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31 de Mayo – 01 de Junio de 1915 – Campaña de Camerún. Inicio de la Segunda Batalla de Garua


Campaña de Camerún. Inicio de la Segunda Batalla de Garua

Desde el fracaso de las fuerzas británicas en la Primera Batalla de Garua en Camerún, en Agosto de 1914, a pocos días del inicio de las hostilidades, permitió la movilidad de las Schutztruppen y askaris de la guarnición alemana, bajo el mando del Capitán, Barón Kurt von Crailsheim-Rügland que realizaron varias incursiones en el territorio fronterizo de la Nigeria Británica, culminando a fines del mes de Abril de 1915, con el duro combate de Gurin, donde las fuerzas defensoras, en su mayoría policías nativos lograron rechazar a los invasores, obligándolos a volver a sus posiciones originales.

Pese al triunfo, la incursión había sido la más importante realizada por los alemanes, por lo que alertó al recientemente nombrado comandante de la región, el Coronel Frederick Hugh Cunliffe, para ello comenzó a planificar una operación militar para ocupar de manera definitiva las posiciones enemigas en la fortificada aldea de Garua, para ello contaba además de sus propias fuerzas, con el apoyo de regimientos aliados procedentes de la África Ecuatorial Francesa. Además había conseguido dos piezas de artillería naval, una de 12 libras procedente del crucero HMS Challenger y una de 95 mm de un navío francés obsoleto.

Por su parte, los ingenieros alemanes, utilizando aproximadamente 2.000 nativos habían reforzados los diferentes fortines con alambradas y trincheras, con el objetivo de soportar un largo asedio. Por lo que la posición del Barón von Crailsheim-Rügland era mucho más fuerte que la de la primera batalla. Además había recibido el refuerzo de marineros de las pequeñas embarcaciones de los ríos circundantes. En total las defensas eran defendidas por aproximadamente 500 hombres, con once ametralladoras y seis cañones de campaña, con suministros suficientes para hacer frente al asedio.

Finalmente en la madrugada del 31 de Mayo de 1915, las fuerzas francesas y británicas pusieron sitio a la fortaleza enemiga cavando trincheras en su alrededor, luego de una evaluación de las defensas, el Coronel Cunliffe llegó a la conclusión, que el sector más débil se encontraba al norte, por lo que concentró a sus tropas cavando una serie de trincheras enfrente. Además una serie de minas subterráneas serían utilizadas para debilitar las fortificaciones.

En la noche del 31 de Mayo al 1º de Junio comenzó el bombardeo aliado, que gracias a las dos potentes piezas de artillería naval, lograron dañar las defensas alemanas, produciendo un efecto devastador sobre la moral de sus ocupantes. Sin embargo pese al éxito inicial, las fuerzas del Coronel Cunliffe tenían una dura tarea por delante.

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Mapa de las poblaciones de Gurin y Garua.
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Trincheras alemanas en la aldea de Garua.
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Publicado por en 31 mayo, 2015 en 1915

 

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30 de Mayo de 1915 – Campaña de Gallipoli. Final de la Batalla por el Puesto N° 3


Campaña de Gallipoli. Final de la Batalla por el Puesto N° 3

El 28 de Mayo de 1915, en el marco de los desembarcos en la Campaña de Gallipoli, las tropas neozelandesas del Mayor General Sir Andrew Hamilton Russell, en la llamada ensenada de Kabatepe, atacaron en su sector, tomando el control del llamado Puesto de Avanzada N° 3, una pequeña meseta que permitía así vigilar el movimiento de las fuerzas otomanas como así también mejorar las posiciones defensivas. La acción, fue llevada a cabo por los escuadrones, ahora desmontados, de los Rifleros Montados de Canterbury, siendo apoyados por los de Wellington.

En la madrugada del día 29 de Mayo, las avanzadas neozelandesas quedaron a la vista de las tropas otomanas, por lo que comenzaron a ser hostigadas por el fuego de fusilería y de la artillería de campaña, por lo que las labores defensivas debieron cesar, por lo que las tropas se vieron obligadas a buscar refugios. Para las 21:00 hs., la escuadrilla fue relevada centenar de soldados y oficiales de la 9° Escuadrilla del célebre Wellington East Coast Regiment, bajo el mando del Mayor General Selwyn Chambers.

Los refuerzos habían comenzado a cavar una línea de trincheras en los alrededores del puesto defensivo, sin embargo, un millar de soldados otomanos del 72° Regimiento de Infantería, perteneciente a la XIX° División, bajo el mando, posiblemente de uno de los oficiales más intrépidos, el Coronel Mustafá Kemal, habían logrado acercarse gracias a la oscuridad y las estribaciones del terreno a las posiciones de los neozelandeses.

Hacia las 22:00 hs., el Mayor Chambers informó a sus superiores que su posición se encontraba totalmente rodeada, fue su última comunicación, ya que para las 23:35 hs., los otomanos habían cortado la línea telefónica. Para agregar incertidumbre, las posiciones por delante del Puesto, estaba fuera del alcance de la vista de las tropas defensoras, por lo que se veían obligadas a subir sobre el parapeto de las trincheras quedando al descubierto, para poder hacer fuego sobre el enemigo. A pesar de lograr rechazar en un primer momento el avance enemigo, la situación de los neozelandeses era sumamente difícil, sobre todo debido en gran parte al uso de granadas de manos por parte del enemigo, que ellos no utilizaban.

