteneciente a alguna de las dos unidades administrativas imperiales sino gobernada por el ministerio de finanzas común austrohúngaro, la Declaración llevó a los partidos a convertir sus programas al yugoslavismo.

En los territorios de población eslovena, en Istria y en Dalmacia la declaración impulsó el nacimiento de un movimiento de protesta nacionalista que reclamaba como mínimo la aplicación del programa de la declaración, exigiendo el derecho de autodeterminación. La radicalización del movimiento llevó a los más serios motines en Cisleitania protagonizados por soldados eslovenos regresados de Rusia, en mayo de 1918 y a la defensa de la Declaración entre los marineros eslovenos que participaron en el motín de las unidades navales de la bahía de Cattaro a comienzos de año. En el mismo mes de mayo el partido socialdemócrata esloveno se unió al movimiento a favor de la Declaración.

El movimiento en favor de la Declaración no se frenó ni con las victorias austro-germanas en el frente italiano ni el temporal abandono por parte de la Entente de su intención de desmembrar el Imperio en enero de 1918 (debido a la posibilidad de lograr una paz negociada). En enero de 1918 el Grupo parlamentario Yugoslavo, aprovechando la Paz de Brest-Litovsk, solicitó que se tratase internacionalmente la situación de los serbios, croatas y eslovenos del Imperio. En marzo representantes de los partidos eslavos se reunieron en Zagreb para tratar de aumentar la cohesión del movimiento, aunque sin contar aún con el respaldo de la Coalición Croato-serbia.

Acontecimientos relacionados

La Declaración precedió por escasos meses a la Declaración de Corfú del 20 de julio de 1917, acordada por el gobierno del Reino de Serbia y los representantes del Comité Yugoslavo, en el que ambas partes se comprometían a tratar de lograr un nuevo estado que uniese a los eslavos del sur del Imperio austrohúngaro con los estados serbio y montenegrino lo que suponía, a diferencia de la de Mayo, la disolución del Imperio.

 
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Publicado por en 30 mayo, 2017 en 1917, Tratados

 

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