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Archivo de la categoría: Ejército Británico

Edmund Allenby


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Edmund Henry Hynman Allenby, 1.er vizconde Allenby de Felixtow y de Meggido (Nottinghamshire, 23 de abril de 1861 – Londres, 14 de mayo de 1936), fue un mariscal de campo británico.

Edmund Allenby dejando Jerusalén a través de la Puerta de Jaffa.

Sus padres fueron Hynman Allenby y Catherine Anne Cane. Se educó en el Haileybury College antes de ingresar a la Real Academia Militar de Sandhurst en 1880. En 1882 fue comisionado como teniente al 6.º de Dragones y fue enviado a Sudáfrica con su regimiento. Tras servir en la caballería en Canterbury fue hecho capitán y regresó a Sudáfrica en 1888.

En 1891, después de un intento fallido, ingresó a la Escuela Superior en Camberley. En 1897 fue promovido a mayor y fue enviado a Irlanda con la Brigada Mayor.

Al estallar la Segunda Guerra de los Bóers fue regresado a su regimiento y se embarcó a Sudáfrica. Participó en Colesberg, Klip Drift y Dronfield Ridge.

Participó en la Segunda Guerra de los Bóers y se desempeñó como inspector general de la caballería entre 1910 y 1914. Durante la Primera Guerra Mundial, comandó con prestancia en el Medio Oriente.

Su victoria sobre los turcos en Gaza (1917) llevó a la toma de Jerusalén (9 de diciembre de 1917), y su triunfo en Megido (19–21 de septiembre de 1918), junto con la ocupación de Damasco y Alepo, terminaron con el dominio otomano en Siria. Su éxito se debió parcialmente al uso ingenioso de la caballería y otras fuerzas móviles, siendo recordado como el último gran militar británico de la caballería montada.

Como alto comisionado de Egipto entre 1919 y 1925, dirigió ese país hasta su reconocimiento como estado soberano en 1922. Murió debido a un aneurisma cerebral.

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Publicado por en 9 diciembre, 2017 en 1917, Ejército Británico, Personajes

 

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Horatio Kitchener


Horatio Herbert Kitchener, I conde de Kitchener (Ballylongford, Irlanda, 24 de junio de 1850 – Islas Orcadas, 5 de junio de 1916) fue un importante militar y político británico de origen irlandés.

Primeros años

Kitchener nació en Ballylongford, en el condado de Kerry, Irlanda, hijo de Henry Horatio Kitchener y Frances Anne Chevallier-Cole. Tras completar sus estudios en la Real Academia Militar de Suiza luchó como voluntario en el ejército francés durante la Guerra Franco-Prusiana y en 1871 se alistó en los Ingenieros Reales del Ejército Británico. Sirvió entonces como tasador en Palestina, Egipto y Chipre, donde aprendió a hablar árabe y realizó varios mapas topográficos de estas regiones.

Posteriormente fue vicecónsul británico en Anatolia y en 1884 participó como ayuda de campo en la fallida expedición contra Jartum que esperaba salvar al gobernador Charles George Gordon de los rebeldes sudaneses del Ejército del Mahdi. En esta época murió su prometida Hermione Baker en El Cairo, víctima de la fiebre tifoidea, por lo que Kitchener se emparejó con su joven sobrina Bertha Chevallier-Boutell, hija de su primo Francis H. de Chevallier-Boutell..

Segunda expedición a Sudán

Alcanzó la fama en su país al participar en la reconquista de Sudán para la Corona Británica entre 1886 y 1899, de nuevo como ayuda de campo. Ingresó en la Orden del Baño y fue nombrado Sirdar del ejército Anglo-Egipcio, al que dirigió en la Batalla de Omdurmán contra los sudaneses el 2 de septiembre de 1898. La victoria anglo-egipcia se debió en gran medida a las facilidades creadas por la construcción de líneas férreas en la zona que el propio Kitchener había promovido.

Ese mismo año, resolvió incruentamente el Incidente de Fachoda con las fuerzas coloniales francesas que pretendían extender su área de influencia hasta el río Nilo, evitando la guerra entre ambos países.