En horas de la medianoche, para reforzar las fuerzas del Mayor Chambers, el Mayor General Sir Hamilton Russell decidió enviar al 2° Escuadrón del Wellington West Coast Regiment del Mayor James McGregor Elmslie, sin embargo dado su escaso número, no pudieron romper las líneas otomanas, por lo que se vieron obligados atrincherarse entre los Puestos de Avanzadas 2° y 3°. Para las 03:00 hs. de la madrugada del 30 de Mayo, justo antes de amanecer, el segundo del Mayor Chambers, el Capitán Charles Spragg, asumió el mando de las trincheras al sur del Puesto N° 3, y logró detener gracias al certero fuego un duro ataque enemigo. Sin embargo una media hora más tarde, toda la posición se encontraba bajo el fuego de fusiles, artillería de campaña y granadas de mano, a la vez que la 2° Escuadrón se encontraba atrincherada, aunque podía mantener en jaque a las fuerzas otomanas cercanas.

Al amanecer de esa jornada, el Mayor McGregor Elmslie, lanzó un contraataque que le permitió tomar una trinchera enemiga a la izquierda del Puesto de Avanzada N° 3, por lo que se pudo restablecer la comunicación mediante banderas de señales, lo que permitieron orientar el fuego de su propia artillería contra las líneas de comunicaciones otomanas. Sin embargo la situación no pudo cambiar, dado que los defensores se encontraban escasos de provisiones, sobretodo municiones.

Para hacer frente a esta situación, el mando envió al 6° Escuadrón del Mayor Charles Dick, para reforzar las posiciones del 2° Escuadrón, que comenzó a avanzar a lo largo de la cresta del Puesto de Avanzada N° 2, logrando alcanzar una meseta abierta al norte del Puesto N° 3, sin embargo no pudieron romper las líneas otomanas, comenzando a sufrir el acoso de la artillería pesada a cargo de oficiales experimentados alemanes, situada en las alturas circundantes, por lo que fueron inmovilizados sobre el terreno. Para el mediodía, las fuerzas otomanas lograron socavar y volar parte de las trincheras del Puesto N° 3, que luego lograron ocupar.

Ante la incapacidad de abrirse camino durante el día, el mando neozelandés decidió esperar las primeras horas de la oscuridad para realizar una nueva tentativa, por su parte, se informó a los oficiales del Canterbury Mounted Rifles Regiment que tendrían que aportar dos escuadrones para asumir las posiciones defensivas una vez que los miembros de la 9° Escuadrilla fuesen relevados. Durante ese tiempo, los otomanos no cesaron en sus intentos de ocupar el Puesto N° 3, mediante el fuego sostenido de la artillería. Hacia las 19:00 hs., el Mayor Chambers informó a sus superiores:

“ The repeated bombing of the trenches on the northern side of the post had resulted in a portion of the trenches being damaged, to such an extent that he could no longer prevent the enemy from getting in.”
(” El bombardeo repetido a las trincheras en el lado norte del puesto había dado lugar a que una parte de las trincheras se dañe, hasta tal punto que ya no se pudo impedir que el enemigo entre”).

Otro mensaje fue enviado diez minutos más tarde, informando que las trincheras del sector norte habían caído en manos del avance enemigo, al mismo tiempo, el 6° Escuadrón del Mayor Dick, había avanzado desde el sur hasta una distancia de solo 100 yardas (91 metros), antes de ser inmovilizado, pese a contar con el fuego de apoyo de una batería de artillería de montaña y del destructor HMS Rattlesnake cercano a la costa.

Sin embargo con la llegada de la noche, los ataques otomanos cesaron, por lo que a las 22:30 hs., cubriendo sus flancos, los escuadrones 2° y 6°, el 10° y dos compañías del 8° escuadrón del Canterbury Mounted Rifles Regiment, lograron romper las líneas enemigas en dirección al Puesto N° 3. Para las 23:00 hs., estos últimos revelaron de sus posiciones a los agotados sobrevivientes del 9° Escuadrón. Una hora más tarde, los restantes escuadrones se retiraron de nuevo a las líneas defensivas.

Poco después del exitoso relevo, el mando decidió abandonar el puesto, dado su incapacidad de defender, por lo que poco antes de la medianoche, los miembros del Regimiento Canterbury comenzaron a replegarse hacia el sur en dirección del Puesto de Avanzada N° 1, siendo atacados por los otomanos, sin embargo luego de una dura lucha cuerpo a cuerpo lograron rechazar al enemigo, obligando posponer la toma del Puesto N° 3. Siendo esta la última acción de la jornada.
El saldo de la batalla fue a favor de las tropas del Coronel Kemal que lograron re-ocupar las posiciones del Puesto de Avanzada N° 3, en cuanto a las bajas, los neozelandeses sufrieron 42 muertos y 109 heridos, mientras que las otomanas fueron de 200.

 

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Mapa de las posiciones de los Neozelandeses y otomanos en la Ensenada Kanatepe o ANZAC.
 
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Publicado por en 30 mayo, 2015 en 1915

 

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29 de Mayo de 1915 – Italia, la guerra y los medios aliados


Italia, la guerra y los medios aliados

Las potencias de la Entente Cordiale, recibieron con sumo alivio, el cumplimiento de lo estipulado en el Pacto secreto firmado en Londres a fines del mes de Abril de 1915, cuando el Reino de Italia, finalmente luego de varias vacilaciones le declaró la guerra a su ex aliado de la Triple Alianza, el Imperio Austro-Húngaro.

La mayor parte de la población civil mostró entusiasmo y apoyo a su Rey y a su Gobierno, dado que estaban deseosos de recuperar el territorio que consideraban propio como la de reunirse en un solo estado con sus hermanos “irredentos”, del otro lado de la frontera, este tipo de manifestaciones patrióticas no solo se dieron en la península, sino también en aquellos lugares donde habitaban importantes comunidades, como los suburbios de Londres, New York y otras ciudades alrededor del mundo.

A pesar de no ser un pueblo con tradición guerrera, aunque si de nostalgias por las viejas glorias del antiguo romano, los italianos mostraron un gran fervor patriótico por el ingreso de su Nación a la contienda en apoyo a la causa de los aliados.

