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Archivos Mensuales: julio 2014

31 de Julio de 1914 – Tiempo de Decisiones / Preludio al abismo / Nicky, Willy y las negociaciones


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El viernes 31 de julio aumentaron los síntomas anunciadores de la guerra europea.

Austriacos y serbios siguieron combatiendo en las orillas del Sava y el Danubio. La prensa vienesa hizo circular, desde el primer momento de las hostilidades, que el ejército austriaco, después de un terrible bombardeo, se había hecho dueño de Belgrado. La noticia era falsa . Los serbios continuaron defendiendo su capital y rechazando todos los ataques de los invasores. Estos bombardeaban Belgrado incesantemente, pero desde la ribera opuesta que sirve de límite al territorio húngaro, valiéndose de los monitores y de las baterías de tierra, pero sin atreverse a asaltar la orilla enemiga.

El Imperio austriaco ordenó la movilización general de sus ejércitos. Bélgica continuaba sus preparativos militares, conociendo ya las intenciones del Imperio alemán. Su rey, Alberto I, decretó la movilización de todo el país, enviando además columnas importantes de tropas para guardar los ríos Mosa y Sambre.

Holanda, aunque no sentía los mismos temores del Estado vecino, procedió también a movilizar su ejército.

Los alemanes en la mañana de esta día ocuparon el puente sobre el Mosela, que sirve de límite entre el ducado independiente de Luxemburgo y el Imperio germánico. El puente fue obstruido con alambradas, detrás de las cuales se levantaron algunas barricadas de carretas. La primera flota inglesa seguía cruzando el mar del Norte en espera de órdenes.

El Reino Unido solicita a Francia y Alemania que garanticen el respeto a la neutralidad belga. Francia lo hace; Alemania ignora la solicitud. Al mediodía se conoce en Alemania la movilización de Rusia, lo que predispone al pueblo alemán contra su vecino oriental. Berlín ordena preparativos militares de inmediato e intima a Francia a permanecer neutral en caso de guerra con Rusia, lo que es rechazado. Tras repetidas advertencias alemanas del inminente ingreso de Rusia en el conflicto, Austria-Hungría ordena la movilización general.

Un fanático asesina en París al líder socialista Jean Jaurès. La Bolsa de Londres debe clausurar sus operaciones a las 10 horas, debido al pánico financiero que comenzó en Nueva York; en Alemania comienza una corrida bancaria y los precios de los alimentos se disparan. Bélgica y los Países Bajos ordenan la movilización general.


Tiempo de Decisiones

Desde la movilización general decretada en la medianoche del 30 de Julio de 1914 por el vacilante Zar Nicolás II, los tiempos comenzaron a acelerarse de manera precipitada. Se percibía que a lo largo del continente las últimas decisiones tendrían lugar.

En la mañana del 31 de Julio de 1914, el Consejo de Ministros del Imperio Austro-Húngaro decidió hacer caso omiso a las recomendaciones de Alemania para aceptar la propuesta del Ministro de Asuntos Exteriores británico Sir Edward Grey, y continuar con las acciones bélicas en contra del Reino de Serbia.

Aproximadamente a la misma hora, un oficial fronterizo en la Prusia Oriental informa que Rusia ha hecho pública la movilización general y ha cerrado todos los puestos fronterizos.

Una ves enterado de la movilización general, el embajador alemán en San Petersburgo, Conde Friedrich von Pourtáles se reunió de inmediato con el Ministro de Asuntos Exteriores Sergey Sazonov, al cual advirtió que Alemania respondería de la misma manera.

En Berlín, el Káiser Wilhelm II noticiado de los movimientos rusos decide autorizar a firmar las órdenes de movilización para que las tropas se alineen en las fronteras con Bélgica y Luxemburgo como paso previo para invadir Francia.

La actividad diplomática aumentará con el correr de las horas, ya que a media mañana, el embajador británico en Berlín Sir Edward Goschen se reuné con el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg presentándole una nueva propuesta de Sir Grey para lograr un entendimiento anglo-germano, sin embargo el funcionario alemán no respondió de manera positiva alarmado por la movilización rusa.

Al mismo tiempo, Sir Grey se reunía con el embajador alemán, Príncipe Karl Max von Lichnovsky, al cual le propuso que Gran Bretaña mantendría la neutralidad si Austria-Hungría se decidía a entrar en razones y detener el avance militar sobre Serbia.

Luego de este encuentro Sir Grey participo de una reunión de Gabinete encabezada por el Primer Ministro Herbert Aquisth, en la cual se decidió no asumir un compromiso claro con Francia en caso de conflicto.

Esa misma mañana en París, el embajador alemán Conde Wilhelm von Schoen advirtió vehementemente al Premier René Viviani, que si Rusia no detenía su movilización, el Imperio Alemán se vería obligada a declararle la guerra con la posibilidad de atacar Francia, Viviani sin tener mucha información consulto al embajador en San Petersburgo, Maurice Paléologue, quien le confirmo la información.

En una posterior reunión de gabinete Viviani le deniega la petición del Jefe del Estado Mayor del Ejército General Joseph Joffre de decretar la movilización de las fuerzas armadas.

Como se puede apreciar es innegable que los tiempos de la diplomacia comienzan dar a lugar a los militares.

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Telegrama del Embajador británico Sir Edward Goschen a sus superiores en Londres sobre la reunión con el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg.
 
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Telegrama del Embajador alemán Príncipe Karl Max von Lichnovsky a sus superiores del Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín.

Preludio al abismo

A pesar de ciertas gestiones diplomáticas por parte de los monarcas de Rusia y Alemania, las potencias europeas comienzan a prepararse para el inevitable conflicto.

En horas del mediodía del 31 de Julio de 1914, el Concejo de Ministros austro-húngaro decide que la movilización general será decretada para el día 4 de Agosto, por lo cual gran parte de la administración, como el control de los ferrocarriles y las comunicaciones pasan a manos del ejército.

A las pocas horas el Canciller alemán Theobaldo von Bethmann Hollweg declara el Estado de Guerra Inminente, lo que permite en caso de ser necesario la declaración de la ley marcial y el cierre de las fronteras, aunque rechaza la pretensión del Jefe del Estado Mayor, General Helmuth von Moltke quien pedía la movilización general y declarar la guerra a Rusia de inmediato.

En las primeras horas de esa misma tarde, el embajador austro-húngaro Conde Frigyes Szapáry von Szapár en San Petersburgo se reunió con el Ministro de Exteriores Sergey Sazonov, si bien el tono fue amable pese al nerviosismo del funcionario ruso, la misma no arrojo ningún tipo de resultados.

A las 3 de la tarde, el embajador aleman ante Francia Conde Wilhelm von Schoen recibe instrucciones para presentar un ultimátum por el cual Francia debía declarase neutral en el plazo de 18 hs, además de desmilitarizar las fortalezas fronterizas, al mismo tiempo el Conde Friedrich von Pourtáles embajador en San Petersburgo recibe vía telegrama un ultimátum para presentar al gobierno ruso con la demanda de frenar la movilización en el plazo de 12 horas.

Al mismo tiempo el Ministro de Relaciones Exteriores Sir Edward Grey le comunicaba al embajador de Francia en Londres Paul Cambon, que Gran Bretaña no estaba en esos momentos preparada para realizar promesas de ayuda a su nación.

El diplomático francés informo de esto a sus superiores en París que a la ves se comunicaron con el Presidente Raymond Poincaré, ante esto el mandatario envió un telegrama directamente al Rey George V, para que tratará de persuadir al gobierno británico para que en caso de peligro de invasión ayudase a su nación.

A pesar de los aprestos bélicos, un nervioso Jefe del Estado Mayor Alemán General Helmuth von Moltke, telegrafío cerca de las 18 horas a sus aliados en Viena, advirtiéndoles que la movilización era inminente al mismo tiempo que les exige que la mayoría del ejército austro-húngaro se concentre en las fronteras con Rusia y no con Serbia, ya que von Molke temía que sus fuerzas tendrían que soportar el embate del ejército ruso en total soledad.