El 18 de noviembre de 1898 fue nombrado Barón de Jartum y Aspall (Suffolk, Inglaterra) y se le enconmendó la creación de un gobierno colonial que mantuviese la paz en Sudán. Con el fin de ganarse a la población local, Kirchener promovió la creación de escuelas y otras instituciones educativas como el Gordon Memorial College, en las que se autorizó a estudiar a los niños de todas las clases sociales. También ordenó reconstruir la mezquita de Jartum y dictó leyes que reconocían el viernes (día de la oración para los musulmanes) como fiesta oficial y la libertad de culto en Sudán, y se opuso a las pretensiones de los misioneros cristianos evangélicos de convertir a los musulmanes sudaneses al Cristianismo. Además, realizó una pequeña reforma fiscal destinada a reducir los impuestos que los sudaneses debían pagar al jedive de Egipto (gobernante títere de los británicos) y entregó unas pocas tierras y aperos de labranza en propiedad a los granjeros de la región, que vivían hasta entonces en un régimen de tipo feudal.

Todo ello condujo a que en 1899, una de las pequeñas islas del Nilo a su paso por Asuán fuera denominada Isla Kitchener en su honor.

Guerra de los bóeres

Kitchener se unió a los refuerzos británicos de Frederick Roberts enviados a Sudáfrica en diciembre de 1899, tras el estallido de la Segunda Guerra de los boers. En noviembre de 1900 sustituyó a Roberts como Comandante en Jefe de las tropas británicas, ya que éste había caído enfermo.

Las tropas convencionales de los bóers fueron derrotadas rápidamente, pero el intento de firmar un tratado de paz y reconciliación en febrero de 1901 fracasó debido al veto del Gobierno británico. La guerra se reanudó entonces, ahora convertida en una guerra de guerrillas contra los granjeros bóers, en la que Kitchener puso en práctica las tácticas de Roberts tras modificarlas para hacerlas más eficaces.

La campaña subsiguiente fue brutal. Se intentó destruir desde cero cualquier apoyo que la población civil pudiese brindar a los soldados bóeres, practicando una política de tierra quemada. Las granjas fueron incendiadas y se extendió la construcción de blocaos (fortines de madera prefabricados, capaces de desarmarse, transportarse y volverse a armar allí donde hiciesen falta). Kitchener tuvo asimismo el dudoso honor de organizar el primer sistema de campos de concentración en el siglo XX, donde cerca de 20 mil mujeres, niños y hombres bóeres, todos ellos civiles, murieron de hambre y mala atención entre 1900 y el final de la guerra en 1902. Ni siquiera su popularidad previa pudo salvarle de la críticas generalizadas en Gran Bretaña, el resto de Europa y, obviamente, Sudáfrica. Su mayor azote en este sentido fue la trabajadora humanitaria Emily Hobhouse, originaria de Cornualles.

La gran mayoría de los guerrilleros bóers no eran soldados profesionales y por tanto no llevaban uniforme militar, sino que combatían con su indumentaria civil. Tras las largas campañas, esta vestimenta poco adecuada quedaba hecha jirones y los rebeldes se veían obligados a ponerse los uniformes de los soldados británicos que capturaban o mataban, ya que les era imposible conseguir vestimenta en las granjas que los ingleses habían incendiado. Los británicos acusaron entonces a los bóers de intentar hacerse pasar por soldados de la Corona para poder pasar desapercibidos y atacar así al contrario detrás de sus líneas. Kitchener ordenó entonces que se ejecutase en el instante a cualquier militar o civil capturado que llevase un uniforme británico robado, aunque luego se arrepintió de ello y trató de negar ante el público que él hubiese redactado dicha orden. El escándalo alcanzó sus cotas más altas cuando numerosos soldados australianos, entre los que se encontraba el soldado de caballería y famoso poeta Breaker Morant, fueron arrestados y juzgados por un tribunal militar tras ejecutar a sangre fría a numerosos prisioneros bóeres (entre ellos niños), varios nativos africanos e incluso a un misionero alemán, excusándose en la orden de Kitchener relativa a los uniformes.

Los tenientes Breaker Morant y Peter Handcock fueron declarados culpables y fusilados en Pietersburg el 27 de febrero de 1902, siendo sus sentencias de muerte firmadas por el propio puño de Kitchener. Esta decisión es fuente de controversia incluso hoy en día, especialmente en Australia, donde se asegura que los dos militares fueron simples cabezas de turco en la lucha de Kitchener por remontar su popularidad, que entonces caía en picado.

