RSS

Manfred von Richthofen


web

Tarjeta postal de Manfred von Richthofen

Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen (Breslavia, Imperio alemán; 2 de mayo de 1892 – Vaux-sur-Somme, Francia; 21 de abril de 1918) fue un militar y aviador alemán; más conocido como el Barón Rojo (Der rote Baron), fue un piloto que consiguió derribar ochenta aeroplanos enemigos durante la Primera Guerra Mundial antes de ser abatido en la mañana del 21 de abril de 1918 cerca del río Somme, en el norte de Francia.

Héroe de los alemanes y respetado por sus enemigos durante la Primera Guerra Mundial, permitía escapar a sus víctimas malheridas. Su unidad fue responsable del derribo de 151 aviones británicos, contra 66 de las propias, durante el mes de abril de 1917. Por ello recibió la medalla Pour le Mérite.

Sus aviones, el caza biplano Albatros D.II y luego el triplano Fokker Dr.I, le permitían una amplia capacidad de maniobras y piruetas. Sin embargo, la mayoría de sus victorias en combates aéreos las consiguió en un avión tipo Albatros.

Biografía

Infancia y juventud

Nació el 2 de mayo de 1892 en la capital de Silesia, Breslavia (hoy Wroclaw, perteneciente a Polonia). De niño se trasladó con su familia a Schweidnitz (hoy Swidnica, Polonia). Era el mayor de tres hermanos. Miembro de la familia aristocrática terrateniente Richthofen, el padre de Manfred había llegado a ocupar un alto cargo en el regimiento de Ulanos Nº 12, una unidad perteneciente a la poderosa caballería prusiana. Manfred y su hermano pequeño Lothar quisieron seguir los pasos de su padre, alistándose jóvenes en el ejército imperial. Practicó caza y equitación y cuando completó su adiestramiento como cadete, se alistó en los Ulanos (caballería alemana), siendo nombrado tres años después teniente del primer regimiento.

Primera Guerra Mundial

Durante la Primera Guerra Mundial, von Richthofen pasó de la caballería (donde ganó la condecoración de la Cruz de Hierro) a la infantería, pero en esta modalidad no prosperó, ya que las condiciones que se vivían en las trincheras eran inhumanas y “muy aburridas”, según sus palabras. Finalmente encontró su lugar bajo el Sol alistándose en la aviación, donde demostró una gran capacidad con esta arma, completamente innovadora para lo que hasta entonces había sido la guerra (la producción de aviones se incrementó desde los 300, que tenían todos los contrincantes al principio de la contienda, hasta los 150.000 al finalizar).

El Albatros biplano II, con el que el Barón Rojo consiguió la mayor parte de sus victorias.

No logró destacar en la academia de aviadores, aunque luego demostró ser muy capaz en combate. En el principio sólo se dedicó a observar y fotografiar el frente oriental, pero lo que él quería eran aventuras.

En la Luftstreitkräfte, su encuentro con otro gran aviador, Oswald Boelcke, fue decisivo para su éxito. Boelcke lo seleccionó para el escuadrón de caza Jagdsstaffel o Jasta 2. Ya su primer combate fue una victoria. Sucedió sobre el cielo de Cambrai, Francia, el 17 de septiembre de 1916. Durante estos primeros meses se destacó por su agudeza visual y su innato don para afrontar el peligro. Sus compañeros decían que su personalidad se transformaba cuando cogía los mandos de su avión.

Durante los 20 meses siguientes, destacaría como el mejor as de la aviación alemana durante toda la Primera Guerra Mundial. Llegaría a superar el número de victorias de Boelcke: 40, un récord hasta entonces. En su victoria 11 consiguió derribar el biplano del as británico Lanoe Hawker. En enero de 1917 recibió la Cruz Pour le Mérite.

Fokker DR.I. Réplica del famoso triplano utilizado por Manfred von Richthofen.

Circo volador Jasta 11

En 1917 se le confirió el comando del Jasta 11, que luego fue conocido como el “Circo volador” por los vivaces colores que presentaban sus 14 aviones, los cuales, al igual que un circo, se trasladaban por ferrocarril al lugar adonde se los requería. Se ganó el apodo de Barón Rojo porque su avión estaba pintado de rojo para que sus rivales lo reconocieran; hábil maniobra psicológica, pues sus enemigos le temían mucho y admiraban su gran destreza guerrera. Llegó a dirigir 58 misiones con total éxito, en las cuales derribó a unos 80 aviones, algo que nadie llegó a superar en ningún bando durante el resto de la guerra. En abril sumó él solo 20 derribos. Sus hombres insinuaban que su líder tenía un comportamiento suicida. Pocos meses después recibió el encargo de dirigir la primera ala de caza de la historia aérea, la JG 1, integrada por los Jasta 4, 6, 10 y 11. Esta unidad llegó a derribar 644 aviones con sólo 56 bajas. Su hermano Lothar, alcanzó 40 victorias al final de la guerra en esta unidad, Kurt Wolff, 33 victorias y Karl Allmenroder 30 derribos. Todos lograron la Cruz Pour le Mérite.

Herido casi mortalmente

El 6 de julio de 1917 recibió una bala perdida en el cráneo, que le provocó una terrible herida lesionándole el cerebro; pero él continuó volando pese a estar claramente incapacitado para soportar alturas. Se comportaba como si fuera inmune a la muerte, no tomando precauciones e incluso violando las fundamentales reglas de vuelo que había escrito en su manual. Llevó vendada la cabeza durante mucho tiempo. Poco después recibió con alegría un Fokker Dr.I, un triplano que también pintó de rojo, y que tenía gran agilidad, aunque si se mantenía en rumbo fijo durante muchos minutos, se convertía en presa fácil.

Muerte

Restos del avión de Richthofen.

Según las fuentes oficiales, fue el capitán canadiense Roy Brown el que consiguió matar al piloto alemán, aunque nuevas investigaciones apuntan a que fue el soldado de infantería australiano William John “Snowy” Evans el que disparó desde tierra la bala del .303 que acabó con su vida. La bala entró por el lado derecho del pecho y le causó heridas en los pulmones, el hígado, el corazón, la arteria aorta y la vena cava antes de salir. Según la opinión de los forenses, apenas contó con un minuto antes de perder la consciencia y solo un par de ellos en morir. Poco se sabe sobre el soldado Evans, aparte de que murió en 1925, y probablemente falleció sin imaginar que él podía ser el causante de la muerte del piloto más famoso de la historia. Roy Brown dejó escrito un libro sobre sus combates y detalló todo sobre el último vuelo del Barón.

Fue enterrado con todos los honores militares por los mismos británicos, quienes le rindieron tributo. Su ataúd —cubierto de flores como ofrenda— fue llevado a hombros por seis miembros del escuadrón 209. En el momento del entierro, soldados australianos presentaron armas y lanzaron tres salvas en su honor. En su lápida, que se encuentra en el mismo lugar donde cayó, se puede leer su epitafio:

Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor.

Que descanse en paz.

Tras su muerte, el mando del Jasta 11 fue asumido por Wilhelm Reinhardt, el cual murió en un accidente aéreo en julio de 1918, sucediéndole Hermann Göring, quien era uno de los ases más destacados de la aviación de caza en esos momentos, habiendo obtenido 22 victorias en la guerra.

El Barón Rojo dejó un libro, escrito en 1917, durante su convalecencia por el disparo en la cabeza. Lo tituló El avión rojo de combate, donde afirmaba que combatía en la aviación buscando una consecuencia para su vida.