En estas horas turbulentas, la mayor preocupación del Gobierno británico residía en proteger la neutralidad del Reino de Bélgica, es por ello que envió sendos telegramas por intermedio de los embajadores a Berlín y París intimando a los dos gobiernos respetar la posición de no beligerancia del Gobierno belga.

A finales de la tarde, el embajador alemán Conde von Schoen se volvió a reunir con el Primer Ministro francés René Viviani a quien le advirtió que la guerra ruso-germana era inminente,preguntándole enfáticamente cual sería la reacción de su gobierno, el funcionario francés retraso adrede su respuesta.

A esa hora ante una multitud, el Káiser les habla desde uno de los balcones del Palacio Imperial en Berlín donde pide a Dios que proteja al Ejército Alemán a lo que el público responde con una verdadera ovación. En uno de sus fragmentos expreso.

“Er nach Deutschland “wurde gezwungen, das Schwert zu schwingen.”

(A Alemania se le “ha obligado a empuñar la espada”).

Entrada la noche en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores británico, el Subsecretario Sir Arthur Nicolson le escribe a su superior Sir Grey, expresándole:

“It is useless to shut our eyes to the fact that possibly within the next 24 hours Germany will be moving across the French frontier.”

(“Es inútil cerrar los ojos ante el hecho de que posiblemente dentro de las próximas 24 horas Alemania se moverá a través de la frontera francesa.” ).

Es sin dudas una de las primeras apreciaciones de un inminente conflicto europeo a gran escala por parte de un funcionario británico, que además era partidario de aliarse a Francia y Rusia.

Lo mismo expresa un colega suyo Sir Eyre Crowe, quien cree que es vital participar del conflicto para que Gran Bretaña no pierda su posición de preeminencia no solo a nivel europeo, sino mundial.

Al anochecer de esa ardua jornada, el Ministro de Relaciones Exteriores Francés Jean-Baptiste Bienvenu Martin recibió un telegrama de su colega italiano Marqués Antonio de San Giuliano en el cual expresaba que su país no iba a apoyar a sus aliados Alemania y Austria-Hungría en el marco de un conflicto bélico por los desplantes de Viena.

Sí había algo que faltaba para ensombrecer aún más el ambiente, fue lo que sucedió en horas de la noche cuando un extremista monárquico asesino en un Restaurant al líder socialista francés Jean Jaurés, mientras cenaba con un amigo. El crimen acalló a una de las voces más importantes que aclamaban por la paz.

Sin dudas una sombra comenzaba a recorrer el continente europeo.

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Multitud espera por el discurso del Káiser Wilhelm II sobre la movilización alemana.
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Representación gráfica del asesinato del líder socialista y pacifista francés, Jean Jaures.

Nicky, Willy y las negociaciones

A primeras horas de la tarde del 31 de Julio de 1914, alarmado por la situación, el embajador alemán en San Petersburgo Conde Friedrich von Pourtáles, le pidió una audiencia al Zar Nicolás II a quien luego de haberlo recibido amablemente le expreso que la reciente movilización general del ejército ruso llevaría a que Alemania respondería de la misma manera.
Ante esto el Zar decidió afirmar los contactos con su primo el Káiser Wilhelm mediante telegramas en inglés, algo que ya venían haciendo desde hacía un par de días.
Los intercambios eran tan amistosos, que se trataban de Nicky y Willy, la intención de los dos monarcas era tratar de lograr una solución pacífica al conflicto entre sus respectivas aliadas. A continuación los mensajes.

Telegrama N° 1. (29 de Julio).

Sa Majesté l’Empereur
Neues Palais

Me alegro de que estés de vuelta. En este momento tan serio, recurro a tu ayuda. Una guerra innoble ha sido declarada a un país débil. La indignación en Rusia, que comparto plenamente, es enorme. Anticipo que pronto me veré agobiado por la presión ejercida sobre mí y me veré forzado a tomar medidas extremas que nos llevarán a la Guerra. Para intentar evitar tal calamidad como lo sería una Guerra europea, te ruego en el nombre de nuestra vieja Amistad que hagas lo posible por detener a tus aliados antes de que lleguen demasiado lejos.

Nicky

Telegrama N° 2. (29 de Julio).

Escucho con gran preocupación la impresión que las acciones de Austria contra Serbia está teniendo tu país.

La agitación sin escrúpulos que durante años se viene observando en Serbia, ha resultado en un crimen indignante, del cual cayó víctima el archiduque Francisco Fernando. El espíritu que llevó a los serbios a asesinar a su propio rey y a su esposa aún domina a ese país.

Sin duda estarás de acuerdo conmigo en que tú y yo, ambos, y el resto de soberanos, tenemos un interés común en insistir en que las personas moralmente responsables de ese crimen cobarde reciban su castigo merecido. En este caso, la política no tiene nada que ver.

Por otra parte, entiendo perfectamente lo difícil que es para ti y tu gobierno enfrentarse al vendaval de la opinión pública. Por ello, basado en la cariñosa amistad que nos ha unido durante tanto tiempo con lazos firmes, estoy ejerciendo toda mi influencia para inducir a los austriacos a negociar para llegar a un entendimiento satisfactorio contigo. Espero y confío en que tú me ayudarás en este esfuerzo para suavizar las dificultades que puedan surgir.

Tu muy sincero y devoto amigo y primo.

Willy

El destino quiso que estos dos mensajes se entrecruzaron casi al mismo tiempo, por lo cual Wilhelm II respondió al Telegrama de Nicolás II.

Telegrama N° 3. (29 de Julio).

Berlín, 29 Julio de 1914.

He recibido tu telegrama y comparto tus deseos de que se mantenga la paz. Pero como te decía en mi primer telegrama, no puedo considerar la acción de Austria como una guerra “innoble”. Austria sabe por experiencia que las promesas serbias en papel no son en absoluto fidedignas. Entiendo que dicha acción debe ser juzgada como un intento de obtener las garantías de que las promesas serbias se conviertan en hechos. Este es mi razonamiento, nacido de la declaración del gabinete austriaco de que no quiere hacer ninguna conquista territorial a costa de Serbia.

Por ello sugiero que sería posible que Rusia se mantuviese como un espectador del conflicto austro-serbio sin involucrar a Europa en la más horrible guerra jamás vista. Creo que un entendimiento entre tu gobierno y el de Viena es posible y aconsejable y, como ya te había dicho, mi gobierno continúa promoviéndolo.

Por supuesto que las medidas militares rusas serían vistas por Austria como la calamidad que ambos deseamos evitar y que pondría en peligro mi posición como mediador que he aceptado a petición tuya por nuestra amistad.

Willy

Telegrama N° 4. (29 de Julio).

Palacio de la Corte de San Pedro, 29 Julio 1914

Muchas gracias por tu telegrama conciliador y amistoso. Por otra parte, el telegrama que tu embajador presentó a mi ministro llevaba un tono diferente. ¡Te ruego me expliques la diferencia! Sería adecuado enviar el problema austro-serbio a la Conferencia de La Haya. Confío en tu saber y Amistad.

Tu querido Nicky

Telegrama N° 5. (30 de Julio).

Berlín, 31. Julio de 1914

Muchas gracias por el telegrama. Es natural que el tono de mi embajador fuese contradictorio con el tenor del mío. El Conde Pourtalès fue instruido a llamar la atención de tu gobierno al peligro y las graves consecuencias de una movilización. Austria solo se ha movilizado contra Serbia y solo parte de su ejército. Si, como es el caso, de acuerdo con la información que recibo de ti y tu gobierno, Rusia se moviliza en contra de Austria, mi rol como mediador que tú amablemente has depositado en mí y que yo acepté como un ruego personal tuyo, estará en peligro, si no arruinado. Todo el peso de la decisión descansa ahora en tus hombros, y tendrán que cargar con la responsabilidad de Paz o Guerra.