Tras seis tensos meses se firmó por fin el Tratado de Vereeniging de 1902. En los días previos Kitchener se había enfrentado repetidamente al gobernador de la Colonia del Cabo y el gobierno británico en su intento por terminar de una vez por todas con la guerra, aunque eso significase firmar una paz que reconociese ciertos derechos a los boérs, entre ellos un futuro autogobierno y la reconstrucción de sus propiedades a cargo de la Corona británica. Seis días después del acuerdo, Kitchener fue nombrado Vizconde de Jartum, Aspall y Vaal (Transvaal, Sudáfrica).

Estancia en la India y regreso a Egipto

A continuación, Kitchener fue nombrado comandante en jefe de las tropas británicas en la India, labor que desempeñaría entre 1902 y 1909, durante las cuales reestructuró las desorganizadas fuerzas coloniales que operaban en el país. Esto le condujo a un duro enfrentamiento con el virrey lord Curzon de Kedleston, que temía perder su puesto en favor del recién llegado. En 1910, Kitchener alcanzó el grado de mariscal de campo, pero Curzon logró sortear con éxito su intento de llegar a ser nombrado virrey en 1911.

Al no poder ser cabeza de la principal colonia británica, Kitchener tuvo que contentarse con el puesto de gobernador general de Egipto y Sudán, nominalmente bajo el mando de Abbas Hilmi II, jedive de Egipto y rey de Nubia, Sudán, Kordofán y Darfur.

El 29 de junio de 1914, fue nombrado primer conde Kitchener de Jartum y Broome (condado de Kent, Inglaterra). De forma excepcional, se le autorizó a legar su título a su hermano y sobrino, ya que Kitchener no estaba casado ni tenía hijos en ese momento.

Primera Guerra Mundial

Cartel de reclutamiento de la I Guerra Mundial con la imagen de Kitchener.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, el Primer Ministro H. H. Asquith nombró rápidamente a Horatio Kitchener como nuevo Secretario de Estado de Guerra. Al contrario que el resto de sus compañeros, Kitchener predijo que la guerra sería larga, de al menos tres años de duración, tendría un gran número de víctimas y requeriría de grandes ejércitos con los que poder derrotar a Alemania.

Dirigió entonces una gran campaña de reclutamiento en la que se extendieron los carteles con su imagen, en los que señalaba al posible recluta bajo el rótulo Britons wants you (“Británicos, <Kitchener> os llama”), los cuales serían el modelo del famoso I want you protagonizado por el Tío Sam en Estados Unidos a partir de 1917.

Tras la entrada del Imperio otomano en la guerra y el consiguiente cierre de los Dardanelos a los aliados, Kitchener propuso abrir un frente nuevo en la ciudad de Alejandreta, que sería invadida por tropas de la ANZAC, el Nuevo Ejército y los reservistas indios. La ciudad escogida era el hogar de una importante población cristiana y el centro estratégico de la red ferroviaria otomana. Sin embargo, el plan fue desechado y sustituido en su lugar por la desastrosa Campaña de Galípoli (1915-1916) planificada por Winston Churchill.

Este fracaso, unido a la crisis política de 1915 en Gran Bretaña, puso de nuevo la reputación de Kitchener bajo mínimos, hasta el punto de que éste llegó a ofrecer su dimisión a Asquith. El Primer Ministro, sin embargo, se negó a aceptarla, aunque le retiró la responsabilidad sobre las municiones, que transfirió a un nuevo ministerio bajo la dirección de David Lloyd George. En mayo de 1916 comenzó a prepararse una misión diplomática en Rusia a la que originalmente debían acudir Kitchener y Lloyd George, pero éste, en el último momento y demasiado atareado con su nuevo ministerio, abandonó la iniciativa y dejó su control de forma completa al primero.

Unos días antes de embarcarse, Kitchener comunicó a Edward Stanley su intención de presionar diplomáticamente a ambos bandos con el fin de llegar a un compromiso que pusiese fin a la guerra en poco tiempo, pues temía que si dejaba el asunto en manos de los políticos, la situación no sólo se alargaría sino que acabaría con una paz demasiado “mala” que no haría sino precipitar nuevos enfrentamientos en el futuro.