Manfred von Richthofen
Capitán
Años de servicio 1911 – 1918
Apodo Barón Rojo
Lealtad Flag of the German Empire Imperio Alemán
Condecoraciones
Participó en Primera Guerra Mundial

Nacimiento 2 de mayo de 1892
Breslau, Bandera de Imperio alemán Imperio alemán
Fallecimiento 21 de abril de 1918 (25 años)
Vaux-sur-Somme, Bandera de Francia Francia
Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 17 septiembre, 2017 en 1916, Ejército alemán, Personajes

 

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Declaración de Corfú


web

La Declaración de Corfú fue el acuerdo alcanzado en el verano de 1917 entre el Comité Yugoslavo, formado por políticos eslavos austrohúngaros en el exilio, y el Gobierno del Reino de Serbia para formar un nuevo Estado yugoslavo cuando finalizase la Primera Guerra Mundial y fue una de las circunstancias que hizo posible la creación del Reino de Yugoslavia.

Debilitadas ambas partes reunidas en Corfú por la postura Aliada, la hostilidad italiana a la formación de un nuevo Estado, y la revolución en Rusia, las dos acordaron, tras largas y tensas negociaciones que duraron más de un mes, sus objetivos de guerra y las características del nuevo Estado yugoslavo que deseaban formar. La declaración conjunta que surgió del acuerdo supuso un impulso para la propaganda yugoslavista pero no logró una estrecha colaboración entre las partes durante el año y medio que aún duró la contienda mundial.

Soldados Serbios en Corfu durante la Primera Guerra Mundial

Contexto

A pesar de proclamar un objetivo común -la unificación de las tres comunidades bajo los Karađorđević- pronto el Comité Yugoslavo y el Gobierno serbio de Pašić mostraron sus diferencias sobre cómo lograrlo. Se sucedieron las recriminaciones mutuas por la postura que debía mantenerse para oponerse al Tratado de Londres, las negociaciones para tratar de lograr el respaldo búlgaro a la Triple Entente o la organización de voluntarios para el frente. La postura Aliada, que no favorecía en principio la disolución de Imperio, la hostilidad italiana y la Revolución de Febrero en Rusia -que privó a Pašić de su principal adalid en la negociación diplomática y le obligó a contemporizar, moderando su panserbianismo- forzaron la cooperación de ambas partes.Para lograrla Pašić invitó a los representantes del Comité a Corfú en la primavera de 1917. Por su parte, el Comité Yugoslavo también tuvo que moderar sus demandas ante las ambiciones territoriales italianas, reconocidas por la Entente en el Tratado de Londres, que amenazaban los territorios que consideraban propios.

Las negociaciones, que duraron más de un mes, fueron tensas y llenas de recriminacines, pero resultaron en la Declaración de Corfú del 20 de julio de 1917.

Partes negociadoras

Los dos principales responsables de la redacción de la Declaración de Corfú fueron el primer ministro serbio Nikola Pašić y el político croata exiliado Ante Trumbić, presidente del Comité. Pašić y los políticos cercanos a la corte habían mantenido el objetivo de una simple expansión a una Gran Serbia por medio de conquistas territoriales a costa del Imperio Austro-Húngaro derrotado como pretensión mínima, defendiendo en otros momentos la unión eslava, oscilando entre ambos objetivos durante la guerra.

El parlamento serbio en el exilio aprobó la creación del Reino de Yugoslavia en una reunión celebrada en el Teatro Municipal de la isla griega de Corfú.

La declaración se firmó cerca del final de la Primera Guerra Mundial, en la isla de Corfú el 20 de julio de 1917 por el Comité Yugoslavo, formado por políticos austrohúngaros en el exilio, que representaban a los eslovenos, croatas y serbios que vivían en el Imperio austrohúngaro y, por otra parte, por los representantes del Reino de Serbia, con el patrocinio político de Gran Bretaña y Francia, en virtud del principio de autodeterminación nacional que habían proclamado como uno de sus objetivos en la contienda. La reunión no contó con representantes del Reino de Montenegro, pero el antiguo primer ministro de este país, Andrija Radović, enemistado con el rey Nicolás I de Montenegro, también en el exilio, respaldó la Declaración. Radović había fundado en Ginebra en febrero de 1917 el Comité Montenegrino para la Unificación Nacional, cercano a Pašić, que prefirió tratar con este que con el Gobierno montenegrino en el exilio.

Términos de la Declaración

La Declaración fue «el primer paso hacia la construcción del nuevo Estado de Yugoslavia», que habría de llamarse «Reino de los serbios, croatas y eslovenos», y preveía el establecimiento de una monarquía parlamentaria basada en la dinastía Karađorđević, un territorio indivisible y poder unificado, con las tres denominaciones nacionales y los alfabetos latino y cirílico iguales ante la ley, libertad religiosa y sufragio universal. La Declaración afirmaba que serbios, croatas y eslovenos formaban una única nación, que deseaba su unificación de acuerdo al derecho de autodeterminación. Las banderas de cada comunidad tendrían igualdad con la de la nación. Se declaraba la necesidad de convocar una Asamblea Constituyente para establecer una Constitución que sería el origen de todos los poderes del nuevo Estado.La aprobación de la constitución debía hacerse por mayoría cualificada y ser aprobada por el rey de Serbia y la asamblea.

Nikola Pašić, primer ministro serbio, en el exilio, firmó la Declaración con los representantes del Comité Yugoslavo, aparcando temporalmente las diferencias entre ambos.

 «Este Estado será una garantía de independencia nacional y de su civilización y progreso nacional, y una poderosa defensa contra la presión de los alemanes», concluía la Declaración.

La forma del Estado, centralista o federal, quedaba sin definir claramente, y la interpretación de ciertos pasajes de la declaración fue contradictoria.La declaración fue un acuerdo con concesiones mutuas entre los partidarios de un Estado federal y aquellos que abogaban por uno centralista, A pesar de incluir únicamente los asuntos en los que las dos partes habían logrado ponerse de acuerdo, el pacto mostró intención de cooperación y fue celebrado internacionalmente por los partidarios de la unión de los eslavos del sur.

Consecuencias

Como consecuencia de la Declaración, el nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos se creó el 1 de diciembre de 1918, tras la victoria de la Entente. La Declaración sirvió como base a las instrucciones que la delegación del nuevo Estado de los Eslovenos, Croatas y Serbios, formado por los territorios con población eslava del sur del Imperio austrohúngaro, recibió antes de partir a Belgrado a finales de noviembre 1918 para tratar la formación del nuevo Estado yugoslavo con los representantes del Reino de Serbia.

Trumbić, antiguo miembro del Comité, fue nombrado ministro de Exteriores,y Pašić fue alejado temporalmente del poder a los pocos días, por decisión del regente Alejandro.

 
Deja un comentario

Publicado por en 20 julio, 2017 en Tratados

 

Etiquetas: , , , ,

Declaración de Mayo


web

La Declaración de Mayo de 1917 fue una proclama de los diputados eslavos del sur del Parlamento de Cisleitania a favor de la unión de los territorios de población serbia, croata y eslovena en una nueva unidad administrativa en el Imperio Austrohúngaro. Su rechazo por el Gobierno austriaco, que defendió la estructura administrativa dual, hizo que el movimiento que nació de la Declaración se fuese radicalizando hasta reclamar abiertamente la independencia en 1918.