Willy

A pesar del tono amistoso con la cual se desarrollo el intercambio, queda patente en los últimos telegramas de Willy la intención de responsabilizar a su querido primo Nicky por el posible desarrollo del conflicto bélico. En realidad el Káiser Wilhelm II, al mismo tiempo que se mostraba ante Nicolás II como partidario de la paz, firmaba los decretos que ordenaban una futura movilización del ejército.

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Manuscrito de uno de los Telegramas escrito por el Káiser Wilhelm II a su primo el Zar Nicolás II.
 
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Publicado por en 31 julio, 2014 en 1914

 

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30 de Julio de 2014 – La Movilización Rusa y los estados mayores de Alemania y Austria-Hungría


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Francia comienza preparativos militares pero garantiza al Reino Unido que no atacará primero, mientras este país advierte privadamente a Alemania que no abandonará a Francia a su suerte. Ante esta certeza, Bethmann-Hollweg hace un intento por incitar al gobierno de Viena a aceptar la propuesta británica de mediación, pero se le advierte que se ha alcanzado un punto de no retorno, dado que ni Rusia detendrá su movilización mientras Serbia esté siendo invadida por Austria-Hungría, ni esta última detendrá la invasión mientras Rusia haya ordenado su movilización.

El presidente Poincaré fracasa en obtener del Reino Unido garantías públicas de su apoyo a Francia, como forma de desalentar un ataque alemán. A las 18 horas el Zar, presionado por sus mandos militares y su canciller Sazonov, ordena la movilización total, lo que hace  inevitable la guerra general, al dar el pretexto necesario para la movilización alemana y, en respuesta a ésta, a la francesa.

El Conde Ignatiev, agregado militar ruso en París, informa a sus superiores del “indisimulable deleite” de los mandos militares franceses ante la posibilidad de enfrentar a Alemania en una situación que creen ventajosa. El embajador belga reporta a su gobierno la misma sensación. Se firma la alianza germano-otomana.


 

La Movilización Rusa y los estados mayores de Alemania y Austria-Hungría

A contramano de los esfuerzos continuos del Canciller Theobald von Bethmann Hollweg para convencer al gobierno austro-húngaro de aceptar una mediación, el Alto Mando alemán presionaba a sus aliados para que decretarán la movilización contra Rusia.

En la mañana del 30 de Julio de 1914, Jefe del Estado Mayor del Ejército alemán, General Conde Helmuth von Moltke, telegrafió a su colega austro-húngaro Conrad von Hötzendorff, la necesidad que decretara la movilización general como preludio a una guerra con el Imperio Ruso.
Finalmente en una reunión de consejo y cansado por las presiones de von Moltke y el Ministro de Guerra General Erich von Falkenhayn, von Bethmann Hollweg prometió emitir una proclamación de “peligro de guerra inminente”, como paso previo a una movilización general.
En la misma reunión, expreso que los moivimientos del ejército ruso no eran una fuente de preocupación expresando:

“Obwohl die russische Mobilmachung erklärt worden war, können ihre Mobilisierungsmaßnahmen nicht mit denen der westeuropäischen Staaten verglichen werden … Außerdem, Russland hat nicht die Absicht, Krieg zu führen, wurde aber gezwungen, diese Maßnahmen, weil Österreich zu nehmen.”

(“A pesar de la movilización rusa ha sido declarada, sus medidas de movilización no se pueden comparar con las de los estados de Europa Occidental … Por otra parte, Rusia no tiene intención de hacer la guerra, pero se ha visto obligado a tomar estas medidas debido a Austria.”

Para el Canciller era imperioso presentar ante la sociedad alemana, que en caso de conflicto, la culpable de arrastrar a Alemania había sido la movilización rusa, esto serviría para calmar no solo a la opinión pública, sino también a los socialdemócratas que siendo unos de los partidos más importantes del Reichstag podía hacer un llamamiento a la paz en base a huelgas y sabotajes.

Sin embargo a pesar de satisfacer las demandas de los militares, von Bethmann Hollweg, continúo presionando vía el embajador Heinrich von Tschirschky und Bögendorff, con telegramas al Gobierno Austro-Húngaro para que aceptase la propuesta de mediación expresada por el Ministro de Exteriores británico Sir Edward Grey.
En uno de ellos expreso textualmente:

“Wenn … Wien … Weigert sich, wie überhaupt zu geben, wird es kaum möglich sein, die Schuld auf Russland für den Ausbruch des europäischen Flächenbrand zu platzieren. HM hat, über den Antrag des Zaren, durchgeführt, um in Wien zu intervenieren weil er es nicht ablehnen, ohne eine unwiderlegbare Erwachen Verdacht, dass wir den Krieg wollte … Wenn diese Bemühungen von Großbritanniens treffen sich mit Erfolg, während alles lehnt Wien, Wien, die beweisen, wird es auf einen Krieg im September, sind wir, in die gezogen wird, während Russland bleibt frei von Schuld. Dies versetzt uns in die Lage ganz unmöglich in den Augen unserer eigenen Leute. Daher können wir nur dringend empfehlen, Wien Greys Vorschlag zu akzeptieren, que Schutzmaßnahmen seine Position in jeder Hinsicht.

(“Si Viena … se niega … para dar paso a todo, difícilmente será posible hechar la culpa a Rusia por el estallido de la conflagración europea. Su Majestad ha, comprometido, a petición del zar a intervenir en Viena porque no podía rechazar sin despertar una sospecha irrefutable de que queríamos la guerra … Si estos esfuerzos de reunión de Gran Bretaña tiene éxito, mientras que Viena niega todo, Viena deberá demostrar que se encuentra en una guerra, en la que somos arrastrados, mientras que Rusia sigue siendo libre de culpa. Esto nos pone en una posición imposible a los ojos de nuestra gente . Por lo tanto, sólo podemos recomendar con urgencia a Viena a aceptar la propuesta de Grey, que salvaguarda su posición en todos los sentidos “).

Sin embargo cuando llego la confirmación fehaciente que Rusia había decretado la movilización, por lo tanto se cumplia en parte su objetivo de delegar culpa, von Bethmann Hollweg mediante un nuevo telegrama al embajador von Tschirschky und Bögendorff, para suspender cualquier presión sobre el Gobierno Austro-Húngaro tendiente a aceptar la mediación británica.

Sin dudas el Imperio Alemán se encaminaba a una guerra deseada por su Alto Mando militar.

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Telegrama del Jefe del Estado Mayor del Ejército Alemán General Conde Helmuth von Moltke a su contraparte austro-húngaro, General Conde Conrad von Hötzendorff.


Presiones de Alemania sobre Viena

Desde el inicio mismo de la Crisis en Sarajevo, el Gobierno Alemán no solo respaldo sin fisuras las acciones de su aliada Austria-Hungría, para que castigase militarmente a Serbia, sino que por el contrario incentivaba para que lo realizase en el menor tiempo posible.

Sin embargo todo cambio cuando el día 29 de Julio, el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg en base a telegramas de su embajador en Londres Príncipe Karl Max von Lichnovsky supo que Gran Bretaña no se mantendría neutral en caso que estallará la guerra.

Es por ello que al día siguiente al recibir noticias procedentes desde Roma, en las cuales expresaban que el Reino de Serbia con tal de evitar cualquier tipo de conflicto estaba dispuesta a aceptar los puntos del ultimátum que había rechazado anteriormente, decidió telegrafiar al embajador en Viena Conde Heinrich von Tschirschky und Bögendorff, expresando:

“Por favor, mostrar esto a von Berchtold inmediatamente y añadir que nosotros consideramos una rendición por parte de Serbia como una base adecuada para las negociaciones, junto con la ocupación de una parte del territorio de Serbia como promesa.”

A esto, y siempre utilizando como canal al embajador von Tschischky und Bögendorff, el Ministro Conde Leopold von Bertchold principal promotor de la guerra, respondió que si bien la aceptación del ultimátum había sido satisfactoria, con las hostilidades ya iniciadas el tono de negociación de las condiciones pedidas por Austria-Hungría debían ser totalmente diferentes.