El 4 de junio de 1916 acudió al Parlamento para responder a las preguntas de los políticos acerca de cómo marchaban las últimas decisiones acerca de la guerra. La situación no podía ser peor en algunas cuestiones, como la de los dos millones de fusiles que Kitchener había encargado a diversas industrias armamentísticas de Estados Unidos al comienzo de la guerra y de los cuales sólo se habían entregado 480 hasta la fecha. La construcción de fuselajes para los navíos de guerra tampoco marchaba mucho mejor.

No obstante, Kitchener detalló una serie de medidas que había tomado con el fin de asegurarse suministros alternativos. Gracias a esto consiguió ganarse el sonoro apoyo de más de 200 parlamentarios, entre los que se encontraba George Arthur, el mismo que había lanzado una moción de censura contra Kitchener en la Cámara de los Comunes una semana antes de su comparecencia en el parlamento.

Muerte

Tras recalar en la base naval de Scapa Flow, Kitchener embarcó en el crucero acorazado HMS Hampshire para realizar una misión diplomática en Rusia. El 5 de junio de 1916, mientras se dirigía al puerto de Arjángelsk, el Hampshire chocó con una mina submarina y se hundió al oeste de las Islas Orcadas. Sólo sobrevivieron 12 hombres de los más de 650 que iban a bordo, entre los que no se encontraban Kitchener (cuyo cuerpo nunca fue hallado) ni ninguno de los miembros de su gabinete. El mismo día, la última división del ejército de Kitchener cruzaba el Canal de la Mancha y tomaba posiciones en Flandes y el norte de Francia, donde ayudarían a derrotar al Imperio Alemán en 1918.

Al conocerse su muerte, la pequeña ciudad de Berlín, en Ontario (Canadá), fue rebautizada como Kitchener en su honor. El Monte Kitchener, en las Montañas Rocosas, fue también llamado así en su memoria y se construyó un monumento dedicado a Kitchener en sus inmediaciones.

Un mes después de su muerte se fundó el Lord Kitchener national Memorial Fund, destinado a ayudar a las víctimas de la guerra, ya fuera prestándoles atención médica o ayuda financiera. Tras el armisticio, la fundación pasó conceder becas universitarias a los soldados, ex-soldados e hijos de militares, labor que sigue desempeñando en la actualidad.

 
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Publicado por en 13 febrero, 2015 en Ejército Británico, Personajes

 

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Edmund Allenby (Militar Británico)


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Edmund Henry Hynman Allenby, 1.er vizconde Allenby de Felixtow y de Meggido (Nottinghamshire, 23 de abril de 1861 – Londres, 14 de mayo de 1936), fue un mariscal de campo británico.

Sus padres fueron Hynman Allenby y Catherine Anne Cane. Se educó en el Haileybury College antes de ingresar a la Real Academia Militar de Sandhurst en 1880. En 1882 fue comisionado como teniente al 6.º de Dragones y fue enviado a Sudáfrica con su regimiento. Tras servir en la caballería en Canterbury fue hecho capitán y regresó a Sudáfrica en 1888.

En 1891, después de un intento fallido, ingresó a la Escuela Superior en Camberley. En 1897 fue promovido a mayor y fue enviado a Irlanda con la Brigada Mayor.

Al estallar la Segunda Guerra de los Bóers fue regresado a su regimiento y se embarcó a Sudáfrica. Participó en Colesberg, Klip Drift y Dronfield Ridge.

Participó en la Segunda Guerra de los Bóers y se desempeñó como inspector general de la caballería entre 1910 y 1914. Durante la Primera Guerra Mundial, comandó con prestancia en el Medio Oriente.

Su victoria sobre los turcos en Gaza (1917) llevó a la toma de Jerusalén (9 de diciembre de 1917), y su triunfo en Megido (19–21 de septiembre de 1918), junto con la ocupación de Damasco y Alepo, terminaron con el dominio otomano en Siria. Su éxito se debió parcialmente al uso ingenioso de la caballería y otras fuerzas móviles, siendo recordado como el último gran militar británico de la caballería montada.

Como alto comisionado de Egipto entre 1919 y 1925, dirigió ese país hasta su reconocimiento como estado soberano en 1922. Murió debido a un aneurisma cerebral.

 
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Publicado por en 3 diciembre, 2014 en Ejército Británico, Personajes

 

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John French (militar británico)


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John Denton Pinkstone French, 1.er conde de Ypres (28 de septiembre de 1852, Ripple, Kent – 22 de mayo de 1925, Deal, Kent) fue un líder militar británico.