La Declaración

El 30 de mayo de 1917, el día en que volvía a reunirse el Reichsrat austriaco tras un largo periodo de gobierno sin parlamento, los diputados croatas de Istria y Dalmacia se unieron a sus colegas eslavos del grupo parlamentario yugoslavo (Jugoslavenski klub) para reclamar la creación de una nueva unidad territorial democrática que englobase las áreas de población serbia, croata y eslovena, modificando la división en dos del Compromiso Austrohúngaro de 1867.La Declaración no presuponía una derrota austrohúngara en la guerra y era compatible con el mantenimiento de la dinastía Habsburgo, pero no con el sistema de poder dual acordado por el emperador Francisco José y la aristocracia magiar en 1867. Por otro lado, tampoco tenía posibilidades de salir adelante en caso de una victoria total de los Imperios Centrales, que hubiese dejado intacta la estructura del Imperio: se basaba en la posibilidad de una paz pactada entre los dos bandos que diese lugar a reformas territoriales en el Estado. Cuando esta paz no tuvo lugar, el movimiento yugoslavista fue radicalizándose, pasando de las medidas dentro del Imperio a la defensa de la independencia.

Consecuencias

La Declaración recibió el apoyo del Partido Croata por los Derechos y de algunos diputados serbios en el Parlamento autónomo de Croacia-Eslavonia, disidentes de la Coalición gobernante, siendo rechazada por los frankovci, partidarios del gobierno imperial. La Coalición Croato-serbia, favorable en secreto al proyecto, decidió no pronunciarse sobre la misma al hallarse en el gobierno de la región, temerosa de la reacción del gobierno de Budapest. Stjepan Radić y sus partidarios del Partido Campesino Croata también respaldaron la Declaración.

En la región de Bosnia-Hercegovina, única no perteneciente a alguna de las dos unidades administrativas imperiales sino gobernada por el ministerio de finanzas común austrohúngaro, la Declaración llevó a los partidos a convertir sus programas al yugoslavismo.

En los territorios de población eslovena, en Istria y en Dalmacia la declaración impulsó el nacimiento de un movimiento de protesta nacionalista que reclamaba como mínimo la aplicación del programa de la declaración, exigiendo el derecho de autodeterminación. La radicalización del movimiento llevó a los más serios motines en Cisleitania protagonizados por soldados eslovenos regresados de Rusia, en mayo de 1918 y a la defensa de la Declaración entre los marineros eslovenos que participaron en el motín de las unidades navales de la bahía de Cattaro a comienzos de año. En el mismo mes de mayo el partido socialdemócrata esloveno se unió al movimiento a favor de la Declaración.

El movimiento en favor de la Declaración no se frenó ni con las victorias austro-germanas en el frente italiano ni el temporal abandono por parte de la Entente de su intención de desmembrar el Imperio en enero de 1918 (debido a la posibilidad de lograr una paz negociada). En enero de 1918 el Grupo parlamentario Yugoslavo, aprovechando la Paz de Brest-Litovsk, solicitó que se tratase internacionalmente la situación de los serbios, croatas y eslovenos del Imperio. En marzo representantes de los partidos eslavos se reunieron en Zagreb para tratar de aumentar la cohesión del movimiento, aunque sin contar aún con el respaldo de la Coalición Croato-serbia.

Acontecimientos relacionados

La Declaración precedió por escasos meses a la Declaración de Corfú del 20 de julio de 1917, acordada por el gobierno del Reino de Serbia y los representantes del Comité Yugoslavo, en el que ambas partes se comprometían a tratar de lograr un nuevo estado que uniese a los eslavos del sur del Imperio austrohúngaro con los estados serbio y montenegrino lo que suponía, a diferencia de la de Mayo, la disolución del Imperio.

 
Deja un comentario

Publicado por en 30 mayo, 2017 en 1917, Tratados

 

Etiquetas: , , , , ,

Los motivos de la germanofilia


abc

  • Discurso pronunciado en el Ateneo de Madrid (Sección de Ciencias Históricas), el 25 de mayo de 1917, al discutirse la actitud de España ante la guerra.

ESPAÑA ANTE LA GUERRA: LA INDEFENSION MATERIAL

SI ALGUIEN me preguntase ahora cuál es en los días que corren la preocupación
inmediata de los españoles, cuál debe ser el punto sobre que descarguen su máximo
esfuerzo los que sientan la ambición de formular las aspiraciones del pueblo español,
poniéndole frente a frente de sus necesidades morales y materiales y haciéndoselas
comprender con claridad, yo respondería al preguntante que mirase hacia sí, hacia su
propia vida personal, que contemplase también su hogar, sus negocios o su profesión
habituales, el campo, por reducido que sea, de su actividad cotidiana, y me dijese
después si no advierte que todo ello está trastornado, alterado por este acontecimiento
exorbitante: la guerra; la guerra, en la que cada día nos importa menos el aspecto
militar; la guerra, que con su dedo inexorable ha hecho vibrar las fibras más escondidas
de nuestra alma, ha removido todas las rutinas y ha puesto a nuestro pueblo en el
trance,’para muchos insoportable, para todos grave, de fallar y tomar partido en un
problema moral; la guerra, que prepara para mañana, para el día después de la paz, entre
las convulsiones actuales, una nueva revolución.

Jamás ante un suceso de magnitud tamaña se ha encontrado un pueblo menos
preparado que el pueblo español para afrontarlo. Y cuenta que nuestra preparación es
doble, tiene dos aspectos, íntimamente ligados el uno con el otro (vosotros decidiréis
cuál es más grave): no teníamos preparación diplomática ni militar, no teníamos política
europea; no teníamos tampoco preparación moral, no conocíamos los datos del
problema, y carecíamos de la cultura interna necesaria para improvisar una apreciación
de los valores morales que están en litigio.

Es justo proclamar que aquella primera falta de preparación militar, política y
diplomática, es de lo más castizo que se conoce y que con ello no hacemos más que
continuar una tradición española varias veces secular. Si yo fuese inclinado a empavesar
mis discursos con escarceos históricos, me sería fácil demostrar que desde hace casi tres
siglos todos los sucesos capitales en la historia del mundo nos cogen siempre
desprevenidos, y que a favor de esa estúpida imprevisión, de ese atolondramiento
nacional, han ido desenvolviéndose todas las desventuras españolas, desde la
liquidación y aventamiento del antiguo imperio nuestro, pasando por el naufragio de
nuestra independencia y por las últimas guerras coloniales, hasta la miserable empresa de Marruecos, donde no se sabe qué duele más, si el estéril sacrificio de la nación
o el ridículo de que nuestra impotencia nos cubre. Ese descuido, ese abandono, esa
necesidad entronizados en el Gobierno de España han tenido por causa inmediata la
ligereza, la ignorancia, las intrigas, la rapacidad de reyes y ministros, y por causa y
fundamento últimos la resignación y mansedumbre del pueblo, del triste, ignorante,
hambriento pueblo español, que no ha tenido nunca bríos para levantarse fusil en mano
contra sus pastores y en un escarmiento ejemplar imponerles la lección adecuada a su
delincuencia. No penséis que esa preparación de que hablo, que esa indefensión actual
de la nación española, reconocida por sus ministros en estos meses, nazca de otras
causas que las apuntadas; es la misma abyección, la misma impericia que bajo Carlos
III, la misma alocada petulancia que bajo Godoy, la misma oligarquía ya imperante en
las guerras coloniales, la que ahora, al cabo de años de paz, al cabo de gastos sin cuento,
al cabo de lecciones tan rudas como el Tratado de París, nos ha puesto frente a la guerra
europea sin ejército, peor que sin ejército, con una nómina de militares que absorbe
cientos de millones sin que tuviéramos un regimiento completo; sin diplomacia,
entregada la representación de España en el extranjero a unos cuantos señoritos
aristócratas, que usurpan el manejo de intereses importantes del país sin otro motivo que
el de ser miembros de familias distinguidas.