Ante esto en horas del mediodía y con la noticia presente de la movilización general rusa en marcha, von Bethmann Hollweg respondió utilizando a von Tschischky und Bögendorff como mensajero:

“La negativa de cada cambio de impresiones con San Petersburgo sería un grave error, ya que provoca Rusia, precisamente, hacia la interferencia armada, que Austria se ocupa en evitar. Estamos dispuestos, sin duda, para cumplir con nuestras obligaciones como un aliado , pero hay que se niegan a dejarnos atraer por Viena en una conflagración mundial frívolamente y haciendo caso omiso de nuestro consejo. por favor, diga esto al conde Berchtold a la vez con todo el énfasis y con gran seriedad “.

A las 3:00 hs, von Bethmann Hollweg volvió a telegrafiar expresando:

“Si Austria se niega a todas las negociaciones, estamos cara a cara con una conflagración en la que Inglaterra estará en contra de nosotros … en estas circunstancias debemos instar con urgencia y con énfasis en la consideración del Consejo de Ministros de Viena la adopción de la mediación, de acuerdo con las condiciones honorables. De lo contrario la responsabilidad de las consecuencias a seguir serían, para Austria y nosotros, pesadas como con poca frecuencia. “

Ante esto, el Conde von Bertchold respondió que consultaría con el Emperador Franz Joseph, el camino a seguir, luego de un par de horas ante la insistencia del embajador von Tschischky und Bögendorff, dos funcionarios subalternos de von Bertchold, el Conde Alexander von Hoyos y el Conde János von Forgách, que le expresaron que la respuesta le sería dado al día siguiente.
Ante este retraso, la ansiedad comienza a apoderarse de Bethmann Hollweg, quien ante las dilaciones deliberadas de su colega von Bertchold, ve escurrirse una chance clave para evitar la guerra.

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Uno de los muchos telegramas enviados por el Canciller Conde Theobald von Bethmann Hollweg al embajador en Viena, Heinrich von Tschischky und Bögendorff, sobre una propuesta de negociación para presentar al Ministro de Asuntos Exteriores austro-húngaro Conde Leopold von Bertchold.
 
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Conde János von Forgách, subalterno en el Ministerio de Exteriores austro-húngaro y al igual que su superior partidario de castigar militarmente a Serbia.

 

Movilización ¿Parcial o General del Ejército Ruso?

El Imperio Ruso, histórica protectora de los pueblos eslavos, estaba gobernada por el indeciso y manipulable Zar Nicolás II. Sin dudas en momentos de extrema tensión como los que se vivían se necesitaba de un gobernante con carácter y decisión, cualidades que sin duda el autócrata Romanov no tenía.

Muestra de ello serán los continuos cambios de posición en cuanto a la movilización del ejército ruso.

A primeras horas de la mañana el Zar decidió decretar una movilización de carácter parcial solo contra Austria-Hungría en vista a que no tenía la intención de frenar cualquier tentativa bélica contra sus aliados serbios.

Esta medida fue recibida con cierto escepticismo por los diplomáticos extranjeros, como el Agregado Militar de la embajada del Imperio Alemán, Teniente General Oskar von Chelius quien expreso:

“Ich habe den Eindruck, dass sie [die Russen] haben sich hier von einer Furcht vor der kommenden Ereignisse ohne aggressive Absichten mobilisiert und sind nun an, was sie hervorgebracht haben Angst.”

(“Tengo la impresión de que ellos [los rusos] se han movilizado aquí sin intenciones agresivas por temor de futuros eventos y ahora están asustados de lo que ellos han provocado”).

Sin embargo esta medida sorprendió tanto al Ministro de Relaciones Exteriores Sergey Sazonov, como a su colega de Guerra, General Vladimir Sukhomlinov, quienes le explicaron a Nicolás que la movilización parcial era un concepto inaplicable y por lo tanto se debía decretar una general aún con el peligro de enemistarse con Alemania.

Ante esto el zar aceptó la propuesta, que a las pocas horas ante la llegada de un telegrama de su primo el Káiser Wilhelm II con augurios de paz, decidió dar marcha atrás, sin embargo la presión ejercida por los furiosos ministros Sazonov y Gral. Sukhmlinov dio sus frutos, ya que cerca de la medianoche, Nicolás II termino por decretar la Movilización General del Ejército y la Marina Rusa.

Este importante pero muy dubitativo paso del Imperio Ruso no tardaría en tener impacto sobre las ya delicadas relaciones entre las naciones europeas.

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Telegrama del Agregado Militar alemán en la Corte Rusa, Teniente General Oskar von Cheluis al Ministerio de Ausntos Exteriores sobre la Movilización del Ejército Ruso.
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Telegrama ruso sobre la Movilización General del 30 de Julio de 1914.

 

 
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Publicado por en 30 julio, 2014 en 1914

 

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29 de Julio de 2014 – Serbios vuelan el puente sobre el río Sava / Frenéticos Intercambios Diplomáticos


Los serbios vuelan el puente sobre el río Sava que une Belgrado con la localidad húngara de Semlin. El Reino Unido ordena la movilización de su flota y advierte a Alemania que no permanecerá neutral en caso de un ataque a su aliada Francia. El Káiser y el Zar comienzan nerviosas negociaciones vía telegrama. Nicolás II, creyendo que aún es posible un acuerdo, rechaza los consejos de sus jefes militares y anula una orden de movilización total (esto es, también contra Alemania) emitida minutos antes, remplazándola por una orden de movilización parcial contra Austria-Hungría, que es fuertemente criticada por el embajador francés en San Petersburgo.

El ministro Berchtold presiona a los alemanes a ordenar la movilización de su ejército, con la idea de que esto obligará a Rusia a retroceder, como en la crisis de 1909 sobre Bosnia. Von Moltke advierte a Bethmann-Hollweg que Austria-Hungría no puede ir a la guerra con Serbia sin ordenar la movilización contra Rusia por razones de seguridad nacional, que esa movilización hace inevitable una guerra entre ambos imperios, que Alemania está obligada a movilizarse contra Rusia para garantizar la supervivencia de su aliada, y que se está perdiendo un tiempo precioso en dejar que Rusia haga el primer movimiento sólo para justificar la respuesta alemana.

La mayoría de los miembros del gabinete liberal británico, a pesar de la opinión de Grey y todavía preocupados por los acontecimientos de Irlanda, se expresan en contra de la participación en la inminente guerra, aún en caso de invasión alemana a Bélgica. El Príncipe Lichnowsky advierte a su gobierno que “si la guerra se desata, será la peor catástrofe que el mundo haya presenciado” .

La Internacional Socialista se reúne en Bruselas para preparar el congreso que tenía previsto celebrar en Viena en unas semanas. El austríaco Adler cree inevitable la guerra y rechaza oponerse a ella; los alemanes Kautsky y Haase y la polaca Rosa Luxemburgo se manifiestan por evitarla a toda costa; el francés Jaurès sostiene que cada partido socialista afiliado debe bloquear la asignación presupuestaria para el conflicto en su respectivo país. Por sugerencia suya (Jaurès creía “imposible” que la situación degenerase en una guerra general) se posterga la definición de una postura común hasta un encuentro previsto para el 9 de agosto en París, que en definitiva nunca se produjo.


 

Frenéticos Intercambios Diplomáticos

A pesar que el conflicto parecía cada ves más inminente, los canales diplomáticos continuaban funcionando.

En la mañana temprano del 29 de Julio de 1914, se desarrollo una reunión de gabinete en Londres, en la cual la mayoría de sus miembros eran partidarios de la neutralidad en contra del parecer del Primer Ministro Herbert Asquith y el Ministro de Relaciones Exteriores Sir Edward Grey, sin embargo aún hay demasiada incertidumbre sobre como se debería reaccionar ante una posible violación de la neutralidad del Reino de Bélgica, de la cual el Imperio Británico es garante.

Durante el transcurso de esa misma mañana, Sir Grey tuvo varias reuniones con diplomáticos, la primera fue con el embajador austro-húngaro Conde Albert von Mensdorff-Pouilly-Dietrichstein, quien le expreso que era muy tarde para llegar un acuerdo con el Reino de Serbia, a lo cual el Ministro Birtánico le respondió de manera sombría:

“Then it is perhaps too late also to avert a general war.”