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Publicación del periódico londinense Daily Telegraph sobre manifestaciones de los italianos en apoyo al ingreso de su país en la guerra.
 
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Publicado por en 29 mayo, 2015 en 1915

 

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28 de Mayo de 1915 – Campaña de Gallipoli. Inicio de la Batalla por el Puesto N° 3


Campaña de Gallipoli. Inicio de la Batalla por el Puesto N° 3

A finales de Abril de 1915, en el marco de la Campaña de Gallipolli, que en base al plan elaborado por el Almirantazgo Británico, tenía el objetivo de tomar los estrechos de Los Dardanellos y Constantinopla, la capital del Imperio Otomano, las fuerzas del ANZAC (Australian and New Zealand Army Corps), del Teniente General Wiliam Birdwood habían desembarcado en la Playa Z, en la Ensenada de Kabatepe en la costa occidental de la Península de Gallipoli.

A pesar del éxito de ocupar la playa, los rudos soldados australianos y neozelandeses no pudieron adentrarse en el interior del territorio, dado la fuerte resistencia de las fuerzas otomanas del V° Ejército del Mayor General Mehmet Essad Pasha, que se encontraban bien atrincheradas, por lo que debieron reforzar el perímetro a la espera de refuerzos. Esta situación fue vista por el Alto Mando otomano para lanzar una ofensiva, pese a los reparos del principal asesor militar alemán, el General Otto Liman von Sanders, que comenzó el 19 de Mayo de 1915, y pese a una gran superioridad numérica, fue rechazada con grandes pérdidas.

En la 4° Sección, al norte del perímetro defensivo, se extendían las posiciones defensivas de la Brigada de Rifleros Montados de Nueva Zelanda, que se vieron obligados a combatir sin caballos, del Mayor General Sir Andrew Hamilton Russell, que se extendía desde el Mar Egeo hasta la llamada colina de Walker, además de incluir los Puestos de Avanzadas N° 1 y N° 2, siendo esta la posición más septentrional de la cabeza de plaza situada a solo 2 millas (3,2 kilómetros) del Puesto Chatham, el sector más meridional. El despliegue se basaba, con los rifleros montados de Canterbury a la izquierda, los de Auckland en el centro, y el de Wellington a la derecha. Por su parte, en ese sector, se encontraban los regimientos de infantería 57°, 72° y 77° de la XIX° División, del Coronel Mustafa Kemal, sin duda uno de los oficiales otomanos más imaginativos y capaces. Sus hombres se encontraban bien pertrechados, contaban con ametralladoras, artillería de campaña bajo el mando de oficiales alemanas y por sobretodo, granadas de mano, a diferencia de los ANZACs.

Luego del fallido ataque del 19 de Mayo, el mando otomano ordeno reforzar sus posiciones defensivas, lo cual era observado por los rifleros neozelandeses., una de las que despertaba la mayor preocupación era la que se estaba construyendo en la noche del 26-27 de Mayo, a los pies de la colina que conducía a unas 450 millas (410 metros) al Puesto N° 2, por lo que el Mayor General Sir Hamilton Russel junto a sus oficiales comenzó a planificar una operación para ocuparla. La misión fue encomendada al Escuadrón de Rifleros Montados de Canterbury del Mayor Percy Acton Adams, que comenzó a concentrarse en la mañana del día 28 de Mayo en los alrededores del Puesto N° 2.

Hacia las 22:00 hs. al abrigo de la oscuridad, los neozelandeses abandonaron la posición, para avanzar hacia el enemigo, una hora y media después, luego de un breve combate, que logro dispersar a una compañía de solo veinte soldados otomanos, lograron ocupar la cresta, al coste de un soldado muerto y cinco heridos. En su retaguardia se encontraba el 6° Escuadrón de los Rifleros Montados de Wellington, que portaba herramientas de afianzamiento para reforzar las defensas del ahora nombrado Puesto de Avanzada N° 3. Pese a este éxito, la posición tomada aún era vulnerable a un contraataque.

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Imagen de la colina donde se establecerá el Puesto de Avanzada N° 3.
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Soldados del célebre Escuadrón Canterbury Mounted Rifles.
 
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Publicado por en 28 mayo, 2015 en 1915

 

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El absurdo y secreto plan de Canadá para invadir EE.UU. tras la Primera Guerra Mundial


ABC.es

  • En 1920 un teniente coronel presentó un informe militar tan irracional que sus copias fueron quemadas

    wikimedia Oficiales de la policía montada del Canadá

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    Oficiales de la policía montada del Canadá

Puede que Canadá cuente con una extensión similar a la de sus vecinos del sur pero, a día de hoy, resultaría llamativo que se planteara invadir Estados Unidos. Y es que, la potencia militar de ambos parece incomparable y ambas regiones siempre han parecido unas aliadas inseparables. La realidad, sin embargo, era diferente en 1920, y así lo demuestra el que un teniente coronel del ejército canadiense ideara un plan secreto para (en caso de guerra) conquistar militarmente varias ciudades norteamericanas. Con todo, el informe presentado fue tan absurdo que una buena parte de sus copias fueron quemadas para que nunca se dieran a conocer.

Los detalles sobre esta descabellada misión del país de la policía montada han sido desvelados por el escritor Kevin Lippert en su nuevo libro «War Plan Red» («Plan de Guerra Rojo»). El texto –del cual se ha hecho eco la versión digital del diario «The Washington Post»- narra pormenorizadamente los conflictos de ambos países a lo largo de la Historia e, incluso, alguna que otra misión de espionaje que se lanzaron mutuamente (una de ellas, protagonizadas por el famoso aviador Charles Lindbergh).