Ha sido preciso que la guerra estalle y que los Gobiernos se hayan encontrado sin esos dos instrumentos de acción; ha sido preciso que una vez más tropecemos con la realidad inexorable para que un presidente del Consejo de ministros dijera en las Cortes: “¡No tenemos ejército, no tenemos cónsules ni diplomáticos.!”

Pues con ser tan grave este daño, aún me aflige más, como hombre y como
español, la otra falta de preparación ante la guerra: la falta de preparación moral, ¿por
qué no llamar a las cosas por su nombre?, la incultura de los sentimientos morales, que
ha impedido a los españoles ver desde el primer día la causa de la justicia.

Read the rest of this entry »

 
Deja un comentario

Publicado por en 25 mayo, 2017 en 1917

 

Etiquetas: ,

Lothar von Richthofen


web

Lothar von Richtofen.

Lothar-Siegfried Freiherr von Richthofen (Breslau, 27 de septiembre de 1894 – Hamburgo, 4 de julio de 1922) fue un piloto y as alemán de la Primera Guerra Mundial acreditado con 40 victorias durante la guerra. Era el hermano más joven del as de la aviación Manfred von Richthofen (el “Barón Rojo”) y primo del mariscal de campo de la Luftwaffe Wolfram von Richthofen.

Tras comenzar la guerra como oficial de la caballería, Lothar fue transferido al servicio aéreo alemán del ejército (Luftstreitkräfte) en 1915, consiguiendo ser destinado a la Jasta 11 que mandaba su hermano Manfred.

Lothar voló durante el período de la dominación alemana conocido como Abril Sangriento en 1917 y al comienzo de mayo había anotado ya 16 victorias. Cuando Manfred se iba de permiso, Lothar asumía el mando de la escuadrilla. Manfred consideraba a su hermano algo imprudente, describiéndolo como un “tirador” más que “cazador”.

En la tarde del 7 de mayo, el Jasta 11 de Lothar se encontró cerca de Douai con once aviones británicos de la escuadrilla Nº 56 de la “élite”, incluyendo al as inglés Albert Ball.

En una batalla encarnizada y debido a la falta de visibilidad, el avión se fue de su ruta. Lothar fue atacado por el as inglés Albert Ball. Durante el combate ambos aviones chocaron, cayendo el avión de Ball tras las líneas alemanas. Ball murió, pero Lothar sobrevivió y fue acreditado con la victoria aunque probablemente el avión inglés se haya desorientado y perdido el control.

Lothar empezó a volar inmediatamente, aumentando su cuenta a 23 derribos antes del 13 de mayo en que, mientras perseguía a un BE.2, el fuego antiaéreo lo hirió en la cadera y se estrelló. El 14 de mayo le concedieron la Pour le Mérite, pero sus lesiones lo dejaron fuera de combate durante cinco meses. Lo hirieron otra vez, gravemente, en marzo de 1918.

Lothar anotó su victoria final el 12 de agosto de 1918, volando un Fokker D.VII momentos antes de que lo hirieran una vez más. En vista de la cantidad de tiempo que pasó en el frente y en hospitales, era uno de los ases más eficientes, posiblemente aún más que su hermano Manfred.

Después de la guerra, voló como piloto comercial. El 4 de julio de 1922 murió en accidente del avión D1481 que cubría el trayecto de Berlín a Hamburgo, debido a un fallo del motor.

 
Deja un comentario

Publicado por en 7 mayo, 2017 en Ejército alemán, Personajes

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

La licorería de los soldados británicos en Israel durante la Primera Guerra Mundial


La Vanguardia

  • La construcción de una autopista destapa los restos de centenares de botellas de cerveza, vino e incluso ginebra con 100 años de antigüedad

Centenares de botellas de licor de la Primera Guerra Mundial (EFE)

El hallazgo fue sorprendente y totalmente inesperado. Los arqueólogos trabajaban a contrarreloj, presionados por la construcción de la autopista 200 en el kibbutz (colonia agrícola) de Netzer Sereni, en pleno centro de Israel, cuando descubrieron cientos de botellas de licor de hace 100 años al lado de herramientas de pedernal del Paleolítico Medio que tienen unos 250.000 años de antigüedad.

Todo el material descubierto por los investigadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel se encontró en un pozo cerca de un edificio que fue utilizado como guarnición por los soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial.

Las botellas contenían vino, cerveza, refrescos y bebidas alcohólicas como ginebra, licor y whisky

“Hasta ahora, las evidencias históricas de las actividades militares del ejército de Gran Bretaña en Israel consistía en detalles ‘secos’, como son el número de soldados, las batalla… Este descubrimiento nos permiten vislumbrar la parte no escrita de la historia y reconstruir por primera vez la vida cotidiana y el ocio de esos jóvenes”, explica Ron Toueg, director de la excavación.

El edificio -que acabó destruido a causa de un incendio- había sido utilizado con fines agrícolas en época otomana y fue reconvertido por los soldados durante la Gran Guerra. Los británicos, bajo el mando del General Edmund Allenby, derrotaron al ejército turco en 1917 y ocuparon Siria y Palestina.

Los arqueólogos han encontrado decenas de botones de uniformes, hebillas de cinturón y partes de equipo de montar a caballo. Junto con vajilla rota y cubiertos, hallaron centenares de botellas de refrescos y de licor. ”Alrededor del 70% de los desechos que hemos encontrado -apunta Toueg- eran botellas de licor. Parece que los soldados aprovecharon el respiro que se les dio para liberar la tensión bebiendo alcohol con frecuencia“, añade.

Brigitte Ouahnouna, del departamento de cristal de la Autoridad de Antigüedades de Israel, recuerda que estas botellas “contenían principalmente vino, cerveza, refrescos y bebidas alcohólicas como ginebra, licor y whisky y vinieron de Europa para abastecer a soldados y oficiales en el campamento“.

Varias de las botellas de alcohol de soldados británcos de la Primera Guerra Mundial (EFE)

Uno de los elementos que más ha llamado la atención a los investigadores ha sido una punta de plata de una vara de mando que tenía grabadas las iniciales “RFC” y que habría pertenecido a un oficial de la Royal Flying Corps y que se utilizaba como símbolo de la autoridad. “Es la primera vez que encontramos un artículo de este tipo en Israel”, afirma el arqueólogo Assaf Peretz.

En noviembre de 1917, la fuerza expedicionaria egipcia, bajo el mando del general Allenby, conquistó el área alrededor de las ciudades de Lod y de Ramla. Antes de ocupar Jerusalén, el ejército acampó durante unos nueve meses en la zona donde ahora se ha realizado la excavación arqueológica.

Uno de los artículos más destacados es una punta de plata de una vara de mando

 
Deja un comentario

Publicado por en 20 abril, 2017 en Noticias relacionadas

 

Etiquetas: , ,

EEUU en la Primera Guerra Mundial, la victoria que definió el camino de una gran potencia


web

Al carpintero Guy Ford le gustaba ver a los peces bailotear alrededor de su barco cuando partió hacia Europa para combatir en una guerra que definiría el siglo por delante.