( “Entonces tal vez sea demasiado tarde también para evitar una guerra general.”).

A pesar de esta afirmación, Sir Grey le expresa en una posterior reunión al embajador francés Paul Cambon que Gran Bretaña por el momento niega a dar garantías de participación en un posible conflicto.

Por último se reunió para intercambiar opiniones con el embajador alemán Prínicipe Karl Max von Lichnowsky, a pesar de los buenos modales, el Ministro británico expreso que si Alemania atacaba a Francia, existía posibilidad que Gran Bretaña interviniese a su favor, por lo cual expreso que era necesario que Alemania aceptase su propuesta de Conferencia de Negociación de cuatro naciones e insto a que si Austria-Hungría no detenía su accionar bélico más allá de la “permitida” ocupación de Belgrado y comenzaba a negociar, una guerra mundial sería inevitable.

Esa misma tarde, en San Petersburgo, el Ministro de Asuntos Exteriores Sergey Sazonov tuvo un duro encuentro con el embajador austro-húngaro Conde Frigyes Szapáry von Szapár en el cual le expreso airadamente que “los intereses rusos eran idénticos a los de Serbia, la misma finalizo cuando llegaron los primeros informes sobre un supuesto bombardeo por parte de fuerzas austro-húngaras a Belgrado.
Poco después el funcionario ruso recibió al embajador de Francia Maurice de Paléologue, quien al haberse enterado de la movilización parcial del ejército ruso se quejo amargamente.

Si bien en Berlín se sabía de antemano los movimientos de las fuerzas armadas zaristas, el Ministro de Asuntos Exteriores Gottlieb von Jagow llamó a consulta al embajador ruso Sergei Sverbejev y le expreso que en base a la movilización decretada en San Petersburgo que Alemania se vería obligada a movilizar a sus propias fuerzas armadas, por consiguiente no hay nada más que hacer: a partir de ahora los diplomáticos tendrán que dejar que los cañones hablen “.

Al mismo tiempo el Ministro Sazonov recibía al embajador alemán, Conde Friedrich von Pourtáles, quien a pesar de tener una excelente relación le advierte que una movilización rusa podría activar una alemana por lo cual el funcionario ruso respondió que una guerra general es inevitable.

En primeras horas de la tarde, el embajador británico Sir Edward Goschen se reunió con el Canciller Theobald von Bethmann Hollweg, quien le comentó que la guerra contra Francia y Rusia era inevitable, además trató de garantizar la neutralidad británica, prometiendo que Alemania no se anexionaría ningún territorio continental francés aunque no despejo la duda sobre las posesiones coloniales. Además agrego que la neutralidad del Reino de Bélgica sería violada por la marcha de los ejércitos, aunque no tenían intenciones de anexionar territorio.
Una ves concluida la reunión, Sir Goschen telegrafío a Londres sobre los pormenores de la misma, y si la esperanza de Bethmann Hollweg era la de mantener la neutralidad británica, sus afirmaciones hicieron todo lo contrario, ya que cuando el funcionario del Ministerio de Ausntos Exteriores Sir Eyre Crowe leyo el telegrama de Sir Goschen comentó:

“Germany had “made up her mind” to go to war.”

(Alemania ha “tomado la decisión” de ir a la guerra).

A penas había concluido la reunión, Bethmann Hollweg recibió un telegrama del embajador en Londres, von Lichnovsky en el cual le expresaba, que Sir Edward Grey estaba demasiado ansioso sobre su propuesta de una Conferencia de las cuatro naciones, además de advertir que si Alemania invadía Francia, Gran Bretaña se vería obligada a intervenir en defensa de su aliada.

Ante esta advertencia Bethmann Hollweg se asusto y decidió cambiar de de rumbo, por lo cual telegrafío al embajador en Viena Conde Heinrich von Tschirschky und Bögendorff para que presionase al Gobierno Austro-Húngaro que aceptase la propuesta de Sir Grey, expresando:

“Wenn daher sollte Österreich jede Vermittlung ablehnen, sind wir mit einem Flächenbrand in der Großbritannien würde gegen uns, Italien und Rumänien aller Wahrscheinlichkeit nach nicht mit uns konfrontiert. Wir sollten zwei Mächte gegen vier sein. Mit Großbritannien ein Feind, würde das Gewicht der Operationen auf Deutschland fallen … Unter diesen Umständen müssen wir dringend und nachdrücklich auf die Wiener Kabinett Akzeptanz der Mediation unter den gegenwärtigen Bedingungen ehren vorschlagen. Die Verantwortung fallen auf uns und Österreich für die Folgen, die im Falle der Weigerung sicherstellen würde, wäre ungemein schwer sein. “

“Si, por lo tanto, Austria rechaza toda mediación, nos enfrentamos a una conflagración en la que Gran Bretaña estaría en contra de nosotros, Italia y Rumania probablemente no estén con nosotros. Por lo que estaríamos dos potencias contra Cuatro. Con Gran Bretaña de enemigo, el peso de las operaciones recaería en Alemania … En estas circunstancias debemos sugerir urgente y enfático a la aceptación del Gabinete vienés de la mediación en las actuales condiciones honorables. La responsabilidad cae sobre nosotros y Austria por las consecuencias que garanticen en caso de negativa sería extraordinariamente pesada “.

A los pocos minutos envío un nuevo telegrama en el cual advertía que Austria-Hungría debía dejar de rechazar cualquier intento de intercambio de opiniones con Rusia, y por el contrario para evitar una catástrofe era necesario de inmediato entablar conversaciones sinceras entre San Petersburgo y Viena.

Sin embargo, una ves que el embajador alemán presento los telegramas al Conde Leopold Von Bertchold, esté rechazo la propuesta por considerarla fuera de tiempo, una ves más la intransigencia del Ministro de Exteriores austro-húngaro ponía trabas a una posible solución pacífica.

Sin embargo no será la única mala noticia para el Conde von Bertchold, ya que esa misma noche, llega procedente de la embajada en Roma un telegrama del embajador Conde Kajetan von Kapos-Mérey quien expresa que en base a conversaciones con el Ministro de Exteriores Marqués Antonio di San Giuliano, Italia no aceptará compensaciones por parte de Austria-Hungría que no involucren territorio, por lo cual amenazaba con mantenerse neutral aún violando los tratados firmados con anterioridad.

Para finalizar una jornada cargada de tensiones, finalmente en horas de la medianoche, Rusia decide decretar la movilización parcial de sus ejércitos contra Austria-Hungría, al mismo tiempo que Bélgica refuerza las fortificaciones fronterizas en Liege.
A pesar de los intentos diplomáticos de última hora, la amenaza del conflicto aumenta sin cesar.

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Embajador británico en Berlín Sir Edward Goschen.
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Telegrama del Canciller von Bethmann Hollweg al embajador en Viena von Tschirschky und Bögendorff pidiendo que presione al Gobierno Austro-Húngaro de aceptar la propuesta de Sir Edward Grey.
 
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Publicado por en 29 julio, 2014 en 1914

 

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El Ejército Alemán antes de la Gran Guerra


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A partir de la guerra de 1871 y la creación del Imperio Alemán, surge el Ejército alemán, cuyo padre puede decirse que fue Helmuth Karl Bernhard, Graf von Moltke, estudioso de Clausewitz y Gneisenau.

El ejército estaba formado por contingentes de 26 estados, 4 reinos, 5 grandes ducados, 12 ducados y principados, 3 ciudades libres y Alsacia Lorena. Moltke concebía el ejército prusiano como su núcleo, con su estructura basada en el gabinete militar, apoyado por el ministerio de la guerra y el estado mayor. Tanto Sajonia como Wüttemberg retenían sus estados mayores propios, mientras que los grandes ducados de Hesse y Mecklenburgo mantenían sus características como contingentes voluntarios, bajo la hegemonía prusiana. Baviera proporcionaba el contingente más numeroso tras Prusia y sus tres cuerpos de ejército eran autónomos.