Fue soldado desde 1874, dirigió exitosamente a la caballería inglesa durante la Segunda Guerra de los Bóers. Fue designado inspector general del ejército entre 1907 y 1912 y fue jefe del Estado Mayor Imperial de marzo de 1912 a abril de 1914.

Fue elegido como comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria Británica al inicio de la Primera Guerra Mundial. Fue duramente criticado por su indeciso liderazgo en Ypres, Bélgica, que causó gran número de bajas británicas. Fue forzado a dimitir en 1915, se desempeñó como comandante en jefe en Gran Bretaña y después como Lord Teniente de Irlanda entre los años de 1918 y 1921.

Murió el 22 de mayo de 1925, a los 72 años de edad.

Puedes ver alguna de las entradas relacionadas:

Benedicto XV, el primer papa que paró la Primera Guerra Mundial
30 de Noviembre de 1914
22 de Noviembre de 1914
2 de Noviembre de 1914 – Final de varias batallas
25 de Octubre de 1914
22 de Octubre de 1914
Primera batalla de Ypres
Primera batalla del Aisne (13 de Septiembre al 28 de Septiembre de 1914)
Primera batalla del Marne (6 de septiembre al 12 de septiembre 1914)
La batalla de Le Câteau (26 de agosto de 1914)
Fusilado por cobardía y vuelto a morir como un valiente
 
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Publicado por en 2 diciembre, 2014 en Ejército Británico, Personajes

 

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Christopher Cradock (almirante de la Marina Real Británica)


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El Almirante Real Sir Christopher George Francis Maurice Craddock (2 de julio de 1862–1 de noviembre de 1914) fue un almirante de la Marina Real Británica a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Biografía

Entró en la Royal Navy en 1875, sirviendo con distinción en el Mediterráneo y China, donde participó en la supresión de la Rebelión Bóxer de 1900.

Fue nombrado Almirante Real en 1910 y en 1912 ingresó en la Real Orden Victoriana. En 1913 se le dio el control de las tropas británicas en América del Norte y el Caribe.

Buque insignia del almirante Cradock, el HMS Good Hope

 Al estallar la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914 el almirante Frederick Doveton Sturdee encomendó a Cradock el control de la 4.ª Escuadra de la Marina Real (compuesta por cruceros ligeros) y se le ordenó con medios exiguos encontrar y destruir la flota de cruceros del almirante alemán Maximilian von Spee. Cradock solicitó reiteradamente al almirante Sturdee reforzar su agrupación; pero por toda respuesta solo recibió el mensaje: -Con lo que tiene es suficiente-.

Finalmente, localizó a Von Spee frente a Concepción en las costas de Chile, donde decidió enfrentársele bajo condiciones horarias y climatológicas adversas.

En la consiguiente Batalla de Coronel la flota de Cradock fue casi completamente destruida por los alemanes (solo escapó el HMS Otranto y el HMS Glasgow) y su tripulación sufrió 1.500 bajas, entre las que se encontraba el propio almirante en su buque, el HMS Good Hope. El resultado de la batalla se inclinó a favor de Alemania por la habilidad del almirante alemán y la mayor potencia de fuego de su flota, más moderna y con una tripulación más experimentada que la que había sido asignada a Cradock.

La batalla de Coronel

Un monolito en la ciudad de Coronel recuerda su nombre y la batalla final.

 
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Publicado por en 1 noviembre, 2014 en 1914, Ejército Británico, Personajes

 

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John Jellicoe


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John Jellicoe, Admiral of the Fleet.jpg

John Jellicoe

Sir John Rushworth Jellicoe, Primer Conde de Jellicoe (5 de diciembre de 1859 — 20 de noviembre de 1935) fue un almirante de la Royal Navy. Combatió en la guerra anglo-egipcia de 1882 y en el Levantamiento de los bóxers, aunque se le recuerda especialmente porque fue el comandante de la Gran Flota británica en la batalla de Jutlandia, librada en mayo de 1916 durante la Primera Guerra Mundial. Su liderazgo de la flota en esta importante batalla fue objeto de controversia: no cometió errores graves y consiguió que la flota alemana se retirara a sus puertos —una derrota hubiera sido entonces catastrófica para los británicos— pero la opinión pública de su país se sintió decepcionada porque no había obtenido una victoria resonante como fue la batalla de Trafalgar. Jellicoe fue después Primer Lord del Mar, pero lo retiraron del puesto a fines de 1917 por su pesimismo sobre los daños que los submarinos alemanes causaban a la navegación aliada. Desempeñó también el cargo de Gobernador general de Nueva Zelanda a principios de los años 1920.