Pronto Ford perdió su inocencia. Pero a diferencia de tantos estadounidenses jóvenes que pelearon en la Primera Guerra Mundial, vivió para ver la transformación de su país de una nación ensimismada en una potencia mundial.

Antes del 6 de abril de 1917, Estados Unidos todavía era, según el escritor Walter Lippmann, un país en el que “el dinero gastado en barcos de guerra hubiera sido mejor empleado en escuelas”.

Hace 100 años, Estados Unidos le declaró la guerra a Alemania y, tras la victoria de 1918, puso en marcha lo que pasó a ser conocido como el “Siglo Estadounidense”.


El sargento Kevin Harmon (izq.) y el soldado David Aguirre, del cuerpo de Marines de EEUU, izan la bandera frente a un monumento a los caídos en la Primera Guerra Mundial, en el cementerio de Mount Mora, en Montana, el 6 de abril. Jessica Stewart AP

Estados Unidos primero

Guy Ford, hijo único, nacido en Roncenverte, Virginia Occidental, se acercaba a los 30 años cuando comenzó la guerra en agosto de 1914, tres años antes de que Estados Unidos se incorporase al conflicto.

El presidente Woodrow Wilson fue reelegido en 1916 con el eslogan “Nos mantuvo afuera de la guerra”. Otra frase que gustó mucho: “Estados Unidos primero”.

Cuando se declaró la guerra, el ejército de Estados Unidos era más pequeño que el de Dinamarca y mucho más pequeño que el de Bélgica

Luc De Vos, profesor de historia militar de Leuven University

En Europa, ambos bandos estaban enfrascados en una guerra de trincheras, con bombardeos constantes y ataques con gases en el norte de Francia y en Bélgica. Algunos días había miles de bajas en una carnicería sin precedentes.

Una nieta de Ford, Mary Thompson, que vive en Virginia Occidental, hizo el mismo recorrido que su abuelo y vio todas las tumbas y los sitios donde hubo combates.

“No me imagino a un chico del condado de Summers, en Virginia Occidental, que viene a este país y marcha hacia las bombas”, comentó.

Ni tampoco se lo podían imaginar la mayoría de los estadounidenses.

Fueron Vitales

A pesar del furor en torno a la destrucción causada por los alemanes y sus atrocidades, no fue hasta el 2 de abril de 1917 que Wilson pidió ir a la guerra en un discurso ante el Congreso. “Hundieron barcos estadounidenses, muchos estadounidenses murieron, en formas que nos han sacudido”, expresó. Cuatro días después, el Congreso accedió y Estados Unidos entró a la guerra.

Para entonces, ya habían muerto millones de personas. El ingreso de Estados Unidos cambió todo.

“Estaba todo estancado”, comentó el profesor de historia militar Luc De Vos, de la Leuven University. Les tomó más de un año a Guy Ford y cientos de miles de estadounidenses estar listos para el combate. Cuando se declaró la guerra, “el ejército de Estados Unidos era más pequeño que el de Dinamarca y mucho más pequeño que el de Bélgica”, agregó el académico.

Ford partió el 26 de mayo de 1918. En un diario relató que el mar estaba agitado, que hacían prácticas de tiro y que “el viento arrastraba pescados que jugaban” cerca del barco.

El 4 de julio, cuando otros en Estados Unidos festejaban el Día de la Independencia, su diario dice que recorría la campiña francesa hacia el frente de combate. “Me dieron un abrigo antes de partir. Incursión aérea esa noche”.

Hacía una travesía de 850 kilómetros (530 millas) por Francia hasta la región de Verdún. La guerra entraba en su etapa final, aunque el desenlace todavía parecía incierto.

La llegada de 2.1 millones de soldados estadounidenses inclinó la balanza.

“En un momento clave del equilibrio de fuerzas, llegan dos millones de estadounidenses, jóvenes, entusiastas, y atacan por todas partes”, dijo De Vos.

Los muertos

Un siglo después, los campos de Meuse-Argonne donde combatió Ford siguen siendo pastizales y bosques donde alguna vez se escondieron soldados estadounidenses y alemanes.

En un momento clave, en el otoño de 1918, la ofensiva de Meuse-Argonne fue la operación más grande y más sangrienta emprendida por las fuerzas expedicionarias estadounidenses. Involucró a 1.2 millones de soldados y duró 47 días. Fallecieron 26,000 soldados estadounidenses, aunque Ford no figuró entre ellos.

 
Deja un comentario

Publicado por en 20 abril, 2017 en Noticias relacionadas

 

Etiquetas: , , , ,

Famosos caídos en la Gran Guerra


La Vanguardia

  • Murieron jóvenes en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Casi todos ellos alistados voluntariamente, empujados por el idealismo y el honor, desconocedores del horror que les esperaba en los campos de batalla de Europa

img_fmartinez_20170407-171056_imagenes_lv_otras_fuentes_no_archivables_800px-edward_thomas_memorial_stone-kYRG-U421524222390WFF-992x558@LaVanguardia-Web

Entre los más de 30 millones de bajas, entre muertos y desaparecidos, que causó la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se cuentan unas decenas de personajes célebres que vieron truncadas sus vidas. Algunos eran artistas, otros deportistas reconocidos –entre ellos tres de los primeros vencedores del Tour de Francia– y otros escritores, la mayoría jóvenes poetas. Curiosamente casi todos los bardos eran británicos (fueron conocidos como los poetas de la guerra) y casi todos los deportistas, franceses. Estos son algunos de ellos.

1914

5 de septiembre de 1914. Charles Pierre Péguy, también conocido por sus seudónimos Pierre Deloire y Pierre Baudouin, filósofo, poeta y ensayista francés, considerado uno de los principales escritores católicos modernos. Como teniente en la reserva fue movilizado, falleciendo en combate al comienzo de la batalla del Marne. Tenía 41 años.

CHARLES  PIERRE PÉGUY
CHARLES PIERRE PÉGUY (.)

22 de septiembre de 1914. Alain-Fournier, seudónimo de Henri Alban Fournier, novelista y poeta francés. Solo escribió una novela: El gran Meaulnes, obra de culto que marcó a los adolescentes franceses de las décadas del veinte al cuarenta, y que la crítica señaló como una de las mejores del siglo.Murió cerca de Verdún, en unos de los primeros combates de la guerra. Su cuerpo fue encontrado en 1991 en el interior de una fosa común alemana. Ahora está enterrado en el cementerio militar de Saint-Remy-la-Calonne, en la region de Lorena. Tenía 27 años.

ALAIN FOURNIER

ALAIN FOURNIER (.)

29 de septiembre de 1914. Jean Bouin, atleta francés de fondo, medallista en los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912, triple vencedor del Cross de las Naciones (1911, 1912 y 1913) y plusmarquista mundial de los 10.000 metros. Alistado voluntario en el ejército francés, soldado de segunda clase, adscrito al 163 regimiento de infantería, muere por un obús en una trinchera en Xivray, en el departamento de Meuse, durante la batalla del Marne. Tenía 25 años. Desde 1920, en Barcelona se corre una carrera de 10 km bajo su nombre.

JEAN BOUIN
JEAN BOUIN (.)

1915

23 de abril de 1915. Rupert Brooke, poeta inglés, conocido por sus sonetos idealistas sobre la Gran Guerra. Su poema El soldado aún se recita en todo aniversario del conflicto. Sin embargo no llegó a combatir. Alistado en octubre de 1914, murió por septicemia (por picadura de un insecto) en un buque francés mientras se dirigía con su unidad a Gallipoli. Tenía 27 años.