Un plan descabellado

Este extraño plan fue ideado en los años 20 por el teniente coronel James «Buste» Brown quien, sabedor de la deuda que su país tenía con Estados Unidos tras la Primera Guerra Mundial (unos 22 billones de dólares de la época), barajó la posibilidad de que ambas regiones entraran en guerra. Así pues, creó el «Defense Sceheme No. 1», un informe secreto según el cual aconsejaba llevar a cabo una serie de ataques relámpago sobre varias ciudades norteamericanas.

Entre las diferentes regiones sobre las que se haría esta ofensiva fugaz, el plan destacaba las de Seattle, Portland, Minneapolis y Detroit (relativamente cercanas al territorio canadiense). A su vez, la idea era que las tropas asaltaran –de este a oeste- diferentes enclaves a lo largo de toda la frontera extendiendo el límite del país. Según determina el propio libro, el plan fue precedido de una visita del propio Brown a Vermont disfrazado. Al regresar, señaló en un informe que los hombres de la zona eran «gordos y perezosos» y el ataque sería factible.

Lo curioso es que, según el libro, esta gigantesca operación únicamente se había ideado para ganar tiempo hasta que Gran Bretaña llegase a la zona en ayuda de Canadá. Ese sería el verdadero momento de la ofensiva total. Parece que el plan no fue recibido demasiado bien por los mandos, pues quemaron todas sus copias a causa de la vergüenza que les suponía que alguien lo encontrase. Al parecer, Estados Unidos nunca se enteró de esta absurda idea.

El «Plan Rojo»

Puede parecer que Brown se extralimitó en sus funciones, pero lo cierto es que –por su parte- Estados Unidos también planeó una gigantesca operación a comienzos del S.XX (y perfeccionado cuatro años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial) para conquistar Canadá. Su idea era apoderarse de Halifax (una ciudad ubicada en la costa, cerca de Nueva York) y desde allí invadir Montreal y Vermont. Por aquel entonces, incluso el aviador Lindbergh llevó a cabo una misión de espionaje fotográfico sobre la bahía de Hudson para ayudar a dar forma a este plan.

 
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Publicado por en 27 mayo, 2015 en Noticias relacionadas

 

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La aspirina, de botín de los aliados tras la Primera Guerra Mundial a «propiedad de toda la humanidad»


web

  • Durante años el fármaco más universal del planeta cayó en el ostracismo… hasta que apareció un químico alemán de la Casa Bayer

    EFE Una aspirina del grupo Bayer descansa sobre su envoltura en Düsseldorf

    EFE
    Una aspirina del grupo Bayer descansa sobre su envoltura en Düsseldorf

21:00 horas. Tras una jornada laboral agotadora llegas a casa después de casi una hora de viaje. El trabajo acumulado hace mella en tu estado de ánimo y sientes que la cabeza te va a explotar. ¿Les suena, verdad? O pongamos otro ejemplo. Un partido de fútbol al calor de cualquier bar repleto de gente. La voz de quienes te rodean, unido al volumen del televisor, penetra en tu organismo sin apenas darte cuenta. Saltan las alarmas y uno de los métodos más comunes para apagarlas es la ingesta de la clásica aspirina. Pero… este fármaco no estuvo siempre ahí, al alcance de todos. ¿Cuando y por qué surgió? En ABC.es nos hemos planteado indagar en su origen.

Aunque la etapa más conocida versa sobre la figura de Félix Hoffmann, un químico alemán de la Casa Bayer que en la búsqueda de un remedio efectivo para hacer frente a la artritis que padecía su padre, acabó por rescatar un compuesto que de forma sorprendente calmaba los dolores. Este hecho se remonta a 1893 y está considerado como el pistoletazo de salida a la masiva comercialización que se extiende hasta nuestros días. No obstante, para conocer sus orígenes hay que remontarse a época mucho más pretéritas.

«En la Antigüedad griega, los médicos recomendaban a sus pacientes, para mitigar el dolor de cabeza, un preparado de corteza de sauce. Para su obtención, se molía la corteza de la que se desprendía el salicilato, polvo en cristales de sal formados por el ácido», escribe Pancracio Celdrán en «El Gran Libro de las Cosas» (La esfera de los libros, 1995), al tiempo que apunta que dicho remedio tenía dos inconvenientes: «irritaba el estómago, y causaba a la larga una enfermedad muy extendida en el mundo antigua: las hemorroides».

El fármaco cayó en el olvido hasta mediados del siglo XVIII, cuando el reverendo inglés Edmund Stone descubre el ingrediente activo de la aspirina: el ácido salicílico. Tras llevar a cabo un estudio con 50 pacientes aquejados de fiebre, envió sus conclusiones a la Real Sociedad de Medicina Inglesa. En 1829 el farmacéutico francés Henri Leroux extrajo del sauce la salicilina, el principio activo de esta planta. Y unos años más tarde un químico francés sintetizó por primera vez el ácido acetilsalicílico (conocido popularmente como la aspirina).

A pesar de que sus propiedades curativas han elevado a la aspirina a la categoría de medicamento universal, hubo una época que quedó relegado al mayor de los ostracismos. Hasta que apareció el citado Felix Hoffman y cambió radicalmente su rumbo. «A partir de aquella experiencia, los químicos de la Bayer, en Düsseldorf, comprendieron enseguida la gran utilidad del medicamento, y decidieron a producirlo utilizando la planta original que usó su empleado Hoffman: la ulmaria, cuyo nombre científico es el de Spireaea ulmaria, de donde derivó luego el término ‘aspirina’», cuenta Pancracio Celdrán.