Biografía

Jellicoe nació en la ciudad portuaria de Southampton e ingresó en la Royal Navy como cadete en 1872. Su primera acción de combate ocurrió en 1882 durante la ocupación británica de Egipto. En 1888 recibió el título de almirante y en 1891 fue ascendido a comandante.

En 1893 sobrevivió al naufragio del HMS Victoria en el Mediterráneo, nave en la que era segundo al mando. Siete años después, en 1900, participó en la expedición internacional que capturó Pekín y puso fin a la Rebelión de los Bóxers, donde fue herido de gravedad pero pudo recuperarse.

Bajo el mando del Barón John Arbuthnot “Jackie” Fisher, Jellicoe fue Director de la Artillería Naval (1905-1907) y Director de la Marina (1908-1910). En medio de la carrera armamentística que se producía entonces entre las potencias europeas, defendió enérgicamente la modernización de la marina y la construcción de nuevos modelos como el Dreadnought y el submarino, siempre tomando como inspiración los logros de la Marina Imperial Alemana. Apoyó así mismo las investigaciones de Frederic Charles Dreyer sobre un moderno (para la época) sistema mecánico de asistencia de fuego y su adopción por parte de los nuevos buques de guerra británicos.

En 1911 Jellicoe quedó como subordinado de George Callaghan, comandante de la British Home Fleet. Sin embargo, al estallar la Primera Guerra Mundial Callaghan fue destinado a la reserva por Winston Churchill y Jellicoe lo reemplazó en su puesto. Tanto Churchill (que lo definió como “el único hombre en ambos bandos capaz de perder la guerra en una tarde”) como Jellicoe estaban profundamente descontentos con las acciones de Callaghan en la Marina.

Jellicoe fue comandante de la flota británica en la Batalla de Jutlandia de 1916, uno de los mayores enfrentamientos entre barcos de guerra acorazados de la Historia y que terminó con un resultado poco claro que no permite adjudicar la victoria sin dudas a ninguno de los dos bandos. Su actuación en la batalla es todavía materia de controversia y no está exenta de críticas, si bien muchas de las acusaciones sobre supuestos errores en el transcurso de la batalla se adjudican alternativamente a Jellicoe y a su segundo, David Beatty.

En noviembre de 1916 fue nombrado Primer Sea Lord, pero en 1917 fue despedido de forma repentina por el nuevo Lord del Almirantazgo, Sir Eric Campbell Geddes y fue sucedido de forma sucesiva por Rosslyn Wemyss y David Beatty.

En 1918 recibió el título de Vizconde y fue nombrado Gobernador General de Nueva Zelanda, labor que desempeñaría entre septiembre de 1920 y noviembre de 1924. A su regreso a Inglaterra en 1925, fue nombrado Primer Earl Jellicoe. Murió en noviembre de 1935.

John Jellicoe
John Jellicoe (c. 1925)
Almirante de la Flota
Años de servicio 1872-1919
Lealtad Flag of Great Britain (English version).png Reino Unido
Servicio/rama Marina Real Británica
Condecoraciones Caballero de la Gran Cruz de la Orden del Baño
Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden Victoriana
Participó en Guerra anglo-egipcia de 1882
Levantamiento de los bóxers
Primera Guerra Mundial

  • Batalla de Jutlandia

Nacimiento 5 de diciembre de 1859
Southampton, Hampshire (Reino Unido)
Fallecimiento 20 de noviembre de 1935
Londres, Reino Unido
 

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David Beatty


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El almirante David Beatty

David Richard Beatty, Primer Conde de Beatty (Nantwich, 17 de enero de 1871-Londres, 11 de marzo de 1936) fue un almirante de la Royal Navy. Sirvió en la guerra Mahdista en Sudán y en el levantamiento de los bóxers en China, aunque hoy es más recordado por ser el comandante del I Escuadrón de cruceros de batalla británicos en la batalla de Jutlandia, librada en mayo de 1916 durante la Primera Guerra Mundial. En este enfrentamiento, tácticamente indeciso, contrastó el arrojo y agresividad de Beatty con las precauciones de su comandante, el almirante John Jellicoe. Más adelante durante la guerra, Beatty sucedió al propio Jellicoe como Comandante en Jefe de la Gran Flota, cargo en el que fue el responsable de aceptar la rendición de la Flota de Alta Mar alemana al final del conflicto. También fue Primer Lord del Mar durante muchos años y participó en las negociaciones para elaborar el Tratado naval de Washington de 1922.

Biografía

Nació en 1871 en Nantwich (Cheshire, Inglaterra) y se enroló en enero de 1884. Entre 1886 y 1888 fue cadete en el buque-bandera de la flota del Mediterráneo, el HMS Alexandria. En 1892 fue ascendido a teniente y tras desempeñar funciones en diversos buques le fue asignado el mando del destructor HMS Ranger en 1897.

Su popularidad aumentó considerablemente tras su participación en la reconquista de Sudán, acontecida entre 1897 y 1899, en la que fue segundo de la flota fluvial de cañoneras durante el asedio de Jartum y se le ascendió a comandante. En 1900 participó en la represión de la Rebelión de los Bóxers, y resultó herido en un brazo durante la captura de Tianjin, al sureste de Pekín.

Ese mismo año se casó con Ethel Tree, única hija y heredera del adinerado Marshall Field, lo que contribuyó a convertirle en uno de los oficiales más ricos de la Marina. La pareja compró varias viviendas en Londres, Leicestershire y Escocia y se hizo asidua de las reuniones de la Alta Sociedad, durante las cuales llegó a cenar con el mismo rey Eduardo VII. Con el fin de impresionar a los personajes más destacados solía presentarse ante ellos con capa y un uniforme que no era el oficial. Era famosa su chaqueta de seis botones, cuando la oficial era de ocho.

En 1906 ingresó como miembro en el Consejo de la Armada. El 1 de enero de 1910, con solo 39 años, se convirtió en el almirante más joven de la Royal Navy desde los tiempos de Horatio Nelson. Aunque se le ofreció ser segundo al mando de la Flota del Atlántico, prefirió declinar este puesto en favor de la Home Fleet que patrullaba las costas de la propia Gran Bretaña. En 1912 se le redujo el sueldo a la mitad por una serie de polémicas, aunque Beatty pudo salvar finalmente su carrera gracias al nuevo Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, que le nombró su secretario personal. Ambos se habían conocido años atrás durante la campaña de Sudán.

Entre 1912 y 1916 comandó la 1.ª Escuadra de Cruceros de Batalla. Entre las batallas de la Primera Guerra Mundial en que estuvo presente se cuentan las de Heligoland Bight (1914), Dogger Bank (1915) y Jutlandia (1916). Este último año sustituyó a John Jellicoe como Primer Sea Lord, puesto que mantendría hasta 1927, cuando se le nombraría Primer Earl Beatty, Vizconde de Borodale y Barón del Mar del Norte y Brooksby. Durante la Gran Guerra su casa de Leicestershire fue cedida a la Marina como Hospital Naval.

En 1918 trató de forma humillante a la flota alemana conducida a la base británica de Scapa Flow como parte del armisticio, lo que le reportó severas críticas en Alemania.

El buque HMS Howe, que operó durante la Segunda Guerra Mundial, fue llamado durante un tiempo HMS Beatty en su honor, pero se decidió cambiarle el nombre por el de Richard Howe, otro almirante inglés del siglo XVIII.

David Beatty
Almirante de la Flota
Años de servicio 1884-1927
Lealtad Flag of Great Britain (English version).png Reino Unido
Servicio/rama Marina Real Británica
Condecoraciones • Caballero de la Gran Cruz de la Orden del Baño
• Orden de Mérito del Reino Unido
• Caballero de la Gran Cruz de la Real Orden Victoriana
• Orden del Servicio Distinguido
Mandos • Escuadrón de cruceros de batalla (1913-16)
• Gran Flota (1916-18)
• Primer Lord del Mar (1919-27)
Participó en Guerra Mahdista

  • Batalla de Dongola
  • Batalla de Omdurmán

Levantamiento de los bóxers
Primera Guerra Mundial


Nacimiento 17 de enero de 1871
Nantwich, Cheshire (Inglaterra)
Fallecimiento 11 de marzo de 1936
Londres, Inglaterra
 
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Publicado por en 30 octubre, 2014 en Ejército Británico, Personajes

 

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