RUPERT  BROOKE
RUPERT BROOKE (.)

9 de mayo de 1915. François Faber, ciclista luxemburgués, primer extranjero en ganar el Tour de Francia, en la edición de 1909. Como ciudadano luxemburgués se libró de la movilización general de 1914, pero acabó alistándose a la Legión Extranjera. Muere en Carency, Pas-de-Calais, cuando auxiliaba a un soldado herido. Su cuerpo nunca se encontró. Tenía 28 años.

FRANÇOIS FABER
FRANÇOIS FABER (.)

5 de junio de 1915. Henri Gaudier-Brzeska, escultor francés que participó en el movimiento artístico del vorticismo. En 1912, debido a sus convicciones antimilitaristas abandonó su país para eludir el servicio militar. Dos años más tarde, regularizó su situación en Londres y se alistó de forma voluntaria. Murió en la batalla de Artois. Tenía 23 años.

HENRI GAUDIER-BRZESKA (AUTORRETRATO)
HENRI GAUDIER-BRZESKA (AUTORRETRATO) (.)

17 de octubre de 1915. León Hourlier y Léon Comès. Ciclistas de pista. Eran cuñados y formaban también tándem en algunas competiciones. Juntos ganaron los Seis días de París (1914) y por separado, Hourlier fue tres veces campeón de Francia. Comès se alistó como piloto de aviación y participó en diferentes combates aéreos. Murieron en un accidente de aviación en Saint-Étianne-au-Temple, cuando iban a visitar al campeón de boxeo Georges Carpentier. Hourlier tenía 30 años y Comés, 26.

LEÓN HOURLIER Y LÉON COMÈS
LEÓN HOURLIER Y LÉON COMÈS (.)

1916

4 de marzo de 1916. Franz Marc, pintor expresionista alemán, conocido por sus retratos de animales y por la explosión de sus colores primarios. Se alistó como voluntario, convencido de la necesidad de la guerra, pero pronto se desencantó. Murió en la batalla de Verdún. Tenía 36 años.

BUSTO DE FRANZ MARC
BUSTO DE FRANZ MARC (.)

24 de marzo de 1916. Enrique Granados, compositor y pianista español, falleció cuando viajaba a bordo del vapor británico SS Sussex, hundido en el canal de la Mancha por un submarino alemán. Hay diferentes versiones sobre su fallecimiento, si fue él quien se lanzó a rescatar a su mujer, Amparo Gal, cuando cayó al mar o a la inversa, pero, en definitiva, los dos murieron ahogados. Su obra maestra como compositor fue la suite para piano Goyescas (1912 y 1914), inspirada en obras del pintor español. Su ópera, también titulada Goyescas (1916), que contiene su famoso intermezzo para orquesta, se representó por primera vez en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Tenía 48 años.

ENRIQUE GRANADOS
ENRIQUE GRANADOS (.)

1 de julio de 1916. William Noel Hodgson, conocido como Smiler por sus amigos, fue un poeta británico que se ofreció como voluntario y sirvió en el 9 º Batallón del Regimiento de Devonshire. Ascendido a teniente tras la batalla de Loos. Destinado a la primera línea, se encontraba frente a la aldea de Mametz, ocupada por los alemanes, cuando empezó la batalla del Somme. Murió el primer día, en el asalto de su batallón, del que era el oficial de bombardeo. Su cadáver fue recuperado cuando la ofensiva había terminado y enterrado junto a casi dos centenares de camaradas del regimiento de Devonshire. Tenía 23 años.

WILLIAM NOEL HODGSON
WILLIAM NOEL HODGSON (.)

8 de octubre de 1916. Leslie Coulson fue periodista y poeta británico. Muy joven se convirtió en reportero en The Evening News. En 1914 pasó a The Standard como editor asistente, pero cuando estalló la guerra, se alistó como miembro en los Fusileros Reales. Enfermó de paperas antes de entrar en el servicio activo y escribió su primer poema de guerra mientras estaba en el hospital –titulado A soldier in hospital–. Sirvió en Gallipoli durante 1915, donde fue herido. Ascendido a sargento fue destinado al frente francés. Murió por una bala en el pecho durante un ataque británico a la fortaleza alemana de Dewdrop Trench durante la ofensiva del Somme. Tenía 27 años. Su padre editó en 1917 una colección de sus poemas bajo el título De un puesto avanzado y otros poemas. El libro vendió 10.000 copias durante aquel año.

LESLIE COULSON
LESLIE COULSON (.)

1917

9 de abril de 1917. Edward Thomas, poeta y escritor inglés. Considerado entre el grupo de poetas de la guerra, pese a que pocos de sus poemas tratan experiencias bélicas. Se alistó en julio de 1915 a pesar de ser ya un hombre maduro y casado, que podría haber evitado entrar en filas. Murió en combate en la batalla de Arras, poco después de llegar a Francia. Tenía 39 años.

EDWARD THOMAS
EDWARD THOMAS (.)

14 de julio de 1917. Octave Lapize. Ganador del Tour de 1910, el primero que discurrió por los Pirineos. Ganador de tres París-Roubaix consecutivas entre 1909 y 1911. Por su sordera había sido excluido del servicio militar, pero se alistó voluntario. Fue aviador e instructor de vuelo. Encontró la muerte en un combate aéreo contra dos cazas enemigos en la zona de Verdún. Tenía 29 años.

OCTAVE LAPIZE
OCTAVE LAPIZE (.)

20 de diciembre de 1917. Lucien Petit-Breton, seudónimo de Lucien Georges Mazan, conocido como, El argentino. El ciclista debía su apodo a que se había criado en Buenos Aires. Ganó la primera edición de la Milán-San Remo (1907), los Tours de 1907 y 1908 (siendo el primero en ganar dos veces la carrera) y estableció el récord de la hora en 41,110 metros. Después se retiró y se dedicó a escribir crónicas para la revista La Vie au Grand Air. Fue movilizado en 1914 para colaborar en tareas informativas y de comunicación entre líneas. Murió en Troyes como consecuencia de un choque entre su vehículo y el de un carretero. Tenía 35 años.

LUCIEN PETIT-BRETON
LUCIEN PETIT-BRETON (.)

1918

25 de marzo de 1918. Walter Tull. Futbolista inglés. Nieto de esclavos de origen caribeño, fue uno de los pocos jugadores profesionales de color. Jugó en el Tottenham y en el Northampton Town, con el que disputó más de cien partidos. Alistado en el batallón del regimiento Middlesex de futbolistas británicos, participó en la batalla del Somme en 1916. Después luchó en Italia y volvió a Francia a principios de 1918. Murió durante la ofensiva de primavera. Su cuerpo nunca fue encontrado. Tenía 29 años.

WALTER TULL
WALTER TULL (.)

1 de abril de 1918. Isaac Rosenberg, poeta inglés de origen judío. Enfermo de bronquitis crónica emigro a Sudáfrica en busca de un clima más calido. Volvió a Inglaterra en octubre de 1915 y se alistó. Por su delicada salud participó en los combates durante periodos cortos. Enviado de nuevo al frente del Somme a principios de 1918, falleció en Fampoux, Pas de Calais, no se sabe si por el disparo de un francotirador o en un combate cuerpo a cuerpo. Tenía 27 años.

ISAAC ROSENBERG
ISAAC ROSENBERG (.)