Entre 1880 y 1914 Moltke moldeó un estado mayor único, con un núcleo de oficiales profesionales prusianos, y convirtió al ejército en una máquina de guerra altamente entrenada y preparada para la guerra.

En julio de 1914 el ejército alemán era el mayor del continente, con 840.000 hombres en sus filas. Prusia aportaba casi el 80% de sus efectivos, Baviera el 10%, Sajonia el 7% y Wuttemberg el 4%.

Guillermo II era el comandante supremo (Oberster Kriegsherr), pese a lo cual sus comandantes normalmente ignoraban sus ordenes. El 2 de agosto se ordena formar el GHQ -Grosses Hauptquartier-, el Alto Mando, para dirigir las operaciones bélicas.

El GHQ estaba al mando de von Moltke, hasta su reemplazo por von Falkhenhayen a finales de 1914.

El servicio militar alemán duraba 29 años, desde los 17 a los 45. De los 17 a los 20 se servía en la guardia territorial, Landsturm, de los 21 a los 22, la mitad de los reclutas iban al ejército permanente, Stehendes Heer, y el resto a la reserva suplementaria, Ersatzreserve; de los 23 a los 28 se servía en el ejército territorial, Landswehr y se volvía desde los 29 a los 45 al Lansdturm.

Con la movilización general se suspendía este proceso y se movilizaban todos los hombres comprendidos entre los 17 y 22 al Stehendes Heer, mientras el resto se incorporaban a las reservas. A partir del 15 de agosto se moviliza el Landsturm y a todo hombre mayor de 45 años mientras dure la guerra.

La mayoría de las unidades alemanas podían trazar su genealogía hasta 1808, conservando intactas sus tradiciones y particularidades nacionales.

El 29 de junio de 1912 el ejército alemán es reorganizado en 30 cuerpos en 22 distritos. Existían 19 cuerpos prusianos, 3 bávaros, 2 sajones y 1 de Wüttemberg. Cada cuerpo tenía dos divisiones de infantería, numeradas secuencialmente, y daban un total de 50. Los pequeños estados también aportaban sus tropas, como, por ejemplo, Baden, que incorporaba 10 regimientos de infantería, 2 de dragones, 5 de artillería de campaña y uno pesada; y Hesse, que aportaba 5 regimientos de infantería, 2 de dragones y 1 de artillería de campaña.

Las minorías nacionales -lituanos, polacos, daneses, serbios y franceses- también servían en el ejército imperial.

El 2 de agosto estas fuerzas se expanden a su tamaño en tiempos de guerra, a la par que se crea una tercera División de la Guardia y se agrupan los regimientos de caballería en 10 divisiones. Los reservistas forman 14 cuerpos, con 28 divisiones de reserva -dos de ellas de la Guardia y otras dos bávaras- y 3 divisiones independiente de reserva. Súmese a estas fuerzas el Cuerpo Landwehr con dos divisiones y otras dos independientes, y el Cuerpo Ersatz, con 6 divisiones (de ellas, una de la Guardia y otra bávara). Las 11 divisiones de caballería -recordar que existía la de la Guardia-, fueron agrupado en cuatro “cuerpos” denominados “Höherer Kavallerie Kommandeur – HKK”.

Antes de un año se formarían 15 cuerpos más:

En agosto de 1914 el Ersartzkorps con dos divisiones.
En septiembre, el 15º Cuerpo de Reserva con dos divisiones bávaras.
En octubre, seis cuerpos de reserva con 12 divisiones de 1ª clase.
En noviembre, el 17º Cuerpo de Reserva
En enero de 1915, cinco cuerpos de reserva con 10 divisiones de 2ª clase.
En agosto, el Gruppe Mitau (futuro Korps zur besonderen Veerwendung).

Entre abril y mayo de 1915 se forman asimismo 30 divisiones independientes, 20 de infantería y 10 Landwher, a las que se suman, en agosto – noviembre, 10 divisiones befehlmässig -auxliares, temporales- a partir de guarniciones en el Este y denominadas como divisiones. En mayo de 1915 se crea el cuerpo de Elite de montaña, el Alpenkorps, para ser enviado a Italia.

Para septiembre de 1915 se disponen de 51 cuerpos y 161 divisiones.

El 2 de agosto de 1914 las fuerzas alemanas son agrupadas en 8 ejércitos, que no se corresponden a los distritos de pre guerra. Siete son destinados al oeste y el restante al este, al que se le añadirá uno más en septiembre. En 1915 cinco ejércitos más son destinados al este. El 25 de noviembre los ejércitos del oeste son distribuidos en tres Grupos de Ejército y, a finales de marzo, en cinco Gruppen.

Cada cuerpo (Armeekoprs) cuenta con dos divisiones y el Landwehr, más las tropas auxiliares. Cada división dispone de 17.000 soldados, articulados en dos regimientos (3.287 soldados por regimiento) de dos batallones (1.079 soldados por batallón) cada uno, más una brigada de artillería, de dos batallones (673 soldados por batallón). Las divisiones Ersatz y Landwehr disponen de menos efectivos. Las Ersatz están compuestas de 3-4 brigadas de 4-5 batallones. La división de caballería agrupa 5.238 hombres en 3 brigadas de dos regimientos, un batallón de artillería a caballo y un batallón de infantería ligera.

Las graves perdidas implicaran nuevas estructuras. Las divisiones creadas a partir de marzo de 1915 introducen la brigada “triangular”, que pasa a tener 3 regimientos en vez de 4. Las baterías son reducidas de 6 a 4, y los cañones de 72 a 48. Las divisiones de reserva creadas en agosto de 1914 tienen cuatro regimientos de dos batallones, ninguna compañía de ametralladoras y un regimiento de artillería de dos batallones (36 cañones).

Orden de Batalla del Ejército Alemán en agosto de 1914

5 Regimientos de Infantería de la Guardia Prusiana.
4 Regimientos de Granaderos de la Guardia Prusiana.
1 Regimiento de Fusileros de la Guardia Prusiana.
12 Regimientos de Granaderos
182 Regimientos de Infantería y Fusileros
24 Regimientos de Infantería Bávaros
15 Batallones de Jäger (Infantería Ligera) -incluido el batallón de Schützen de la Guardia Prusiana)

2 Destacamentos de Ametralladoras Prusianos.
9 Destacamentos de Ametralladoras (incluidos uno bávaro y otro sajón)
15 Destacamentos de Ametralladoras de Guarnición.

10 Regimientos de Coraceros (incluidos un regimiento de Guardias Prusianos y el Regimiento Prusiano Gardes du Corps)
3 Regimientos de Caballería Sajones (incluido el de la Guardia)
2 Regimientos de Caballería Pesada Bávara
3 Regimientos de Dragones (incluidos dos de la Guardia Prusiana)
8 Regimientos de Caballería Ligera Bávara
21 Regimientos de Húsares (incluidos el de la Guardia Prusiana, 2 regimientos Leib y 3 sajones)
23 Regimientos de Lanceros (incluidos los de la Guardia Prusiana, y 1 sajón y 2 bávaros)
13 Regimientos de Fusileros Montados.

113 Regimientos de Infantería de Reserva.
96 Regimientos de Infantería Landwehr.
86 Batallones de Infantería Ersatz.
21 Batallones de Infantería Landwehr-Ersatz.

 
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Publicado por en 28 julio, 2014 en Ejercitos

 

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El Ejército Francés antes de la Gran Guerra


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Antes de 1914, el Ejército francés estaba organizado en divisiones por propósitos tácticos. Agrupados en cuerpos de ejércitos, ejércitos y grupos de ejércitos que eran creados, disueltos y recreados, las divisiones eran las únicas formaciones que permanecían casi inalterables, con los regimientos incorporados por grandes periodos de tiempo.

Como casi todos los ejércitos europeos, incluía un gran número de reclutas, que servían por 3 años más 7 en la reserva. A diferencia del ejército británico, cuyos batallones servían independientemente en diversas brigadas, los del ejército francés permanecían en sus regimientos. Y, a diferencia del ejército alemán, no disponía de tantos hombres, por la disparidad que existía entre las poblaciones de ambos países.