«Echar polvos para olvidar el dolor»

Su eficacia terapéutica como analgésico y antiinflamatorio fue descrita en 1899 por el farmacólogo alemán Heinrich Dreser, coincidiendo además con el hecho de que la empresa Bayer patentase el compuesto bajo el nombre de Aspirin y lo lanzase al mercado en forma de polvos. «Todo el mundo hablaba de los ‘polvos milagrosos’, de los ‘polvos mágicos’, y de una frase que, aunque nos parezca mal sonante, nada tiene que ver con asuntos groseros: ‘echar polvos para olvidar el dolor’. Estas frases, que encontraron en seguida cauces de expresión distintos a los médicos, se popularizaron. La aspirina se había convertido ya en el remedio por antonomasia, en la medicina más popular de todos los tiempos».

La Primera Guerra Mundial fue el escenario de la expansión de la aspirina. «En plena Primera Guerra Mundial, en 1915, la Casa Bayer lanzó la Aspirina en tabletas. La marca era de propiedad alemana, y al final de la Gran Guerra, los aliados se quedaron con la patente de la aspirina como botín. Dos años después la aspirina sería proclamada «propiedad de toda la humanidad», por lo que cualquiera podía proceder a su fabricación sin necesidad de pagar derechos», sentencia Celarán. Casi 100 años después, sigue siendo un elemento indispensable de nuestro botiquín.

 
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Publicado por en 27 mayo, 2015 en Noticias relacionadas

 

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27 de Mayo de 1915 – Primeros Avances del Ejército Italiano


Primeros Avances del Ejército Italiano

Desde tiempos antes de la declaración de guerra por parte del “aliado” Reino de Italia, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Austro-Húngaro, el General Conde Franz Conrad von Hötzendorf, había comenzado a diseñar un plan de batalla preventivo ante esta circunstancia. Desde un primer momento era consiente que dada la complicada situación en el Frente Oriental frente a los rusos y frente a serbios y montenegrinos en el Balcánico, que en el principio la estrategia a utilizar sería de corte netamente defensiva, dado la escasez de tropas con las que contaba.

Su contraparte, el incompetente General Luigi Cadorna era partidario de lanzar una serie de ofensivas frontales sin tener en cuenta las bajas. Las principales se darían en el sector oriental del frente en el valle del Río Isonzo, donde las condiciones del terreno permitirían un rápido avance en dirección al vital Puerto de Trieste, mientras que al norte, la situación sería mucho más difícil ya que Los Alpes presentaban una barrera prácticamente infranqueable, además los austro-húngaros habían construido defensas en las partes altas de las montañas.

Finalmente el día 23 de Mayo de 1915, el embajador italiano en Viena, Guiseppe Avarna, le entrego la formal nota de Declaración de Guerra, al Ministro de Relaciones Exteriores, Conde Stephan Burián von Rajecz. En respuesta, la flota austro-húngaro zarpó de los puertos en el Mar Adriático y bombardearon las posiciones italianas de la provincia de Ancona.

En las primeras horas de la mañana del día siguiente, las baterías italianas comenzaron a bombardear las posiciones enemigas en la pequeña aldea fronteriza de Cervignano del Friuli, logrando tomar la posición luego de un par de horas de lucha. Para la jornada siguiente, los célebres “Alpini” tropas especializadas en el combate de montaña, lograron capturar el Monte Altinino en la región de Trentino, ante la huida de los guardias fronterizos austro-húngaros.

Al día siguiente, las duras condiciones meteorológicas, típicas de la región, obligaron a frenar el avance, que fue reiniciado el 27 de Mayo de 1915, cuando en esa misma región fueron ocupadas sin prácticamente combatir las aldeas fronterizas de Grado y Ala. Ante estos retrocesos, el Alto Mando Austro-Húngaro emitió una directiva en la cual establecía que las tropas debían construir trincheras y obstáculos para resistir el avance enemigo.

A pesar de estos logros iniciales, la campaña se presentaba sumamente dura, sobretodo para los ejércitos italianos que pese a su mayor número, debían avanzar por terrenos escarpados contra posiciones ubicadas de manera estratégica y bien defendidas.

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Mapa del Frente Austro-Italiano en los inicios de los combates.
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Soldados de caballería italiana entrando en Cervignano del Friuli, primera ciudad conquistada en territorio austro-húngaro.
 
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Publicado por en 27 mayo, 2015 en 1915

 

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26 de Mayo de 1915 – El Pacto ABC


El Pacto ABC

Desde la consolidación del Estado Nacional a partir de 1880, la Argentina se transformó en una próspera nación, que comenzó a tener una fuerte presencia diplomática en el continente americano, actuando de cierta manera como contrapeso de los Estados Unidos. Una prueba de ello, fue el establecimiento de la llamada “Doctrina Drago”, en honor al Ministro de Relaciones Exteriores durante la Segunda Presidencia del General Julio Argentino Roca, Doctor Luis María Drago, quien en 1902, ante la negativa del Presidente Theodore Roosevelt aplicar la Doctrina Monroe, en contra de la agresión conjunta del Reino Unido, Francia, Italia y el Imperio Alemán a Venezuela en respuesta a que su presidente, el General Cipriano Castro había declarado la cesación de pagos de la deuda con esas naciones. La misma consistía en que ningún Estado extranjero podía utilizar la fuerza contra una nación americana con la finalidad de cobrar una deuda financiera.

Esta situación llevó a una etapa de entendimiento con sus dos principales vecinos, Chile, que ya había solucionado las disputas territoriales, y Brasil, con los cuales estableció una política en común en la llamada Conferencia de Niagara Falls, convocada entre el 21 de Abril y el 30 de Junio de 1914, para tratar la crisis desatada en México con el enfrentamiento de varias facciones que amenazaba con expandirse por todo el continente, sobre todo después que los Marines estadounidenses ocuparan el Puerto de Veracruz. Esta postura fue presentada como la de las “Potencias ABC”, por las iniciales de las naciones que la conformaban.