17/19 de abril de 1918. William Hope Hodgson, novelista inglés, cuyas obras influyeron a H. P. Lovecraft. Produjo un número cuantioso de obras que consistieron en ensayos, cuentos y novelas, los cuales abarcaron diversos géneros: horror, literatura fantástica y ciencia ficción. Hodgson se unió al Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Universidad de Londres. Herido de gravedad al caer de un caballo en 1916, recibió la licencia obligatoria y retomó las letras. Pero se volvió a alistar en cuanto estuvo recuperado. Murió destrozado por el disparo de un obús durante la cuarta batalla de Ypres, Bélgica. Tenía 40 años.

WILLIAM HOPE HODGSON
WILLIAM HOPE HODGSON (.)

5 de octubre de 1918. Roland Garros. Aviador francés, famoso por realizar la primera travesía a través del Mediterráneo entre Fréjus, Francia, y Bizerta, Túnez, el 23 de septiembre de 1913. Convertido en piloto militar, fue el primero en buscar un método para evitar que las balas de su ametralladora destruyeran las hélices del avión (recubriéndolas con placas metálicas). Fue derribado y capturado en 1916, pero pudo escapar y reintegrarse a su unidad. Finalmente fue abatido en Las Ardenas. Tenista amateur, tuvo el honor póstumo de dar su nombre al Open de tenis de Francia que se celebra cada año en París. Murió un día antes de cumplir 30 años.

ROLAND GARROS
ROLAND GARROS (.)

4 de noviembre de 1918. Wilfred Owen, poeta inglés. Alistado en 1915, combatió durante dos años, resultando herido y sufriendo un fuerte trastorno postraumático. Durante su convalecencia conoció al poeta Siegfried Sassoon que influyo en sus últimos poemas. Volvió al frente voluntariamente en agosto de 1918, para dar testimonio de los horrores bélicos. Sus padres recibieron la noticia de su muerte el 11 de noviembre, una semana más tarde de producirse, coincidiendo con la firma del armisticio que ponía fin a la Primera Guerra Mundial. Tenía 25 años.

WILFRED OWEN
WILFRED OWEN (.)
 
Deja un comentario

Publicado por en 20 abril, 2017 en Personajes

 

Etiquetas: ,

Arthur Zimmermann


web

Arthur Zimmermann (nacido el 5 de octubre de 1864 y fallecido el 6 de junio de 1940) fue un político alemán, que destacó especialmente por ser el ministro de Asuntos Exteriores del Imperio alemán entre el 22 de noviembre de 1916 y el 6 de agosto de 1917, fecha en la cual dimitió de su cargo.

Su nombre ha quedado en la Historia asociado al famoso Telegrama Zimmermann, durante la Primera Guerra Mundial, que fue uno de los elementos que acabaron por influir en el ánimo de los Estados Unidos para abandonar su neutralidad en el conflicto y unirse a las filas de los Aliados en contra de las Potencias Centrales, de las que formaba parte el Imperio alemán. Su objetivo desde el principio fue incitar a México a entrar en la primera guerra mundial apoyando al Imperio Alemán. El gobierno mexicano rechazó la propuesta debido a que en esos momentos se vivía una situación tensa entre los Estados Unidos y México, además de otros problemas, como ser una nación que había salido recientemente de una revolución.

Igualmente, participó en el desarrollo de los planes tendentes a apoyar al movimiento de independencia irlandés, así como en el apoyo de los Bolcheviques para efectuar una labor de zapa en el interior del Imperio ruso en contra de los zares.

Primeros pasos

Arthur Zimmermann nació en la localidad de Marggrabova (hoy Olecko, en Masuria, en la actual Polonia) en la Prusia oriental, el 5 de octubre de 1864, falleciendo debido a una neumonía en Berlín. Efectuó estudios de Derecho entre 1884 y 1887 en Königsberg, igualmente en Prusia oriental, así como en Leipzig.

Inició su carrera profesional con el ejercicio de la profesión de abogado, obteniendo con posterioridad un Doctorado en Derecho. En 1893 pasó a la carrera diplomática, entrando en el servicio consular en Berlín. Su primer destino en el extranjero fue en China, a donde llegó en 1896, pasando luego a Cantón en 1898, para acceder posteriormente a la categoría de cónsul, en 1900. Mientras se hallaba destinado en Extremo Oriente se produjo en China la revuelta de los Boxers, que conoció pues de primera mano.

Tras haber sido llamado desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, fue nombrado viceministro 1911 para, el 24 de noviembre de 1916, en plena Primera Guerra Mundial, aceptar ser nombrado ministro, sucediendo en sus funciones a Gottlieb von Jagow. No obstante, desde algunos años atrás ya asumía la mayor parte de las negociaciones del Ministerio con los mandatarios extranjeros, con motivo de la timidez enfermiza del ministro titular, von Jagow. Es de destacar que fue el primer ministro de Asuntos Exteriores del Imperio alemán que no poseía orígenes en la aristocracia, aunque sí era originario de la Prusia Oriental, como buena parte de la nobleza imperial alemana.

El Kronrat

En tanto que ministro de Asuntos Exteriores del Imperio alemán, tomó parte igualmente en lo que se conoce como Kronrat, es decir, las deliberaciones que tuvieron lugar en el verano de 1914 entre el káiser Guillermo II y el canciller alemán, Theobald von Bethmann-Hollweg, en el curso de las cuáles se tomó la decisión de apoyar al Imperio austrohúngaro tras el asesinato del arquiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, decisión que desembocó en el estallido de la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, Arthur Zimmermann rechazaría el uso del término Kronrat, ya que la opinión del kaiser Guillermo II fue decisiva en la discusión, aunque el canciller Bethmann-Hollweg, así como el propio Zimmermann, aprobaron la decisión de aquél.

La ejecución de la enfermera Edith Cavell

Arthur Zimmermann, desde su cargo de ministro de Asuntos Exteriores, fue igualmente quien tuvo que dar las pertinentes explicaciones en el caso de la ejecución de la enfermera británica Edith Cavell por parte de un pelotón de ejecución alemán el 12 de octubre de 1915, debido a que había ayudado a varios centenares de soldados de los Aliados a escapar desde la Bélgica ocupada por los alemanes hacia Holanda, territorio neutral en esa guerra. El incidente había tenido una honda repercusión en la prensa y la opinión pública tanto del Reino Unido como de los todavía neutrales Estados Unidos, y había acabado ya por convertirse en un problema de política internacional para el Imperio alemán.

Arthur Zimmermann empezó por afirmar que «era una lástima que la señora Cavell hubiese tenido que ser ejecutada», pero que ello era necesario. Prosiguió aceptando que era algo terrible tener que ejecutar a una mujer, pero que era necesario prestar atención a las consecuencias que se derivarían del hecho de que un Estado, especialmente si se hallaba en situación de guerra, no castigase a las mujeres después de que estas hubiesen cometido crímenes que afectasen a la seguridad de las fuerzas armadas de dicho Estado. Ninguna corte penal (y menos aún en el caso de una jurisdicción sometida a la ley marcial) hubiera hecho una tal distinción (puesto que el hombre y la mujer son iguales ante la ley), etc. Afirmó que tenía ante él el veredicto del tribunal y que estaba «convencido de que ningún tribunal del mundo hubiese emitido un veredicto distinto», prosiguiendo con frases del mismo tenor.