Infantería de Línea
La infantería estaba organizada en 173 regimientos, un número igual de regimientos de reserva y 145 territoriales -formados por reservistas que todavía estaban en edad militar y cuyo número de batallones dependía del tamaño de la población local. En 1916 dos regimientos de cada división de reserva serían disueltos e incorporados a los dos restantes debido a la falta de personal. Hacia el final de la guerra se formaron nuevos regimientos con ex prisioneros de guerra y personal de la Legión Extranjera, que formarían, en el futuro, el núcleo de los ejércitos polaco y checoslovaco de posguerra.

Infantería Ligera
En 1914 existían 31 batallones de chasseurs à pied, que tenían un batallón gemelo de reserva. Normalmente incorporados a las divisiones de infantería, a partir de 1915 fueron agrupados en la 43 DI (División de Infanterie). En 1888 el temor a una invasión italiana llevó a la conversión de 12 batallones en chasseurs alpins, especializados en la lucha de montaña en los Alpes. Una vez se aseguró la neutralidad italiana, fueron destinados a combatir en los Vosgos, e incorporados a la 47 DI. Existía una tercera formación, la de chasseurs cyclistes.

 
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Publicado por en 28 julio, 2014 en Ejercitos

 

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Voluntarios serbios corren a alistarse a la oficina de reclutamiento


El Mundo

Julio 1914. En Belgrado, voluntarios serbios corren a alistarse a la oficina de reclutamiento. Las sedes diplomáticas europeas se movilizan tras el anuncio de la declaración de guerra de Austria a Serbia.

Julio 1914. En Belgrado, voluntarios serbios corren a alistarse a la oficina de reclutamiento. Las sedes diplomáticas europeas se movilizan tras el anuncio de la declaración de guerra de Austria a Serbia.

 

 
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Publicado por en 28 julio, 2014 en Imagenes

 

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En las calles de Viena soldados austríacos se despiden de sus novias


El Mundo

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Julio 1914. Un mes después del asesinato del archiduque en Sarajevo, Austria declara la guerra a Serbia. En las calles de Viena soldados austríacos se despiden de sus novias.

 
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Publicado por en 28 julio, 2014 en Imagenes

 

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28 de Julio de 1914 – Austria declara la Guerra a Serbia


AUSTRIA DECLARA LA GUERRA A SERBIA

Martes 28 de Julio, mediodía, el gobierno austro-hungaro envía a Serbia la notificación oficial de la guerra en la siguiente forma:

“No habiendo respondido el gobierno real de Serbia de un modo satisfactorio a la nota que le fue entregada por el ministro de Austria-Hungría en Belgrado con fecha 23 de julio de 1914, el gobierno imprerial y real se ve en la necesidad de buscar por sí mismo la salvaguardia de sus derechos e intereses y de recurrir para este efecto a la fuerza de las armas. Austria-Hungría se considera desde este momento en estado de guerra con Serbia.”

El ministro de Negocios Extranjeros de Austria-Hungría, conde Berchtold.

Alemania rechaza la idea británica de presionar a Austria-Hungría, pero el Káiser vacila, debido al riesgo de intervención británica, a la posibilidad de que su país apareciera como avalando una agresión y a que la respuesta serbia luce como una claudicación absoluta, y discute con Bethmann-Hollweg solicitar a sus aliados que comiencen negociaciones tras la ocupación de Belgrado.

El canciller y el estado mayor se las arreglan para sabotear las nuevas intenciones del Káiser. De todos modos, a las 11 horas se anuncia que Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia, y barcos austrohúngaros bombardean Belgrado.

El embajador ruso en París, el conde Izvolski, telegrafía a Sazonov que se puede dar por seguro el apoyo francés a Rusia en caso de guerra. Poncaré afirma a un miembro de su comitiva que “ya no puede haber acuerdo”. Bethmann-Hollweg obtiene del sector centrista del socialismo alemán la promesa de no obstaculizar un eventual esfuerzo bélico contra Rusia. Alemania propone al Imperio Otomano una alianza militar.

Según informa el New York Times del 28 de julio, en Viena se registran marchas frente a las embajadas y disturbios porque los precios de algunos comestibles se triplicaron, debido al acaparamiento. El corresponsal informa que los telégrafos han sido reservados al exclusivo servicio del Estado y se ha establecido el control militar de los ferrocarriles. La nota afirma que “la paz de Europa ahora esta en las manos del Káiser”.

 
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Publicado por en 28 julio, 2014 en 1914

 

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27 de Julio de 1914 – Propuesta de Sir Edward Grey y las Potencias Europeas / La Crisis y el Imperio Alemán


El embajador austrohúngaro en Berlín informa a Berchtold que Alemania no apoya las propuestas de mediación, y que sólo las avala públicamente por razones de conveniencia política. El Káiser vuelve de su periplo escandinavo. El presidente Poincaré cancela sus visitas a Noruega y Dinamarca y retorna a su país.

La Royal Navy es concentrada en aguas británicas, lo que desata el pánico en las bolsas alemanas y sorprende al Káiser, que se indigna con Bethmann-Hollweg.

La bolsa de Viena es cerrada. En una conferencia internacional de organizaciones gremiales celebrada en Bruselas, los sindicatos alemanes no aceptan una propuesta de la CGT francesa de declararse en huelga para frenar los preparativos bélicos. Riezler anota en su diario: “una catástrofe que supera al poder humano se cierne sobre Europa y nuestro propio pueblo”.

El embajador alemán en Londres, el Príncipe Lichnowsky, advierte que no cree posible que Alemania pueda ganar una guerra general si interviene el Reino Unido, y que es imposible que el conflicto quede circunscripto a serbios y austrohúgaros. The Times comienza a pedir la intervención británica del lado de Francia y Rusia.


Propuesta de Sir Edward Grey y las Potencias Europeas

Con el rompimiento de las relaciones diplomáticos entre Austria-Hungría y Serbia, la posibilidad de un conflicto comienza hacerse cada ves más factible.

La propuesta de una Conferencia para lograr una solución pacífica desde el estallido de la crisis de Sarajevo realizada por el Ministro de Relaciones Exteriores del Imperio Británico Sir Edward Grey, es aceptada el 27 de julio de 1914, por los gobiernos francés e italiano, en base a un telegrama del embajador británico en París Lord Francis Bertie of Thame y en una comunicación del del embajador italiano en Londres Marqués Guglielmo Imperiali di Francavilla , pero es rechazada por el alemán que alega no querer intervenir, dado que el conflicto debe ser solucionada por las dos partes interesadas.

A pesar de este fracaso, el funcionario británico no se rinde, ya que ese mismo día le propone al embajador Alemán Príncipe Karl Max von Lichnovsky, que Berlín debería por todos los medios inducir a su aliada Viena a buscar soluciones pacíficas, ya que si por lo contrario ataca a Serbia, el conflicto se expandiría a todo el Continente, lo cual llevaría a que Gran Bretaña apoyará a sus aliados de la Triple Entente.
El diplomático alemán interesado en mantener la paz, telegrafío de inmediato a su superior en Berlín el Ministro Jagow von Gottlieb, quien una ves más haciendo gala de un gran cinismo, se comprometió a transmitir la propuesta a Viena, cuando en realidad no hacía más que incentivar las actitudes bélicas de Austria-Hungría.

Por su parte el Ministro de Relaciones Exteriores del Imperio Ruso, Sergey Sazonov, presenta su propia propuesta, bastante extraña por cierto, que consiste en que una delegación compuesta por diplomáticos de la Triple Entente se encargue de “vigilar” el comportamiento del Gobierno de Serbia.

A pesar de la inminencia del conflicto bélico, aún las propuestas de pacificación cruzan vía telegramas todo el continente europeo.

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Telegrama enviado por el embajador británico Lord Francis Bertie of Thame en París al Ministro Sir Edward Grey.
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Comunicado del embajador italiano en Londres, Marqués Guglielmo Imperiali di Francavilla.

 

La Crisis y el Imperio Alemán

Desde el inicio de los acontecimientos provocados por el Atentado de Sarajevo, el Gobierno del Imperio Alemán comienza a preparase para una posible escalada de un conflicto que podía abarcar todo el continente.

En la mañana temprano del 27 de Julio de 1914, el Káiser Wilhelm II llego al Palacio de Potsdam luego de su crucero vacacional por el Mar del Norte.

Estaba furioso por como su Canciller Theobald von Bethmann Hollweg había llevado adelante las gestiones en sus pocos días de ausencia.
El Káiser a pesar de haberse comprometido con su aliado el Emperador Franz Joseph, lo preocupaba de sobremanera que el conflicto se expandiese por todo el continente ya que su deseo era que se limitase a serbios y austro-húngaros.

Ante esta reacción von Bethmann Hollweg le presento la renuncia la cual rechazo vehementemente expresando:

Sie haben diesen Eintopf gemacht, Jetzt wirst du es zu essen!

(Usted ha hecho este guiso, ahora se lo va a comer!).

Ese mismo día, el Ministro de Asuntos Exteriores francés Jean-Baptiste Bienvenu Martin le expreso en una reunión al embajador alemán Barón Wilhelm von Schoen, que París estaba ansiosa para encontrar una solución pacífica y dispuesta a utilizar su influencia para tranquilizar a San Petersburgo, al mismo tiempo que le pedía al diplomático que su país hiciese lo mismo con Viena.

Esa tarde el embajador alemán ante Austria-Hungría Conde Heinrich von Tschirschky und Bögendorff telegrafió a su superior en Berlín el Ministro Gottlieb von Jagow que en una reunión con el Ministro Conde Leopold von Bertchold, esté le había indicado que el ataque a Serbia se iniciaría dentro de uno o dos días.

En un telegrama de respuesta Von Jagow, además de expresar satisfacción por la decisión, urge además a Austria-Hungría que para tratar de reforzar la alianza con el Reino de Italia, le ofrezca ciertas compensaciones.

A pesar de ciertos idas y vueltas, el poder político y militar del Imperio Alemán se esta preparando para un conflicto que no solo ve como inevitable sino que lo desea.

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Telegrama del embajador alemán en París Barón Wilhelm von Schoen al Ministro Gottlieb von Jagow sobre la reunión con el encargado de asuntos exteriores francés Jean-Baptiste Bienvenu Martin.
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Embajador Barón Wilhelm von Schoen.
 
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Publicado por en 27 julio, 2014 en 1914

 

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26 de Julio de 1914 – El tradicional aliado de Serbia / Gestiones británicas / Tensión Ruso-Germana en aumento


Resumen:

Las fortalezas rusas en zonas fronterizas con Alemania y Austria-Hungría son puestas en estado de guerra, mientras Sazonov y Grey no logran convencer a los alemanes de que se unan a una mediación entre Viena y Belgrado.

El gobierno francés cancela todas las licencias al personal militar y ordena el regreso a Francia de la mayoría de las tropas estacionadas en Marruecos. El gabinete del ministerio de relaciones exteriores alemán cree que Francia y el Reino Unido se mantendrán ajenas a la crisis. Von Moltke expresa su desagrado por la demora en atacar Rusia.

El Rey Jorge V expresa al Príncipe Enrique de Prusia y Alemania que el Reino Unido desea permanecer neutral en caso de guerra.


El tradicional aliado de Serbia

Desde la independencia misma del Reino de Serbia, su vecino el pequeño Reino de Montenegro siempre se mostró como uno de sus más firme aliados.

Además de compartir aspectos como el racial, cultural, religioso entre tantos otros, serbios y montenegrinos habían luchado y logrado juntos la independencia del Imperio Turco-Otomano a finales del siglo XIX.

Es por ello que no debe sorprender que el 26 de Julio de 1914, Gobierno del Primer Ministro General Conde Janko Vukotic, presionado en gran medida por el anciano Rey Nicolás I, ordenó la movilización de sus (escasas) fuerzas militares en apoyo a Serbia.

Si bien en términos militares es un apoyo menor, la decisión de Montenegro demostró que a pesar de ciertas reticencias de su principal aliada Rusia, el Reino de Serbia no estaba aislado diplomáticamente.

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Rey Nicolás I de Montenegro.

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  Primer Ministro montenegrino, General Conde Janko Vukotic.

Gestiones británicas

Desde el inicio de la crisis en los Balcanes, la preocupación británica por un posible conflicto en el continente no ha parado de aumentar.
El día 26 de Julio de 1914, el Rey George V, en una amable conversación con su primo el Príncipe Heinrich de Prusia, le comenta que el Imperio Británico desea la neutralidad a la ves que aboga por la solución pacífica del la tensión austro-serbia.

Ese mismo día en horas de la mañana, el Ministro de Exteriores británico Sir Edward Grey, se reunió con el embajador alemán Príncipe Karl Max von Lichnovsky, al cual le propone como medida para superar el cada ves más grave conflicto entre Austria-Hungría y Serbia, convocar a una reunión, en la cual además de sus respectivas naciones participasen representantes franceses e italianos. Durante la misma, Alemania debía convencer a su aliada para que suspendiese las acciones militares.

El diplomático, que a diferencia de sus superiores era partidario de encauzar la crisis generada en Sarajevo hacia una negociación pacífica, apoyo la propuesta y una ves concluida la reunión con Sir Grey, telegrafió a Berlín expresando las ventajas de la propuesta por lo cual aconsejaba iniciar negociaciones lo más pronto posible.

Lo que el Príncipe Von Lichnovsky ignoraba era que las autoridades alemanas no solo rechazaban cualquier tipo de negociación, sino que por el contrario animaban a su aliada Austria-Hungría a atacar de inmediato a Serbia.

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Telegrama del embajador alemán en Londres Prínicpe Karl Max von Lichnovsky a sus superiores en Berlín.

Tensión Ruso-Germana en aumento

Desde el inicio de la Crisis de Sarajevo, tanto Rusia como Alemania habían dado garantías de apoyo a sus respectivas aliadas, lo cual no hizo más que las tensiones entre San Petersburgo y Berlín fuesen cada ves más importantes.

En la mañana del de Julio de 1914, el Ministro de Guerra ruso, General Vladimir Sukhomlinov, ordeno llamar parcialmente a las reservas del ejército, reforzar la seguridad interior y poner en estado de alerta a todas las bases militares en las fronteras, incluso la ruso-germana. Si bien el general Sukhomlinov aclaro que era solamente por cuidado a un posible ataque austro-húngaro, el Alto Mando alemán comenzó a sospechar sobre una posible movilización total del ejército zarista.

Ante estos movimientos fronterizos, el embajador alemán en San Petersburgo Conde Friedrich von Pourtalès, se reunió de manera urgente con el Ministro de Exteriores Sergey Sazonov, a quien le advirtió que las provocaciones fronterizas podían provocar como respuesta la movilización del ejército de su nación, lo cual generaría un posible conflicto.

A pesar de ciertos momentos de tensión, el Conde Von Pourtalés apoya un entendimiento pacífico entre Serbia y Austria-Hungría a lo que el Ministro ruso asegura que en el corto plazo están dadas las condiciones necesarias.

Sin dudas el diplomático alemán desconocía de raíz que su Ministerio era el principal impulsor para que Austria Hungría en base al incumplimiento del ultimátum atacase a Serbia en el más breve tiempo posible.

A pesar que la relación entre Von Pourtalés y Sazonov era realmente estrecha y de sincera amistad, es inevitable ver que con el correr de las jornadas, las relaciones Ruso-Alemana se deterioraban aceleradamente.

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Telegrama del embajador alemán en San Petersburgo Conde Friedrich von Pourtalès a sus superiores en Berlín, sobre su reunión con el Ministro Ruso Sergey Sazonov.

 

 

 
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Publicado por en 26 julio, 2014 en 1914

 

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