Pese a no tener éxitos en su postura, el estallido de la guerra en el continente europeo llevó una vez más al intercambio diplomático entre las naciones, en 1914, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile Alejandro Lira, propuso crear una política común en relación a la permanencia de naves militares beligerantes en sus respectivos mares, para limitar sus provisiones de carbón a lo estrictamente necesario para sus viajes, para evitar violaciones a la neutralidad, sin embargo no recibió de sus colegas, José Luis Murature por Argentina y Luis Müller por Brasil. A principios de 1915, este último propuso que en conjunto con los Estados Unidos, realizar una iniciativa de carácter humanitario, permitiendo la partida de prisioneros y detenidos de los campos de concentración para que se establecieran en América, iniciativa que se frustró porque Chile creyó que incomodaría al país del norte, cuyas relaciones con Alemania estaban empeorando.

Por su parte, el presidente Woodrow Wilson propuso establecer un pacto de integridad territorial entre las naciones americanas, y si bien contó con el beneplácito argentino y brasileño, Chile lo rechazó dado el temor a tener que discutir con Perú y Bolivia la situación de las áreas fronterizas de Tacna y Arica, en disputa desde el final de la Guerra del Pacífico. En contrapartida, los cancilleres del ABC, se reunieron en Buenos Aires, el 25 de Mayo de 1915, con motivo de la celebración del 105° Aniversario de la Revolución de Mayo, firmando luego de varias discusiones al día siguiente, el llamado Pacto de No Agresión, Consulta y Arbitraje, más conocido como Pacto ABC, por el cual, ante el conflicto que se desarrollaba en gran parte del mundo, se proponía fomentar la cooperación exterior, la no agresión y el arbitraje. El acuerdo además tenía el objetivo de contrarrestar la influencia estadounidense en la región, como establecer un equilibrio y mecanismo de consulta entre los tres países firmantes.

A continuación el texto completo del Pacto.

Los gobiernos de las repúblicas Argentina, Estados Unidos del Brasil y Chile, en el deseo de afirmar en esta oportunidad la inteligencia cordial que la comunidad de ideales e intereses ha creado entre sus respectivos países y de consolidar las relaciones de estrecha amistad que los vinculan, conjurando la posibilidad de conflictos violentos en el porvenir; consecuentes con los designios de concordia y de paz que inspiran su política internacional y con el firme propósito de cooperar a que cada día se haga más sólida la confraternidad de las repúblicas americanas; teniendo presente que los tratados vigentes de arbitraje entre Chile y Brasil, de 18 de mayo de 1899, entre la República Argentina y Chile, de 28 de mayo de 1902, y entre la República Argentina y el Brasil, de 7 de septiembre de 1905, que consagraron el arbitraje como único medio de solucionar todas las controversias de cualquier naturaleza que surgieren entre ellos, exceptuaron de este recurso el primero de los referidos tratados, aquellas cuestiones que no pueden ser formuladas jurídicamente, y los dos últimos, las que afectan a los preceptos constitucionales de los países contratantes: han resuelto adoptar ahora una norma de procedimiento que facilite la solución amistosa de las cuestiones que quedaron excluidas del arbitraje en función de dichos pactos y para este fin han convenido en celebrar un Tratado especial nombrando al efecto los siguientes plenipotenciarios:

El presidente de la República Argentina al señor doctor José Luis Murature, ministro secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores y Culto.

El presidente de la República de los Estados Unidos del Brasil al señor general doctor Lauro Müller, ministro secretario de Estado de Relaciones Exteriores.

El presidente de la República de Chile al señor doctor Alejandro Lira, ministro secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores.

Los cuales, después de haberse comunicado sus plenos poderes que hallaron en buena y debida forma, han convenido lo siguiente:
Artículo 1º – Las controversias que por cualquier cuestión originada en lo futuro surgieren entre las tres partes contratantes o entre dos de ellas y que no hubieren podido ser resueltas por la vía diplomática ni sometidas a arbitraje de acuerdo con los tratados existentes o con los que ulteriormente se ajustaren, serán sometidas a la investigación e informe de una Comisión Permanente constituida en la forma que establece el artículo 3º. Las Altas Partes Contratantes se obligan a no practicar actos hostiles hasta después de haberse producido el informe de la comisión que establece el presente Tratado o transcurrido el plazo de un año a que se refiere el artículo 5º.

Artículo 2º – Es entendido que lo estipulado en el artículo precedente no restringe en nada, ni los compromisos establecidos en los tratados de arbitraje, actuales o futuros, entre las Altas Partes Contratantes, ni la obligación de cumplir los fallos arbitrales en las cuestiones que según esos tratados hayan sido o fueren resueltas por arbitraje.

Artículo 3º – Para constituir la Comisión Permanente a que se refiere el artículo 1º, cada una de las Altas Partes Contratantes designará un delegado, dentro de los tres meses después de canjeadas las ratificaciones del presente Tratado. Cada Gobierno podrá revocar el nombramiento de su propio delegado en cualquier momento antes de iniciada la investigación, debiendo, sin embargo, designar reemplazante en el mismo acto en que se produzca la revocación. La vacante que ocurriere por otras causas, será llenada por el Gobierno respectivo y no suspenderá los efectos de las disposiciones establecidas por este Tratado.

Artículo 4º – Las controversias a que se refiere el artículo 1º serán referidas, para su investigación e informe, a la comisión inmediatamente después que las negociaciones diplomáticas hayan fracasado para solucionarlas. Cualquiera de los gobiernos interesados en la controversia podrá hacer la convocatoria respectiva para cuyo efecto bastará comunicar oficialmente esta decisión a los otros dos gobiernos.

Artículo 5º – La Comisión Permanente se constituirá en la ciudad de Montevideo, dentro de los tres meses después de haber sido convocada y determinará las reglas de procedimiento a que deba ajustarse en el cumplimiento de su misión. Aun cuando por cualquier causa dicha Comisión no pudiera reunirse, una vez transcurridos los tres meses se la considerará constituida para el efecto de los plazos que establece el presente artículo. Las Altas Partes Contratantes suministrarán los antecedentes e informaciones necesarias para la investigación. La Comisión deberá presentar su informe antes de un año a contar desde la fecha de su constitución. Si no hubiera podido completarse la investigación ni redactarse el informe dentro del término fijado, podrá ampliarse por seis meses más el plazo establecido siempre que estuvieran de acuerdo a este respecto las Altas Partes Contratantes.

Artículo 6º – Sometido el informe a los respectivos gobiernos o no habiéndose éste producido dentro de los términos estipulados, las Altas Partes Contratantes recuperarán toda su libertad de acción para proceder como crean conveniente a sus intereses en el asunto de la investigación.

Artículo 7º – El presente Tratado será ratificado y las ratificaciones canjeadas en Río de Janeiro, tan pronto como sea posible. Estará en vigor hasta un año después de haber sido denunciado por cualquiera de las Altas Partes Contratantes.
En fe de lo cual los plenipotenciarios arriba nombrados, firmamos el presente instrumento en tres ejemplares, cada uno en las lenguas castellana y portuguesa, sellándolo con nuestros sellos.

Fecho en la ciudad de Buenos Aires, a los veintiséis días del mes de mayo de mil novecientos quince.

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Caricatura de la célebre revista argentina “Caras y Caretas” sobre la firma del Pacto ABC.
 
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Publicado por en 26 mayo, 2015 en 1915

 

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25 de Mayo de 1915 – Final de la Segunda Batalla de Ypres/Final de la Batalla de Festubert


 Final de la Segunda Batalla de Ypres.

Para el 13 de Mayo de 1915, en el marco de la Segunda Batalla de Ypres, las fuerzas alemanas del IV° Ejército Alemán del Duque Albrecht von Würtemberg habían fracasado en el intento de tomar la Colina de Frezenberg, siendo defendida de manera heroica por el Regimiento Princess Patricia’s Canadian Light Infantry (PPCLI).

Esta situación permitió que el 14 de Mayo de 1915, las fuerzas francesas, en su mayoría coloniales procedentes del Protectorado de Marruecos, del General Heny Putz, y las belgas, de los oficiales Théophile Figers y Armand de Ceuninck, lanzaron un ataque en el sector norte del frente, logrando avanzar en los alrededores de las poblaciones de Het Sas y Steentraate, logrando ocupar para la siguiente jornada la primera aldea.

Para las siguientes jornadas, el frente se había estabilizado, ya que mientras los belgas y franceses en el norte habían frenado su avance, en el sector sur las tropas del 2° Ejército Británico, comandado por el General Sir Herbert Plumer, comenzaban atrincherarse, lo que fue aprovechado por el Mando Alemán para planificar una nueva ofensiva.
Finalmente en la madrugada del 24 de Mayo, el cuerpo de ingenieros alemanes, liberó gas en un frente de 4,3 millas (7 km.) en dirección a la aldea de Hooge, y si bien las fuerzas británicas contaban con más medios para hacer frente a este tipo de acciones, debieron retirarse en horas de la tarde hacia el norte y el sur, cuando la infantería enemiga lanzó un ataque a la bayoneta.
Para la mañana del 25 de Mayo de 1915, las tropas canadienses intentaron un contraataque, sin embargo fracasaron, por lo que debieron retirarse una vez más en dirección norte, aproximadamente unas 0,6 millas (1 km.). Este fracaso, llevó a que el mando británico emitiese una orden para frenar cualquier intento de ofensiva, por lo que la batalla llegaba a su final, con una victoria táctica menor del Ejército Alemán. El saldo fue de 70.000 bajas aliadas entre muertos, heridos y perdidos, mientras que la del enemigo fue de aproximadamente 35.000.

La Segunda Batalla de Ypres, a pesar de no ser definitiva, marcó el inicio de la “guerra química”.

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Mapa en que muestra la situación del frente, luego de finalizada la Segunda Batalla de Ypres.
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Clásica representación de los combates defensivos británicos hacia el final de la batalla.

Final de la Batalla de Festubert

Hacia inicios de Mayo de 1915, el Grand Quartier Général (GQG), con su comandante a la cabeza, el General Joseph Joffre, planifico una serie de ofensivas en la región de Artois, con el objetivo de quebrar el frente y así lograr la expulsión de los invasores alemanes, para el éxito de la acción era necesaria la participación de la BEF-British Expeditionary Force, (Fuerza Expedicionaria Británica), bajo el mando del Mariscal Sir John French.

Mientras que el 10° Ejército Francés del General Victor d´Urbal, lanzaba el 09 de Mayo de 1915 su ataque, el 1° Británico bajo las órdenes del General Sir Douglas Haig fallaba en tomar la colina de Aubers Ridge, con grandes pérdidas, a causa principalmente del ineficiente uso de la artillería y de fallas en la comunicación entre el puesto mando y el frente de batalla.
Por pedido del General Joffre, el Mariscal Sir French, ordenó la preparación de una nueva ofensiva, contra el VII° Cuerpo del General de Infantería Eberhard von Claer perteneciente al VI° Ejército del Kronprinz Ruprecht de Baviera, en la cual esta vez se corrigieron los errores, la misma comenzó el 15 de Mayo, cuando las tropas de la División Hindú del General John Wilcooks, se lanzaron en un furioso asalto luego de un extenso bombardeo en dirección a la aldea de Festubert, logrando un modesto avance, aunque las pérdidas fueron altas.

Para el 16 de mayo el avance de las fuerzas de Sir Haig continuó pese al fuego de la siempre eficiente artillería alemana, esa misma noche un potente ataque por parte de las tropas canadienses logró ocupar una importante cantidad de terreno enemigo, que fue consolidado al día siguiente mediante el cavado de trincheras. Para el día 18, volvieron avanzar, esta vez apoyados por la 51° División de Montaña, por la carretera La Quinque Rue-Bethune pero el bombardeo de las baterías pesadas del enemigo logró detenerlos.

Entre los días 19 y 20, los avances continuaron, aunque los progresos fueron mínimos debido a las intensas lluvias, por lo que el mando del 1° Ejército dio órdenes de consolidar las posiciones obtenidas. Esto permitió al Alto Mando Alemán desplegar reservas, con el objetivo de fortificar las posiciones. Para el 22 de Mayo, el avance de los canadienses, británicos e hindúes continúo al sur de la aldea de Quinque Rue, sin embargo al día siguiente el enemigo lanzó un furioso contraataque que para el final de la jornada pudo ser repelido, esto permitio el 24 de Mayo, el avance fuera reasumido logrando capturar varias millas al este de la aldea de Festubert.

Finalmente, para el 25 de Mayo, la población fue tomada con graves pérdidas en ambos bandos, por lo que la batalla llegaba a su final, el avance conseguido por las tropas de la BEF, había sido de casi 2 millas (3 km.), al coste de 16.648 bajas, mientras que por su parte los alemanes habían sufrido cerca de 5.000.

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Mapa en donde se muestra el territorio obtenido al finalizar la Batalla de Festubert.
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Representación del ataque nocturno por parte de la división canadiense.
 
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Publicado por en 25 mayo, 2015 en 1915

 

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23 – 24 de Mayo de 1915 – Bombardeo de Ancona


Bombardeo de Ancona

Desde el inicio de la guerra, la potente Marina Austro-Húngara había tenido un desempeño menor, dado que sus bases se encontraban a lo largo de la costa de Dalmacia en el Mar Adriático, lejos de los principales escenarios de combates navales, concentrada principalmente en los puertos de Pula y Trieste.

La situación cambio, el 23 de Mayo de 1915, cuando el Reino de Italia, teórico socio en la llamada Triple Alianza ingreso al conflicto de parte de la Entente Cordiale, como respuesta el mando naval austro-húngaro decidió lanzar una serie de ataques contra la costa de la Región de Marche en el centro de la península. En horas de la tarde de ese mismo día, el destructor SMS Dinara hunde al torpedero italiano Tb 53T y bombardea el puerto y la ciudad de Ancona, mientras que el destructor SMS Lika en una misión de reconocimiento entre Palagrazú y el Cabo Gargano, abrió fuego contra la estación radiofónica de la población de Vieste. Por su parte para la defensa la Regia Marine solo contaba con el destructor Turbine, que se trabó un breve combate, resultando dañado.

Hacia el 24 de Mayo de 1915, la mayor parte de la flota austro-húngara soltó amarras del Puerto de Pula y se dirigió a todo vapor en dirección de la costa adriática italiana, entre ellos los acorazados SMS Viribus Unitis, Tegetthoff, SMS Prinz Eugen y ocho pre-acorzadas de menor calado, mientras que destructores y torpederas navegaban desde la jornada anterior. Las embarcaciones bombardearon varios puertos y ciudades costeras, pertenecientes a la provincia de Ancona, siendo uno de los principales objetivos la ciudad capital del mismo nombre.

Mientras el acorazado SMS Tegetthoff y el destructor SMS Velebit, bombardearon el navío Città di Ferrara en los alrededores de Ancona, el pre-acorazado Radetsky, junto a dos torpederas hacia lo mismo contra la ciudad puerto de Potenza Picena, para regresar luego a la base naval de origen. Por su parte el pre-acorazado SMS Zrínyi, junto con dos embarcaciones menores bombardearon la población de Senigallia, logrando destruir un tren, una estación ferroviaria y un puente, antes de regresar, en respuesta, el torpedero SMS Tb 3 fue bombardeado pero sin éxito por un hidroavión italiano.

El crucero ligero SMS Admiral Spaun, atacó la estación de señales de la Isla Cretaccio, mientras que el SMS Sankt George, junto a dos torpederas bombardeó la aldea de Rímini, logrando averiar una formación de trenes. Por su parte el destructor SMS Streiter, hizo lo mismo con una estación radiofónica en la cercanías a la aldea de Torre di Mileto. A su vez el crucero ligero Novara, un destructor y dos torpederas se adentraron por el Canal Corsini, bombardeando una base de torpederas y baterías costeras.

Al sur del pequeño archipiélago de Pelagrosa, el SMS Hellgoland apoyado por cuatro destructores, entraba en combate con el destructor Turbine, cerca de allí el SMS Tatras bombardeo el terraplén ferroviario cerca de la población de Manfredonia, mientras que el SMS Csepel lo hacía con la estación ferroviaria. Además varios hidroaviones lanzaron bombas sobre la ciudad de Venecia y la vecina base aérea de Chiaravalle.

Con la llegada de la noche, los bombardeos cesaron, teniendo como saldo, por parte italiana, 63 muertos entre militares y civiles, un destructor dañado al igual que un dirigible y varias instalaciones costeras destruidas, mientras que las embarcaciones austro-húngaras sufrieron daños menores y ninguna baja humana. Era el inicio de la campaña naval del Mar Adriático.

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Mapa de la provincia italiana de Ancona
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  Representación artística del bombardeo por parte de navíos austro-húngaros a las instalaciones portuarias en Ancona.
 
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Publicado por en 23 mayo, 2015 en 1915

 

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