Su actuación fue sumamente criticada en su momento por toda la opinión pública, tanto de los países en guerra con las Potencias Centrales como entre los países neutrales, pero en cualquier caso deben ser situadas en el contexto de la época y la sociedad en la que se generaron. Hay que recordar que en ambos bandos se produjeron frecuentes fusilamientos de soldados y civiles (véase por ejemplo al respecto el caso de la bailarina holandesa Mata Hari, fusilada por Francia bajo la acusación de espionaje el 15 de septiembre de 1917).

Paz en el Este

En marzo de 1917, habida cuenta de la perspectiva de un inminente hundimiento del Frente Oriental debido a la situación política en el Imperio ruso, Zimmermann tomó la decisión personal de promover su iniciativa llamada Paz en el Este ante los revolucionarios rusos, propuesta de la mayor importancia estratégica en esas fechas para Alemania y las Potencias Centrales, y que logró imponer tanto al káiser Guillermo como al Ejército alemán.1 Hizo a los bolcheviques rusos la propuesta siguiente:

  • el cese de los combates a lo largo de toda la línea del frente;
  • la recíproca retirada de todos los territorios ocupados por cada uno de los contendientes;
  • un acuerdo amistoso respecto de Polonia, Lituania y Curlandia;
  • la promesa de colaborar con Rusia en su reconstrucción y desarrollo;
  • finalmente, Lenin y los líderes bolcheviques que se hallaban en esos momentos asilados en Suiza recibirían la autorización para regresar a Rusia en un tren cerrado y sellado que les conduciría allí a través de territorio alemán.

Dichas propuestas, en el caso de ser aceptadas, deberían liberar un alto número de divisiones de los ejércitos de las Potencias Centrales que en esos momentos combatían contra el Ejército ruso en el Frente Oriental, permitiendo que fuesen trasladadas al Frente Occidental, lo que a su vez lograría reforzar a las tropas allí empeñadas en los combates contra el resto de los Aliados en una larga y costosa guerra de trincheras, dándoles la superioridad necesaria para intentar romper el frente y decidir así el resultado de la guerra antes de la posible entrada en la guerra de los Estados Unidos.

El plan presentado por Zimmermann tuvo éxito, aunque por lo demás dejó tras de sí para el futuro un problema político importante: la Revolución bolchevique, que había triunfado en parte debido a la intervención de Arthur Zimmermann.

La misión del nuncio Pacelli

El Telegrama Zimmermann’ tal y como fue enviado por el embajador alemán en Washington al embajador alemán en México, cifrado usando un libro de códigos.

A finales de junio de 1917, Zimmermann tuvo ante sí la primera ocasión de verdad para hacer progresar unas negociaciones de paz. En el curso de varias reuniones que mantuvieron con el nuncio apostólico en Baviera, Eugenio Pacelli (quien ulteriormente sería elegido papa con el nombre de Pío XII), y con Uditore Szioppa, quienes estaban en una misión de prospección, el canciller Bethmann-Hollweg y Arthur Zimmermann escucharon sus proyectos. Según dichas propuestas, no habría anexión de territorios, no se desplazaría la frontera con el Imperio ruso, Polonia se convertiría no obstante en un estado independiente, todos los territorios ocupados por las Potencias Centrales en Francia y en Bélgica serían evacuados por las tropas alemanas, y Lorena sería restituida a Francia. La única contrapartida sería la devolución a Alemania de todas sus antiguas colonias.

Su dimisión

El 6 de agosto de 1917, Zimmermann dimitió de su cargo de ministro de Asuntos Exteriores, para ser reemplazado por Richard von Kühlmann.

El motivo principal para su dimisión fue el célebre telegrama que Zimmermann había enviado el 16 de enero de 1917. Dos años y medio después del inicio de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos seguían observando una estricta neutralidad en el conflicto que enfrentaba a los Aliados con las Potencias Centrales en una guerra de trincheras en el norte de Francia y en Bélgica, sin intervenir en la lucha. A pesar de que la reelección como presidente de los Estados Unidos de Woodrow Wilson lo había sido con el lema «no estamos en guerra, gracias a mí», las consecuencias del telegrama ayudaron a que cada vez le resultase más difícil mantener su promesa y conservar la neutralidad de los Estados Unidos en la guerra.

 
1 comentario

Publicado por en 16 enero, 2017 en 1917, Diplomáticos/Políticos, Personajes

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Heinrich von Eckardt


web

Heinrich von Eckardt fue embajador del Imperio Alemán en México, oficina asumida alrededor de 1915 donde pasó la mayor parte de su tiempo como embajador durante la Primera Guerra Mundial. Después de la salida del presidente Victoriano Huerta (que apoyaba más la tesis alemana) en 1914, su sucesor Venustiano Carranza tenía una posición perceptiblemente negativa para con Alemania; von Eckardt creyó que tanto Carranza como los órganos gubernamentales eran ” prototipos de la vulgaridad y depravación”. Su actitud hacia el presidente seguía siendo amarga a pesar de las tentativas de Carranza por suprimir las publicaciones anti-Alemanas, que él describió como ” mediocridad pujante”.

Von Eckardt es conocido por ser a quien iba dirigido el telegrama de Zimmermann, un telegrama enviado por el Ministro de Asuntos Exteriores alemán Arthur Zimmermann el 16 de enero de 1917. El mensaje primero fue enviado al embajador alemán de los Estados Unidos, Juan von Bernstorff, para evitar que sea interceptado. Él lo retransmitió a von Eckardt el 19 de enero. Sin embargo, pese a eso, el telegrama fue interceptado por el Reino Unido al ser trasmitido por von Bernstorff a von Eckardt y descifrado por Room 40. En el telegrama, Zimmermann daba instrucciones a von Eckardt para acercarse al presidente Venustiano Carranza, primero con el fin de formar una alianza con Alemania, y segundo; en caso de romperse las relaciones de Alemania con Estados Unidos, atacar los E.E.U.U. con ellos y ayudar a persuadir a Japón en la ayuda de dicho ataque. El telegrama fue dejado vago y dijeron a von Eckardt para resolver los detalles mismos como él los presentó a Carranza. También le pidieron llamar a Carranza la atención de intervenir en la batalla del Atlántico y de la posibilidad que pueda fomentar tentativas maneras de obligar al Reino Unido por una paz.

A pesar de el descubrimiento del telegrama por los Estados Unidos y la Gran Bretaña, el Ministro de Asuntos Exteriores acercado Eckardt Cándido Aguilar de von y le dio la oferta al mes después de que el mensaje fuera enviado. Aguilar era comprensivo, pero ambos él y Carranza rechazaron eventual Alemania, principalmente debido al lanzamiento prematuro. México temió influencia americana, aunque, y von Eckardt podía algo sacudir Carranza, que pidió los periódicos favorable-Aliados para invertir su postura. Estos informes Alemán-céntricos von inicialmente llevado Eckardt para creer el armisticio eran un mito propagandic. La confusión adicional dio lugar a un periódico de Guadalajaran que traslapaba el sentimiento favorable-Alemán con von Eckardt’ instrucciones de s para los informes de favorable-Carranza cuando Carranza’ el anticlericalism de s hizo el periódico criticar la iglesia católica, llevando al church’ boicoteo y von Eckardt’ de s; tentativas fracasadas de s de engatusarlos fuera de él. Von Eckardt fue previamente el embajador alemán para el reino de Montenegro durante las guerras de los Balcanes. Él estaba presente el 27 de abril de 1913 en que Austria exigió al rey Nicolás que Montenegro regresara la región de Shkodër a Albania.

 
 

Etiquetas: , , , , ,

 
A %d blogueros les gusta esto: